Cien días sin bajar de un jet privado: la apuesta de Armando por quedarse con un avión de 2,5 millones de dólares
MrBeast ミスタービーストMrBeast (Jimmy) compró un jet privado de lujo por 2,5 millones de dólares y le propuso un trato a un piloto llamado Armando: si vivía 100 días dentro del avión sin que ninguna parte de su cuerpo tocara el suelo exterior, el jet sería suyo. El video sigue ese encierro día a día. A lo largo del reto, Jimmy le hace una oferta cada diez días que lo obliga a elegir entre comodidad y dinero. La pregunta de fondo es si un avión pensado para viajar puede servir como casa durante tres meses, y qué está dispuesto a sacrificar un concursante para ganarlo y, además, poder mantenerlo.
Las reglas y el primer vuelo
El reto empieza en cuanto Armando sube al avión. Lo primero que hacen es despegar para comprobar si de verdad es piloto, y tanto el vuelo como el aterrizaje salen bien. Ya en tierra, a las dos horas del desafío, Jimmy fija la regla central: si cualquier parte de su cuerpo toca el suelo fuera del avión, el video termina y pierde el jet.
Armando recorre su nuevo hogar. Lo que suele ser una oficina y un comedor pasa a ser también su dormitorio para los próximos tres meses. No hay cocina, solo un microondas y un carrito con carnes enlatadas, y tampoco hay ducha. El narrador lo resume diciendo que el avión es un vehículo de clase mundial, pero no está hecho para vivir en él. La primera noche, sin cama, Armando duerme en un asiento. Al segundo día ya comenta que dormir ahí no es tan cómodo como uno creería.
El jet como taxi del equipo
Desde el principio, Jimmy y su equipo aprovechan que tienen un piloto y un avión a su disposición. Le piden que los lleve a un partido de hockey en Nueva York, y Jimmy le ofrece un boleto, recordándole a la vez que si baja del avión pierde. Armando los lleva y se queda adentro. Al día siguiente lo repiten con un viaje a Miami. Armando dice que le encanta que usen el jet, pero ya en ese momento confiesa que quisiera hablar con su esposa y su hija, a quienes extraña demasiado, y le quedan 96 días.
Rutinas en el hangar y el vuelo sobre el Niágara
Los días en el hangar obligan a Armando a crear una rutina. Hace ejercicio dentro del avión (incluida la marcha de cangrejo, que le resulta más difícil de lo que pensaba), calienta verduras mezcladas en el microondas y se asea con toallitas Dude Wipes, porque no tiene otra forma de limpiarse. El problema más serio es dormir. Dice que su cama improvisada es lo peor y que el sofá le estropeó el cuello. El único lugar donde puede estirarse no basta para estar cómodo.
Harto de mirar las mismas cuatro paredes, decide volar. Lleva el avión a las cataratas del Niágara para verlas desde el aire, a unos 1.219 metros de altura. Explica que el Hawker es un avión de dos pilotos y va con un copiloto. El narrador subraya la diferencia: el copiloto sí puede bajarse del avión. Armando, mirando la escalerilla, dice que "el fin de su universo" está justo ahí.
Día 10: una ducha o 50.000 dólares
En el décimo día, Jimmy le pregunta cómo le ha ido. Armando contesta que no tiene ducha, ni cama, ni cocina, pero que se siente muy bien, algo que Jimmy no esperaba. Entonces le presenta el sistema de ofertas: cada diez días le propondrá algo a cambio de algo.
La primera opción es elegir entre unas coordenadas que llevan a una pista donde lo esperan 50.000 dólares en efectivo, o una ducha conectada al jet. Como la ducha sería una extensión del avión, entrar en ella no lo eliminaría. Armando la prueba y le entusiasma tanto el agua como poder ponerse de pie en un espacio amplio. Aun así, elige el dinero, con el argumento de que su destino es volar, igual que el del avión. Esa noche duerme sobre los billetes, que acomoda en el menor número de maletas posible para que no ocupen espacio, y dice sentirse como el lobo de Wall Street.
El costo real de ganar un jet
El dinero le plantea una duda que acompañará el resto del video: qué hará con el avión si gana. Armando hace cuentas. Tener el jet durante tres meses le costaría, según su cálculo, 8.000 dólares de hangar, 10.000 de seguro y 30.000 de mantenimiento. El narrador reconoce que un jet privado puede ser un gasto excesivo y anuncia que, a lo largo del video, Armando podrá ganar hasta un millón de dólares adicionales en premios y efectivo. La idea es que, si gana el avión, pueda permitirse conservarlo en lugar de venderlo.
Armando, que pasó 22 años en el ejército, compara la experiencia con el servicio militar: uno empieza emocionado, luego entra en una rutina, después odia su vida y sus decisiones, y finalmente ve la luz al final del túnel.
Día 20: la cama inflable contra la caja misteriosa
A las dos semanas, Armando intenta mantener el optimismo. Lleva una lista de tareas que va tachando durante el día. Pero el sueño sigue sin mejorar. Dice que no ha despertado ni una vez sin que algo le duela, que su entrenamiento fue flojo y que tiene el estómago revuelto, y atribuye todo a lo mal que duerme.
Como Jimmy estaba en Filadelfia grabando un video en el que regalaba un millón de comidas, Armando voló hasta allí. Jimmy le llevó unos philly cheesesteaks como agradecimiento y regresaron juntos a Carolina del Norte en un vuelo de 48 minutos. Ahí le adelantó la oferta del día 20 para que pudiera consultarla con la almohada: una cama inflable hecha a la medida del avión, o las coordenadas de una caja misteriosa escondida en algún lugar del mundo, cuyo contenido podía valer más que el propio jet.
Esa noche Armando probó la cama y fue la primera vez que durmió cómodamente en el avión. Lo describió como dormir sobre pequeñas nubes. Al día siguiente razonó que la caja estaba en coordenadas ocultas, mientras que la cama era algo que podía tocar en ese momento, y que no puede volar si no descansa bien. Eligió la cama. Entonces le revelaron que el premio misterioso, valorado en 250.000 dólares, era un Lamborghini. Armando lo tomó con humor y dijo que con la cama su cuerpo podía aguantar otros 80 días.
Prohibido volar y comida que huele a comida de gato
Con mejor ánimo, Armando se propone estudiar su avión a fondo con un manual de unas 2.000 páginas. Pero Jimmy endurece las condiciones: durante el resto del reto no podrá volar salvo que él lo autorice. Le recomienda seguir practicando, porque más adelante enfrentará "el mayor desafío de su carrera como piloto". Armando convierte la cabina en su lugar de entrenamiento, donde programa rutas, velocidades de despegue, procedimientos de emergencia y datos de rendimiento.
En esos días empieza a fantasear con comida: platos criollos y beignets en Nueva Orleans, mariscos en Charleston, pizza de Nueva York, un sándwich cubano en Cayo Hueso. El contraste es lo que ha comido durante casi un mes, que según él huele a comida de gato.
Día 30: DoorDash a cambio de convivir con Nolan
Al cumplirse 30 días, con comida para solo 24 horas más, Jimmy le lleva un carrito con provisiones suficientes para los 70 días restantes. La alternativa es un teléfono que solo tiene DoorDash instalado, sin llamadas ni mensajes, para pedir lo que quiera cuando quiera. Hay una trampa: si elige el teléfono, deberá convivir 24 horas en el jet con lo que haya en una caja misteriosa que, según le dicen, contiene "cosas vivas". Armando se apoya en sus años de ejército y elige DoorDash. Dentro de la caja está Nolan, miembro del equipo.
Armando dice estar emocionado porque hace mucho que no tiene interacción humana real. Nolan finge apretar botones de la cabina y pide tacos, y entre los dos usan DoorDash para comprar en distintas tiendas cosas sin sentido con las que decoran el avión, incluido un árbol. Jimmy no había puesto límites a lo que podían pedir. Al volver al día siguiente tuvo que pedir que lo retiraran todo para que fuera seguro volar.
Mientras Jimmy grababa otro video en el que hacían explotar cosas, Nolan y Armando aprovecharon su ausencia para volar a los cayos de Florida, algo que Jimmy solo descubrió más tarde al revisar las grabaciones. Allí terminaron las 24 horas de Nolan, que se quedó en Florida. Después volaron de regreso a Georgia para recoger al equipo, que no se había enterado de nada.
La app como cambio de vida, y la soledad
Solo de nuevo, Armando usa DoorDash para comer de verdad: bollos bao, pasta, frutas y verduras frescas. Pronto empieza a pedir también artículos de limpieza, una aspiradora y bandas de resistencia. Dice que la app ha sido un parteaguas, que por fin siente el avión como su casa y que está en paz.
Lo que no puede pedir es compañía. Cuenta que ha vivido aventuras en 70 países, que escaló el Kilimanjaro, que corrió en motocicleta y que ha pilotado distintos aviones, y que su sueño es recorrer el mundo en ese jet con su esposa y su hija. Admite que, teniendo ya cama y DoorDash, su mayor problema es que sigue solo, y que solo se divierte cuando el equipo sube a bordo o lo llevan a algún sitio. El narrador apunta que en todos sus videos de encierro prolongado el aislamiento termina carcomiendo al concursante.
Día 40: unas "vacaciones" por un dólar
Jimmy estaba explorando templos en la selva, así que envió a Karl y a Chandler. Le ofrecieron unas vacaciones con ellos por 50.000 dólares, luego por 25.000, después por 10.000, y Armando rechazó todas. Finalmente aceptó pagar un dólar. Las vacaciones resultaron ser un pequeño plato de frutas y un proyector para ver una película. Armando reconoció que lo pasó muy bien.
Al día siguiente lo describió como recuperarse de una fiesta. Explicó que el día posterior a una visita suele ser el más duro, porque pasa de ver y hablar con gente a desintoxicarse solo con sus pensamientos. Para mantener la mente ocupada se sienta cada día en la cabina a practicar un vuelo completo. Pero esas fantasías lo llevan a pensar en lo que más extraña. Lleva consigo una muñequita de su hija que baila incluso con turbulencia y se pregunta si ella lo extraña. Cerca de la mitad del reto dice arrepentirse de no estar presente para su familia.
Día 50: el reencuentro con su familia
En el día 50, Armando le dice al equipo que pensaba que lo habían olvidado. No sabe qué pasa en el mundo exterior y nunca había pasado tanto tiempo sin ver ni hablar con su esposa y su hija. El equipo organiza una llamada, en la que ambos lloran. Luego le preguntan a su esposa si se reuniría con él si él volara hasta el aeropuerto de su ciudad, y ella acepta.
Durante el vuelo, Armando se repite que no debe salir corriendo del avión al verlas. Su hija corre a sus brazos desde la escalerilla, y la familia sube al jet para hacer un picnic. Armando bromea con que no se ha duchado desde que se fue. El narrador señala que el encuentro le dio un impulso de energía muy necesario, pero que esos momentos son fugaces. De vuelta en el hangar, Armando reconoce que tenerlas presentes en la mente durante los 50 días restantes podría hacer el reto más difícil.
A eso se suma la claustrofobia. Dice que siente que las paredes se le vienen encima, que el espacio se reduce y que es como estar en prisión.
Día 60: un patio de 50.000 dólares
Armando anticipa que la siguiente oferta tendrá que ver con más espacio, pero duda en aceptarla si implica dinero, porque calcula que necesitará más de 100.000 dólares solo para volar y alojar el avión. Acierta: Jimmy y Karl le presentan una plataforma conectada al jet, con gimnasio y trampolín, que cuenta como parte del avión porque está en contacto con él. Armando puede pararse fuera del fuselaje y respirar aire fresco por primera vez.
El precio son los mismos 50.000 dólares que ganó el día 10, el dinero que necesita para mantener el jet. Bajo una cuenta regresiva, Armando elige el espacio. Antes de disfrutarlo, lleva a Jimmy y a su prometida a la pista de esquí techada más grande del país y luego a Florida para una cena privada con Gordon Ramsay.
Después, Armando convierte la plataforma en lo que llama su patio, toma café afuera y entrena mejor. Cuenta que antes no podía caminar ni dos kilómetros al día y que ahora caminó casi seis en menos de una hora. Pasa casi todo el tiempo afuera.
Días 70 a 74: el silencio de Jimmy
Al ver en las cámaras cuánto había mejorado el ánimo de Armando, Jimmy se preguntó si le había puesto las cosas demasiado fáciles y no apareció el día 70. Armando registra cada día sin noticias: 71, 72, 73, 74, y llega a pensar que lo olvidaron. Reflexiona que esperaba que el reto consistiera en volar por todo el país y que no fue así. El patio mejoró su calidad de vida, pero no le da lo que más necesita, conexión con otras personas. Viendo despegar a otro Hawker, dice que desearía ser ese avión para irse volando, y solo espera que la próxima oferta implique volar.
Día 80: diez aeropuertos, diez pedidos, diez días
Jimmy reaparece el día 80, se disculpa porque llevó a su prometida a una cita, y le recuerda que en 20 días podría ser un hombre libre con un jet de 2,5 millones. Armando insiste en que volar con su familia y amigos costará dinero, porque el combustible es muy caro. La oferta es una búsqueda del tesoro: diez tarjetas con coordenadas de aeropuertos repartidos por el país. En cada ciudad debe pedir un artículo por DoorDash y reunir los diez en menos de diez días. Si lo logra, Jimmy y DoorDash le darán 50.000 dólares. Armando dice que ese dinero marca la diferencia entre cumplir los sueños de todos y defraudarlos, y se propone terminar en ocho días.
En Cleveland consigue una batería. Para Charlotte, que considera su casa, programa la entrega con antelación porque conoce bien el aeropuerto. Sigue Providence, en Rhode Island, y otras entregas sin problemas. Entonces aparece una falla. Por mantenimiento debe pasar la noche en Denver, porque un amortiguador del tren principal estaba bajo, y un mecánico lo repara. Luego vuela a Jackson Hole, Wyoming, junto a Yellowstone, por un juego de mesa. El siguiente obstáculo es el clima: no puede ir directamente a Portland, Oregón, se desvía a Idaho y pierde uno de los diez días. Desde Driggs, Idaho, sigue a Portland por artículos de campamento. Con siete de diez artículos y tres días por delante, dice que no tiene ningún margen de error.
La última parada es Tampa, Florida, donde pide un altavoz bluetooth que debe llegar en 15 minutos. Completa las diez ciudades y regresa al hangar el décimo día. Jimmy le entrega los 50.000 dólares.
Día 90: otros 100 días por medio millón
En el día 90, Jimmy le plantea una última propuesta. En el día 100 ganará el jet, pero puede ganar dinero suficiente para volarlo cuando quiera si se compromete a otro video de 100 días en el avión por 500.000 dólares. Armando no sabe qué pensar y tiene diez días para decidir.
Durante esos días repasa su situación. Tiene decoraciones, una cama y DoorDash. Extraña a su familia, pero dice que no le preocupa porque tienen una buena red de apoyo. Calcula que, si hubiera aceptado todas las ofertas, tendría 100.000 dólares, un Lamborghini y el jet. Si vendiera el avión tendría 2,5 millones, pero con medio millón más podría conservarlo más que un par de meses y volar a todos los lugares que sueña: Italia, Croacia, Tanzania, Polonia, Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago, Japón. Duda entre que ese dinero podría cambiarle la vida y la pregunta de si realmente lo necesita. La mañana del día 100 todavía no ha decidido.
Día 100: la decisión frente a su familia
Cuando faltan diez minutos, Jimmy lo invita a pasar los últimos momentos en la cabina y Armando cae en la cuenta de que nunca se había sentado ahí como pasajero. Antes de escuchar su respuesta, Jimmy hace traer a la esposa y la hija de Armando, que no sabían nada de la segunda oferta. Cuando escuchan que serían otros cien días por 500.000 dólares, le gritan que diga que no, pase lo que pase, porque ya soportaron mucho.
Jimmy lo llama aparte y le hace la pregunta final: ¿quiere quedarse otros cien días? El narrador explica lo que está en juego. Si baja del jet en ese momento, el video termina y se lleva a casa el premio más grande que se ha entregado en el canal. Si se queda, se compromete a otro video por 500.000 dólares adicionales. La respuesta explícita no queda registrada en el video. Lo siguiente que se ve es a su hija llamándolo "papi" y a Jimmy entregando el título de propiedad del jet, ya a nombre de la familia. Cuando preguntan a dónde irán primero, la respuesta es Orlando.
Acabo de comprar un lujoso jet privado, y si este piloto pasa 100 días atrapado en él, se lo queda. No es broma, gasté 2.5 millones de dólares en este avión. Y una vez que entre, comenzarán los 100 días.
Qué bonito.
Y como ya inició la primera hora del desafío, yo digo que empecemos llevándolo a pasear.
Claro. Vamos a dar un paseo.
Ahora vamos a averiguar si es un piloto de verdad.
¿De qué hablas?
Si Armando se queda en el avión por los próximos 100 días, podrá quedarse con él y volar a cualquier parte del mundo.
100 días viviendo en esta cosa. No hay problema.
Fue un viaje increíble. Esta cosa vuela bien. Hay que ver cómo aterriza.
¡Qué gran vuelo! ¡Estuvo increíble!
Llevas 2 horas del reto de cien días. Pero si cualquier parte de tu cuerpo toca el suelo fuera del avión, el video termina y pierdes este jet privado. No toques el suelo.
Buena suerte. Te veo en unos días.
Veamos si Armando puede ganar este jet privado.
¿Qué hago ahora? Esta suele ser mi oficina, y este es el comedor. Y permítanme mostrarles el dormitorio. Al parecer dormiré aquí por los próximos tres meses. No tengo una cocina real. Tengo un microondas y un carrito con carnes enlatadas. No tengo ducha. Eso tampoco va a ser fácil.
Y no se equivoca. Aunque esto es un vehículo de clase mundial, no está hecho para vivir en él. Así que en los próximos 100 días esto será mucho más difícil.
Las paredes están colapsando. Así se siente estar en prisión. Debo estar alucinando.
El sol me hace feliz. Extraño a mi familia.
Esto no es bueno. Caemos del cielo. Estoy listo para terminar con esto.
Es la primera noche y no tengo cama. La mejor opción será esta silla. ¡Buenas noches! Este será mi propio jet privado.
Es el segundo día. Uno creería que este jet es cómodo. No es tan cómodo dormir aquí.
¡Es el segundo día y qué mejor manera de empezar el video que usar su jet privado para nuestro beneficio!
¡Sí!
Los chicos y yo estuvimos pensando, ¿podrías llevarnos a un partido de hockey en Nueva York?
Claro que sí.
Puedes venir, bro. Tenemos tu boleto.
¿Me quieren engañar?
Si te bajas del avión, pierdes, pero podrías ir al partido.
Sí, lo que digas.
Y nos llevó al partido de hockey, pero cuando aterrizamos…
¡Gracias por el vuelo!
Ojalá fuera al partido de hockey. Pero debo quedarme adentro.
¿Qué estará haciendo Armando ahora? ¿Yoga en el avión?
Sí.
Usar el jet para ir al partido de hockey fue tan épico, que al día siguiente se nos ocurrió otro viaje.
¿Te importaría llevarnos a Miami, Florida?
Claro que no.
Y eso es lo mejor de tener un jet privado, que literalmente podemos hacer lo que queramos.
¡Listo, equipo, bienvenidos a Miami! ¡Hora de divertirnos! ¡Los veo luego!
Me encanta que utilicen el jet. Desearía poder hablar con mi esposa y mi hija. Las extraño demasiado. Pero aún me faltan 96 días del desafío. Espero lograrlo.
Este es el primer día que me quedo en el hangar. Necesito una rutina.
Así que en el transcurso de los días, Armando se ejercitaba…
Como cangrejo. Esto es más difícil de lo que pensé.
Hacía su comida en el microondas.
Mezcla de verduras por la mañana.
Se limpiaba sin una ducha.
La única forma que tengo de limpiarme es con Dude Wipes. Me limpio bien. ¡Los sobacos!
Y luego buscaba un lugar para dormir.
Mi cama es lo peor. El sofá me estropeó el cuello. Este es el único lugar de este avión en el que me puedo estirar.
Pero ni eso fue suficiente para que estuviera cómodo.
No puedo quedarme viendo estos cuatro muros. Tenemos que volar el avión.
Y a la mañana siguiente, eso fue justo lo que hizo.
Nunca había tenido las llaves de un jet para ir a donde quisiera. Iremos a las cataratas del Niágara. Quiero verlas desde el aire. ¡Esto es increíble! ¿A poco no es la mejor vista que han tenido? Estamos a 1,219 metros sobre las cataratas del Niágara. Ningún jet había podido hacer esto. El Hawker es un avión de dos pilotos. Tengo un gran copiloto a mi lado. ¡La mejor oficina de todas!
Sí, es la mejor.
Pero a diferencia de Armando, su copiloto sí puede bajarse del avión.
El fin de mi universo está justo ahí.
Y aunque no puede pasar de la escalera, al décimo día, creé el plan perfecto para cambiar eso.
¿Grité y ni siquiera paraste la puerta?
No.
¿Cómo ha sido la vida en los últimos 10 días?
Jimmy, no tengo ducha ni cama. No tengo una cocina real, pero me siento muy bien.
No esperaba que dijera eso. Pero puede que tenga una solución para ti. Cada diez días, te haré una oferta por este jet privado. Y tu oferta del día diez es una elección. Puedes elegir entre recibir estas coordenadas, que te llevarán a una pista con 50,000 dólares en efectivo, o… Alpha, trae la mercancía. Puedo instalar una ducha conectada a tu jet. Y antes de que tomes una decisión, siento que deberías ver la ducha. Y como es obvio que sería una extensión de tu jet, no serás eliminado si entras en ese cuarto.
Es como una ducha de verdad.
Y aunque no lo necesites, viene con champú.
Sí. No es solo una ducha. Esto es espacio. Puedo ponerme de pie. Es increíble.
Es hora de tomar una decisión. Una ducha por 90 días o 50,000 dólares en efectivo. ¿Cuál elegirás?
Ducharme 90 días sería genial. Pero elijo el efectivo.
¿Qué? Es increíble.
Mi destino es volar, también el del avión. Hagámoslo.
No puedo creer que dijera que no a la ducha. ¡Diviértete buscando esos 50,000!
¡Estoy ansioso!
Y ahora que lo pienso mejor, con un piloto como él, creo que el champú no era la mejor oferta.
Alguien nos verá en estas coordenadas con 50,000 dólares en efectivo.
Lo cual, además de su jet de 2.5 millones de dólares, podría hacer de Armando el ganador más grande que hemos tenido.
50,000 dólares por no ducharse. No pasa nada. Mi mayor problema ahora es dónde voy a poner 50,000 dólares. Con esto puedo llevar a mi familia de vacaciones. Me iré a dormir con el dulce olor a dinero esta noche.
La tarea más rara de este reto hasta ahora será reorganizar este dinero en el menor número de maletas para que no ocupen espacio en mi avión. Me siento como el lobo de Wall Street. Dormiré sobre el dinero.
El dinero ayudó con la estructura de su cama, pero creó un problema nuevo en la cabeza de Armando.
¿Qué demonios voy a hacer con esta cosa, si en verdad logro ganar el desafío? ¿La venderé? ¿Me la quedaré?
Ganar este jet sería un sueño hecho realidad para un piloto como Armando. Pero hay un gran problema.
Acabo de hacer unas cuentas. Después del reto, si tuviera el jet por tres meses, gastaría 8,000 dólares en el hangar. 10,000 dólares de seguro. 30,000 dólares de mantenimiento.
Obviamente, el costo de un jet privado puede ser excesivo, por eso, a lo largo de este video, Armando podrá ganar un millón de dólares adicionales además del jet y los 2.5 millones, en premios y dinero, para que, en caso de ganar el jet, pueda darse el lujo de quedárselo y hacer los sueños de su familia realidad.
No puedo evitar imaginar a mi familia y amigos en este avión pasando un buen momento, dirigiéndonos a algún destino. Me lo imagino. Parece que tendré que ganar mucho más dinero de Jimmy.
No puedo evitar pensar que el servicio militar me preparó para esto. Siempre se empieza emocionado y contento de estar ahí. Luego sigues una rutina, y luego odias tu vida y todas tus decisiones. Y luego puedes ver la luz al final del túnel. ¡Van catorce días!
Tras dos semanas en el reto, Armando intentaba mantener el optimismo.
¡Qué buena comida! Me voy a consentir con un Feastables.
Así es como llevo registro de mis tareas. Aquí están las cosas que no he hecho hoy y las voy pasando a medida que avanza el día.
Pero a pesar de su buena actitud, puede que no llegue a los 100 días, porque su horrible problema de sueño no ha mejorado.
Hasta ahora no he despertado sin que me duela algo. Esto baja y sube, y baja y sube. Es el primer día que mi cuerpo no está contento conmigo. Mi entrenamiento fue flojo. Tengo el estómago revuelto. No creo que esté durmiendo bien. Anoche volví a probar el sofá. Fue un miserable fracaso. Este de en medio. Es como me siento hoy. Me emociona mucho lo que me puedan ofrecer, pero necesito una cama.
Tenía la oferta perfecta para Armando, pero como fui a grabar un video en el que regalaba un millón de comidas, él tuvo que ir hacia mí.
Aquí vamos.
Para agradecerle por el vuelo, le traje a Armando una comida muy especial. Como estamos en Filadelfia, te trajimos unos Philly cheesesteaks.
¿Cuánto dura el vuelo a Carolina del Norte?
48 minutos. ¿Solo eso?
¡Los jets privados son increíbles!
Mañana es el día 20. ¡El tiempo vuela!
Vámonos de aquí. Ok, ¡vamos!
Usualmente, haría una oferta el día 20, pero para poder apreciarla de verdad, le daré la oportunidad de consultarlo con la almohada. Tu oferta del día 20 es esta cama inflable hecha a la medida de este avión, o darte las coordenadas de una caja misteriosa, escondida en algún lugar del mundo. Y dentro de esa caja podría haber cualquier cosa. Pueden ser 250,000 dólares. Puede ser un Tesla. Podría valer más que el propio jet.
No, Jimmy…
Nos vemos mañana, para tu decisión.
Y así dejé a Armando descansar, sabiendo que probaría la cama. Pero no esperaba que la compartiera con un sándwich de queso.
Creo que necesitaba dormir. Fue la primera noche en que dormí cómodamente en el avión.
Veamos si elige esta cama inflable o el premio misterioso. Que en realidad vale 250,000 dólares.
Toc, toc. ¿Hay alguien en casa?
¡Pasen! Bienvenidos a bordo.
¡Es el día 20!
Pasen a mi sala de estar, comedor y dormitorio.
Sé sincero, ¿cómo dormiste anoche?
Fue como dormir sobre pequeñas nubecitas.
¿Crees que tener esta cama aumenta la probabilidad de llegar a los 100 días?
Sé que con esto, mi cuerpo aguantará los 100 días.
Pero por otro lado, en un par de coordenadas ocultas en algún lugar del planeta, está la caja misteriosa.
Esto es algo que puedo tocar ahora. No puedo volar el avión si no puedo descansar bien.
¿Prefieres esta cama inflable o el magnífico y gigantesco premio misterioso?
Me quedaré muchos días aquí. Elegiré la cama para llegar al día 100, sí.
¿La cama? ¿En serio? El premio misterioso… era un Lamborghini.
¿En serio? Sí.
¡No sueñes con Lamborghinis esta noche!
No. Los contaré en mis sueños.
No puedo creer que lo haya rechazado. Karl, eligió la cama.
Ok. Él se lo pierde.
Rechacé un Lamborghini. Como sea, da igual. Tengo una cama. Esto lo cambia todo. Con ella, mi cuerpo puede aguantar otros 80 días.
Gracias a la cama, Armando estaba feliz.
Hoy siento que voy a ganar el premio final, y seré dueño de este jet. Quiero aprender sobre mi avión. Solo son unas 2,000 páginas.
Pero este reto es de resistencia y está a punto de ponerse mucho más difícil.
Qué hermoso día para volar.
Armando, ¿cómo estás?
Me encantaría llevar el avión a alguna parte.
Interesante. ¿Qué harías si te digo que en los días que te quedan no puedes volar a menos que yo lo diga? Pero debes seguir practicando porque más adelante enfrentarás el mayor desafío de tu carrera como piloto. Si fuera tú, empezaría a practicar. Buena suerte.
No se diga más. Hagámoslo. Aquí es donde entreno, poniendo las rutas, las velocidades de despegue, de operación en línea, de emergencia, los datos de rendimiento. Es lo que hace un profesional.
Esta mañana desperté y empecé a imaginar todos los lugares que sueño con visitar.
Y aunque los vuelos de práctica fueron una gran manera de pasar el tiempo, Armando no pudo evitar entusiasmarse por la comida.
Quisiera ir a Nueva Orleans. Comida criolla y unos beignets. Hay mucha gastronomía. Mariscos en Charleston. Me encanta la pizza de Nueva York. Volaré a Cayo Hueso por un sándwich cubano y unas empanadas. ¿Qué tal una carne asada?
Y es obvio que iba a fantasear con comida, porque esto es lo que ha estado comiendo por casi un mes.
No les voy a mentir, huele a comida de gato. Y serán 100 días. Nadie dijo que este reto sería sencillo.
Han pasado 30 días desde que empezó a vivir en este avión. Tenemos una oferta muy especial. ¡Armando!
¡Hola, chicos!
Ven aquí. ¿Reconoces esto?
Sí.
Es un carrito lleno de comida. La misma comida que has comido los últimos 30 días. Como solo te quedan 24 horas de comida, te traje suficiente comida para reabastecerte hasta el final del video.
Ok.
Pero antes de reabastecerte con comida para los siguientes 70 días, tengo una oferta para ti.
Ok.
Puedes cambiar el pollo enlatado y el atún que estuviste comiendo por un teléfono que tiene DoorDash instalado. Puedes usarlo cuando quieras para pedir lo que se te antoje. Obviamente el teléfono tiene solamente DoorDash. Sin llamadas ni mensajes. Pero la trampa es que si eliges DoorDash, debes dejar que lo que hay en esta caja misteriosa viva contigo en el jet por 24 horas. Eso es un día entero confinado con algo horrible.
No, no la abras. Hay cosas vivas adentro, sí.
Estuve 22 años en el ejército, siento que puedo convivir con esa cosa. No sé si esto va a ser una sorpresa, pero voy a elegir DoorDash.
¿En serio? Sí.
Cuando la abras, lo que haya dentro de la caja se quedará contigo las siguientes 24 horas.
24 horas.
Prueba golpeándola. Más fuerte.
¿Las serpientes se alteran cuando haces eso?
Tres…
Tengo miedo.
Dos… Uno… ¡Ábrela!
¡Es real!
Te quedarás con Nolan. Diviértete, Nolan. No lo molestes demasiado.
¿Por qué crees que lo haría?
Estoy muy emocionado por esto. Hace mucho que no tengo interacción humana real.
Armando no ha tenido conexiones personales en los últimos 30 días. Y Nolan no las ha tenido en 26 años.
¿Y si empiezo a romper cosas? Voy a apretar botones.
¡¿Qué hiciste?! ¡Armando, no dejes que apriete botones!
Autodestrucción.
Que salga de la cabina. Nada de Nolan en la cabina.
No saben cuánto me emociona esto. ¡Tacos!
Creo que cuando extrañas la compañía y la comida gourmet…
¡DoorDash! Huele delicioso.
…este no es el peor castigo.
No sé por qué te quejas tanto de la comida.
Increíble. Mejor que el pollo enlatado. Será una noche divertida.
A ver quién es el mejor piloto.
Pésimo. Yo soy el piloto ahora.
Jimmy no dijo qué podías pedir ni cuánto dinero podías gastar en DoorDash.
Solo quería tacos.
Tacos. Y vamos a comprar muchas cosas en diferentes tiendas.
Y al día siguiente, cuando regresé, me llevé una gran sorpresa. Nolan… ¿Qué demonios?
Vengan a ver.
No tenía idea, pero Nolan y Armando usaron DoorDash para pedir cosas sin sentido solo para decorar el jet. ¿Todo estaba disponible en DoorDash?
Sí.
Muy bonito y todo, pero tengo que usar el jet para otra cosa.
¿Tendremos que deshacernos del árbol?
Tenemos que deshacernos de todo. Armando, tenemos que quitar algunas cosas.
Tuvimos que limpiar el avión para que fuera seguro volar, pero valió la pena, ya que en mi destino haríamos un caos mucho más grande grabando otro video. Mientras explotábamos cosas, Nolan y Armando seguían en el jet.
Ya que Jimmy no está, tenemos un par de horas.
Es cierto. Hay que volar a otro lugar.
Ok. Será un hermoso vuelo a Florida hoy.
Yo me apunto.
Y de verdad volaron a los cayos de Florida, lo que descubrí cuando vi los videos tiempo después. Y convenientemente…
Se terminó mi período de 24 horas en el jet.
¡No te creo!
Gracias por traerme a los cayos de Florida.
No, no quiero verte.
Y no lo volvió a ver…
¡Te traeré recuerdos!
…por el resto del día. Y cuando volaron de vuelta a Georgia para recogernos, no tenía ni idea de que se habían ido.
45 minutos a casa. Vámonos.
Ahora que Armando estaba solo en el hangar, lo primero que hizo fue usar DoorDash para pedir más comida.
Puedo comer lo que quiera. Pediré unos bollos bao para cenar. Esto va a ser mucho mejor que un atún enlatado. Voy a pedir pasta. Esto va a estar bueno. Puedo comer frutas y vegetales frescos cuando quiera.
Pero pronto, Armando empezó a usar la app para más que solo comida.
Me encanta. Artículos de limpieza. ¡Esto es una aspiradora! Sí. Esto es increíble. Puedes pedir casi cualquier cosa. Pedí unas bandas de resistencia. Tener DoorDash ha sido un parteaguas. Por fin me siento como en casa, lo acondicioné a mi antojo. Me siento en paz.
Pero Armando se dio cuenta de que hay una cosa que no puedes pedir por DoorDash.
Creo que sería grandioso volar este avión por todo el mundo con mi familia. He vivido aventuras increíbles. He estado en 70 países, escalé el Kilimanjaro, corrí en motocicleta, he volado distintos aviones y conocí gente maravillosa en todo el mundo. Quiero llevar a mi hermosa esposa y a mi hija por todo el mundo en este jet privado. Mi mayor problema, ahora que tengo una cama y DoorDash, y que puedo pedir lo que quiera, es que aún estoy solo.
Cuando Jimmy y el equipo vienen a bordo o podemos ir a algún lugar, son las únicas veces en que puedo divertirme aquí.
Tenía sentido que se sintiera solo. En todos los videos donde un concursante está encerrado mucho tiempo, el aislamiento lo carcome por dentro en algún punto. Y por eso, cuando Armando había logrado estar 40 días en un jet privado, quería que tuviera compañía. Pero yo estaba en la selva, explorando templos antiguos. Por eso, envié a Karl y Chandler para animarlo.
Tenemos una oferta muy cool para ti. Unas vacaciones conmigo y con Chandler por 50,000 dólares.
Sí, no lo creo.
25,000 dólares. No. 10,000 dólares. No lo creo. Te daremos un dólar. ¿Por un dólar? Acepta el trato. ¡Eso! Toma tu camisa. Bienvenido.
¿A dónde vamos, amigos? Vamos a abrir la puerta. ¿Qué te parece? Eso fue anticlimático.
Vas a divertirte como nunca, tranquilo. Mira qué fuerte es. Sí, un pequeño plato de frutas.
Sé que estás pensando: ¿Cómo podrían mejorar estas vacaciones? Que abran la puerta. ¡Con un proyector! Me encanta. ¡Veamos una peli!
Esta noche habría valido 50,000 dólares. La pasé muy bien.
Siento como si me recuperara de una fiesta. Muchas veces, el día después de una visita es el más difícil porque en esos días hay mucha actividad. Ves a las personas, hablas con las personas. Hoy estoy desintoxicándome de eso, solo en este avión, con mis pensamientos.
Estos días son más duros. Sin volar, mirando las paredes. No creo que este reto se vuelva más sencillo. Lo más importante ahora es mantener mi mente ocupada, así que se me ocurrió una rutina. Me siento en la cabina todos los días y practico un vuelo durante todo el día. Prueba completada. Sistema verificado.
Pero Armando descubrió que entregarse a sus fantasías solo lo hacía enfocarse en lo que más extrañaba.
Llevo una muñequita de mi hija dondequiera que voy. Aunque haya turbulencia, ella baila y sonríe. Me pregunto si me extraña.
Esta mañana me desperté pensando en mi familia. Las extraño. Quiero ir a verlas. Quiero acurrucarme con mi esposa. Mi punto débil es mi familia. Se merecen saber cómo estoy. Quiero abrazarlas, que me abracen.
Vamos a la mitad del desafío, casi 50 días. Me arrepiento de no estar presente para mi familia. No puedo creer que todavía no he salido de este avión.
Es el día 50. Veamos cómo le va a nuestro amigo. ¡Armando!
Pensé que me habían olvidado. ¡No! ¿Cómo te va? ¿Cómo están? ¿Cómo te fue los primeros 50 días del reto?
No sé lo que está pasando en el mundo exterior. No he visto a nadie más que a ustedes. Extraño a mi familia. Nunca había pasado tanto tiempo sin verlas y sin hablar con ellas.
¿Y si hacemos una llamada? Me encantaría. No puede ser. Estoy empezando a llorar.
¿Amor? ¡Amor! ¡Amor! ¡No puede ser! Ay, mi amor. Te extraño. Yo te extraño a ti, mi amor.
Tu esposo llegó a la mitad del reto del jet. Si él pudiera volar hasta el aeropuerto de tu ciudad, ¿te reunirías con él para pasar el rato juntos? Obvio que sí.
Estoy como, vamos a preparar el avión. En cuanto las vea, tengo que asegurarme de no correr fuera del avión. No puedo esperar a darles un abrazo. Espero que haya una banda de música cuando lleguemos. Esto va a ser muy emocional.
Maddie, mira. ¡Ahí está, saludando! ¡Míralas! No puedo esperar a que mi hija corra a mis brazos. Dios mío. No lo puedo creer.
Mi amor, hola. Ven acá. Te extrañé. Yo también.
Sabía que iba a llorar. ¡Quiero entrar! ¡Bienvenidas! Pasen a mi casa. ¡Feastables! No me he duchado desde el día en que me fui.
¡Esto es adorable! Vamos a hacer un picnic en el jet.
Era obvio que ver a su familia le dio a Armando un boost de energía muy necesario. Y saboreó cada momento que pudo.
No puedo creer que esté aquí.
Pero por desgracia, estos momentos suelen ser fugaces.
Es un poco extraño estar de vuelta en el hangar después de pasar un día con mi familia. Ahora estarán todo el tiempo en mi mente por los próximos 50 días. Eso podría hacer más difícil aguantar lo que queda del reto.
Pero alejarse de su familia no era lo único que le pesaba a Armando.
Las paredes están colapsando. Empiezo a sentir que el espacio se reduce. Me siento claustrofóbico. ¡Te odio! No hay mucho espacio en un jet privado. Así se siente estar en prisión.
Solo quedan cuatro ofertas más antes del día 100. Creo que Jimmy me va a hacer una oferta por tener más espacio dentro o tal vez por más dinero. Más espacio me vendría muy bien, pero tendría que pensarlo, porque necesito más de 100,000 dólares solo para volar y alojar esto.
¿Cómo te va? Siempre es bueno verte. ¿Puede venir a la puerta, señor? Seguro. ¿Cuál crees que será la oferta?
Creo que estará relacionada con espacio. No el espacio. ¿Querías llevar el avión al espacio? No, creo que vas a ofrecerme más espacio.
¡Exactamente! Para el día 60... ¡Karl, tráelo ahora! Ya voy. ¡Hola! ¡Te voy a ofrecer un gimnasio entero! ¡Trampolín! Qué bien. Todo lo que podrías necesitar está en esta plataforma.
¡Qué bonito! Ven de este lado. Sí. ¡No te caigas! ¿Cómo se siente estar parado afuera del jet? La verdad se siente increíble.
Esto está diseñado como el jet, actualmente está tocando el jet, por lo que es una parte del jet. Podría dormir aquí. Puedes abrir la puerta y respirar aire fresco. Increíble.
Y te daré todo esto por el mísero precio de 50,000 dólares. ¿50,000 dólares? Los mismos 50,000 que ganaste el décimo día. El mismo dinero que necesitas para mantener este jet.
Lo único que necesitaba era espacio. Pero ¿por 50,000 dólares?
Lo único que necesito es un sí o un no. Me gustó eso. Se oye bien. ¡50,000 dólares! Me los devuelves o siguen siendo tuyos. Pero no puedes salir del jet.
10... 9... 8... Sigue contando. 7... 6... ¡Ya responde! 5... 4...
Quiero el espacio. ¿En serio? ¡No vale arrepentirse! Este espacio ahora es tuyo. Pero antes de que lo disfrutes, me tienes que llevar a Nueva York. ¡Vamos a Nueva York!
Antes de que disfrutara su nuevo espacio, Armando nos llevó a mi prometida y a mí a la pista de esquí techada más grande del país. Y luego a Florida para una cena privada con el chef Gordon Ramsay.
¡Gracias por esperar! ¡Por supuesto! ¡Volvamos a casa! Vamos a casa.
Pero ahora llegó el momento de que Armando probara su nuevo espacio.
Por fin puedo pasar unos momentos en lo que llamo mi patio. ¡Es increíble! ¡Este es mi reino! Me siento aquí fuera y tomo un café.
El espacio extra también hizo sus entrenamientos más fáciles.
No podía caminar ni 2 kilómetros al día. Hoy caminé casi 6 kilómetros en menos de una hora. Estoy enfocado en mi mente, en mi cuerpo y en llegar al día 100. ¡Se siente como tener un patio de juegos unido a este avión!
Es un día para comer Feastables. Su sabor es como el de un chocolate europeo de lujo. Sabe delicioso.
Nuestros Feastables se elaboran con ingredientes sencillos y de alta calidad. Pueden comprarlos en Walmart, Target y 7-Eleven, y ayudarnos a acabar con el trabajo infantil en la industria.
Armando estaba tan contento con su nuevo espacio que ahora pasaba casi todo el tiempo afuera.
Ya quiero ver lo que Jimmy tiene para mañana.
Pero Armando no sabía que no iría a visitarlo el día 70, porque cuando vi las cámaras y vi cuánto había mejorado su ánimo, me cuestioné si le había puesto las cosas demasiado fáciles.
No sé nada de Jimmy. No ha venido a verme. Día 71. Pasan y pasan las horas. Es el día 72. Sin noticias de Jimmy. 73. No sé nada de Jimmy. Es el día 74. Creo que se olvidó de mí.
Cuando empecé este desafío, pensé que el reto iba a ser volar por todo el país. Pero no fue así.
Y aunque este patio había mejorado la calidad de vida de Armando, no podía darle lo que más necesitaba: conexión.
Imagina estar solo y no hablar con nadie durante 100 días. Ese debe ser el mayor reto, la parte del aislamiento. ¡Adiós, compañero Hawker! Desearía ser tú, para volar lejos. No sé qué me va a ofrecer Jimmy. Solo espero que implique volar.
¡Es el día 80! Siento no haber venido antes, llevé a mi prometida a una cita. ¡Hola, chicos! En 20 días, en caso de que no toques el suelo, serás un hombre libre con un jet de 2.5 millones de dólares.
Estoy ansioso. Voy a volar con mi familia y con mis amigos. Y esos vuelos van a costar dinero. La gasolina del avión es muy cara.
Para el día 80, ¿te gustaría poder ganar más dinero? ¿Es una oferta? Denme un segundo. Ustedes hablen con él. No sabemos lo que va a hacer.
Para la oferta del día 80, tengo diez cartas. ¿Y recuerdas que el día 30 te dimos el teléfono con DoorDash? Sí, lo recuerdo. Le vamos a dar un buen uso.
Porque en cada una de estas diez tarjetas hay coordenadas de aeropuertos repartidos por todo el país. Debes volar el avión a cada ciudad, y cuando llegues, vas a pedir algo en DoorDash. No importa con qué obstáculos te encuentres, debes reunir todos los diez artículos en menos de diez días. Y si lo consigues, DoorDash y yo te daremos 50,000 dólares en efectivo. El primer aeropuerto está en Ohio. Buena suerte.
Lo que me preocupaba era: ¿cómo volaría este avión cuando lo ganara? Este dinero hace la diferencia entre hacer realidad los sueños de todos y defraudarlos a todos. Jimmy me dio diez días para conseguir diez artículos. Nuestro plan es conseguirlos en ocho días. Porque perder este reto no es una opción.
Estoy en Cleveland y tengo que conseguir una batería. Primer artículo: Cleveland. Batería. Orden completa.
Armando pasó la noche en Cleveland y decidió planear con tiempo su parada en Charlotte.
Conozco bien el aeropuerto al que iré. Conozco la dirección. Sé a qué hora voy a llegar. Con DoorDash y DashPass puedo programar una entrega, y recibiré el artículo número dos en Charlotte. Es emocionante volver a casa, a Charlotte.
Tome, señor. ¡Muchas gracias! Siguiente parada: Providence, Rhode Island. Voy a ganar esto.
Armando se veía muy confiado. Arrasó con las siguientes tres entregas.
Esos 50,000 dólares serán míos.
Y entonces pasó esto... ¿Qué es eso? Eso es una mala señal. ¡Se salió de control! Vamos a aterrizar.
Debido al mantenimiento, se vio obligado a pernoctar en Denver.
Tuvimos algunos problemas de mantenimiento. Un amortiguador del tren principal estaba bajo. Por suerte, logramos que un mecánico se encargara de ello. Iremos a Jackson Hole, Wyoming, al parque nacional de Yellowstone, para recoger un juego de mesa.
Armando pensó que había superado los obstáculos, pero el problema ya no era el mantenimiento. Era el clima.
Se supone que iríamos a Portland, Oregón. El clima no se ve bien. Creo que nos desviaremos a Idaho. Voy a perder uno de mis diez días por el clima. Hay 50,000 dólares en juego. No puedo perder otro día. Es lo que hay.
Ya despegamos de Driggs, Idaho. Y nos dirigimos a Portland, Oregón, para recoger lo esencial para acampar. Ya recolecté siete de los diez artículos de mi búsqueda del tesoro por todo el país. Faltan tres cosas y me quedan tres días. No tengo absolutamente ningún margen de error.
Qué linda vista. Necesito dinero para operar el avión cuando lo gane. Parece que volveré con Jimmy en el décimo día.
Aterrizamos en Tampa, Florida. Este es el último artículo: un altavoz Bluetooth. Ya lo ordené. Tiene que llegar en 15 minutos. Este es mi último artículo. ¡Son 50,000 dólares! ¡Muchas gracias!
Diez artículos, diez ciudades. La última. ¡Tampa, Florida! Es el décimo día y nos dirigimos de vuelta al hangar. Solo faltan diez días para que el jet sea mío.
Eso fue impresionante. ¡Armando! ¡Jimmy! ¡Ganaste 50,000 dólares! Entréguenlos, amigos. Pon los artículos aquí. Herramientas para acampar... No sabía a qué te referías con eso.
Y DoorDash no solo le dio 50,000 dólares, sino que les dará a ustedes la oportunidad de ganar 10,000 dólares al escanear este QR y registrarse en DoorDash ahora. Si no tienen DoorDash en su teléfono, literal están viviendo en modo difícil. Es superfácil. Y cuando lo hagan, no olviden registrarse en DashPass para ofertas y descuentos exclusivos. Escaneen el QR, descarguen la app. Gracias, DoorDash. De vuelta a nuestro reto.
En el día 100, obviamente ganarás este jet de 2.5 millones de dólares, mucho dinero... Será grandioso. Pero al mismo tiempo, también te voy a ofrecer suficiente dinero para que puedas volar este jet las veces que quieras. Pero para ganarlo, tendrás que competir en otro video de 100 días en este jet. Otros 100 días en este avión por medio millón de dólares.
No sé qué pensar al respecto. ¡Ok! Por suerte, tienes diez días para pensarlo.
Cuando acabe el reto, ¿me quedaré otros 100 días por medio millón? No lo sé. Tengo que pensarlo.
Armando sobrevivió a los primeros 90 días en el jet, pero la decisión de quedarse aquí otros 100 días se hacía más difícil entre más lo pensaba.
Tengo casi todo lo que necesito. Tengo decoraciones, una cama... DoorDash fue un parteaguas. Extraño a mi familia, pero no tengo que preocuparme por ellas porque tienen una excelente red de apoyo.
De haber aceptado todas las ofertas de Jimmy, tendría 100,000 dólares, un Lamborghini y un jet privado. Pero ¿medio millón de dólares? Eso pagaría cualquier cosa. Ya había llegado al final de esto.
Si lo vendiera, tendría 2.5 millones de dólares. Pero si gano otro medio millón de dólares por quedarme cien días más, podría quedarme este avión por más de un par de meses y volar a todos los lugares a los que quiero ir.
¿Viajar por el mundo? Italia, Croacia... Tanzania... Polonia. Cien días, gano el jet y me voy. Martha's Vineyard o Miami. Otros 100 días por medio millón. Es mucho dinero. ¿Los necesito? No lo sé. Podrían cambiar mi vida. Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago y Japón.
Otros 100 días por medio millón de dólares. Otros 100 días lejos de tu familia. Otros 100 días en este avión, por medio millón de dólares.
Es la mañana del día 100. Todavía no tomo una decisión.
¡Es el día 100! ¿Cómo te sientes? ¡Lo logré! Técnicamente, aún te faltan diez minutos. No te bajes. ¿Pasamos los últimos minutos en la cabina? Claro que sí.
Me di cuenta de que nunca me he sentado en la cabina. Bienvenido a lo más importante de un jet privado. ¿Recuerdas qué te pregunté el día 90? Sí, y lo he pensado mucho. Bien. Pero antes de que me digas qué decidiste... Puedes traerlas, Tareq.
¡Muy bien, amor, lo lograste! Míralas, son hermosas. Cómo las quiero.
Por desgracia, tu familia no sabe nada de la segunda oferta. Serán otros cien días por 500,000 dólares. Dijo quinientos mil dólares. Lo escuché. Suficiente para volar a donde tú quieras, cuando tú quieras. Puedes llevarlas a ellas.
¡No! ¿Oíste? Te están gritando. ¡No! ¡Di que no! ¡No importa qué diga, di que no! Nos escuchó. Dijo: ¡No importa lo que diga, no! ¡Ya soportamos mucho! Eso hará que sea más difícil para ti.
Armando, necesito que vengas conmigo. Más le vale no quedarse en ese avión. ¿Sí o no quieres quedarte otros cien días? Es...
Si Armando se baja de este jet ahora mismo, terminará el video y se irá a casa con el premio más grande que hayamos entregado en este canal. Pero si se queda, se compromete a estar en otro video donde competirá por 500,000 dólares adicionales. Los últimos 100 días se reducen a esta... última... decisión.
¿Papi?
Este es el título de propiedad del jet privado. Oficialmente está a nombre de tu familia. ¡Tenemos un jet privado! ¿A dónde iremos? ¡Orlando! ¡Orlando!
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