«Pollo rosé» con leche de soja y gochujang en lugar de nata: el guiso de muslo de pollo que presenta Ryuji

Traducido del 日本語

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Resumen

En este vídeo, Ryuji, especialista en cocina, aparece en el papel de un personaje llamado «Mamá» y presenta un guiso de pollo que adapta para el hogar los platos de estilo «rosé» que están de moda en Corea del Sur. La receta va dirigida a quienes buscan algo con lo que resolver la cena o el almuerzo preparando un solo plato, y, según explica, en lugar de la nata que suele emplearse en los platos rosé utiliza leche de soja sin endulzar para conseguir un resultado más ligero. Ryuji presenta esta receta como una creación de la que se siente muy seguro y que «no ha dado a probar a nadie», y comprueba la valoración pidiendo a dos miembros de su equipo que la prueben.

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Qué es el «rosé» y por qué lo eligió esta vez

Según Ryuji, en Corea del Sur están de moda los platos de color rosa, es decir, de color rosé, y una persona del equipo comenta también que los «tteokbokki rosé» estuvieron de moda. Ryuji quería subirse a esa tendencia, pero no quería usar ingredientes pesados como la nata. Por eso, cuenta, ideó un plato rosé saludable con leche de soja.

Ryuji recuerda que en otra ocasión preparó un guiso en crema de tomate que mucha gente cocinó, pero que todavía no había hecho una crema rosé. Incorporar sabores que nunca se han probado a la cocina diaria evita el aburrimiento, así que conviene tenerlo como parte del repertorio: esa es la razón que da para presentarlo.

Por otro lado, Ryuji no afirma que sea un plato auténtico. Aclara que no se trata de cocina tradicional coreana, sino simplemente de algo que está de moda en Corea del Sur y que él ha incorporado. También al final de la preparación matiza que es dudoso que exista un plato definido llamado pollo rosé. En Corea del Sur existe la llamada «salsa rosé», que se aplica a diversos platos, por ejemplo vertiéndola sobre pollo frito. Su interpretación es que no existe el pollo rosé como plato consolidado, sino que la salsa se reutiliza en distintas preparaciones. Según la explicación de Ryuji, si a la nata se le añade kétchup, se obtiene más o menos un rosé. En esta ocasión, para darle un toque coreano, utilizó gochujang. Dice que tuvo en mente platos coreanos que combinan lácteos y picante, como el cheese dakgalbi, y también reconoce que este tipo de plato no está realmente de moda.

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Los ingredientes y por qué eligió champiñones

Los ingredientes son un muslo de pollo (350 g según la descripción del vídeo), cebolla, ajo, una cantidad generosa de mantequilla, champiñones, leche de soja sin endulzar, harina floja, caldo de pollo, gochujang, sal y pimienta, pimienta negra y perejil. No es imposible hacerlo con pechuga de pollo, pero el muslo queda más tierno y sabroso, según dice.

En cuanto a las setas, también sirven otras variedades como la seta de cardo, el maitake o la seta de ostra. Esta vez eligió champiñones porque últimamente solo había usado setas de ostra y porque el equipo tenía ganas de comer champiñones. Ryuji considera que los puntos fuertes del champiñón son el umami y el aroma, y dice que al añadirlos se obtiene un caldo de setas. También expuso su teoría personal de que el champiñón es lo más parecido al boletus. Además, comentó que Chiba es la prefectura con mayor producción de champiñones, lo que dio pie a una animada conversación con una persona del equipo que también es de Chiba.

Al hilo de esto, Ryuji habló también de su forma de entender la cocina. La cocina acaba dirigiéndose, en última instancia, hacia el origen y los ingredientes, y en realidad le gustaría usar todo tipo de productos. Aun así, lograr el máximo sabor solo con ingredientes que se venden en el supermercado es un reto difícil, y es en eso en lo que quiere seguir trabajando, según dice.

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Preparación previa

Se pelan los ajos. Al principio, Ryuji dijo que pensaba rallarlos. Sin embargo, más adelante explica que en la receta anterior los añadía rallados, pero que últimamente está enganchado al «ajo tostado», así que esta vez opta por eso. Considera que el aroma tostado irá bien con el pollo rosé.

La cebolla se corta por la mitad y luego en tiras de aproximadamente 1 cm de ancho, perpendiculares a las fibras. Los champiñones se cortan en láminas para que también se puedan comer como parte del plato, y se usa el paquete entero. El pollo se corta en sesgo en trozos de tamaño cómodo para comer y se salpimienta. Ryuji comenta que, por cuestiones de la vida diaria, hacen falta recetas que se preparen rápido, y la preparación previa termina aquí.

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Dorar el pollo y tostar el ajo

Se echa un poco de aceite en la sartén y se dora el pollo empezando por el lado de la piel. Según dice, la clave es presionar la piel contra la sartén para que se haga bien. Si se pone un poco de aceite, es menos probable que se pegue.

Cuando la piel empieza a dorarse, se deja libre el centro de la sartén, se añade el ajo y se tuesta con la grasa que ha soltado el pollo. Cuando una persona del equipo pregunta si basta con ese aceite, Ryuji responde que el pollo suelta grasa, así que incluso con esa cantidad el ajo se tostará. También comenta que últimamente ya no le gusta mucho el aceite. El ajo se tuesta hasta que quede todo dorado, y ese tostado es lo que aporta el sabor, según dice.

A continuación se añade la cebolla y se saltea ligeramente, lo justo para que se impregne del aceite. Ryuji comenta que, al haberlo tostado, la potencia del ajo se duplica y que en este punto ya tiene una pinta deliciosa. Después se añade 1 cucharada de harina floja y se saltea de modo que recubra los ingredientes. Esto sirve para espesar la leche de soja.

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Darle el color rosé con leche de soja y gochujang

Se vierten 250 cc de leche de soja sin endulzar y se añade aproximadamente 1 cucharadita y 1/3 de caldo de pollo. En cuanto al fuego, no hay que dejar que hierva a borbotones; basta con que hierva suavemente.

En este momento se añade el gochujang que dará el color rosé, aproximadamente 1 cucharada y 2/3. Ryuji explica que no saltea el gochujang antes porque, si se saltea, se pierde el color rojo. Al removerlo, todo adquiere un color rosa, y eso es el pollo rosé, según dice. En su opinión, como hay pocos platos que combinen el gochujang con la nata, es un plato novedoso. El equipo también responde que nunca ha probado un plato de crema de gochujang.

Tras probarlo, se añade la mantequilla. El gochujang y la mantequilla combinan bien, y la leche de soja junto con la mantequilla aportan un carácter cremoso, según dice. También menciona, como motivo para elegir la leche de soja, que la nata está bastante cara hoy en día.

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El final de la cocción y cómo ajustarla

Si se deja cocer así a fuego suave unos 5 minutos, todo se espesa y el pollo también suelta su sabor. Como lleva gochujang, tiene cierto picante, pero en opinión de Ryuji también está bien añadir pimienta negra para darle un toque más vivo.

Los restos tostados del pollo que quedan pegados en la sartén se raspan y se incorporan a la salsa. Según la explicación, eso le da más profundidad al sabor.

Ryuji comenta que, si se reduce demasiado y queda muy espeso, basta con añadir un poco de leche de soja para aligerarlo. También añadió que esta vez utilizó caldo de pollo, pero que probablemente también quedaría rico con caldo de ternera, muy usado en las sopas coreanas.

En cuanto al picante, Ryuji insiste en que, aunque a menudo le preguntan si pica, no pica. No es un plato muy picante, y el gochujang que se vende en Japón, de por sí, no pica, según dice. Quien quiera que pique puede añadir guindilla.

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Para acompañar, arroz en lugar de pan

Ryuji dice que se puede servir tal cual en la mesa, pero que lo que mejor le va es el arroz. Lo dice advirtiendo de antemano que quizá sorprenda. En esta ocasión, sirvió en un plato arroz precocinado calentado, vertió encima el pollo rosé como si fuera curri y espolvoreó perejil seco para darle color. Al final añadió que también va bien con pan.

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Reacciones en la degustación

Con el primer bocado, los dos miembros del equipo reaccionaron con «está buenísimo» y «nunca había probado algo así», y también comentaron «esto es nuevo». Su valoración fue que, por sí solo, también sirve como picoteo.

Al combinarlo con arroz, la reacción fue aún más intensa. Ryuji lo describe como algo parecido a un arroz con mantequilla. Del equipo también salió el comentario de que se parece al curri de pollo con mantequilla. Ryuji lo reconoce, pero comenta que, como no huele a curri, eso le da un sabor curiosamente delicioso. El equipo repetía «esto es totalmente para arroz» y «combinan muy bien», y Ryuji también dijo que solo ya está rico, pero que con arroz el sabor se duplica. También hubo quien dijo que el sabor es distinto al de un estofado a la crema, y el equipo recordó que los champiñones también estaban muy buenos. Se puede acompañar con pan, pero quizá lo mejor sea el arroz: esa fue la conclusión a la que llegaron.

Aunque es ligeramente picante, los dos coincidieron en que los niños pueden comerlo sin ningún problema.

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Como menú de un solo plato

Para terminar, Ryuji comentó que, preparando este plato, se toman cebolla y setas, y que con el pollo y la leche de soja también se obtiene proteína. Con una ensalada ligera de acompañamiento, se resuelve una comida entera, por lo que, sinceramente, considera que es una receta muy buena. Es su respuesta al objetivo planteado al principio de ofrecer «una receta con la que basta preparar un solo plato».

Sobre si el pollo rosé se pondrá de moda, Ryuji dijo que «a partir de aquí se pondrá de moda», y el equipo respondió que ojalá así sea. No obstante, como se ha mencionado antes, el propio Ryuji reconoce que este tipo de plato no está realmente de moda en este momento.