Cinco contra cien policías: crónica de un escape que casi funciona

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Resumen

El reto que plantea Jimmy (MrBeast) parte de una pregunta sencilla: ¿es posible escapar de 100 policías reales? Él y cuatro amigos, Darius, Tareq, Nolan y Alison, huyen por una ciudad preparada para la ocasión. Si la policía los arresta a todos antes del final del día, el departamento gana medio millón de dólares; si escapan, los agentes no se llevan nada. Cada concursante carga 100.000 dólares, de modo que cada arresto vale 100.000 para la policía. Quien logre resistir hasta el final se queda con esa suma para su madre.

11 min de lectura

Para inclinar la balanza, Jimmy cuenta que pasó meses instalando cientos de cámaras, trampas y habitaciones secretas en la ciudad. Lo que sigue es la historia de cómo esa preparación ayudó, de cómo la policía la fue desmontando y de una decisión arriesgada en las horas finales.

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La huida inicial y el primer arresto

El reto arranca con el grupo escapando en un vehículo con los policías detrás. Jimmy dice tener un plan y hace volar algo para ganar tiempo. Una vez en la ciudad, todos se cambian de ropa rápidamente y se separan hacia sus escondites. La policía, según narra el propio grupo, les pisa los talones casi desde el principio.

Darius se esconde dentro de un fuerte cubierto de heno. Los agentes revisan las pacas de paja porque les parecen sospechosas, oyen algo y lo encuentran. Lo arrestan a los diez minutos de empezar. Por radio, Darius alcanza a decir que no sabe cómo lo encontraron y pide al resto que huya. La escena sirve también para recordar lo que está en juego: Jimmy le dice que no se disculpe con ellos, sino con su madre, que no recibirá los 100.000 dólares.

En la sede policial, el mando describe a los cinco sospechosos como astutos, sigilosos e impredecibles. Pide a los agentes cualquier información sobre algo que esté fuera de lugar y les recuerda que cada arresto le da 100.000 dólares al departamento.

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Cruzar la línea por debajo

La primera estrategia policial que observa el grupo es una línea de agentes que avanza en recta y revisa cada rincón de la ciudad. Jimmy la analiza sobre el mapa y le encuentra una debilidad: si consiguen pasar al otro lado, los policías no van a sospechar de zonas que ya revisaron. Por eso decide que el momento de cruzar es ese.

La vía para hacerlo son los túneles bajo la ciudad, que según Jimmy la policía desconoce. El grupo se mete en el alcantarillado y, si su lógica es correcta, la línea de agentes pasa literalmente por encima de ellos. Al salir a la superficie ya están detrás. Cruzan un campo corriendo sin ver a ningún policía. Jimmy admite el riesgo con franqueza: si los arrestan a todos, el video se arruina.

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Separarse y perder escondites

A las tres horas deciden separarse. Uno baja al metro, otro se niega porque no le gusta, y Jimmy acompaña a Nolan para alejarse lo más posible de la línea. Se despiden con la idea de que podría ser la última vez que se vean.

Los escondites empiezan a caer. En una escena los agentes dan el alto a alguien y el grupo comunica por radio malas noticias. Jimmy dirige a Tareq hacia un escondite secreto en la esquina trasera izquierda de un edificio, detrás de una pared que se abre al jalarla, y poco después llega la policía. La transcripción no aclara del todo el desenlace de cada uno de estos momentos, pero el balance que hace Jimmy a mitad del reto es claro: la policía ya ha descubierto la mayoría de sus escondites y Darius está detenido.

Jimmy se dirige a una escuela porque allí tiene una habitación oculta que, según él, nunca iban a encontrar. La encuentran. Aun así, los agentes no se llevan el detonador que estaba dentro. Jimmy lo guarda junto con sus 100.000 dólares y anuncia que será útil más adelante. Tampoco se dieron cuenta de que un mando a distancia permite que el televisor de la sala cambie entre todas las cámaras de la ciudad. Sospechando que volverán a la escuela, Jimmy decide retirarse.

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El "plan maestro de respaldo": explosiones y dobles

Con la mitad del reto cumplida y la mayoría de escondites perdidos, Jimmy presenta lo que llama su plan maestro de respaldo, que empieza con Nolan. Nolan se deja ver ante los policías, que lo reconocen y salen tras él. Entonces Jimmy, subido a un edificio alto con el detonador, desata una serie de explosiones como distracción. Él mismo reconoce que en realidad solo quería tener muchas explosiones: "quizá no sea tan práctico, pero vaya que se ve bien". Los agentes pierden de vista a Nolan, y Nolan lo celebra como lo más genial que ha hecho.

El siguiente paso, según Jimmy, es "un poco más útil": más de 50 dobles suyos. Todos visten de negro y llevan mochila. Uno de ellos recibe la instrucción de llevar a los demás al cine, atraer a la policía y dejarla encerrada. Los dobles entran corriendo, los agentes los persiguen gritando "¡alto, policía estatal!" y piden refuerzos. Lo que la policía no sabía, explica Jimmy, es que el cine tiene una sola entrada y ninguna salida. Los dejan encerrados. Como los agentes iban a pasar horas atrapados, Jimmy les pone uno de sus "grandes clásicos": un video de él contando hasta 100.000.

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Nolan encerrado y el arsenal desbloqueado

Mientras tanto, Nolan llega a lo que cree que es un refugio y termina encerrado en un cobertizo con las puertas cerradas. Jimmy le explica que es parte del plan: para abrirlo tiene que ganar una partida 2v2 de Call of Duty Mobile, patrocinador del video, y si lo consigue desbloqueará objetos que les facilitarán todo. Nolan gana y el código de la trampilla resulta ser 000.

En paralelo cae Tareq. Se esconde en un pequeño café tranquilo, los policías ven a alguien en la entrada, entran por delante y cubren la parte trasera, y lo encuentran oculto bajo una trampilla. Le quitan los 100.000 dólares. Tareq informa por radio que lo han atrapado oficialmente. Jimmy aprovecha el momento: mientras los agentes celebran, se aleja de ellos. En la cárcel, Tareq descubre que su celda ya tiene su nombre.

El contenido del cobertizo cambia el juego. Nolan encuentra gafas de visión nocturna, un traje ghillie de camuflaje, granadas de humo y un UAV que muestra dónde está cada uno. Con él confirma que Tareq y Darius están presos. Nolan describe el equipo como "super-OP".

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La noche: ver sin ser visto

Al caer la noche, un agente con el indicativo Nightcrawler informa a la central que el lugar parece un pueblo fantasma. La conclusión policial es que tendrán que esperar a que los fugitivos cometan un error.

En el bando contrario surge una idea. El alcantarillado tiene una entrada subterránea a la prisión, así que proponen ayudar a Tareq y Darius a escapar. Antes deben reunirse, y Nolan guía a los demás con el UAV desde una posición elevada. A Alison le confirma que no hay policías cerca y puede avanzar. A Jimmy le avisa que tiene agentes justo enfrente. Jimmy, que creía tener el camino despejado, se tumba junto a unos carros y apaga todas sus luces, incluida la cámara, para esconderse en la sombra. Más tarde reconoce que estaba "frito" y que escapó gracias a Nolan.

Jimmy aprovecha para mostrar por qué la policía no los encuentra. Pide desactivar la imagen nocturna para que el espectador vea lo que se distingue sin linterna: casi nada. El público puede verlo todo, explica, pero a simple vista es muy difícil.

Jimmy y Alison se reúnen detrás del cine. Nolan se retrasa porque hay algo que "se muere por hacer": acercarse al cine donde los policías siguen encerrados (el conteo va por 2.275) y mostrarles una dona antes de comérsela. Mientras tanto, la policía recibe información de que un sospechoso podría llevar un traje ghillie.

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Entrar en la boca del lobo

El plan de rescate es el más arriesgado del día. Hay un edificio con un túnel subterráneo que lleva directo a la cárcel, que además es el cuartel de la policía. Si los descubren, ese túnel es la única salida. Jimmy lo resume así: van literalmente al único lugar que intentan evitar. Admite que sacarlos de la cárcel podría ser la mayor estupidez que ha hecho, pero que no podía dejar que Tareq y Darius se fueran a casa sin nada para sus madres.

Para despejar el cuartel, Jimmy envía a uno de sus dobles con donas para los policías. Los agentes aceptan, aunque sospechan que es una distracción y que Jimmy está en algún lado.

Antes de bajar, cada uno elige su posición. Alison se queda en medio porque allí se siente algo segura, y otro se queda atrás para poder huir más rápido que los demás. Recorren un túnel larguísimo bajo toda la ciudad, que muestran en una toma sin cortes, y al "llegar" encuentran otro túnel gigante. Cerca de la prisión se asoman y ven las celdas al fondo del pasillo, aparentemente sin vigilancia. Oyen a Darius. Para entonces quedan dos horas de reto.

Entran. Jimmy dice que es lo más estúpido que ha hecho en su vida. Entonces aparece un policía, los ve y el grupo sale corriendo. "Fue una pésima idea", reconoce Jimmy. Desde su celda, Darius grita pidiendo ayuda a Jimmy.

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La bomba de humo y el falso sacrificio de Alison

En la huida por el túnel, Jimmy pide a Nolan que lance una granada de humo. Los agentes informan del humo y deciden que no es seguro continuar, aunque saben que los sospechosos siguen en los túneles. Jimmy y Nolan temen que la policía conozca la salida y los esté esperando. En ese momento notan que Alison se ha detenido y la dan por perdida: creen que se sacrificó por ellos.

La policía organiza el cerco. Registra el sur del túnel, envía unidades al norte y ordena "inundar" la única salida. Pero Alison no fue atrapada: se metió en un agujero en la pared del túnel y apagó su luz para que no la vieran. Al reaparecer por radio, el grupo acuerda reunirse en unos contenedores.

El final: el cerco se cierra

Los agentes cambian a visión nocturna, forman una línea de avance hacia los edificios y alumbran cada zona con linternas. Alison intenta esconderse en el bosque, pero los policías revisan el borde de la arboleda y uno de ellos dice ver ojos entre los árboles. La arrestan.

Jimmy hace balance: hace once horas se propusieron lograr lo imposible, y ni siquiera una ciudad diseñada por completo para superar en ingenio y rapidez a 100 policías bastó para que la prueba fuera fácil. En los minutos finales, dice, lo único que les queda es resistir.

Jimmy y Nolan se meten en los contenedores, pero el lugar resulta ser un callejón sin salida. "Cometí un error", admite Jimmy. La policía establece un perímetro en el lado norte de la carretera, hace revisiones de 360 grados por si los fugitivos se mueven y finalmente los encuentra: "Policía estatal, no se muevan, al suelo". Los esposan. "Estuvimos tan cerca", lamenta Jimmy.

El resultado es que, con una hora y media todavía por delante, la policía atrapó oficialmente a los cinco y se llevó el medio millón de dólares. Ninguno de los concursantes consiguió los 100.000 dólares para su madre. Los túneles, las explosiones, los dobles, el cine-trampa y el equipo desbloqueado les compraron horas, pero la apuesta de volver a la cárcel para rescatar a sus compañeros terminó delatando su posición en el tramo final.