Selva, desierto y Antártida: la carrera de tres equipos hacia sus helicópteros de rescate

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Resumen

El reto se plantea en el primer minuto. Tres equipos parten al mismo tiempo desde tres de los entornos más hostiles del planeta: la selva amazónica, un desierto y la Antártida. Cada uno debe llegar a pie hasta su propio helicóptero de rescate, y el primero que lo consiga gana 100.000 dólares para sus madres. En la selva compiten Jimmy y su esposa Thea, a quienes acompaña Zach. En el desierto van Tareq y Nolan, y en la Antártida, Darius y Alison. Los tres recorridos son distintos, así que el avance se compara con una aplicación de rastreo que muestra qué porcentaje del camino lleva cada equipo. La pregunta del video es cuál de los tres entornos resulta más duro y si la estrategia sirve de algo frente al clima y el cansancio.

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Ventajas y desventajas de cada entorno

Desde la salida, el video insiste en que cada terreno castiga de una manera distinta. En el desierto no hay sombra ni agua y el calor es extremo. Uno de los participantes dice que se siente "como un huevo en un sartén". Esa falta de agua obliga a cada integrante del equipo a cargar más de 15 kilos extra de agua en comparación con los otros equipos.

En el Amazonas hace calor y hay colinas, pero el peligro principal es la fauna. El equipo de la selva lee una lista de lo que puede matarlos: serpientes de cascabel, arañas errantes, jaguares, murciélagos y mosquitos portadores de enfermedades, hormigas bala, anacondas, inundaciones y enjambres de avispas. Lo resumen diciendo que su riesgo "es la muerte".

En la Antártida el problema es el frío, que les congela los dedos de los pies, y sobre todo la visibilidad. Desde el arranque dicen que no ven nada frente a ellos.

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Primeras horas: arena, ventisca y un puente improvisado

Al poco de empezar, el rastreo muestra al desierto con un 6 % del recorrido, a la selva con un 4 % y a la Antártida con un 2 %. Cada equipo planeó su propia ruta y se orienta con una brújula en el teléfono y con el GPS. En la Antártida la visibilidad es tan baja que deciden montar el campamento cuanto antes. Lo presentan como una forma de descansar más que los demás, aunque más adelante reconocen que acampar temprano es una gran desventaja, porque los otros equipos siguen caminando mientras ellos pierden el día montando una tienda.

En la selva, el primer obstáculo es un arroyo. Jimmy advierte a Thea que si se mojan los zapatos van a sufrir el resto del video, así que lanza troncos sobre el agua y arma un pequeño puente para cruzar en seco. Después de atravesar maleza y terreno empinado necesitan una nueva fuente de agua. Usan una botella con filtro para bacterias y virus que les permite beber agua del Amazonas y le añaden electrolitos.

Tras horas de esfuerzo, la selva lleva apenas un 10 %, el desierto un 11 % y la Antártida un 7 %. En el desierto, Tareq y Nolan se motivan con cada duna, pero el peso empieza a notarse. A uno le duele demasiado la espalda y su compañero carga su mochila durante un tramo.

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Un cañón, un esqueleto y la primera vez que Jimmy va en cabeza

El desierto cambia de paisaje y aparece un gran descenso hacia una zona plana. Tareq y Nolan se burlan de Jimmy y le dicen que cuando lleguen ahí "será tu final". Encuentran en el suelo un esqueleto que, a juzgar por el cráneo, no creen que sea humano. Más adelante se topan con un cañón enorme que tienen que rodear a toda prisa. Uno de ellos lo describe en broma como "el cañón más grande del mundo".

Mientras tanto, en la selva, Thea y Jimmy se refrescan con el aire del dron porque no tienen ventilador, y bautizan a una rana como "Ana la Rana". En ese momento la selva va al 15 %, el desierto al 20 % y la Antártida sigue estancada en el 7 %. Cuando ambos equipos de clima cálido alcanzan aproximadamente una cuarta parte del recorrido, la selva toma la delantera por primera vez. Jimmy supone que el desierto, que no responde por radio, se tomó un descanso.

La apuesta del desierto: tirar el agua

Al verse rezagados, Tareq y Nolan toman una decisión arriesgada. Empezaron con cuatro botellas de más de tres kilos cada una y deciden vaciar parte del agua para aligerar la carga. Ellos mismos dicen que tal vez sea el mayor error del video, pero que lo van a comprobar.

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La primera noche: campamentos y llamadas por Starlink

Tras unas cuatro horas de caminata por la selva, Jimmy y Thea llegan al río que deben cruzar. Deciden acampar y construir una balsa por la mañana. Thea le recuerda a Jimmy que en ese río puede haber anacondas, posiblemente pirañas y tal vez caimanes. Jimmy admite que pensaba que el Amazonas sería más fácil.

En la Antártida, Darius y Alison están agotados por el simple hecho de haber montado la tienda, que fue lo único que hicieron en el día. Alison tiene el cabello congelado. Uno de ellos dice que desearía estar en el desierto. El desierto también acampa al caer la noche.

Desde la selva, conectados a Starlink, Jimmy hace una videollamada con los demás. Según su cuenta, él y Thea van al 40 %, Tareq y Nolan a un tercio del recorrido y la Antártida solo al 7 %. Darius y Alison prometen que al día siguiente serán los más rápidos. Jimmy dice que vigilará las posiciones por la noche para asegurarse de que nadie mienta y se ponga a caminar a escondidas.

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Segundo día: la Antártida madruga y la selva construye una balsa

Por la mañana nadie se ha movido aún. La Antártida se pone en marcha primero y aprovecha que por fin pueden ver. El día anterior no veían ni lo que tenían delante, y ahora el paisaje está despejado. El desierto, por su parte, encuentra un río y lo celebra como si fuera un oasis.

En la selva, Jimmy se anticipa a los comentarios de quienes pregunten por qué no cruzan nadando: la corriente es tan fuerte que, con las mochilas, los arrastraría río abajo, pondría en riesgo sus vidas y, además, perderían la carrera. Necesitan una balsa. Las colchonetas inflables no aguantan todo su peso por sí solas, así que buscan algo a lo que atarlas y encuentran bambú. Jimmy cuenta que ya ha construido varias balsas, pero que la última vez tenía a un experto en supervivencia ayudándolos paso a paso. Esta vez le pregunta a Gemini cómo convertir colchonetas, bambú y cuerda en una balsa. La respuesta indica colocar dos troncos gruesos de bambú en paralelo, poner ramas en horizontal y apilar y asegurar encima las dos colchonetas. Más tarde también le pregunta cómo hacer un nudo corredizo. Como no les alcanza la cuerda, Thea propone usar los cinchos con los que habían atado las cámaras a los árboles para sujetar el bambú.

Jimmy compara el resultado con la balsa de un video anterior: aquella la construyeron en una semana, y esta en siete horas. La balsa no es lo bastante grande para los tres, así que Thea va encima con las mochilas mientras Jimmy y Zach se meten al agua y patalean como motor.

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El atajo de la Antártida y el lecho seco del desierto

Mientras la selva trabaja en la balsa, Alison y Darius ven en la ruta un atajo que les permitiría llegar mucho más rápido. Reconocen el riesgo: si la bajada es demasiado empinada, podrían perder todo el desafío. Darius dice que está dispuesto a aceptarlo.

El desierto avanza por el cauce de un río que, según ellos, literalmente se secó. Por el camino encuentran un diente de tiburón. La explicación que reciben es que el desierto peruano fue en otro tiempo un océano poco profundo. Al revisar el rastreo, Tareq y Nolan ven que la Antártida avanza mucho y que ellos han recuperado el primer lugar. En la selva lo confirman con sorpresa: el desierto acaba de adelantarlos.

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El cruce del río: la corriente manda

El cruce resulta mucho más difícil de lo previsto. La corriente es rápida y fuerte, los arrastra y los deja en medio del río cuando pretendían desembarcar en otro punto. Les queda más de un kilómetro y advierten que, si no logran empujar hacia la izquierda y alcanzar la orilla correcta, tendrán que caminar otras cinco horas. Entre gritos de "última oportunidad" y "no vamos a lograrlo", Thea toca fondo y consiguen arrastrar la balsa a tierra. Jimmy dice que le tiemblan las piernas. Uno de ellos lo califica como lo más loco y también lo más tonto que ha hecho en su vida.

El resultado tiene un costo. Llegaron a un punto distinto del planeado y el "atajo" acabó siendo más largo: según cuentan, se desviaron unos tres kilómetros. Cuando llaman a los demás, el desierto se sorprende de lo mucho que tardaron en cruzar, y en la selva se enteran de que el atajo de la Antártida funcionó tan bien que están a punto de superar a Jimmy. En ese momento, Tareq y Nolan van al 58 %, Jimmy y Thea al 47 % y Darius y Alison al 40 %. "Cualquiera podría ganar", concluyen.

El desierto suelta peso y camina de noche

Jimmy sugiere en broma a Tareq y Nolan que descansen un rato. Ellos responden lo contrario: abandonan la tienda y el saco de dormir, se quedan solo con lo imprescindible y planean caminar toda la noche para llegar antes que nadie al helicóptero. El esfuerzo se nota. Uno dice que suda por todas partes y que lo único que siente es dolor, y cuenta las colinas que les faltan, cinco en un momento dado. Al bajar una montaña, uno de ellos dice que fuerza mucho las rodillas y que por primera vez siente que su cuerpo no va al ritmo de su mente. Su compañero intenta calmarlo porque está hiperventilando.

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La selva al límite

Jimmy y Thea van un 12 % por detrás del desierto y deciden acelerar. Thea quiere probar una fruta, pero le dicen que, aunque técnicamente es comestible, tiene semillas duras que pueden romper un diente, así que la descartan. Tras una hora de caminata sin parar, Jimmy vomita. Thea toma su mochila y sigue andando sin detenerse, tanto que más tarde dice que se le olvidó que la llevaba. Jimmy calcula que, en la hora y media transcurrida desde que cruzaron el río, el desierto pasó del 59 % al 72 %, y opina que es imposible que mantengan ese ritmo.

La tormenta deja fuera a la Antártida

En la Antártida, la calma de la mañana no dura. Se acerca una tormenta, el viento se intensifica y la visibilidad vuelve a empeorar hasta que ninguno de los dos sabe hacia dónde va. Hablan de ráfagas de 80 kilómetros por hora y advierten que un solo error puede dejarlos en una situación sin salida. Además, las gafas de uno de ellos dejan de funcionar. Al final tienen que detenerse y resguardarse. Darius le dice a Alison que cree que han perdido. Esperaban que la tormenta amainara, y resumen la experiencia diciendo que la madre naturaleza los hizo pedazos.

Llamadas a las madres y un rastreo a ciegas

En plena carrera, los participantes hablan con sus madres. La madre de uno de los integrantes de la selva le recuerda que beba suficiente agua y le dice que sabe que va a ganar. Nolan también habla con la suya, mientras su compañero bromea con que su madre no puede salvarlo ahí. Nolan describe su situación: cuesta arriba, con 27 kilos a la espalda y la arena hundiéndose en cada paso.

Entonces Jimmy hace una propuesta. Con la selva al 66 %, el desierto al 73 % y la Antártida a algo más de la mitad, plantea dejar de consultar el rastreo hasta que alguien gane. Todos aceptan, y el video también deja de mostrar los porcentajes a partir de ahí. Como ningún equipo sabe a qué velocidad van los demás, ninguno se atreve a parar.

Ya cerca del final, el desierto ve desde lo alto el lugar donde los recogerán, aunque aún les quedan dos kilómetros y medio. Encuentran una forma más fácil de bajar, a la que llaman "el hack", pero en el camino se les cae una botella y temen quedarse sin agua.

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El helicóptero de hidratación

En ese punto, Jimmy les pide a todos que se detengan y miren al cielo. El helicóptero que se acerca no es el de evacuación, sino uno de "hidratación": Jimmy dice que, tras tanto esfuerzo, todos deben de estar deshidratados, y manda helicópteros con cajas de Pedialyte y palitos helados para cada equipo. En el desierto lo celebran como lo mejor que les ha pasado en el día, y en la Antártida dicen "por fin, electrolitos". Este tramo se presenta como un segmento patrocinado dentro de la carrera.

Ya rehidratados, Tareq y Nolan dejan atrás las mochilas para hacer el último tramo lo más ligeros posible. En la Antártida, Darius y Alison hablan con sus madres. Darius admite que se siente desanimado y su madre le recuerda que es un ganador. La madre de Alison le dice que no quiere que vuelva triste, sino con una gran experiencia, y Alison cuenta después que se siente diez veces mejor. Aun así, reconocen que la naturaleza no les deja ir a ningún lado.

La recta final

La selva entra en el último tramo convencida de que va codo a codo con el desierto, y lo hace sin una sola botella de Pedialyte ni agua. Jimmy dice que cada parte de su cuerpo quiere parar, pero que "la mente se rinde antes que el cuerpo", y avisa de que quizá vuelva a vomitar. En el desierto, un camarógrafo se cae y se oye "¡nadie deje de moverse!". Tareq y Nolan repiten que no piensan dejar que Jimmy gane, sin saber si él ya está viendo su helicóptero.

El resultado se decide por minutos. La selva llega primero, con 28 horas y 15 minutos. Jimmy toca el helicóptero y grita que han ganado. El desierto llega segundo, con 28 horas y 23 minutos, apenas ocho minutos después. Jimmy y Thea entregan el dinero a sus madres en una videollamada.

La Antártida llega cuando todo ha terminado. Al alcanzar el punto de recogida, Alison le dice a Darius que no hay nada ahí, y concluyen que llegaron un poco tarde. El equipo que más sufrió por el clima, primero con la falta de visibilidad del día inicial y después con la tormenta que lo obligó a detenerse, fue el único que no llegó a disputar el final.