«La transición estética. España, 1960-2020»: una exposición sobre cómo llegó a España el arte moderno internacional
Fundación Juan MarchLa exposición La transición estética. España, 1960-2020 se presenta, según quienes la han comisariado, como una muestra sobre el propio hecho de exhibir. Su pregunta central es cómo el público español conoció, disfrutó y se vio transformado por el arte moderno y contemporáneo internacional desde los años sesenta hasta hoy. En el vídeo, los comisarios explican el punto de partida conceptual, en qué se diferencia de otras exposiciones sobre el periodo y cómo está construida.
Las exposiciones como medio principal de contacto con el arte
El planteamiento parte de una idea que, según uno de los comisarios, es básica pero a menudo pasa desapercibida: los museos no son más que exposiciones permanentes. Por eso las exposiciones son el medio primordial por el que «la gente», en la expresión que tomó de Ortega, conoce el arte, lo disfruta y cambia a través de él.
La muestra aplica esta idea a un caso concreto: la llegada a España del arte moderno y contemporáneo internacional desde los años sesenta hasta prácticamente la actualidad, cuando, según el comisario, España ya es un país globalizado como el resto del mundo.
Empezar antes de 1975 y mirar también desde fuera
Una de las comisarias reconoce que ya se han dedicado muchas exposiciones al momento histórico de la caída del franquismo y a cómo empieza a cambiar el arte en España a partir de 1975. Lo que distingue a esta, según explica, es que arranca antes, a principios de los años sesenta, para entender qué estaba sucediendo en los años previos.
El segundo rasgo diferencial es el punto de vista. La exposición no cuenta la historia solo desde dentro del país, sino también desde fuera: cómo llegaron los artistas internacionales a España, a través de qué instituciones y cómo se fue construyendo ese entramado hasta que, en sus palabras, España se pone a la altura del mundo internacional.
Cuatro comisarios y una «galaxia» de investigadores
El concepto expositivo ha sido coordinado por cuatro comisarios, pero uno de ellos subraya que alrededor del proyecto hay toda una «galaxia» de investigadores y figuras de referencia. Su participación se articula mediante un proyecto de historia oral y una cronología expandida, que estará disponible en el sitio web documental de la exposición. A través de estos materiales se abordan distintas corrientes de pensamiento y de crítica del periodo.
71 casos de estudio: una «terminal» de llegadas culturales
La comisaria describe la exposición como densa. Está construida a partir de 71 casos de estudio, cada uno marcado por la llegada a España de una figura o un movimiento artístico moderno o contemporáneo. Para explicarlo, recurre a una imagen: la muestra funciona como una especie de terminal de llegadas internacionales de un gran aeropuerto de la cultura.
En torno a esos 71 casos se reúne una selección amplia de obra de artistas españoles. Según la comisaria, estas obras transmiten «la temperatura de la época» como casi ninguna otra cosa, porque muestran cómo respondía la producción local a lo que llegaba de fuera.
Una biografía individual y colectiva
El vídeo cierra con una invitación personal. Uno de los comisarios sostiene que, según la edad de cada visitante, la exposición es su biografía sentimental, visual e imaginaria, y afirma que para él lo es. Muchas de las obras expuestas las vio por primera vez cuando era joven, adolescente o ya adulto, y reencontrarlas en la exposición, dice, le dice mucho.
A esa dimensión individual añade otra colectiva. Según el comisario, la exposición también es una biografía compartida, porque reúne lo que españoles y españolas han guardado en su memoria visual durante las últimas décadas.
La transición estética. España, 1960-2020 es una exposición sobre el propio hecho de exhibir. Se basa en la idea básica, pero que a veces pasa desapercibida, de que la exposición —y los museos no son más que exposiciones permanentes— es el medio primordial por el que la gente, lo que Ortega llamaba la gente, conoce, disfruta y es cambiada a través del arte. Y en concreto, en este caso, a través del arte moderno y contemporáneo internacional y a su llegada a España desde los años 60 hasta prácticamente hoy, en el que ya somos un país globalizado como el resto del mundo.
Se han dedicado muchas exposiciones a analizar el momento histórico sobre la caída del franquismo, cómo empieza a cambiar el arte en nuestro país a partir del año 75, pero lo que tiene en especial esta exposición es que arranca desde antes, desde los principios de los años 60, para entender qué es lo que estaba sucediendo. Y además no solamente lo cuenta desde dentro, sino que también lo cuenta desde fuera: cómo llegaron los artistas internacionales a nuestro país, a través de qué instituciones y cómo se fue construyendo todo ese mundo hasta que España se pone a la altura del mundo internacional.
Más allá del trabajo de los cuatro comisarios que hemos estado coordinando el concepto expositivo, hay también una galaxia de investigadores y de figuras de referencia que, a través de un proyecto de historia oral, de una cronología expandida que estará presente en el sitio web documental de la exposición, ocurrirán distintas zonas de pensamiento y de crítica en el periodo.
Es una exposición densa, está construida a partir de 71 casos de estudio marcados por la llegada a nuestro país, como si fuera una especie de internacional llegada de una terminal cultural de un aeropuerto general de la cultura, de 71 figuras y movimientos artísticos contemporáneos y modernos. Y alrededor de ello hay una selección bastante amplia de obra de artistas españoles que dan la temperatura de la época como casi ninguna otra cosa.
Merece la pena venir a ver la exposición porque, de alguna manera y según la edad que tengas, esta exposición es tu biografía. Es tu biografía sentimental, visual, imaginaria; desde luego para mí lo es. Muchas de estas obras las vi cuando era joven, adolescente, mayor, por primera vez, y encontrármelas aquí me dicen mucho. Y también es una biografía colectiva porque este es, de alguna manera, lo que los españoles, las españolas hemos tenido en nuestra memoria visual de estas últimas décadas.
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