Tres días en la escuela de Santa Claus: Michelle Khare se entrena para convertirse en la señora Claus

Traducido del English

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Resumen

Cada año, unos 300 de los que la escuela llama «primos de Santa» viajan desde todo el mundo hasta Midland, Míchigan, para asistir a la Charles W. Howard Santa Claus School. En este episodio de Challenge Accepted, Michelle Khare se une a ellos. Tienen tres días para aprenderlo todo: desde fabricar juguetes y conducir el trineo hasta la higiene de la barba, el manejo de renos y «parecer, sonar y oler como el personaje». El desafío final consiste en pasar por ocho horas de maquillaje de efectos especiales y transformarse por completo en un Claus ante los que Khare llama los críticos más duros del mundo: los niños.

16 min de lectura

La pregunta central del vídeo es qué exige realmente este trabajo. Khare espera que lo difícil sea el disfraz y los datos curiosos. Al final, concluye que la verdadera habilidad consiste en hacer que los niños se sientan escuchados y vistos.

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La «Harvard de las escuelas de Santa Claus»

Khare explica que la mayoría de los Santas profesionales se forman en alguna de las pocas escuelas de Santa Claus que existen, y que la Charles W. Howard es la más antigua y prestigiosa. Se la describe como «la Harvard de las escuelas de Santa Claus», lo cual, bromea Khare, implica que hay muchas y que esta es la mejor.

La inscripción marca el tono. Los asistentes reciben cordones y credenciales con su nombre, y a las 9 de la mañana se sirven galletas y leche, porque eso es lo que come Santa. Khare compara buscar asiento con elegir mesa en el comedor del instituto, salvo que todos tienen el mismo aspecto. En una de las mesas conoce a un Santa llamado Johnny, que está en su cuarto año. Johnny comenta que el programa incluye una sesión sobre las preguntas difíciles de los niños. También pone un ejemplo de «pregunta divertida», cómo vuelan los renos, y da su respuesta: vuelan gracias a la luz de las estrellas y a los rayos de luna.

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Formar el espíritu, no solo la técnica

A continuación, los alumnos entran en un auditorio para escuchar al decano, Tom Valent. La narración del vídeo lo describe como un antiguo alumno de la escuela que interpreta a Santa en la zona, que construyó una elaborada casa de Santa y que, al llegar a casa, saca a pasear a un reno en lugar de a un perro.

La filosofía docente de Valent es modesta respecto a lo que se puede lograr en tres días. Dice que en ese tiempo no se le pueden enseñar a nadie todas las técnicas para ser Santa, pero sí se puede formar su espíritu, y si se forma su espíritu, durará toda la vida. Holly Valent, que interpreta a la señora Claus y más adelante se presenta como presidenta de la escuela, describe el objetivo como dar a los alumnos las herramientas y la confianza para ser el mejor Santa y la mejor señora Santa que puedan ser. Espera que dejen «un poquito de brillo» allá donde vayan. Plantea el plan de estudios como una forma de enseñar «el corazón de Santa» y «el espíritu de la Navidad». Tom añade que probablemente los alumnos serán buenos Santas si conservan ese espíritu cariñoso y generoso.

La primera sesión es un calentamiento. Los alumnos practican trabalenguas como «seven Santas sing silly songs» y ejercicios faciales que alternan una gran «cara de león» con una arrugada «cara de limón». Después ensayan el «jo, jo, jo» en distintos registros emocionales: alegría, felicidad, sorpresa e interés.

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Fabricar juguetes como «experiencia tangible»

Los Santas van en autobús hasta un taller, donde Khare conoce a Santa Michael, que acepta hacer de guía. La tarea es construir un baúl de juguetes de madera. Khare comete errores: un clavo amenaza con salirse por un lado, así que tiene que empezar de nuevo, y en un momento se machaca un dedo. La respuesta de Michael no se sale del personaje: a veces fabricar juguetes es difícil y hay que seguir intentándolo.

Michael explica el propósito del ejercicio. La escuela quiere que los Santas tengan experiencias tangibles para poder responder de memoria a las preguntas de los niños sobre el Polo Norte. Después de este taller, un Santa puede decir que hay mucho ruido, que cada juguete lleva mucho tiempo y que, cuando llega un juguete perfecto en Navidad, es porque los elfos se han esforzado mucho en él. Khare termina el baúl en el segundo intento.

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Escuela de vuelo: aprender a ser un Santa de desfile

Khare tiene muchas ganas de «subir de nivel» a Santa de desfile, que el vídeo califica como uno de los mayores trabajos que puede conseguir un Santa. En una sesión que los alumnos llaman escuela de vuelo, se suben a un trineo. El instructor muestra cómo sujetar las riendas cerca del cuerpo, alternarlas y sentir la tensión, como si se aterrizara con el viento en contra. Para la gran entrada, se ponen las riendas en una mano, se toca una campana y se recitan versos de «'Twas the Night Before Christmas», los nombres de los renos y «Feliz Navidad a todos, y a todos buenas noches».

Khare reconoce que le intimida actuar delante de hombres con «voces preciosas y retumbantes». Después le cuenta a la cámara que no había entendido por qué la escuela incluía actividades como esta, más allá de la diversión. Ahora ve el sentido: cuando los niños pregunten por estas cosas, un Santa tendrá un recuerdo real del que tirar. El instructor declara que Khare ha aprobado.

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El Santa de Coca-Cola y el mensaje de vídeo personalizado

Khare pregunta si Tom Valent es el Santa al que todos aspiran a parecerse. Los Santas responden que cada Santa es, en cierta medida, único. También mencionan que existen los «Santas comerciales» y que en la sala hay uno que ha trabajado para Coca-Cola.

Ese Santa, que también se llama Michael, aclara que Coca-Cola ha contratado a muchos Santas y que él ha trabajado para la empresa. Cuenta cómo se convirtió en Santa. Es un profesor de secundaria jubilado que tuvo un sueño en el que estaba vestido de Santa junto a una niña en una cama de hospital. En el sueño le daba unas palmaditas en la mano y le decía que todo iba a salir bien porque Santa estaba allí, y al despertar decidió que debía hacerlo. Dice que lo que lo atrajo a la educación —compartir amor y alegría y cuidarnos unos a otros— es lo que ahora hace como Santa.

Después hace una demostración de una técnica que, según dice, usa constantemente. Pide los nombres de niños de la familia de Khare, Tommy y Maddie, y graba un breve saludo personalizado de Santa desde Midland, Míchigan, en el que promete algo especial para este año. Dice que lleva 60 segundos y que los niños lo verán una y otra vez.

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Santa Lee: de elfo al traje rojo

Otro Santa, Santa Lee, define ser Santa Claus «en el sentido profesional» como parecer, sonar y oler como el personaje. Después, Lee cuenta una historia personal. Antes de llevar la barba blanca, Lee llevaba orejas puntiagudas e interpretaba a un elfo; deseaba con todas sus fuerzas ser Santa, pero creía no tener lo necesario. Con el tiempo, Lee decidió que no podía seguir negando su sueño, guardó el disfraz de elfo para siempre y se convirtió en Santa. Para Lee, ser Santa significa ser una fuente de consuelo, amor, bondad, esperanza y recuerdos entrañables, que los niños llevan consigo el resto de su vida. Eso hace que Lee sienta aún más honor al llevar el traje rojo y formar parte de «la familia de Santa Claus».

Khare dice que Lee le ayudó a ver que ponerse el traje rojo significa llevar alegría a todos los niños, y «eso significa a todos los niños». A continuación, el vídeo muestra a Lee diciendo en lengua de signos un intercambio navideño. Más adelante, esto resulta importante.

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Primer intento con el traje y una crítica detallada

Khare cuenta que, por desafíos anteriores, ha aprendido el valor de la «prueba de fuego». Así que los dos Michael, a los que llaman los «hermanos Kringle» y que han trabajado como Santa para Coca-Cola, aceptan hacer de niños en un juego de rol mientras Khare hace un primer intento con el equipo completo de Santa.

En el juego de rol, Khare saluda a los «niños», les pregunta si se han portado bien y responde a la petición de un set de Lego con forma del trineo de Santa. La respuesta de Khare: hay sets de edición limitada de «mi colaboración», pero verán qué pueden hacer, y como mínimo el trineo pasará volando justo por encima de la casa del niño en Nochebuena. Después, Khare dice que el ejercicio le resultó estresante, sobre todo delante de «Santas de primer nivel».

La crítica de los Michael es concreta y se centra sobre todo en el disfraz:

  • La hebilla del cinturón está descentrada y el relleno está visiblemente desigual.
  • El gorro es de un material distinto al del abrigo, y los rojos no coinciden: un rojo más claro arriba y uno más burdeos en los pantalones y la chaqueta.
  • Les gustan las botas, pero sugieren otra forma de llevarlas.
  • El bigote estaba pegado con cinta para micrófonos, y por eso se resbala. Cuelga tan bajo que tapa la boca, lo que, según dicen, podría asustar a algunos niños.

Cuando Khare se preocupa por haber asustado ya a los niños, los Santas le tranquilizan: estas observaciones tienen que ver con el acabado, no con el corazón, y el corazón estaba ahí. Khare observa que la escuela pone mucho énfasis en el personaje, la historia de fondo y la improvisación.

Uno de los Michael también le da un consejo sobre el enfoque. Santa ya conoce a los niños, así que, en lugar de un saludo genérico, un Santa podría decir algo como «Creo que este año estás más alto, seguro que estás comiendo bien, me enorgullece mucho verte crecer». Señala que esto no afirma ningún dato real, pero resulta personal, de modo que el niño piensa: «Me conoce». Después le da una moneda a Khare. Cada vez que sienta frustración, algo que según él les pasa a todos, debe cogerla, recordar que está llevando alegría y seguir adelante.

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Tom y Holly con niños de verdad

Antes del desafío final, Khare observa a Tom y Holly Valent con niños de verdad. Holly se presenta como la ayudante de Santa y presidenta de la escuela, y les cuenta a los niños que nació el 22 de diciembre y que de niña no le gustaba su nombre, Holly. Holly dice que la imaginación es necesaria para el asombro y que los niños siempre necesitan que se les asegure que en el mundo hay esperanza, amor y alegría. Tom dice que la señora Claus es algo que el mundo necesita hoy, y que las cosas funcionan bien cuando deja que Holly tome la iniciativa.

Un niño pregunta por qué los elfos tienen las orejas puntiagudas. La respuesta es que necesitan buenas orejas para oír, por si están vigilando a los niños. Khare señala que los niños hacen preguntas difíciles. Una de las partes más sorprendentemente difíciles del desafío, dice, es necesitar un conocimiento profundo de la tradición de Santa para responder a la gran variedad de preguntas, algunas extrañas o extremadamente específicas.

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Interrogatorio de Holly y un intento como señora Claus

Para prepararse, Khare convence a Holly Valent de que le haga sus preguntas más difíciles, esta vez interpretando a la señora Claus en lugar de a Santa. Holly, en el papel de una niña, pregunta dónde está Santa, si la señora Claus puede montar en el trineo, cuál es su reno favorito, si la nariz de Rudolph está caliente, si ve la aurora boreal y si puede llevarla al Polo Norte.

Khare improvisa. Santa está preparando los juguetes. La señora Claus tiene que quedarse en casa con los elfos. No puede tener favoritos, pero la nariz de Rudolph es divertida. La aurora boreal es lo que más le gusta de vivir en el Polo Norte. Cuando le preguntan por llevarse a la niña, Khare explica que hay un «problema de superpoblación» de elfos, y luego la invita a cerrar los ojos, darse la mano e imaginar el frío, los cascabeles y las luces en el cielo. Para despedirse, Khare dice que un elfo llamado Bernard le está susurrando que es hora de volver al Polo Norte.

Holly dice que Khare tiene un talento natural. Khare admite que la pregunta sobre Rudolph fue la más difícil, porque dijera lo que dijera, sentía que estaba «canonizando la tradición». Holly coincide en que es una pregunta trampa. Después describe las preguntas que de verdad son difíciles. Hay niños que cuentan que un abuelo se está muriendo, y hay que tragar saliva y actuar como si todo estuviera bien. Hay niños que piden que su madre salga de la cárcel, y Holly cuenta que a Tom se le llenan los ojos de lágrimas y se le hace un nudo en la garganta. Su conclusión es que lo que importa es tener buen corazón y amor por los niños y los adultos.

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El giro hacia la señora Claus y el problema de la edad

Khare cuenta que interpretar a la señora Claus le hizo sentirse atraído por la calidez, la bondad y la energía maternal del personaje. También recuerda haberle tenido miedo a Santa unas cuantas veces de pequeño, mientras que la señora Claus le hacía sentirse más a gusto. El consejo de Holly para los niños nerviosos es acortar la distancia: acercarse físicamente y ponerse a su altura para no imponer, porque Santa puede dar miedo. Añade que un niño nervioso al que se le da a elegir entre Santa y la señora Claus probablemente elegirá a la señora Claus.

Así que Khare decide cambiar a la señora Claus para el desafío final. Eso crea un nuevo problema. Holly señala que Khare es mucho más joven que la mayoría de las señoras Santa y que tendrá que envejecer de alguna manera, y menciona que una vez un niño le preguntó si era la hija de Santa. Khare dice que una edad creíble es su mayor preocupación.

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El desafío final en la Casa de Santa

El desafío final es una visita completa del señor y la señora Claus para un grupo de niños de la zona en la Casa de Santa, que el vídeo describe como un clásico navideño de Midland, diseñada y construida por Tom Valent. Holly explica que, cuando Santa está allí, la cola puede durar un par de horas. Cuenta que la casa empezó siendo paredes desnudas, que Tom talló a mano los elfos, que los trenes vinieron de Alemania y que querían un lugar donde todo el mundo se sintiera bienvenido.

Khare razona que una interacción de cinco minutos para ellos podría convertirse en un recuerdo para toda la vida de un niño, así que la producción llevó en avión a Míchigan a un equipo de maquillaje de efectos especiales. Holly añade una anécdota a modo de advertencia: una vez una niña le dijo que le veía el pelo castaño bajo la peluca, así que hay que ser casi perfecto. Tras ocho horas en la silla de maquillaje, todo está listo para Khare. Tom acepta interpretar a Santa. El plan es que Khare empiece en solitario como señora Claus; después llegará Tom y los niños se sentarán en su regazo. Tom dice que seguirá cualquier cosa que se le ocurra a Khare, ya que la señora Claus puede ser lo que lleves en el corazón.

La visita es animada e impredecible. Khare usa el saludo personalizado que le enseñaron los Michael y les dice a los niños que están mucho más grandes que el año pasado. Cuando un niño pega a otro, la señora Claus dice con dulzura: «No se pega». Los niños cuentan historias por iniciativa propia, entre ellas una sobre haber encontrado una rana. La señora Claus pregunta si fue amable con ella, y el niño responde que no la aplastó. Otro niño hace una voltereta, y la señora Claus la relaciona con un concurso de talentos de elfos en el Polo Norte. Entre las peticiones hay una casa de Barbie y un cachorro, y la señora Claus promete consultarlo con los elfos. Entonces el elfo Bernard «susurra» que Santa está llegando, y Tom entra al grito de «¡santos bastones de menta!».

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Brooklyn

Khare se da cuenta de que una niña, Brooklyn, es tímida. La señora Claus le cuenta al grupo que ella también era tímida, y Khare busca formas de incluirla: les da a los niños cascabeles para que los sostengan para Santa como «una gran responsabilidad» y le da a Brooklyn un regalo del Polo Norte. Después, Khare le dice «Feliz Navidad» en lengua de signos. En la narración, Khare explica que en ese momento no sabía que Brooklyn se comunica en lengua de signos, y atribuye a sus mentores Santa el mérito de haberle preparado para ello.

Echando la vista atrás, Khare dice que había pasado mucho tiempo preocupándose por las preguntas que podrían hacer los niños, pero que el trabajo resultó consistir en hacer que los niños se sintieran escuchados y vistos. Su conclusión final es que, se crea o no en la magia de Santa, su impacto en niños y adultos de todas las edades es innegable, y que ese es el verdadero espíritu de las fiestas.