Siete trampas mortales y medio millón de dólares: el desafío de Byron con MrBeast

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Resumen

En este video, Jimmy (MrBeast) propone un reto a un concursante llamado Byron. Byron tiene que superar siete "trampas mortales" seguidas. El premio inicial es de 500.000 dólares, pero en cada prueba puede perder una parte. Lo que conserve al final de una trampa pasa a la siguiente. El video advierte que las pruebas eran tan peligrosas que se llevaron especialistas de seguridad al set. A lo largo del recorrido se conoce al concursante: según la narración, es un soldado que combatió en algunas de las zonas más peligrosas del mundo y quiere el dinero sobre todo para sus hijos.

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Primera trampa: encadenado a una roca en el océano

El reto empieza con Byron encadenado a una roca enorme. Cuando la cadena se acabe, la roca lo arrastrará al fondo del océano. Cada segundo que tarda en soltarse lo hunde más. Jimmy presenta esta prueba como la primera de siete y adelanta las siguientes: equilibrarse a gran altura, robarle a un oso pardo de media tonelada y conducir por un campo minado, entre otras. Byron logra liberarse y sale del agua. Pasa a la siguiente fase con los 500.000 dólares intactos.

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Segunda trampa: robarle el dinero a un oso pardo

Al quitarse la venda, Byron está en un patio con un oso pardo de casi media tonelada que "resguarda" su dinero. El premio está repartido en bolsas de 50.000 dólares. Cada bolsa que lleve hasta la salida pasa con él a la siguiente trampa, y este formato se repite en las demás pruebas.

Byron toma la iniciativa y se acerca al oso más de lo que los demás consideran prudente. Cuando le preguntan cómo puede estar tan tranquilo, responde que no lo está, que solo lo parece. El oso se entretiene destrozando una de las bolsas, y Byron aprovecha la distracción para recoger casi todas las demás. Al final queda una sola bolsa, precisamente la que el oso está mordiendo.

Jimmy le ofrece rendirse y seguir con lo que ya tiene. Byron se niega. Espera a que el animal se aburra de la bolsa e incluso intenta atraerlo hacia sí para separarlo del dinero. La narración lo describe como probablemente "el primer ser humano" que quiere que un oso de ese tamaño se le acerque. La táctica funciona y Byron recupera la última bolsa. Sigue con los 500.000 dólares completos.

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Tercera trampa: la viga a cien pies de altura

La tercera prueba es una variante de un desafío que, según Jimmy, el público quizá reconozca. Byron y Jimmy suben a una plataforma a cien pies de altura. Allí hay una viga estrecha con las diez bolsas de 50.000 dólares colgando. Byron debe caminar por la viga, desenganchar cada bolsa y lanzarla a una diana en el suelo. La bolsa que cae en la diana se la queda. La que acaba en el agua se pierde.

Jimmy lo provoca preguntándole si es una gallina. Byron responde que la única gallina en esa plataforma son las piernas de Jimmy, dedica la prueba a sus hijos y empieza a cruzar. Las tres primeras bolsas caen en el centro de la diana, así que lleva 150.000 dólares asegurados sin haber llegado a la mitad. Jimmy no deja de hablar durante la prueba y Byron le dice que está hablando demasiado.

Después el viento empeora. La viga se vuelve inestable, Byron tiembla visiblemente y en un momento casi se cae. Una bolsa rebota fuera de la diana y se pierden 50.000 dólares. Luego cae otra al agua y ya son 100.000 perdidos. Jimmy le recuerda que, si se cae ahora, perderá además lo que lleva encima. Byron dice estar muy concentrado y termina la ronda. En total pierde 150.000 dólares, y Jimmy subraya que apenas van por la tercera trampa.

Entonces Byron propone un trato: si Jimmy le devuelve 100.000 dólares, él se lanza desde la plataforma. Jimmy ofrece 50.000 y acaban en 75.000. Jimmy acepta, según dice, "solo porque quiero verlo". Byron salta desde los cien pies de altura entre exclamaciones de que está loco. Él responde que se lo han dicho un par de veces. Pasa a la cuarta trampa con 425.000 dólares.

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Cuarta trampa: el campo minado

La cuarta prueba es el "Campo Minado de la Muerte". Bajo el terreno hay 20 bombas grandes escondidas. Byron tiene que hacer cruzar su dinero en autos a control remoto. Si un auto activa una mina, todo el dinero que lleve arde. Dispone de cinco autos y puede repartir el dinero entre ellos como quiera.

Byron decide no poner nada en el primero, 25.000 dólares en el segundo y todo lo demás en el último. Jimmy comenta que nadie con criterio habría puesto dinero en otro auto que no fuera el último, pero que Byron "no es una persona normal". Byron explica que esta prueba le resulta familiar: gran parte de su experiencia militar tiene que ver con bombas en carreteras. Cuenta que iba en un vehículo que pasó por una mina real, que unos terroristas habían enterrado en una autopista y que abrió un enorme cráter al explotar. Jimmy le pregunta si la prueba no le provoca estrés postraumático y él responde que no.

Desde un búnker, Byron dirige el primer auto vacío y elige la izquierda en la primera bifurcación. El auto explota, lo que indica que el lado derecho está despejado. Para el segundo auto, el de los 25.000 dólares, Karl se sube al vehículo "para que explote con más fuerza" y Jimmy le recuerda que eso puede matarlo. Byron sigue por la derecha y supera la primera bifurcación, pero el auto explota más adelante. Cuando le preguntan si se arrepiente de haber puesto esos 25.000 dólares, contesta: "no te imaginas cuánto". Jimmy le advierte que solo le quedan dos fallos antes de mandar los 400.000 restantes por el camino de explosivos.

El tercer auto avanza a la derecha y luego a la izquierda. Byron reconoce que la decisión es difícil y que le genera ansiedad no saber dónde están las minas. El auto pasa la mitad del recorrido sin explotar y Byron decide seguir hasta la meta. Lo consigue y ya conoce un camino libre. Jimmy le pregunta si lo recordará. Byron contesta que no, pero que lo intentará. Según la narración, con ese auto vacío se aseguró de memorizar la ruta.

Para el auto final, con los 400.000 dólares, Jimmy propone caminar detrás del vehículo para ver en primera fila cómo vuela el dinero si algo sale mal. En un tramo están entre dos minas y el experto en seguridad les pide retroceder. Byron duda: no está seguro de recordar si el camino va por la derecha o por la izquierda, y el auto avanza demasiado rápido. Aun así llega intacto: "¡Tu dinero sobrevivió!". Justo después el auto empieza a rodar hacia atrás. Jimmy dice que no tiene frenos y se pone detrás para detenerlo, lo que provoca risas incrédulas. Al terminar, el equipo se cubre y hace estallar todas las minas que no habían explotado.

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Quinta trampa: enterrado vivo junto a un horno en llamas

Jimmy reconoce que Byron es más difícil de vencer de lo que creía y le presenta la quinta trampa: enterrarlo vivo. Byron se acuesta en un ataúd con un hacha, ayuda a sellarlo y da permiso explícito para que lo entierren. Cuando Jimmy le pregunta si confía en él, responde que no. Después lo cubren de tierra.

El desafío consiste en lo siguiente. Hay un horno gigante en llamas y una cinta transportadora que va hacia él. Al tirar de una palanca, la cinta empieza a dejar caer el dinero de Byron en el horno. Primero lo demuestran con dinero de prueba. Byron tiene que romper la tapa del ataúd con el hacha, abrirse paso a través de la tierra y llegar a otra palanca que detiene la cinta. Antes de empezar, Byron dice que morirá antes de renunciar.

Mientras Byron excava, Jimmy comenta que el dinero hace crecer el fuego y que el público pensará que es falso, aunque él no sabe cómo podría fingirse algo así. Byron logra salir lleno de tierra, "como un zombi", según los presentes. Pierde parte del dinero en la prueba: pasa de 400.000 a 384.000 dólares.

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Sexta trampa: escalar 18 metros con 90 kilos de dinero

En la sexta trampa, Byron debe escalar una torre de 18 metros con el dinero a la espalda. A diferencia de las anteriores, esta prueba es de todo o nada: si se cae una vez o se le cae una bolsa, pierde todo y el video termina. Para ir más ligero puede dejar parte del dinero abajo. Jimmy aclara que todo el dinero pesa 90 kilos.

Byron plantea dejar las bolsas lo más arriba posible, en una plataforma, para ahorrarse el primer metro de subida con carga. Jimmy responde en broma que, si consigue hacer trampa, nunca volverá a traer a un ranger. Byron contesta que es mejor hacer trampa que rendirse. Jimmy le confiesa que no cree que pueda llevar todo a la cima. Byron explica su motivación: mucha gente en su vida no creyó que llegaría a hacer lo que ha hecho, así que su meta es demostrar que puede.

Decide cargarlo todo. No deja atrás ni siquiera 50.000 dólares, aunque una bolsa de más podría hacerle perderlo todo. Al ponerse la carga reconoce que pesa más de lo que pensaba. Sube con lo que los presentes describen como pura fuerza bruta, dice en el tramo final que no se rendirá y llega a la cima. Al terminar comenta que la gente no sabe lo pesado que es el dinero y que con más de 300.000 dólares es mucho peor.

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Séptima trampa: proteger el dinero de una bomba en un depósito de chatarra

La última trampa es en un depósito de chatarra. Byron debe proteger sus 384.000 dólares de una bomba que caerá sobre ellos. Cuenta con tres albañiles, maquinaria y todo lo que haya en el depósito, y tiene ocho horas. Jimmy señala que en videos anteriores ningún concursante logró proteger su dinero ni siquiera con 24 horas. Si Byron lo consigue en un tercio de ese tiempo, será el primero en la historia del canal.

Byron empieza por distinguir lo inflamable de lo que no lo es. Descarta un techo de plástico y decide usar los capós de autos como escudo superior. También pide quitar el fieltro de las piezas y pone una regla clara: nada de fibra de vidrio, "tiene que ser metal y solo metal". Retira el plástico de unos contenedores y usa sus jaulas metálicas como amortiguadores y como marco alrededor del dinero. Su plan es apilarlas en una "tumba metálica multinivel" tan alta como le permitan. Jimmy le dice que puede construir tan alto como quiera.

El equipo de Jimmy le explica que la bomba tiene un acelerante líquido que se quemará rápido y que puede subir tanto la temperatura que encienda materiales cercanos, como el césped artificial del lugar. Byron quiere retirarlo. Jimmy objeta que se ve bien en cámara y él responde que no le importa. Más tarde Byron matiza su regla: aunque haya material inflamable, si está aislado quizá no afecte al dinero. Añade una segunda capa de jaulas para mayor seguridad.

Jimmy hace una broma sobre Indiana Jones, en la que un refrigerador sobrevive a una bomba nuclear. Poco después Byron encuentra un refrigerador en el depósito, lo considera un "sí rotundo" y decide encerrar el dinero dentro y enterrarlo bajo su barricada. Completa la estructura con capós en la parte superior y bloques de hormigón en los huecos.

Mientras trabaja, explica su mentalidad: ganar o morir, en todo, sin plan B. Y añade que no se puede tener valentía y coraje sin miedo. Jimmy admite que la estrategia parecía hermética, hasta que Byron coloca un barco de fibra de vidrio encima de la estructura, justo lo que él mismo había prohibido. Cuando se lo señalan, solo responde "sí, bueno…", y Jimmy dice estar muy confundido.

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La explosión final

Cuando se acaba el tiempo, Byron reconoce que se está cuestionando todo. Repasa con Jimmy lo que ha vivido: lo enterraron vivo, lo hicieron subir con más de 90 kilos, pasó por un campo minado y entró en un patio con un oso de media tonelada. Dice que lo único que importa es ser siempre un héroe para su esposa y sus hijos, que están presentes. Repite su idea sobre el miedo: no importa sentirlo, sino lo que uno hace cuando lo siente, y no hay coraje sin miedo previo. Admite estar muy nervioso y sus últimas palabras antes de la cuenta regresiva son "hagámoslo".

La bomba cae y todo se cubre de llamas. Cuando el fuego lo permite, Byron corre hacia la estructura, sacan el refrigerador de debajo del bote y lo bajan con cuidado. Al abrirlo comprueban que el dinero no se quemó. Byron gana 384.000 dólares. Dice que eso va a cambiar la vida de su familia y que comprará un tractor para el rancho.