100 parejas de gemelos idénticos compiten por 250.000 dólares

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Resumen

El planteamiento del video es sencillo: cien pares de gemelos idénticos, cada pareja encerrada en su propio cubo, compiten por un único premio de 250.000 dólares. Si cualquiera de los dos cruza la línea roja del cubo, ambos quedan eliminados. Según el presentador, cada reto está diseñado para que los hermanos trabajen juntos, y advierte desde el inicio que el video pondrá a prueba su vínculo como gemelos. Algunos concursantes lo confirman de entrada: uno admite que alguna vez hizo un examen en lugar de su hermano.

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Primer reto: memorizar una secuencia de colores

En la primera prueba la habitación parpadea con distintos colores, y cada pareja debe memorizar el orden e introducirlo en una tableta. Quien falla queda eliminado. La primera ronda es de seis colores (azul, amarillo, verde, amarillo, azul, azul) y tres parejas se equivocan. El presentador señala que esas tres estaban una al lado de la otra, en un contexto en el que algunos cubos se compartían información.

La dificultad sube rápido: la siguiente secuencia tiene 15 colores, y el presentador anticipa que más adelante llegarán a 27. Entre los eliminados hay una concursante que había quedado tercera en otro video del canal (el de edades de 1 a 100) y que esta vez termina en el puesto 93. También aparecen las primeras discusiones entre hermanos, como una pareja que duda si la secuencia terminaba en verde o en amarillo y acaba culpándose mutuamente. En la ronda final de este reto caen 12 parejas más. Cada pareja eliminada recibe 1.000 dólares y, según el presentador, quedan 72 parejas. Como es costumbre en el canal, los cubos de los eliminados se destruyen.

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Segundo reto: torres a ciegas, cara a cara contra el vecino

El segundo reto elimina a la mitad. Uno de los gemelos lleva los ojos vendados y debe apilar diez bloques sobre una bandeja que sostiene su hermano. Después, el que sostiene la bandeja debe llevar la torre terminada hasta un podio. Si cae un solo bloque, la pareja queda eliminada. Además, cada pareja compite contra su vecina y solo una de las dos avanza. El presentador aclara que también cuenta como caída que la torre toque al gemelo que la sostiene.

Como el que apila no ve nada, todo depende de la comunicación. Algunas parejas se coordinan tan bien que, según el video, un gemelo guía al otro casi como si pudiera ver, lo que llaman «cosas de gemelos». Otras se comunican tan mal que el propio video comenta que cuesta creer que sean gemelos. Una pareja lo reconoce: «no estamos coordinados».

Aparecen también estrategias alternativas. Algunas parejas ni siquiera tocan sus bloques y apuestan a que la torre rival se caiga. Otras intentan distraer a sus oponentes a gritos, con tanto volumen que se oyen desde el otro lado del salón. Las gemelas Collins, en concreto, se dedican a presionar a su rival y solo al ver que se acaba el tiempo empiezan a apilar, hasta empatar a cinco bloques. Se anuncia entonces que, al terminar los diez minutos, gana quien tenga más bloques. El otro equipo intenta añadir uno más en los últimos segundos y lo consigue justo antes de que suene la cuenta atrás, así que las Collins pierden. Ellas protestan que el bloque «tocó su nariz» y aseguran que tendrán que sacarlas a la fuerza. En la ronda final, dos duelos se deciden en el último segundo. Al terminar el reto se reparten literas para dormir, y algunas parejas, como una que dice haber formado alianza con los Morris, celebran haber llegado al top 36.

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Tercer reto: la tentación de los 5.000 dólares

A la mañana siguiente, cada pareja encuentra 5.000 dólares frente a su cubo. Pueden tomarlos, pero entonces tienen un 50 % de probabilidades de ser eliminadas. Si no los toman, continúan con seguridad. Disponen de diez minutos para decidir.

La decisión genera tensión. Unos consideran que 5.000 dólares no compensan el riesgo de perder la opción a 250.000; otros dicen necesitar el dinero y querer irse con algo. Una pareja rechaza el dinero alegando que solo quiere ganar el reto «para presumir». Otro concursante cuenta que se pregunta «¿qué haría Jimmy?» y concluye que Jimmy tomaría el dinero. En total, ocho parejas lo toman, de modo que se sortean cuatro eliminaciones con una máquina de nombres: los Allen, los Moore, los Miller y los DeAngelo, y cada pareja eliminada saca el nombre de la siguiente. Las reacciones varían. Una pareja dice arrepentirse «al 100 %» porque el premio les habría cambiado la vida; otra sostiene que tener 5.000 dólares garantizados era su mejor opción.

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Cuarto reto: la votación colectiva y la expulsión de las Collins

El siguiente reto deja la decisión en manos del grupo. En la tableta aparecen dos botones. Si todos pulsan el verde, nadie se va. El rojo sirve para votar la expulsión de alguien, y quien acumule más votos queda eliminado. Hay cinco minutos.

Algunos concursantes defienden votar verde, porque ser gemelo es trabajar en equipo. Sin embargo, las gemelas Collins se habían ganado mala fama en el reto anterior y, según el video, unos pocos votos rojos desencadenaron una reacción en cadena. Los nombres «Stacey y Tracy» corren de cubo en cubo. Las Collins interpretan la votación como miedo hacia ellas por ser la mayor amenaza. Al final, los Haley reciben un voto y las Collins, 26, así que quedan eliminadas. El presentador comenta que nunca había visto a tanta gente trabajar junta en algo. Eliminado ese «enemigo común», en la segunda votación todos pulsan verde y nadie más se va. Varios concursantes dicen preferir que la gente salga por sus propios errores y no por elección de los demás.

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Quinto reto: el botón de las luces rojas

Con 31 parejas restantes llega lo que el presentador describe como el reto más difícil, del que saldrá el top 10. Durante varias horas, de forma aleatoria, la habitación se pondrá roja. La primera pareja que pulse el botón de su tableta pasa a la siguiente fase, pero todas las que lo hayan pulsado sin ser las primeras quedan eliminadas. Habrá diez rondas y cada pareja decide en cuál intentarlo. El presentador sugiere que lo ideal es no lanzarse todos a la primera, porque cuantas más parejas compiten en una ronda, peores son las probabilidades.

Se ven estrategias de anuncio público, como parejas que avisan a todos de que irán en la segunda alarma para disuadir a los demás, y otras que apuestan por su tiempo de reacción. En la primera ronda lo intentan cuatro parejas. En la segunda, de nuevo cuatro, y los Clifford ganan por menos de una décima de segundo. En la tercera lo intentan tres y ganan los gemelos Hershey, algo que el presentador califica de irónico. A continuación ganan los Beatty en la cuarta, los Leiva en la quinta y después los Narváez y los Morris. Cuando quedan siete parejas para tres plazas, se ve cómo los equipos se vigilan para saber quién se lanzará en cada ronda. Ganan las Badgett en la octava, los Derting en la novena y los Rosenberg en la décima.

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Sexto reto: bolos con los ojos vendados

Para reducir el grupo a cinco parejas, cada pareja se enfrenta a otra en un juego de bolos con 105 pinos. El gemelo que lanza lleva los ojos vendados y el otro lo guía. La pareja que derribe más pinos con tres bolas avanza. Los ganadores de la primera ronda del juego de botones eligen rival, y luego cada pareja ganadora vuelve a su cubo y la siguiente elige. El presentador insiste en que no es cuestión de fuerza, sino de estrategia.

Las gemelas Sansone eligen a los Hershey. Tras dos bolas, los Hershey van ganando 48 a 37, pero en la tercera las Sansone protagonizan lo que se llega a llamar «la remontada del siglo» y terminan con 79 frente a 55. En el siguiente duelo, los Beatty se enfrentan a los Narváez y el marcador final es de 89 a 74 en contra de los Narváez. Según el video, las parejas eligen a sus oponentes con cuidado porque solo pasan cinco. Después se enfrentan unos gemelos contra las Badgett, y los Clifford contra los Leiva.

El último duelo se presenta como el enfrentamiento que «debía ser»: uno de los concursantes cuenta que jugaba en una liga de bolos y otros dicen que los bolos «son lo suyo». Ambos equipos muestran experiencia y el resultado se decide en el último lanzamiento por 86 a 82. Los cinco finalistas son los Beatty, los Clifford, los Derting, las Sansone y los Morris, uno de ellos presentado como «el campeón de bolos».

Antes de la final, los finalistas cuentan qué harían con el dinero: viajar a Japón, pagar los estudios, invertir, comprar una casa a sus padres, financiar su banda o ayudar a unos padres que tienen tres hijos en la universidad (y quizá comprarse una caña de pescar nueva).

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La final: los maletines y la telepatía entre gemelos

Para la final, los finalistas salen de sus cubos al centro. El presentador menciona que el formato resultará familiar a quien haya visto el video de 50 youtubers. Todos empiezan con los ojos vendados mientras se mezclan cinco maletines. Uno de los gemelos de cada pareja elige un maletín y mira su contenido. Cuatro están vacíos y uno contiene el cheque de 250.000 dólares. Después, los gemelos sin maletín votan para eliminar a una pareja. La pareja más votada abre su maletín: si está vacío, queda eliminada; si contiene el cheque, gana. Es decir, los votantes buscan expulsar a quien no tiene el dinero. El presentador lo plantea como el momento de usar la telepatía entre gemelos, si es que existe.

Primera ronda. El gemelo Beatty con maletín anuncia abiertamente que tiene el dinero e incluso pide a los demás que lo voten, algo que otros consideran sospechoso. Los votos se reparten entre Clifford, Morris y Sansone, y los dos últimos van para los Beatty. Al abrir el maletín está vacío, y se descubre que uno de esos votos lo emitió su propio hermano. El video lo resume diciendo que el Beatty con el maletín casi ejecuta «la mentira perfecta», hasta que su hermano no supo leer su estrategia. Aun así, no se van con las manos vacías.

Segunda ronda. Esta vez eligen maletín los gemelos del lado contrario. Todos niegan tener el dinero, lo que provoca desconfianza general. La votación queda empatada a dos entre Morris y Derting, y los cuatro votantes restantes tienen tres minutos para desempatar. Los Derting insisten en que los Morris tienen el dinero y piden que no se ponga su nombre, pero hay quien interpreta esa insistencia como un intento de salvarse. Los cuatro votan a Derting. Su maletín está vacío, terminan en cuarto lugar y se llevan 10.000 dólares.

Tercera ronda. Ya sin explicar al espectador quién tiene el dinero, quedan tres maletines. Se acusan unos a otros: un concursante asegura que «ellas lo tienen», otro opina que lo tienen los Clifford, y alguien recuerda que los Clifford acertaron en las dos votaciones anteriores. Un gemelo Morris responde a la pregunta directa con un «puede que lo tenga en mi maletín». Los dos primeros votos van para los Morris, lo que basta para que abran su maletín sin contar el tercero.

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El desenlace

El maletín de los Morris contiene el cheque de 250.000 dólares. Entre lágrimas, explican que el dinero será para su familia, que se esforzó mucho por ellos. El premio se divide en dos cheques de 125.000 dólares, uno para cada hermano, y el video termina con su incredulidad ante la victoria.