Construir una build «llena de mascotas» en Backpack Battles: de dos antorchas a la evolución del dragón
ゲーミングボーイTraducido del 日本語
En Backpack Battles, que últimamente ha recibido varias actualizaciones seguidas, el autor del vídeo juega una partida completa con el objetivo de montar una build «llena de mascotas». Se trata de un esquema en el que se alinean criaturas como slimes, dragones y pájaros para combatir, y el autor lo describe como «parece un combate Pokémon». El vídeo repasa la partida, incluidos los momentos en que lo pasó mal, mientras explica la lógica de la build.
Fase inicial: dos antorchas y la referencia de estamina
El objetivo de la fase inicial es fabricar dos antorchas. Las antorchas se crean con una espada de madera y carbón, y según el autor se pueden reunir en una o dos rondas. En cuanto al coste de estamina de las dos antorchas, teniendo en cuenta la reducción de enfriamiento y los escudos del rival, el autor considera que con un plátano basta. Una vez reunidas las antorchas, solo queda ir juntando mascotas.
La primera en llegar fue un slime. Sin embargo, como hacía tiempo que no jugaba, se equivocó gravemente en la colocación y a partir de ahí encadenó tres derrotas. A raíz de este error, el autor concluye que conviene priorizar el número de activaciones del slime por encima del efecto del ataúd.
Slime verde y acumulación de carbón
Para convertir el slime en un slime verde hace falta una seta. El autor recomienda guardar, si es posible, la seta del equipo inicial, porque en esta etapa se vuelve necesaria. Al conseguir la segunda seta, se completaron los materiales para el slime verde.
El carbón hace falta a partir de la fase media, pero a partir de entonces aparece con menos frecuencia. Por eso el autor renuncia en cierta medida a ganar en la fase inicial y va acumulando carbón sin llegar a perder demasiado. Una vez completado el slime verde, los combates se estabilizan, así que, según el autor, quizá convenga tomar ese momento como referencia para administrar las vidas.
Slime rojo, huevos y dragones
Consiguió un segundo slime y decidió convertir este en un slime rojo. El autor considera que la combinación de dos slimes es bastante fuerte y, mientras tanto, quiere comprar un huevo para criar un dragón. Sin embargo, el huevo tardaba en aparecer. Como objeto único eligió el adorno para el pelo. Según explica, lo eligió por descarte, ya que en esta build las demás opciones no convencen.
Por fin aparece un huevo. Si se colocan antorchas o carbón junto a objetos que arden, en el turno siguiente transforman otro objeto sin consumirse ellos mismos. Aprovechando este mecanismo, colocó la antorcha junto al huevo. Al mismo tiempo se reunieron los materiales del slime rojo, que quedó completado. Después compró un segundo huevo y también reservó cartas. El autor pensaba que la ronda en la que llevaba dos huevos la perdería sin remedio, pero el slime rojo dio la talla y consiguió arañar la victoria.
Tras eclosionar el primer dragón, lo fue combinando con cartas. Sobre la disposición de la mochila en el momento en que nació el dragón, el autor se pone «un 5 sobre 100». Aun así, como de todos estos objetos la antorcha es la que se activa más rápido, recomienda colocarla entre los slimes para aumentar el número de activaciones de estos. Cuando le quedaba una sola vida, el dragón evolucionó.
La sinergia entre el calor, el adorno para el pelo y el orbe de maná
Según el autor, esta build se va acelerando con el calor y, además, el adorno para el pelo aumenta la curación. Por eso combina bien con el orbe de maná y el libro, y al final, dice, incluso con un solo orbe de maná se acumula tanto maná como con un libro.
El dragón evolucionado era muy poderoso, y en el registro de combate el dragón, el slime rojo y el slime verde infligían daño de forma equilibrada. El autor valora que, cuando las fuentes de daño están equilibradas, hay menos puntos débiles y todo resulta más estable.
La baraja como herramienta para robar materiales de combinación
El siguiente objetivo es evolucionar el segundo dragón. Como las cartas actuales son difíciles de aprovechar, el autor usa la baraja únicamente como una herramienta para robar materiales de combinación. Mientras la baraja está en el tablero aparecen cartas, pero a cambio ocupa espacio que podrían usar otros objetos. Por eso, explica el autor, lo importante es colocar la baraja solo cuando haya una carta que se quiera, y si solo van a salir cartas que no sirven de nada, conviene guardarla de momento. Como consiguió robar la carta que buscaba, la baraja cumplió su función en el siguiente combate.
Por lo general, en las rondas en que se combina, la fuerza del equipo baja, pero el autor afirma que la potencia de este dragón lo compensa con creces. Así, los dos dragones evolucionaron. A partir de aquí contempla opciones como acelerar aún más con guantes, añadir libros con el maná sobrante o aumentar el número de slimes.
Duelo de cuatro dragones y aturdimiento
El rival del siguiente combate tenía una build parecida, y entre ambos bandos sumaban cuatro dragones. Según el autor, al acumular 15 de calor empieza a activarse el aturdimiento, y a partir de ese momento el rival quedó aturdido todo el tiempo. Para llegar a los 15 de calor fue útil el carbón reunido en la fase inicial. No obstante, el propio autor recomienda quedarse con dos dragones para ganar estabilidad, porque cuatro dragones resultan difíciles de manejar.
Por esta época, un pájaro y un slime se unieron al grupo de forma natural, y el autor comenta que «esto empieza a parecer un combate Pokémon». Añade en broma que el pájaro es como un tipo volador y que el slime, con sus evoluciones ramificadas, es prácticamente un Eevee. Las ventajas que el autor destaca de este dragón son que no consume nada de estamina y que, al atacar a distancia, no recibe contraataques, por lo que acelerarlo no tiene ningún inconveniente.
Hacia el slime blanco con el sable de luz
Decidió combinar el slime recién llegado con un sable de luz, simplemente porque parecía interesante. Sabía que esa ronda la iba a perder sin duda, pero le quedaban dos cuchillos y le daba pena desperdiciarlos, así que optó por gastarlos ahí. El rival también llevaba dos dragones y, en parte porque el sable de luz pesaba mucho, perdió, pero el slime evolucionó a slime blanco.
También apareció un pájaro, así que lo compró. El pájaro tiene un enfriamiento corto de 3 segundos y trabaja picoteando a los slimes para activarlos. El autor reconoce que lo más fuerte sería favorecer al slime rojo, pero aquí decide a propósito favorecer al slime blanco. Aunque el libro del rival le iba anulando los efectos, el slime blanco acumuló unos 12 «fallos». Durante el combate los efectos de fuego apenas dejan ver la barra de perjuicios, pero, según explica el autor, si se mira la barra de perjuicios del rival en la segunda mitad del combate se comprueba que el slime blanco está haciendo su trabajo.
Combate final: 67 de calor y 0,31 segundos de enfriamiento
Pese a haber jugado sin mucha seriedad al principio, sobrevivió hasta la ronda final. El último rival tenía, en palabras del autor, una build de veneno «a la antigua usanza». Tenía cubierto el veneno con el slime verde y el otro elemento con el dragón, así que el combate consistió en seguir escupiendo fuego hasta calcinarlo todo.
Al final, el calor llegó a 67 y el enfriamiento de los dos dragones bajó a 0,31 segundos. Según los cálculos del autor, en esas condiciones, en un combate de 10 segundos el rival solo puede actuar unos 3,7 segundos. El autor comprueba en el registro que, al parecer, consiguió neutralizar bien al rival.
Con el dragón a la cabeza, las mascotas brillaron y se logró la victoria, y el autor recuerda esta configuración como una build divertida en la que unos animalitos adorables protagonizan combates intensos.
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