Un gusano busca un ascenso trabajando desde casa: crónica de un gameplay comentado de Worming from Home

Traducido del 日本語

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Resumen

Worming from Home es un juego en el que un gusano, un joven empleado, teletrabaja desde su casa. El protagonista es analista financiero: se arrastra por el teclado y el ratón para sacar adelante sus tareas diarias y subir en la escalera corporativa. En este vídeo, con los comentarios de Yuzuki Yukari (A.I.VOICE), se sigue todo el recorrido desde el primer día tras las vacaciones hasta superar la entrevista de ascenso.

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Controles básicos a cabezazos sobre el teclado y el primer día de trabajo

El protagonista es un gusano joven que vuelve al trabajo después de unas vacaciones. Lo primero es aprender los controles básicos en el tutorial. El protagonista está sobre el escritorio y puede manejar el PC golpeando el teclado con la cabeza. Para iniciar sesión, consulta el PIN anotado en una nota adhesiva, se desplaza hasta el teclado numérico y lo introduce. El comentarista bromea con que, hoy en día, las credenciales acaban filtrándose de todas formas aunque se escondan, así que basta con gestionarlas así.

La guía es una nota adhesiva que se presenta como «Tippy» y que, en sus diálogos en inglés, se describe como «un amigable trozo de papel del vecindario». En los subtítulos aparece la palabra «unpaid», y a partir de ahí el comentarista se refiere a ella como si fuera una trabajadora sin sueldo. Siguiendo los consejos de Tippy, lo primero es contestar una llamada del jefe. El jefe dice en inglés, más o menos, que puede que pronto haya noticias sobre un ascenso, que este trimestre lo está observando de cerca y espera verlo crecer, y que, como la empresa es como una familia, se ponga en contacto si necesita algo. En el comentario se explica que el protagonista, analista júnior, aspira a un ascenso que lleva «6 años» esperando.

La primera tarea es introducir datos en una aplicación de hojas de cálculo. Al poner el cursor sobre el icono y hacer clic, la aplicación se abre. Ante la instrucción «Introduce 16 en la celda C5», selecciona la celda con las flechas, se desplaza hasta el teclado numérico y escribe 16. La siguiente tarea, una previsión de resultados trimestrales, parecía aumentar de forma lineal 40 000 por trimestre, así que rellenó las cifras siguiendo esa regla y la completó. El comentarista llama «derribar» a cada archivo que despacha.

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Compra de muebles y desarrollo de habilidades con minijuegos

Con el botón de la parte superior cierra la hoja de cálculo y abre la aplicación de compras. Con lo ganado en el trabajo compra un rincón de lectura y unas pesas para gusanos, y cada mueble aparece colocado en una esquina del escritorio.

Al sentarse en el rincón de lectura empieza un minijuego en el que se controla a un gusano. Como recompensa se entrena la «educación financiera», así que el comentarista decide quedarse un rato ahí puliendo su olfato para el dinero. Cada 10 puntos se gana experiencia y, al subir de nivel, se obtiene 1 punto para adquirir ventajas. Con esos puntos se pueden mejorar las habilidades que uno quiera, y primero elige una que aumenta las ganancias del trabajo.

Al usar el material de musculación empieza un juego tipo Breakout. Según el comentarista, como en cualquier Breakout, la dirección del rebote de la bola depende de en qué parte de la pala golpea. Por eso ajusta el punto de impacto según la disposición de los bloques restantes, acumula experiencia y va aumentando su fuerza. Tras subir de nivel, abre el árbol de ventajas y reparte puntos entre la velocidad de movimiento y la capacidad de salto.

Sigue trabajando y, sin darse cuenta, ya son las 22:00. El comentarista cierra el primer día en tono de broma diciendo que, como se acostó pronto en lugar de quedarse viendo vídeos tontos de YouTube, ha cargado energías para mañana.

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Día 2: equipo nuevo, un mecanismo para beber agua y bolsa

Como el trabajo del día anterior dejó bastantes ingresos, el segundo día compra varios artículos nuevos: un cargador de móvil que parece barato, un ratón nuevo para sustituir al que resbalaba y era incómodo, y con el dinero sobrante, un dispensador de agua. Desde el móvil se puede ver la lista de logros, y al desbloquearlos se reciben dinero y aspectos. Como había algunos ya conseguidos, recogió las recompensas.

El dispensador era de los que sueltan agua al girar el grifo. El protagonista se agarra al grifo para llenar un vaso y, cuando está bien lleno, vuelve a subir al dispensador, se mete dentro del vaso y se bebe toda el agua. Cómo manejar objetos cotidianos con un cuerpo de gusano se presenta como uno de los atractivos del juego.

Al haber subido la educación financiera, también se desbloquea la compraventa de acciones. Como al tener al menos 1 acción se muestra la evolución del mercado, primero compra 1 acción por 21 dólares. Iba al alza y parecía que seguiría subiendo, pero el precio fue bajando poco a poco hasta caer alrededor de un -25 % respecto al día anterior. Cuando empezó a remontar, compró muchas más de golpe y, una vez que se revalorizaron lo suficiente, las vendió y se quedó con la diferencia como beneficio.

A mitad de camino recuerda que el jefe le había enviado un mensaje y abre la aplicación de mensajería. Era sobre trabajo, pero el comentarista se limita a responder con cuatro asentimientos. Con el dinero ganado en bolsa compra artículos para leer más cómodamente, disfruta de una lectura antes de dormir y así termina el segundo día.

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Día 3: un escritorio en L, becarios sin sueldo y el asunto del contrato

El tercer día trabaja hasta el mediodía y, como ha ahorrado dinero, se da el capricho de encargar un escritorio en forma de L. Con él puede contratar becarios sin sueldo, y de paso compra unos cuantos.

En ese momento llama Steve, el jefe. Menciona que ha comprado el escritorio en L y le propone: «Ya que juegas en las grandes ligas, ampliemos tus oportunidades de inversión». Si firma un contrato sencillo, el número de valores con los que puede operar pasará de 1 a 3. Le pide que imprima el contrato, lo firme, lo escanee y se lo devuelva, pero insiste a la vez en que «no hace falta leerlo, solo es la aburrida jerga legal de siempre». En el comentario se explica que, a raíz de esto, el siguiente objetivo es conseguir una impresora.

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Becarios y café

Liberado de las tareas menores gracias a los becarios, ese día el comentarista se dedica a hacer pesas desde por la mañana. Mientras tanto, con el dinero que ganan los becarios, compra una cafetera que tiene buena pinta y se toma una pausa para el café en pleno día mientras ve a los estudiantes trabajar gratis.

Cuando le lleva café recién hecho a un becario que parece adormilado, descubre que el café mejora las habilidades de los becarios. Como echárselo por encima de la cabeza es desperdiciar café, el comentarista cambia de estrategia y los va trayendo de uno en uno para sumergirlos en el café. Con frases como «No te revuelvas» o «Hay más esperando, así que con eficiencia», el intercambio convierte en chiste un ambiente de empresa explotadora.

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Al día siguiente: imprimir el contrato, firmarlo y escanearlo

Al día siguiente, con dinero ahorrado, encarga la impresora y algunas cosas más. Va hasta la impresora y, con los botones de la parte superior, imprime el PDF del contrato. Gracias al doble salto puede alcanzar de golpe los sitios altos, y el comentarista comenta que los músculos que había estado entrenando han resultado útiles.

El contrato impreso decía muchas cosas, pero como el jefe había dicho que no hacía falta leerlo, pasa directamente a firmarlo sin leer. Basta con coger el bolígrafo y retorcerse al azar sobre el contrato para que quede una firma. La letra parece un garabato de gusano, pero el comentarista dice que, total, las firmas de todo el mundo son así.

A continuación, para digitalizarlo con el escáner de la impresora multifunción, lleva el contrato hasta el cristal de exposición. Abre la tapa con un botón y, controlando el doble salto en el aire, coloca el contrato en la orientación correcta para que se lea la cara impresa. Vuelve a cerrar la tapa con el botón, pulsa el botón de escanear y el escaneo queda completado. Los datos se envían al PC, así que hace clic en el botón con el ratón para enviarlos.

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Preparativos para la entrevista de ascenso

Justo después del envío llega una llamada del jefe y se pasa a hablar del ascenso. Los subtítulos en inglés de esta parte tienen muchos cortes, pero se entiende que la entrevista será por videollamada y hará falta una webcam, que también tendrá que hablar con otra persona, y que, como nunca le ha oído decir una sola palabra, supone que no tiene boca. En el comentario se resume: «Por fin hemos llegado a la entrevista de ascenso».

Como la videollamada requiere muchas cosas, aprovecha su alta educación financiera para multiplicar el dinero en bolsa. Cuando ha ganado bastante, contrata becarios en masa, y el comentarista dice que ya no parece que vaya a faltarle el dinero. Con lo ahorrado reúne el equipo para la videollamada y queda listo para la entrevista.

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La entrevista como «combate contra el jefe final»

Empieza la videollamada con el jefe, y el comentarista la llama «el combate contra el jefe final». Como sería un problema que descubrieran que es un gusano, sale del paso mostrando a la cámara la foto de una persona. La estrategia del comentarista es que basta con contestar de cualquier manera usando un mezclador de audio.

En la entrevista se plantean varias pruebas, una tras otra. La primera es confirmar el número de empleado: encuentra el número escrito detrás del monitor y lo escribe en el chat antes de olvidarlo. La siguiente, al tratarse de una empresa centrada en los datos, le pide que demuestre su valor como analista júnior. El comentarista responde: «Trabajo a lo bestia y hago un trabajo importantísimo», y el jefe lo acepta con un «Nice».

La tercera es una pregunta algo más personal: como trabajar en el sector financiero conlleva cierto estilo de vida, quiere comprobar si está a la altura del siguiente nivel y le pide que enseñe por la webcam algo que haya comprado últimamente. El comentarista presume de la máquina de movimiento perpetuo que compró por 10 000 dólares.

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Pantallazo azul en plena presentación y ascenso

La última prueba es una presentación sobre las cuentas de ingresos y gastos durante su tiempo en la empresa. Como ya tiene el material preparado, abre la pantalla compartida, pero a mitad el PC se queda en pantallazo azul. El protagonista reinicia el PC y se deja caer al suelo directamente para acortar el tiempo de recuperación. El comentarista especula que, si aparece un pantallazo azul justo en ese momento, huele a que el suministro eléctrico a la memoria es inestable.

Tras reanudar, se impone argumentando que, viendo el gráfico compartido, es evidente que el dinero ha aumentado. El jefe valora que «la presentación ha sido perfecta» y anuncia que va a iniciar los trámites. El protagonista se convierte en el nuevo «analista financiero asociado» de la empresa. Al final de la llamada hay incluso un momento en que el jefe suelta un grito como si, de tan impresionado, casi se cayera de la silla.

Así, el protagonista supera la entrevista, consigue el ascenso que llevaba 6 años esperando y se completa el juego.

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Impresiones del comentarista

El comentarista valora que, pese a ser un juego disparatado en el que un gusano peculiar se arrastra por todas partes, tiene un mundo maravilloso, algo despistado y entrañable. Aunque parezca una obra de broma, está llena de ingenio hasta en los detalles, y dice que lo disfrutó muchísimo de principio a fin. También destaca como atractivos las conversaciones casuales con los compañeros en la aplicación de mensajería y los mecanismos escondidos por todas partes, y termina el vídeo recomendando a los espectadores que lo jueguen.