Crónica de partida de Project P.I.T.T.: de tirar patos a un agujero a automatizar un caldero alquímico
ゲーミングボーイTraducido del 日本語
Este vídeo es un gameplay comentado por Yuzuki Yukari, de VOICEROID, de Project P.I.T.T., un juego en el que hay que llenar un misterioso agujero gigante con enormes cantidades de patitos de goma. El personaje protagonista, contratado en prácticas, empieza tirando patos a mano y, a medida que avanzan las fases, monta líneas de transporte y amplía la escala de la automatización. Al final, quien comenta valora el juego no como un simple juego incremental, sino como una obra más cercana a un juego de fábricas.
Reconocimiento del lugar de trabajo y primera tarea
El personaje protagonista llega al lugar de trabajo como becario. La tarea que le encargan es tan sencilla como fabricar patitos de goma y echarlos al agujero. La jornada empieza cuando se encienden las luces. No hay ningún superior que haga de mentor, y al parecer su desempeño se vigila mediante cámaras de seguridad.
En el lugar hay una máquina que, al parecer, mejora las habilidades si se le mete dinero, y otra que suelta patos al girar una manivela. Quien comenta bromea sobre el modelado del pato que sale, diciendo que es «tan detallado como Cloud de FF7». Como le habían dicho que era «un trabajo de alimentar a un agujero hambriento», prueba a lanzar el pato al agujero y obtiene 1 dólar. Por probar, el propio personaje protagonista se tira al agujero, pero no recibe dinero; al contrario, su saldo disminuye.
Cajas sospechosas y mejoras
Sin muchas ganas de trabajar en serio, recorre la fábrica y encuentra unas cajas sospechosas. Según quien comenta, la caja lleva un nombre «que claramente parece bueno para el cerebro», y al abrirla salen montones de patos. Como dos patos caídos seguidos dieron 3 dólares de ingresos, deduce que hay un sistema de bonificación por tirarlos de forma consecutiva. Así que agrupa los patos cerca del agujero y los tira de golpe, con lo que gana más de 100 dólares.
Con el dinero acumulado usa la terminal de mejoras y elige, además de acciones como correr, saltar, agacharse y lanzar, mejoras de herramientas y de capacidad de fabricación. Al darse la vuelta, el artículo de 5 dólares que había pedido ya está entregado en la puerta. Es una herramienta resistente para lo barata que es; quien comenta la sostiene sobre la cabeza y, bajo el pretexto de «mejorar el entorno laboral», destroza todas las cámaras de seguridad de las instalaciones.
Después sube al segundo piso, que estaba prohibido. También se muestra un pequeño truco: si recoges una caja mientras saltas sobre ella, puedes flotar sorprendentemente. Reúne las cajas que había tiradas en la planta de arriba y, al agitarlas dentro del agujero para abrirlas, los patos salen disparados con fuerza. Tapa el agujero con una caja para que los patos no se desborden hacia fuera. En la segunda mejora elige la escoba, más velocidad de fabricación, más tiempo de combo y un efecto de amplificación de bonificaciones.
Primera automatización con escoba y ventiladores
A partir de aquí empieza el trabajo en serio. Gira la máquina de patos y con la escoba va barriendo los patos que salen hacia el borde del agujero. Con la escoba se pueden mover muchísimos patos de una vez. Al empujarlos desde el borde del agujero, los patos caen como si fueran un fluido y, gracias a la bonificación por combo, los ingresos se disparan. Quien comenta lo llama «uno de los mejores momentos de este juego». Solo en esa ocasión gana unos 2600 dólares en total.
Con ese dinero encarga ventiladores que soplan los patos automáticamente y una gran cantidad de paneles que se pueden colocar libremente en el suelo. Coloca unos diez paneles cerca del gran agujero para formar una gran red de contención y, al ajustar el ángulo del ventilador situado frente a la máquina de patos, los patos empiezan a entrar solos en el agujero. Basta con dejar el cursor sobre la máquina para dejarlo funcionando, así que quien comenta decide esperar al final de la jornada «aporreando el PC mientras cumple con las tareas diarias de algún juego para móvil».
También prueba los parachoques recién desbloqueados. Aumentan el valor de los patos que chocan con ellos, y los coloca con la esperanza de que los patos choquen solos dentro del agujero. Los ingresos, que antes eran de 4 dólares por pato, suben a entre 6 y 7 dólares tras instalarlos, y el saldo supera los 10 000 dólares.
Fase 2: la línea de transporte de cajas registradoras
Suena una alarma y la historia pasa a la siguiente etapa. Al abrir la nueva caja que ha aparecido, en lugar de patos salen montones de cajas registradoras. Las registradoras valen mucho: 100 dólares cada una. Las mete en el agujero conteniéndolas con los parachoques y, al liquidarse la bonificación por un combo de 48, el saldo pasa de 16 000 a 89 000 dólares. Con ese dinero vuelve a abrir cajas y, tras llegar a cientos de miles de dólares, pasa a construir instalaciones.
En la fase 2 se puede usar la máquina de fabricar cajas registradoras, así que monta una línea para transportarlas. A diferencia de los patos, las registradoras son pesadas, de modo que, para que no se dañen al caer, primero coloca paneles amortiguadores en el punto de caída. Para llevar las registradoras recibidas hasta el agujero, coloca paneles deslizantes, cuya superficie resbala. Usa 42 paneles deslizantes, que le cuestan 84 000 dólares, pero quien comenta dice que no es gran cosa después de haberse forrado con las cajas. Por último coloca un ventilador industrial y queda terminada una línea en la que las registradoras, detenidas por los amortiguadores, se deslizan empujadas por el viento hasta el agujero. Quien comenta señala este momento en que todo encaja como una de las partes más divertidas de los juegos de automatización. Tras tomarse un descanso y volver, el saldo ya es de varios millones de dólares.
Fase 3: transportar piñatas rompiéndolas por el camino
Vuelve a ocurrir algo extraño. Quien comenta supone que con esto se ha cumplido la cuota de la fase 2. Al comprar los nuevos productos «disposición decorativa de bolos» y «pistón», aparece una bolera en una esquina de la planta. Coloca un pistón al lado, lo enciende y automatiza también los bolos.
Lo siguiente es transportar piñatas gigantes, así que encarga una gran cantidad de paneles deslizantes grandes. El mecanismo es casi igual al de la línea de registradoras: coloca paneles amortiguadores en forma de V en el punto de caída y las envía con el viento. Sin embargo, como el contenido de la piñata rota vale más, pone obstáculos a mitad de la línea para que se rompan al chocar. Para que el contenido no salga despedido al romperse, también coloca paneles alrededor de los obstáculos a modo de techo. Al final de la línea pone una pared para frenar el impulso y, detrás de ella, un parachoques para conseguir también bonificaciones. Con ventiladores industriales alrededor, la línea queda terminada.
Al principio la máquina de fabricar piñatas era de nivel bajo y la producción era lenta. Al darse cuenta de que ya había acumulado unos 500 millones de dólares, compra por 10 millones una máquina automática de piñatas. Al mismo tiempo encarga un cañón que dispara piñatas y un programador de turnos que automatiza los disparos. Coloca el cañón a la salida de la máquina automática, ajusta el ángulo para que confluya con el raíl de salida existente y automatiza los disparos con el programador, de modo que las piñatas se suministran solas. Con las mejoras también aumenta la velocidad de trabajo, y el saldo supera los 1000 millones de dólares.
Cajas de anomalías y la caseta de trabajo
Vuelve a sonar la alarma. El espacio-tiempo se distorsiona un poco y se desbloquean las «cajas de anomalías». Antes de ponerse con la novedad, quien comenta construye una zona de trabajo cerca del gran agujero. Combinando los paneles extragrandes, que en algún momento se habían vuelto disponibles, levanta una caseta con una entrada más bien pequeña y un ventilador industrial, y la convierte en una «sala de gacha».
Cambia todo el dinero que tiene por cajas de anomalías y las va abriendo dentro de esta caseta. Las anomalías que contienen son una sustancia extremadamente inestable, pero, según dice, si se abren en este lugar se pueden procesar sin problemas. Tras abrir unas 20 cajas, el saldo llega a 80 000 millones de dólares.
Automatización del caldero alquímico
Lo siguiente es la misteriosa máquina que ha aparecido. Como en su superficie hay dibujados iconos de tres tipos de productos, quien comenta supone que es un caldero alquímico que los combina.
Primero desbloquea las máquinas automáticas de cada producto y construye carriles para transportarlos. Como parece que, si los vierte directamente en el caldero, será difícil solucionar los atascos, de momento hace que los carriles lleven los productos hasta el gran agujero. En el caso de los patos, que antes lanzaba directamente al agujero con el viento, esta vez los transporta con cuidado por un carril para hacerlo más fiable.
Con los tres carriles listos, encarga muchísimos cañones y los coloca cerca de los carriles. Como el contenido se carga a través de la pared, se da prioridad al suministro de los cañones y se puede ramificar la ruta de transporte, según explica. Ajustando el ángulo de los cañones consigue dispararlos dentro del caldero, y sincroniza varios cañones con un mando a distancia para automatizar también los disparos. Para activar el caldero hace falta una acción manual, pero si se coloca un «becario proxy», también esto se puede automatizar.
La misteriosa sustancia que sale del caldero la procesa colocando cerca de la salida una placa portal comprada por 100 millones de dólares, que la teletransporta al gran agujero. Para que no se escape nada, también coloca un imán. Comprueba que, al accionar los cañones con el mando, se disparan los tres productos y se convierten en anomalías dentro del caldero, y por último completa la automatización haciendo que el programador de turnos ejecute periódicamente el accionamiento del mando. El saldo supera los 300 000 millones de dólares. Quien comenta dice tener la sensación de que el gran agujero se está ensanchando, pero, como parece que aún hay margen, considera que de momento no habrá problema.
El colapso del gran agujero y el final de las prácticas
Después vuelve a sonar la alarma, pero esta vez no se trata del paso a la siguiente fase. Las líneas construidas se derrumban ante sus ojos y los objetos de alrededor van siendo absorbidos poco a poco por el gran agujero. Como el personaje protagonista también empieza a ser atraído, intenta huir hacia donde está el ascensor, pero la fuerza de succión es demasiado grande y no puede moverse. Finalmente, el personaje protagonista es absorbido por el gran agujero, y las prácticas terminan aquí.
Impresiones de quien comenta
Quien comenta recuerda que pensaba que era un juego incremental en 3D en el que solo había que tirar patos a mano, pero que resultó tener unos elementos de automatización más profundos de lo esperado y un marcado carácter de juego de fábricas. Hubo problemas típicos del género, como desconcertarse con los movimientos difíciles de predecir del motor de físicas o que, mientras dejaba el juego funcionando, los patos se atascaran, los FPS cayeran a 0 y no pudiera moverse, pero en conjunto quedó muy satisfecho, según dice. En particular, comenta que disfrutó del diseño final del caldero alquímico, que fue como la culminación de todo lo anterior. Además, menciona que al parecer existe también un final alternativo en el que se investiga la trastienda de esta empresa, y con eso cierra el vídeo.
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