Cuatro fases para destruir un Lamborghini: el tercer intento de Blake por ganar el gran premio

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Resumen

El video plantea una pregunta: ¿puede alguien proteger un Lamborghini de un cuarto de millón de dólares frente a una serie de ataques cada vez más destructivos, con solo 24 horas para preparar cada defensa? Jimmy pone el auto en unas vías de tren hacia las que se dirige una locomotora y se lo ofrece a Blake. Blake ya había participado en los dos videos anteriores sin llevarse el premio, y este es su tercer y último intento. Lo que Blake no sabe al empezar es que el desafío tiene cuatro fases, no una.

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Las reglas iniciales: 10.000 balas y 24 horas

La primera amenaza no es el tren. Jimmy anuncia que ocho soldados dispararán 10.000 balas contra el Lamborghini, y que Blake tiene exactamente 24 horas para construir lo que quiera para protegerlo. El plan inicial de Blake tiene tres capas: un muro de cemento, después contenedores llenos de refrigeradores y, por último, un muro de autos que bloquee las balas.

Para conseguir los materiales, Blake voló a tres tiendas con la tarjeta de crédito de Jimmy y gastó, según cuenta Jimmy, 78.000 dólares en suministros. Llegaron un camión de agua, autos de chatarra y varios contenedores. Al principio el equipo no confiaba en el plan. Ante la pregunta de si los contenedores frenarían las balas, la respuesta fue "por supuesto que no", y alguien opinó que Blake "la tiene muy difícil". Jimmy cuenta que los propios tiradores también le dijeron que eso no detendría los disparos.

Según la narración de Jimmy, cuando Blake se dio cuenta trabajó toda la noche y siguió reforzando la defensa al día siguiente. Una de las mejoras fue llenar un contenedor con una camioneta y un tubo gigante.

Cómo quedó la fortaleza y el resultado del tiroteo

Blake explicó la estructura final. Al frente puso un muro de cemento con la parte más alta en el centro, justo para bloquear las ametralladoras, "porque esas cosas son grandes y dan miedo". Detrás colocó los autos sobre los contenedores, además de mucha agua, y el Lamborghini quedó escondido en medio de todo. Jimmy le dio un 50% de posibilidades, y Blake respondió que era la mejor probabilidad que había tenido hasta entonces.

Antes de disparar, Jimmy subió la apuesta: además del Lamborghini, Blake competía por 100.000 dólares. Blake bromeó con que eso alcanzaría para pagar el seguro.

Durante el tiroteo, los muros de cemento se desmoronaron y cayeron cuando entraron las ametralladoras, y Jimmy insistía en que bastaba una sola bala para perder el auto. Al terminar las 10.000 balas, el Lamborghini no tenía ningún agujero. En ese momento Jimmy reveló a la audiencia lo que todavía no le había dicho a Blake: las armas eran solo la primera de cuatro fases diseñadas para destruir el auto.

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Fase dos: atrapar un auto que cae desde 30 metros

La segunda fase consistía en una grúa amarilla gigante, que Blake comparó con una plataforma petrolera. La grúa levantaría el Lamborghini a unos 30 metros y lo soltaría en 24 horas. Blake tenía que atraparlo sin que se destruyera. Jimmy lo presentó como la primera caída libre de un Lamborghini desde 30 metros del mundo.

Al principio Blake reconoció que no tenía ni idea de qué hacer. Chandler, del equipo, propuso en broma comprar todas las almohadas de la ciudad, conseguir colchones, una manta y un vaso de leche caliente, como si fuera a armar una cama gigante. Una idea útil salió de los trabajadores, que sugirieron usar castillos inflables. Blake admitió que "de hecho no está mal, en serio".

El plan fue colocar los contenedores en forma de cuadrado alrededor del punto marcado con una X y llenar el interior con colchones de aire, almohadas y plástico de burbujas, con los castillos inflables encima. Había un problema serio: todo lo que había comprado para la fase uno era concreto o metal, y nada servía para amortiguar una caída. Blake mandó a su equipo a comprar todas las almohadas y colchones de la ciudad.

El agotamiento y una preparación a contrarreloj

Cuando llegaron los materiales, Blake llevaba más de 24 horas sin dormir. Se fue a descansar a las cuatro de la mañana y, por el cansancio, durmió mucho más de lo planeado. Jimmy encontró el foso con colchones, almohadas y mantas pero sin Blake, y bromeó con que solo faltaba la leche caliente.

Blake volvió al set muy tarde. Con cuatro horas y media restantes, Jimmy calculaba que no tenía más de un 10% de posibilidades de atrapar el auto. Añadió que, aunque lo lograra, era imposible que detuviera el tren más adelante. Blake rellenó el resto del foso con cajas de cartón y plástico de burbujas. Pasó los últimos minutos subido a la grúa intentando envolver el Lamborghini en plástico de burbujas, y no lo consiguió.

El recuento final fue de tres castillos inflables, 150 colchones, 150 almohadas y 2.000 cajas de cartón. Blake dijo que había comprado todos los colchones del Walmart y que, si eso no detenía el auto, no sabía qué lo haría.

El resultado de la caída

El impacto "no sonó bien", y Jimmy dudaba que Blake hubiera logrado atrapar el auto. Al retirar las cajas, las luces funcionaban. Alguien sugirió que el castillo inflable de princesa podía haber salvado el auto entero. Luego llegó la prueba decisiva, que era encenderlo, y el motor arrancó.

El único daño visible fue una pequeña grieta en el cofre. Jimmy cuenta que un valuador oficial estimó que eso reduciría el precio del Lamborghini en probablemente unos 10.000 dólares.

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Fase tres: la revancha de los autos en llamas

Jimmy anunció entonces la tercera fase: autos en llamas. Era una recreación del desafío que, en palabras de Jimmy, le había costado todo a Blake la vez anterior, cuando perdió 500.000 dólares. Como Blake ya conocía la prueba, la dificultad subió y se lanzarían el doble de autos que la última vez, diez en total. Blake lo vio como un día para redimirse.

Después de pasar la noche desmontando la defensa de la fase dos y de dormir bien, Blake empezó a las ocho de la mañana. El plan era cortar la base de un contenedor y bajarlo sobre el Lamborghini como una cubierta, y luego apilar dos contenedores más hasta un punto justo por encima del auto, formando una V con una pieza puntiaguda arriba para desviar los autos que cayeran. Lo más importante, según Blake, era que esta vez no hubiera nada inflamable. Por eso pidió quitar todas las piezas de madera del contenedor, porque eso había sido lo que le hizo perder la vez anterior.

Bajar el contenedor era arriesgado. El equipo comentó que pesaba muchísimo y podía aplastar el auto, y que un solo rasguño podía costar miles de dólares. La maniobra salió bien, aunque el contenedor estuvo a punto de raspar el auto. Cuando alguien preguntó si un auto podía quedar atrapado en la V, Blake respondió que para eso servía la punta de arriba. También añadió tierra y concreto a la estructura y trabajó hasta el último segundo. Ante la pregunta de si había puesto madera dentro como la otra vez, Blake bromeó con "un poco" y luego aclaró que no. Calificó aquel error como uno de los mayores de su vida.

Diez autos sobre el contenedor

Desde el primer auto, Blake reconoció que había pasado justo lo que no quería, y dijo que la escena le provocaba flashbacks. Con el segundo, el techo parecía doblarse. Según la narración, con cada impacto Blake se ponía más nervioso, y el equipo notó que los golpes estaban dañando el transportador de abajo, que empezó a inclinarse, mientras el contenedor que protegía el Lamborghini se aplastaba por el peso y el calor de los autos. Blake contó que había pensado en ese desafío todos los días desde la última vez.

Tras el último auto, alguien comentó que dentro debía de haber mil grados y que el Lamborghini probablemente se estaba derritiendo. Con el extintor listo, Blake corrió a revisarlo y el auto estaba bien. El equipo calculó que con un auto más la caja se habría derrumbado. Jimmy aclaró además que los autos en llamas y muchos otros objetos venían de un depósito de chatarra, y que recogieron todo al final.

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Fase cuatro: descarrilar el tren

Con tres fases superadas, llegó el tren, que Blake consideraba el ataque más mortal. Su estrategia era descarrilarlo. Colocó tramos de vía inclinados que pasarían por debajo del tren para que la locomotora los golpeara y se levantara. Su idea era repetir eso cien veces más y cubrirlo con concreto. "Solo necesito 5 centímetros fuera de las vías y gano", dijo, y señaló que las vías de tren, que le hicieron perder el reto del video anterior, esta vez lo salvarían.

Blake trabajó con su equipo toda la noche y a la mañana siguiente casi no tenía voz. Jimmy recordó que Blake había perdido 250.000 dólares en un video anterior y medio millón en otro, y opinó que ya estaba harto de perder. Sobre las vías apilaron los autos lanzados en la fase tres, y además contenedores, colchones para amortiguar el impacto y tanques de agua. Jimmy incluso se sumó a ayudar ("ahora trabajo para él"). Con 11 minutos restantes, Jimmy dijo que Blake parecía saber lo que hacía. Según Jimmy, Blake terminó usando recursos de todas las fases anteriores: los contenedores de la primera, los colchones de la segunda y los autos quemados de la tercera.

El impacto final

Para que el tren tomara velocidad, lo hicieron retroceder una buena distancia. Debía alcanzar unos 60 km/h justo antes del choque, una idea que a Blake le pareció "horrible". Cuando Jimmy preguntó si el Lamborghini sobreviviría, Blake respondió que era lo único que quería, y sus últimas palabras antes del lanzamiento fueron "dame todo lo que tienes".

El tren avanzó rápido mientras alguien repetía que se iba a descarrilar, y así fue: se salió de las vías y se detuvo antes de llegar al auto. Jimmy dijo que nunca había visto a alguien tan feliz. Después de dos videos sin éxito, Blake se llevó el Lamborghini y también los 100.000 dólares prometidos. Jimmy cerró con una frase que resume el desenlace: "La tercera es la vencida".