Michelle Khare prueba Disney Imagineering: tallado de rocas, el HoloTile, animatrónicos y un droide para Disneyland París
Michelle KhareTraducido del English
De niña, Michelle Khare quería ser Imagineer de Disney. Se presentó a Walt Disney Imagineering al terminar sus estudios y no consiguió el puesto. En este episodio de Challenge Accepted, narrado por Kevin Perjurer, de Defunctland, pasa una semana dentro de Imagineering probando algunas de las más de 100 disciplinas que se practican allí: diseño dimensional, el suelo HoloTile, programación de audioanimatrónicos, ingeniería de droides y diseño de color. Su objetivo declarado es crear durante esa semana algo que llegue de verdad a un parque Disney. El episodio sigue sus repetidos fracasos y muestra cómo los Imagineers con los que trabaja consideran el fracaso y los cambios de rumbo como partes normales del proceso.
Llegada a Imagineering
La recibe Josh Gorin, Imagineer ejecutivo de I+D. Ella le cuenta que su sueño es hacer algo que acabe en un parque, y él responde que «quizá podamos hacerlo realidad». La narración explica que Imagineering suele ser muy reservada con su proceso y califica el acceso que ella obtiene de «sin precedentes». Antes de entrar, Michelle discute con el director Garrett Kennell si llevar orejas de ratón quedaría poco profesional. Al principio decide no ponérselas, pero al final las lleva igualmente. Josh le dice que le quedan genial «por hoy».
El taller de maquetas: diseño dimensional
Su primera parada es el taller de maquetas, con Lori Corral. La narración explica que Walt Disney y los primeros Imagineers se apoyaban en maquetas a escala para convertir los planos en algo que pudieran entender en tres dimensiones: cómo se moverían los visitantes por un espacio, cómo incidiría la luz y cuáles serían las líneas de visión. Lori le muestra las líneas de visión en una maqueta a escala de 1/8 de pulgada por pie. Se coloca el ojo a la altura de una figura diminuta, en este caso una niña con un vestido amarillo, y se ve lo que ella vería. Michelle lo resume como usar las líneas de visión para confirmar que el parque se ve bien desde todos los ángulos, y Lori coincide en que saben cómo se ve desde cualquier ángulo.
El reto consiste en tallar en un bloque de espuma, a media escala, una de las agujas de roca de Star Wars: Galaxy's Edge. Ella mide, hace algunos cálculos y empieza a retirar material. Dice que está nerviosa porque tallar es un «medio destructivo»: una vez que se quita material, no hay Ctrl+Z. Nunca ha tallado nada parecido, y Lori le dice que un Imagineer haría normalmente una pieza así en unos 20 minutos. Ese se convierte en su límite de tiempo. Lori le enseña cómo una escofina crea trazos y añade textura. Michelle dice que trabajar junto a Lori le dejó claro por qué se considera a los Imagineers tan talentosos, porque Lori estaba «haciendo una obra maestra como si nada» mientras ella luchaba por seguirle el ritmo.
A principios de esa semana, Michelle había visitado Galaxy's Edge, y cuenta que lo que más la impresionó fue el detalle, hasta las huellas de droides en el cemento y cada grieta de las agujas. Lori señala que la maqueta y la atracción construida se parecen mucho al compararlas una al lado de la otra, y que una maqueta así se usa como referencia de construcción para toda la zona.
Bloqueo y el giro hacia un «dos»
La aguja de Michelle no sale como pretendía. Lori dice que parece un «pequeño tótem» y que las líneas parecen hechas por el hombre en lugar de naturales. Michelle admite que de pequeña le costaba la clase de arte porque las matemáticas tienen una sola respuesta, lo que le va mejor que algo «tan maravillosamente cualitativo». Lori responde que algunas personas piensan de forma lineal.
Después, Michelle reflexiona que se «bloqueó» porque sentía que no podía tomar una decisión creativa correcta. Lori le sugirió entonces convertir la pieza en algo completamente distinto: una roca con temática de La Sirenita, del tipo que podría verse a la orilla del mar cerca de la atracción de La Sirenita, quizá en Pixar Pier, con plantas parecidas a algas y mucho color. Lori también le preguntó cómo la experimentarían los visitantes. Decidieron que era una roca junto a la que se pasa caminando y añadieron un sendero. Una diminuta figura humana colocada a su lado muestra de repente la escala. Michelle comenta que esto no era en absoluto lo que se había planeado grabar y dice que agradeció que Lori la retara a cambiar de rumbo.
Describe su propia forma de pensar como binaria: el fracaso es un cero y el éxito es un uno. Según ella, Lori llegó y le propuso «un dos», y está contenta con su dos. Lori explica que ese es el proceso real. Imagineering no hace maquetas para producir un objeto perfecto; las maquetas son una herramienta de estudio. Un proyecto va en una dirección, luego cambia, y cambiar de rumbo está bien. Lori cuenta que, cuando entregan algo, a menudo les dicen que es perfecto para otra zona o les piden llevar la temática en otra dirección.
Lanny Smoot y el suelo HoloTile
Al ver que Michelle seguía teniendo dificultades, Lori le presenta a alguien a quien la narración describe como un maestro del ensayo y error: Lanny Smoot. La narración le atribuye más de 100 patentes, trabajos que van desde fantasmas voladores hasta «sables de luz vivientes» y su ingreso en el National Inventors Hall of Fame. Es uno de los dos únicos Imagineers que han recibido ese honor; el otro es Walt Disney.
Lanny le muestra el suelo HoloTile, que describe como el único suelo-cinta de correr omnidireccional multiusuario del mundo. Cuando le preguntan cuántas personas han caminado sobre él, dice que no sabe si hay un registro, pero que «no muchas». Michelle tiene que ir subiendo por los niveles de velocidad para demostrar que puede mantener el equilibrio antes de probar el máximo, algo que, según la narración, pocas personas llegan a probar.
Al principio no pasa nada. Luego el suelo «se despierta». Ella dice que la sensación es extraña porque en una cinta normal espera a que la cinta se mueva antes de dar un paso, mientras que este suelo, en palabras de Lanny, «va deshaciendo cada uno de tus pasos». La narración explica que el sistema rastrea su movimiento en tiempo real mediante sensores y ajusta la dirección, la velocidad y la orientación de sus baldosas para mantenerla centrada camine hacia donde camine. En el siguiente nivel, Lanny le advierte que el suelo responderá más rápido y que, si camina en círculos, podría inclinarse hacia el centro, porque el suelo la devuelve constantemente al centro. A Michelle le sorprende lo rápido que reacciona a los cambios de velocidad o de dirección. Lanny dice que la aceleración «igualará fácilmente el movimiento de un ser humano». Luego pasa a la velocidad máxima y compara la experiencia con probarse el traje de Iron Man, con Lanny en el papel de Tony Stark.
Después propone probar el suelo de otras formas, por ejemplo durmiendo sobre él. Lanny dice que puede garantizar que nadie ha dormido ni intentado dormir nunca sobre el HoloTile. Cuando ella dice que le está dando «nuevos datos», él bromea con que le está dando un infarto.
Un sable de luz y el origen de la invención
Para convencerla de que se baje del suelo, Lanny le enseña otro invento. Menciona que los visitantes pueden construir un sable de luz en Galaxy's Edge y luego dice: «pero este no lo puedes construir», y revela un sable de luz cuya hoja aparece físicamente. Michelle lo llama «cosa de Mary Poppins». El vídeo no explica cómo funciona.
Cuando le pregunta cómo sigue superando los límites, Lanny responde con una sola palabra: curiosidad. Dice que, si quiere algo como un suelo HoloTile o un sable de luz y no existe, quiere fabricarlo para poder disfrutarlo y compartirlo. Michelle cuenta que ver su alegría le recordó un programa de Disney Channel que veía de niña en el que los Imagineers hablaban con pasión de su trabajo. Ese programa es lo que la hizo querer ser una de ellos.
El laboratorio de animatrónicos: animar un segundo de sorpresa
Sin nada todavía en camino a un parque, pasa al laboratorio de animatrónicos y conoce a Avi Tuchman y Kamryn Massey. La narración describe los audioanimatrónicos como los robots narradores de historias de Imagineering. En la sala hay una cabeza de figura, y Michelle al principio no se fija en ella. Cuando les pregunta a qué personaje pertenece, no lo dicen.
Ambos explican sus funciones. Kamryn trabaja en una fase anterior del proceso, coordinándose con muchos equipos para construir una «marioneta digital» que luego Avi anima. Avi define la animación como crear emoción y actuar «a través de la textura del movimiento». El éxito no es solo que la figura se mueva correctamente, sino que resulte creíble, con un movimiento que parezca vivo en lugar de robótico. La narración añade que los visitantes no deberían pensar en la mecánica en absoluto, y que incluso algo tan sencillo como un parpadeo puede llevar mucho tiempo y mucha habilidad.
La narración lo contrasta con el pasado. Hace más de 60 años, las figuras las programaba un titiritero humano, principalmente el Imagineer original Wathel Rogers, usando un arnés de control que «podría parecer algo del espacio exterior», y grabar los movimientos requería salas llenas de equipos. Ahora todo puede hacerse desde un solo portátil.
Michelle elige una expresión de sorpresa, que según bromea es básicamente una cara de miniatura de YouTube. Avi le explica los fotogramas clave: instantáneas de poses importantes colocadas en una línea de tiempo, con el ordenador interpolando el movimiento entre ellas. Pone un fotograma clave para la pose inicial y otro para la boca abierta, lo reproduce, lo encuentra un poco lento y acerca los fotogramas clave para acelerarlo. Después, Michelle anima los ojos sobre la curva de la boca, empezando con los ojos cerrados y los ojos abiertos.
Escapar del valle inquietante
Cuando los ojos y la boca se mueven en perfecta sincronía, el resultado parece incorrecto. La narración describe el valle inquietante como el punto en el que una criatura artificial simplemente no parece estar bien, y lo califica de lugar peligroso para un personaje. La solución de Avi es tomar la curva de la mandíbula y desplazarla unos tres fotogramas a la derecha para que los ojos y la boca queden ligeramente desfasados, lo que resulta más natural. Cuando Michelle le pregunta si pone caras frente a un espejo en su mesa, Avi dice que, cuando se atasca, se graba a sí mismo a cámara lenta y repasa las imágenes en el móvil.
Michelle cuenta que enseguida se dio cuenta de lo minucioso que es el trabajo. Hay que decidir qué partes se mueven, a qué velocidad y cómo se relacionan entre sí, y mover un fotograma clave un solo fotograma puede cambiar la sensación de la actuación. En un momento comete un error y tiene que deshacer. Entonces la boca parece retrasada y hay que moverla más a la izquierda. Tras aproximadamente una hora con una sola expresión, la reproducen en la cabeza física. Dura alrededor de un segundo.
Les pide que sean sinceros sobre si llegaría a un parque. Avi dice que, con algo de pulido, podría llegar. Explica que el trabajo inicial siempre es tosco, pensado para captar el ambiente y la intención antes de invertir el esfuerzo adicional, y que con más tiempo podría convertirse en animación para un parque. La narración concluye que su segundo no tendrá un estreno en Disney, lo que deja una última oportunidad.
Construir un droide BDX
La última parada son los droides BDX. Michelle conoce a tres de ellos: Oskar, Bes y Red. Josh cuenta que han pasado tiempo en Disneyland y en un crucero, que Imagineering necesita más y le pide que ayude a construir otro. Al droide en el que trabaja le falta una pierna, y Adrene d'Arcy-Lepage la guía en el montaje. Cuando Michelle pregunta si un montaje exitoso iría a un parque, la respuesta es: «Si puede caminar, entonces sí podría ir».
Michelle dice que su experiencia montando cosas se limita a los muebles de IKEA. Empieza por el motor de la cadera, elige el tornillo equivocado en un momento dado y aprende que las piezas apretadas aunque sea con un ligero ángulo harán que la pierna se caiga, falle o se vea mal. Después viene el pie, sobre el motor del tobillo. Luego resulta que la posición cero de un motor está desajustada. Michelle pregunta si ha sido culpa suya, y Adrene le dice que no pasa nada y lo corrige girando la salida del motor. A continuación vienen el último motor, el delicado cableado y encajar la pierna completa en su sitio, algo que, según ella, se siente como una cirugía.
Para la prueba, cuelgan el droide de un arnés de seguridad y lo hacen pasar por todos sus grados de libertad. De inmediato lanza un error: un problema de comunicación con el cabeceo del tobillo derecho. Eso significa recablear, desmontar la pierna y volver a hacerlo. La narración lo llama la realidad de Imagineering: intentar algo que parece imposible, fracasar y volver a intentarlo. Michelle añade que, si Challenge Accepted le ha enseñado algo, es que permitirse fracasar es la única forma de crecer.
En el segundo intento no hay ningún error. La pierna se mueve, el droide se pone en pie y luego camina. Adrene dice: «Lo has conseguido. Funciona». Lo declaran listo para el parque. A Michelle le comunican que el droide debutará durante la celebración del 4 de mayo en Disneyland París, donde, según la narración, Discoveryland se transforma cada año en una celebración para fans de Star Wars y este año se estrenan los droides BDX interactivos.
Diseño de color
Primero, el droide tiene que dar el pego. En diseño de color, el objetivo es añadir toques que hagan que el droide parezca vivo y pertenezca a su universo. El proceso que se muestra tiene tres pasos. El lijado introduce algo de desgaste. El pincel seco hace que parezca que la pintura se ha desgastado y deja ver el metal viejo de debajo. Una aguada se aplica con pincel mientras la superficie está húmeda y luego se retira, de modo que mancha la superficie y añade otra capa de envejecimiento. Michelle pinta la placa frontal del droide y le impresiona lo rápido que pasa de estar limpia a parecer desgastada.
El debut en Disneyland París
En Disneyland París, Michelle explica por qué este momento es importante para ella. Conocer a los droides por primera vez la hizo muy feliz, y quiere formar parte de algo que también haga felices a otras personas. Antes del espectáculo de droides en Discoveryland, visita a su droide, comprueba que la pierna funciona y señala la placa frontal que pintó en Imagineering. Dice que es emocionante ver cómo se unen la pintura, la ingeniería y la robótica, y luego ve al droide actuar ante el público. Lo llama «mi bebé».
Describe como un momento de cierre de círculo ver a los visitantes reaccionar ante algo que ayudó a construir. Imagineering fue el primer trabajo que quiso de niña y la razón por la que eligió una carrera creativa. Termina diciendo que está agradecida por haber trabajado con algunos de sus ídolos de la infancia para crear magia para una nueva generación, la misma magia que la inspiró a ella a su edad, y que espera que eso pueda ayudarles a descubrir su propia chispa creativa.
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