Jugando a Bloodstained: Ritual of the Night hasta el final: caza de demonios a base de fragmentos y la promesa entre Miriam y Gebel

Traducido del 日本語

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Resumen

Este es un vídeo de partida comentada que recorre el juego de acción y exploración en 2D Bloodstained: Ritual of the Night desde el inicio hasta el final, centrado en los combates contra jefes. El comentarista sigue los momentos clave de la historia a través de las escenas de diálogo y explica brevemente cómo derrotó a cada jefe. La mayoría de las estrategias consisten en imponerse a base de lanzar sin parar los fragmentos (poderes demoníacos) obtenidos por el camino. Al final, concluye calificando el juego como «el auténtico metroidvania».

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Premisa de la historia: el desenfreno de los alquimistas y los dos supervivientes

Según la narración inicial, el cambio de valores provocado por la Revolución Industrial trajo consigo el declive de la cultura espiritual. Temiendo perder sus privilegios por ello, los alquimistas se desmandaron. En 1783, cuando la erupción de un volcán sumió en la oscuridad a toda Europa, invocaron una gran cantidad de demonios en una región de Inglaterra. Los sacrificados fueron los «Shardbinders», humanos a los que se les había implantado un cristal capaz de sincronizarse con el poder de los demonios. El caos fue sofocado gracias al poder de la Iglesia, pero el precio fue alto.

Se creía que todos los Shardbinders habían muerto, pero dos de ellos sobrevivieron: Gebel, un joven que logró salir con vida milagrosamente del ritual, y Miriam, una muchacha que cayó en un misterioso sueño justo antes del ritual y se libró de él. Diez años después, los demonios reaparecen junto con un castillo, y Miriam también despierta de su sueño. Al saber que el ritual es obra de Gebel, Miriam se dirige al castillo maldito junto con el alquimista Johannes.

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La conversación en el barco: el poder de los fragmentos y su precio

A bordo del barco, Miriam dice que no puede creer que Gebel haya invocado a los demonios, porque si ella sigue viva es gracias a él. Johannes responde que la información es fiable y explica que lo ocurrido hace diez años fue más que suficiente para cambiarlo. Después, se disculpa por lo que hicieron sus compañeros alquimistas. Miriam le contesta que no tiene por qué disculparse y expresa su determinación: si es obra de Gebel, ella lo detendrá, porque esa es la promesa que le hizo. Ni siquiera Johannes sabe por qué durmió durante diez años. Lo único que sabe es que se trataba de un hechizo especial, algo así como detener el tiempo, y que al observar cómo se debilitaba su poder pudo predecir que despertaría a los diez años.

Al derrotar al primer demonio en el tutorial, Miriam absorbe un fragmento. Según explica Johannes, el cristal incrustado en el cuerpo de Miriam se sincroniza con unas formas sólidas del poder demoníaco llamadas fragmentos. Ese poder es inmenso, pero poco a poco va corroyendo el cuerpo de carne y hueso. El hechizo que descubrió Johannes debería haber detenido esa corrosión, pero no hay garantía de que absorber grandes cantidades desde el exterior sea seguro. Aun así, Miriam dice que ahora necesita ese poder y confía en que Johannes la ayudará si se ve en apuros. Johannes le dice que «qué manera tan conveniente de confiar en él», pero responde que estará a la altura de sus expectativas.

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El primer jefe: Vepar

Mientras limpia el barco de los demonios que se han colado, Miriam se reencuentra con Gebel. Sin embargo, él desaparece y un demonio gigantesco, Vepar, le cierra el paso. Es el primer combate contra un jefe.

La estrategia del comentarista es la siguiente. Primero, desplazarse hasta la proa y atacar el vientre del enemigo. Cuando escupe proyectiles, hay que dar un paso atrás; cuando ataca con los tentáculos, hay que esquivarlos saltando. El daño que se inflige varía según la parte del cuerpo, y golpear la cabeza causa mucho daño. Hay momentos en que la cabeza queda expuesta durante un rato, y es entonces cuando se gasta PM para disparar los fragmentos absorbidos por el camino y decidir el combate de golpe. El comentarista explica que tras derrotar al jefe también se pueden absorber fragmentos, con lo que aumentan las habilidades disponibles. Tras el combate, Miriam siente que, por un instante, Gebel volvió a tener el rostro que ella conocía, y jura que lo detendrá sin falta.

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El encuentro con Zangetsu

Cuando Miriam empieza a explorar el castillo, un cazador de demonios llamado Zangetsu la descubre con un «Tú eres una binder» y se lanza a atacarla. El comentarista destaca que el fragmento Straight Arrow, aprendido por el camino, es muy potente y resulta muy eficaz si se usa como una escopeta. Zangetsu no parece mala persona, y tras un rato de combate interviene una compañera para mediar. Ella lo reprende diciéndole que «nuestros enemigos son los demonios y quienes los generan». A esto, Zangetsu responde que tanto los alquimistas que invocaron a los demonios como los Shardbinders que lo desencadenaron son, para él, exactamente lo mismo.

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Exploración del castillo: aumenta el PM y las armas pierden protagonismo

A partir de aquí, se avanza explorando el castillo y derrotando jefes. Probando las espadas y armas de fuego que va encontrando e invocando demonios con los fragmentos, el comentarista derrota a Craftwork y a Andrealphus. Señala que, a medida que el PM máximo ha ido aumentando poco a poco, cada vez tiene menos ocasiones de usar armas. Aquí se aprecia que el núcleo de la estrategia ha pasado de las armas a los fragmentos.

En la torre que se alza en espiral, se enfrenta a Valac, al que el comentarista llama «una criatura adorable». Ataca con el fragmento de siempre, y explica que la rigidez tras usar un fragmento puede cancelarse al aterrizar, lo que permite lanzarlos en ráfaga. Aunque con esa serie de ataques le agota la vida, este jefe está diseñado para no caer hasta que se haya desplazado dos veces. Por eso hay que dejar pasar un rato. Durante los desplazamientos, la parte del lado izquierdo transporta a Miriam, así que no hace falta moverse. El comentarista bromea con que es un «diseño muy considerado» y dice que, si uno salta al centro justo cuando termina el desplazamiento, puede dar la impresión de estar luchando.

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El tren y el laboratorio: Glutton Train y Bathin

Al subir al tren, Zangetsu acaba viajando también por las circunstancias. Como Zangetsu corta y desvía los proyectiles enemigos, cuando el enemigo se prepara para disparar hay que esperar detrás de él. El punto débil del demonio del tren, Glutton Train, es la parte inferior situada al fondo, y el comentarista explica que basta con dispararle allí el fragmento de siempre.

Al bajar del tren y llegar a la zona del laboratorio, aparece Bathin, que se mueve a gran velocidad. La respuesta del comentarista fue subirse a una plataforma elevada que pareciera conveniente y seguir atacando con fragmentos.

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De la catedral a Alfred

En la catedral se enfrenta a Bloodless. El comentarista explica que, después de calcinarla con un fragmento que escupe aliento, basta con ir blandiendo el arma y mirar. A continuación se encuentra con un gran dragón negro, el Abyss Guardian. Según el comentarista, este enemigo aparece en la parte final como un enemigo común, pero aquí, por alguna razón, aparece como jefe.

Después se encuentra con el alquimista Alfred. Alfred le había dicho a Miriam que se marchara, pero ella responde que no puede irse porque prometió detener a Gebel. Alfred utiliza un círculo mágico que había preparado para otro adversario y la desafía, dispuesto a acabar con todo allí. El comentarista ataca con un «por ahora, voy a probar a quemarlo» y gana. Alfred dice «así que estás en otra categoría» y huye tras afirmar que, aun así, tiene que hacerse con el Libro de Logaeus, y que esta es su última oportunidad.

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Doppelganger, Orobas y el verdadero combate contra Zangetsu

Avanzando en la exploración, se enfrenta a Doppelganger, que imita la apariencia de su rival. El comentarista comenta que se parece a Miriam incluso en lo agresivo. En la cueva abrasadora aparece Orobas, con todo el aspecto de ser de tipo fuego, pero sorprendentemente parece que su punto débil es el fuego, así que lo calcina como de costumbre.

En el edificio del viento, Zangetsu la estaba esperando. Cuando Miriam le pregunta si no puede perdonar a los Shardbinders, Zangetsu responde que ahora no se trata de eso, que solo quiere ver su poder, y declara que va a ir en serio. El comentarista gana atacándolo por la espalda con el fragmento de agua.

Tras el combate, Miriam le dice que no puede seguir luchando contra alguien que no va en serio, y Zangetsu reconoce que lo ha descubierto. Zangetsu le confía a Miriam la «Zangetsuto». Llegó a estas tierras persiguiendo a un demonio llamado Gremory, y esta espada sirve para abatirla. Gremory es el demonio que está con Gebel. Según Zangetsu, Gremory no se deja ver ante él, y es casi seguro que lo está evitando. Además, Zangetsu señala que Gebel está bajo el dominio de Gremory, pero que ese dominio no es perfecto. El «rostro que por un instante volvió a ser el de antes» que Miriam vio en el barco es la prueba de ello, y el vínculo entre ambos supera el dominio de Gremory. Por eso, cuando los dos se enfrenten, Gremory estará sin duda junto a Gebel, y es entonces cuando debe abatirla. Miriam le pide que la acompañe. Sin embargo, Zangetsu se niega: si él va, es posible que Gremory no aparezca; quiere consumar su venganza por cualquier medio, y además tiene otra cosa que le preocupa.

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El enfrentamiento con Gebel y la promesa

Gebel aguarda a Miriam y le pregunta si, aun habiendo reunido tantos fragmentos, no tiene intención de unirse a él. Miriam responde que ha venido por la promesa. Ambos se habían jurado que, si alguno era devorado por el poder en contra de su voluntad, el otro lo detendría. Gebel se ríe de ello y replica si acaso cree que actúa en contra de su voluntad. Cuando Miriam le dice que, al verlo en el barco, por un instante volvió a ser el Gebel que ella conocía, él declara rotas las negociaciones. Miriam responde que lo detendrá por la fuerza y lo liberará, y comienza el combate.

Cuando Miriam ha debilitado a Gebel y se dispone a usar la Zangetsuto, Alfred irrumpe en escena. Gebel, que ha recuperado la cordura, le da las gracias a Miriam y le dice que ha cumplido su promesa. Pero justo después, la cristalización de Gebel avanza rápidamente. Gebel dice que él ya no tiene salvación, pero que no se puede dejar el castillo así. Cuando Miriam le suplica que no diga que no tiene salvación, que ella encontrará la manera, Gebel le dice que se alegra de verdad de haber podido ver su rostro por última vez, y muere.

Aunque apenada, Miriam mira hacia delante: tiene una nueva promesa, así que debe seguir adelante. Johannes dice que, para hacer desaparecer el castillo, sin duda será imprescindible el Libro de Logaeus. Le aconseja que, como Gremory también debe de estar persiguiendo a Alfred, quizá sea más rápido buscar el rastro de Gremory.

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Valefar y Gremory

Mientras busca a Gremory, se enfrenta a Valefar, el demonio de la codicia. Valefar le roba todo el dinero que lleva, pero el comentarista se lo toma con calma: «total, estoy sin un duro, así que no pasa nada». De hecho, Valefar se sorprende: «¿Acaso no tienes ni un céntimo?».

Cuando por fin acorrala a Gremory, Zangetsu, que se había adelantado, abre una brecha y le cede el relevo a Miriam. Gremory la desprecia diciendo que, si aquel hombre no la usa, la Zangetsuto no supone ninguna amenaza. Y revela que necesita el poder del cristal de Miriam para invocar al primer pilar, Bael. Miriam lucha contra el demonio que manipuló a Gebel, cargando con lo que Zangetsu le encomendó. El comentarista dice: «Parece que tiene un montón de mecánicas, pero voy a probar a echarle agua como siempre», y la derrota sin más.

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La confesión de Dominique, la verdadera artífice

Cuando parece que todo se ha resuelto tras derrotar a Gremory, aparece la verdadera artífice. Es Dominique, la exorcista a la que el comentarista tenía por una colaboradora de buen corazón. Dominique odiaba la forma de ser de la Iglesia que había movido a los alquimistas, y era quien movía los hilos en la sombra.

Dominique llevaba en su cuerpo el mismo cristal que Miriam. Cuenta que, gracias a Miriam y a Johannes, obtuvo todo el conocimiento de la alquimia y el control del cristal. Su motivo es el odio hacia Dios. Aunque aparecen demonios, Dios no se deja ver, y sus representantes mueren a manos de los demonios de forma atroz. Es absurdo hacer que la gente adore algo desconocido en nombre de Dios y que utilice su poder. Por eso buscaba un poder capaz de matar a Dios. Cuando Miriam le reprocha las víctimas, Dominique responde que es natural que los débiles mueran.

Dominique revela además el plan completo. Como con el cristal de Gebel no se podía invocar al demonio necesario, hacía falta el cristal de Miriam. Pero el cristal de Miriam era «demasiado puro». Por eso, la idea era hacer que consiguiera fragmentos para que se acostumbrara al poder demoníaco y, cuando estuviera agotada tras el combate con Gebel, hacer que Gremory la dominara. Dominique dice que habría funcionado si Zangetsu no la hubiera traicionado, pero Miriam replica que Zangetsu solo hizo lo correcto. Acorralada, Dominique declara que invocará al demonio más poderoso, Bael, con el poder de su propio cristal y del Libro de Logaeus. Dominique revela también por qué Gebel sobrevivió hace diez años: por las venas de Gebel corría la misma sangre de exorcista que por las de Dominique, y esa sangre había frenado la corrosión del cristal. Miriam responde que no puede perder ante alguien que se ahoga en el poder sin pensar en cómo usarlo.

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El combate final y el desenlace

La primera mitad del combate final es contra la propia Dominique. Al derrotarla, Dominique completa la invocación de Bael. Según el comentarista, en la tradición Bael es un demonio con varias formas que se asemejan a un sapo, un gato y un humano. Dominique posee una de sus tres caras, así que hay que ir atacando esa cara. Tras la victoria, Johannes murmura: «Dominique, confiaba en ti. Es una lástima».

Johannes dice que él hará en su lugar lo que su maestro Alfred pretendía hacer. Alfred había grabado de antemano escritura enoquiana en los puntos clave del castillo. El plan consiste en realizar el hechizo con el Libro de Logaeus en el corazón del castillo y, enlazándolo con los caracteres grabados, devolver a los demonios a su lugar de origen. El hechizo tiene éxito. Miriam lamenta la cantidad de sacrificios: Gebel, Alfred y Zangetsu. Johannes la consuela diciéndole que Gebel estaba tan corroído por el cristal que ya no había nada que hacer. Y añade que su maestro y Zangetsu lucharon hasta el final fieles a sus propias convicciones, y que esa forma de vivir merece elogio. Johannes revela también que su maestro, al ver el método para frenar la corrosión del cristal de Miriam, le dio una pista. Quizá encuentren una forma de detener el cristal por completo, aunque no puede prometérselo, añade. Miriam responde que cuenta con él, y ambos emprenden el regreso.

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La valoración del comentarista

El comentarista califica el juego como «una obra maestra imponente, el auténtico metroidvania». Le pareció un título muy pulido, cuidado y profundo tanto en la acción como en la exploración, que lleva al límite los orígenes del género. Señala que la historia principal ya basta para quedar satisfecho y que, además, ofrece contenido abundante, como modos con otros personajes o modos por fases, que parecería equivaler a varios juegos.