Un pez del mercado rumbo al mar: gameplay comentado de Simple Fish Adventure, saltando y acelerando por la ciudad, las alcantarillas y la playa
ゲーミングボーイTraducido del 日本語
Simple Fish Adventure es un juego en el que te conviertes en un pez que está a la venta en un mercado y debes llegar al mar a base de saltos. El gameplay, comentado por Kizuna Akari (A.I.VOICE), comienza con la invitación: «Pongámonos en la piel de alguien que se convierte en sushi mientras da coletazos por todas partes». Aprendiendo los controles a tientas, avanza por el mercado, la carretera, una casa, las alcantarillas y la playa, hasta llegar al mar.
Los controles básicos y el «salto con acelerón»
Según el cartel del punto de partida, el juego se controla con las teclas A y D. Con A el cuerpo se arquea hacia la izquierda, con D hacia la derecha, y con R se reaparece. También se puede acelerar gastando una barra de energía. Lo primero que hace la narradora es salir de una montaña de peces muertos y, después de darse la vuelta, avanza repitiendo el movimiento de «saltar y acelerar». Por el camino hay banderas rojas, que ella supone que son puntos de control.
A medida que avanza, se da cuenta de que también puede ajustar la dirección arqueándose en el aire. Además, descubre que si se arquea hacia el lado donde tiene la cola puede retroceder un poco. Por ejemplo, si la cola está a la izquierda y se pulsa A, el pez va hacia atrás. Aun así, comenta: «Me da la sensación de que, sin complicarse mucho, nadando a lo loco se puede pasar», y durante un buen rato decide avanzar sobre todo con el salto con acelerón. Mientras se pregunta en voz alta «¿Habrá una forma mejor de nadar?», cuenta que el momento de salir volando por los aires resulta muy refrescante.
Cruzar la carretera
Al salir del mercado hay una carretera por la que circulan coches. La narradora dice «Si me dan, supongo que me muero» y la cruza de un acelerón. En una calzada de dos carriles por sentido, tras estar a punto de ser atropellada, aterriza sobre la línea central y se apresura a cruzar «antes de secarme sobre el asfalto caliente». En un momento acaba mirando hacia atrás, pero logra avanzar bien sin entender ella misma por qué. También recuerda que, coleteando de cualquier manera, consiguió pasar sorprendentemente bien.
La casa y el ascensor
A continuación entra en una casa. Esperaba tener que enfrentarse a humanos, pero la casa está vacía. Hay un momento en que se esconde tras una puerta y pierde de vista a su propio personaje. Saltando sin mucho criterio, consigue ver el piso de arriba y descubre que al fondo hay un ascensor y un interruptor. Al ver este tipo de ascensor, bromea con que el juego empieza a parecerle Dark Souls.
Al pulsar el interruptor llega al tercer piso. Ahí se da cuenta de que, si quiere mantenerse mirando hacia delante, conviene controlar el pez en el aire. En un tramo difícil en el que hay que subir volando, aunque la devuelven una vez al punto anterior, vuelve a lo básico del salto con acelerón y llega a la azotea. Disfruta del giro de colarse en una casa ajena, subir a toda prisa en ascensor y campar a sus anchas por la azotea, y lo califica de «lo mejor». Le gustaría tomar el sol, pero el temporizador sobre su cabeza no se lo permite, así que se da prisa en seguir.
El circuito de obstáculos de las alcantarillas
Al saltar desde la azotea acaba en las alcantarillas, donde el agua es demasiado poco profunda para nadar. La narradora comenta: «Si no cabe nadando en una alcantarilla, a lo mejor es un pez bastante grande». Parece que también se puede ir hacia la izquierda, pero avanza hacia la derecha. En un momento se queda atascada y no puede moverse, pero consigue liberarse.
En las alcantarillas aumentan los elementos de circuito de obstáculos. No llega a la altura necesaria para subir un escalón o se queda enganchada en una postura como la de un shachihoko, y tiene que repetir muchas veces. Dice que «si lo hago a lo bruto, no sale bien», y al final lo supera dando pequeños coletazos sin parar. Recuerda que «quizá debería haber coleteado desde el principio». Justo después, por exceso de impulso, está a punto de volver por donde ha venido. En un tramo con tuberías en fila, como hay muchos huecos, quiere saltarlas todas de una vez. En efecto, consigue superarlas, pero ella misma dice: «Seguro que no puedo volver a repetirlo nunca».
La playa y el ataque de las gaviotas
Al salir de las alcantarillas llega a lo que parece una playa. Ya se ha hecho a los controles, y parece que solo queda ir saltando hasta la orilla. Sin embargo, como el pez solo puede moverse a izquierda y derecha, todavía le queda camino hasta el mar que tiene a la vista.
En ese momento, unas gaviotas atacan desde el cielo. Acorralada por delante y por detrás, muere una vez y piensa que «no queda otra que pasar a toda prisa sin dejar de moverse». Aun así, dice que si la atacan cuando se queda sin aliento no hay nada que hacer, así que solo puede rezar. Tras acabar acribillada varias veces, encuentra la manera de defenderse. De las gaviotas que vienen por detrás huye con un acelerón, y a las que vienen por delante las esquiva retrocediendo. Después de esquivarlas, recupera el aliento y avanza con el salto con acelerón. Repitiendo este procedimiento consigue avanzar. A la narradora le da miedo la precisión con la que cada gaviota persigue al pez y, además, lo extremadamente coordinadas que están como bandada. Como quedarse mirando hacia atrás en medio de los ataques en oleadas es peligroso, en algún momento se da la vuelta para corregir la orientación.
La meta y el desenlace
Al ver un muelle, la narradora dice «A lo mejor hasta aquí ya no llegan las gaviotas» y se apresura a avanzar. Por último, recupera el aliento, se lanza con fuerza al mar y llega a la meta. Sin embargo, en el mar al que ha llegado tras un largo viaje, el pez queda atrapado en la red de un barco pesquero y vuelve a ponerse a la venta en el mercado: ese es el desenlace.
Para terminar, la narradora presenta el juego como «una obra que se puede disfrutar por el precio de un plato de sushi» y cierra el vídeo.
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