Alex y el supermercado: 45 días encerrado a cambio de 10.000 dólares diarios

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Resumen

MrBeast (Jimmy) compra un supermercado entero, con comida suficiente para abastecer a una ciudad, y deja dentro a un hombre elegido al azar, Alex. La oferta es sencilla: por cada día que Alex permanezca en la tienda recibirá 10.000 dólares en efectivo, entregados en un carrito. En teoría, el reto podría convertirlo en multimillonario si aguantara años. Alex acepta de inmediato y, al principio, no ve motivo para irse: "¿Por qué me querría ir? Puedo estar aquí por años". El vídeo sigue cómo cambia esa confianza a medida que pasan las semanas, se complican las condiciones y aparece la nostalgia por su familia.

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Las reglas: una línea roja y cámaras en cada rincón

Alrededor del perímetro del supermercado hay pintada una línea roja. Si Alex la cruza, el reto termina y se va a casa con todo el dinero acumulado hasta ese momento. Para asegurarse de que no salga a escondidas, el equipo instala cámaras que vigilan cada centímetro de la tienda.

El primer día transcurre con calma. Alex elige un rincón del supermercado como base y cocina carne para cenar. Su razonamiento es que, si todos los días cena así de bien, podría pasar años allí.

El giro: pagar el dinero con productos de la tienda

A la mañana siguiente Jimmy llega con los primeros 10.000 dólares y le pide a Alex que los toque para confirmar la cantidad. Entonces presenta la condición oculta: para cobrar los 10.000 dólares de cada día, Alex tiene que entregarle a cambio 10.000 dólares en productos de la tienda. Eso significa que Alex debe planificar en qué orden deshacerse de las cosas para poder quedarse el mayor tiempo posible sin quedarse sin nada que vender.

Alex reacciona rápido. Para el primer día propone vender productos electrónicos, que son caros y no le sirven de nada: "No me puedo comer una tele". Jimmy le paga y le advierte que al día siguiente tendrá que tener preparado otro lote. Alex admite que esto "lo cambia todo" y que necesita una estrategia a largo plazo. Empieza por lo que menos le importa conservar: la comida y los artículos para perros, que suman ya 10.000 dólares por sí solos. Jimmy aclara al público que todo lo que Alex le vende se donará a la caridad, para que nada se desperdicie.

El cobro del día de la comida para perros muestra la escala del asunto: el total llega a 9.991,80 dólares y, con el último artículo, a 10.045. Jimmy bromea con la cantidad de mercancía y resuelve el traslado a la caja registradora con un efecto de edición al que llama "magia Beast".

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Las primeras semanas: verduras, pañales y una ducha improvisada

Según la narración de Jimmy, los días siguientes fueron un alivio para Alex. El quinto día vende 10.000 dólares en verduras, que de todos modos se iban a estropear muy pronto. El sexto, una gran cantidad de pañales. Entre el séptimo y el noveno vende otros 30.000 dólares en productos. También descubre el almacén del supermercado y, como llevaba diez días sin bañarse, construye una ducha improvisada y un sistema para lavar.

Cuando Jimmy le pide que responda con sinceridad cuánto cree que va a durar, Alex calcula "al menos unos cien días". Jimmy reconoce que, según cuánto aguante Alex, este podría convertirse en el vídeo más caro que ha hecho, pero asegura estar preparado: "No me importa si duras un año, tengo el dinero".

Otro día Alex entrega más televisores. Jimmy se pregunta quién va a un supermercado a comprar una tele y le pregunta en broma si vació las cajas y las llenó de piedras para quedarse los aparatos. Alex responde con un "diablos", y Jimmy dice que confía en él, aunque señala que eso no era lo que le había preguntado.

La rutina se vuelve eficiente y aparece el "hombre dinero"

Hacia el día 11, según Jimmy, Alex se había vuelto muy eficiente eligiendo qué vender: ese día entrega 10.001,89 dólares en productos. Jimmy tiene que ausentarse para grabar otro vídeo en el que queda varado en una isla, así que otra persona se encarga de llevar el dinero. Lo llaman "el hombre dinero". Al recibir el pago, Alex cuenta que ya ha llegado a 100.000 dólares y se muestra convencido de que puede alcanzar el millón.

En su tiempo libre, Alex busca formas de entretenerse con lo que tiene a mano. Construye un "muro de bolas de queso". El día 13 decide mejorar su ducha: desmonta la anterior, usa cuatro estantes para reforzarla y la forra con bolsas de plástico para impermeabilizar las paredes. Jimmy comenta que Alex construyó literalmente una ducha funcional con piezas de la tienda, él solo.

Unos días después levanta una pared con todas las botellas de agua de la tienda para formar un fuerte hecho a mano, y se fabrica una cama con todo el papel higiénico. Alex la describe como muy acogedora. Mientras tanto, sigue escaneando productos. Jimmy dice sorprenderse de lo caras que son las tarjetas de cumpleaños, porque Alex consigue llegar a la cifra de 10.000 dólares de un día usando solo tarjetas.

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El montacargas y una foto de Jimmy como compañía

Cuando Jimmy vuelve de la isla, Alex le pide ayuda para meter en la tienda el montacargas del almacén, porque le sería muy útil. Durante la maniobra Jimmy grita "¡No, la panadería no!", pero el montacargas termina entrando.

Poco después Alex encuentra una imagen de Jimmy y la coloca para que lo "observe" y lo ayude a no perder la cuenta mientras escanea otro lote, esta vez de 10.000,33 dólares. Jimmy lo interpreta en tono de broma como una señal de que Alex ya lo extraña. En los días siguientes, según la narración, la eficiencia de Alex llega al máximo gracias al montacargas, y le sobra tiempo para mejorar su cama.

Recalcular la meta: de un millón a 500.000 dólares

Aunque el objetivo inicial de Alex era llegar al millón (a lo que Jimmy responde "espero que no"), empieza a anotar en qué gastaría el dinero y se da cuenta de que no necesita quedarse tanto como pensaba. Explica que un millón de dólares está bien en teoría, pero que extraña pasar tiempo con sus hijos pequeños, cuyos cumpleaños llegan en los próximos dos meses, y que nunca se ha perdido ninguno. Tras pensar en qué invertiría el dinero, concluye que necesita al menos 500.000 dólares. En ese momento lleva 200.000, así que calcula que debe quedarse 50 días en total y dice que ya va casi por la mitad.

El día 22 vende todas las galletas Goldfish de la tienda, 10.000 dólares en total, y comenta que con eso podría alimentar a un ejército de niños. Jimmy le dice que prácticamente ya vive una vida normal, que le pagan 10.000 dólares al día por extrañar a su familia y que puede hacerlo el tiempo que quiera. Según la narración, el paso de los días ya casi no le afectaba.

Llega entonces el día en que tiene que vender toda el agua con la que había construido su fuerte. Como los estantes vacíos no se pueden vender, descubre que funcionan muy bien como muros y refuerza su "casa" con estanterías metálicas.

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Día 30: la visita de la familia

Jimmy revela al público que, cuando compró el supermercado, dejó de pagar la factura de la luz, de modo que la electricidad se cortará en cualquier momento: dejarán de funcionar las neveras, las luces y muchas otras cosas, y el reto se volverá mucho más difícil. Antes de eso, el equipo decide que Alex merece una recompensa.

Para celebrar los 30 días, llevan a la tienda a su esposa, Sarah, y a sus hijos, y les permiten pasar el día juntos. Jimmy explica que Alex le había contado lo mucho que los extrañaba y que se sintió un poco mal. Alex les enseña la pista de carreras que había armado con cajas en el suelo y los niños se suben al "auto". Después de la despedida, Alex cuenta que verlos fue increíble, pero que lo dejó destrozado: sus hijos se veían muy distintos, porque "a esa edad, crecen en un parpadeo", y solo espera poder volver a casa a pasar tiempo con su familia.

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Se va la luz

Una mañana, cuando Alex se dispone a escanear productos, las luces se apagan. Busca su linterna, pregunta si es una broma y se dirige a la cámara: "Houston, tenemos un problema". Jimmy llega y le explica que al comprar el supermercado le dieron un formulario para poner los servicios a su nombre y nunca lo rellenó. Las cámaras y las cajas registradoras siguen funcionando con un generador porque el equipo las necesita.

Alex ya tenía apartados 60.000 dólares en productos para los próximos días, pero con el corte la prioridad cambia: hay que vender lo congelado. Jimmy y Chandler, del equipo, lo ayudan a escanear toda la carne; en un momento a Chandler se le escanea un producto dos veces. Jimmy le paga los 10.000 dólares y le anuncia que se va una semana a África para grabar un vídeo en el que construye 100 pozos. Alex pasa el resto del día apurándose para vender toda la comida congelada y que pudiera donarse, y se resigna a escanear a oscuras con la esperanza de que Jimmy vuelva a dar la luz pronto.

La oscuridad le pasa factura

Jimmy reconoce que el corte de electricidad afectó a Alex más de lo que esperaba, y comenta que la comida no era lo único que se estaba descomponiendo. Alex describe la tienda como "tierra de nadie". Para sobrellevar los días oscuros, abre una puerta corrediza del fondo para que le dé la luz en la cara y respirar aire fresco.

El día 36 lleva 360.000 dólares y se pregunta por qué parar ahora, pero su estado de ánimo es cada vez peor. Dice que ya no queda nada salvo carritos y montañas de dinero, que solo le queda esperar a que pasen los días y que lo más emocionante de su jornada es estar cerca de la línea roja. Se describe como "un tipo viejo, triste e infeliz" y afirma que no ha vivido nada más triste que vivir en un supermercado. Va muy adelantado con el escaneo y dice que ya no quiere hacer nada. Lo único que lo separa de su esposa y sus hijos, insiste, es esa línea, y la tentación de cruzarla se repite cada día.

Revisando paquetes que aún no había abierto encuentra cinco linternas de gas instantáneas, las enciende todas y logra iluminar el espacio. Con eso siente que puede volver a quedarse. Cuando Jimmy le lleva otros 10.000 dólares, Alex comenta que es una locura tener todo ese dinero y no poder hacer nada con él salvo mirarlo; Jimmy le responde que ni siquiera puede verlo porque está todo a oscuras y promete llevarle unas luces "para fines de la grabación". Al preguntarle qué hará el resto del tiempo, Alex dice que quiere aplastar todos los estantes con el montacargas, y lo hace.

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La piscina del supermercado

Tras pasar un día entero limpiando los restos, Alex aprovecha el espacio libre para montar una piscina que encontró en la parte de atrás y la llena con una manguera. Cuando Jimmy regresa de África, más de una semana después, encuentra el lugar muy cambiado; Chandler le dice que hicieron "una pequeña remodelación" mientras no estaba. Alex se mete a la piscina con calcetines, Jimmy la encuentra helada y se tira de bomba. Alex cuenta que en la piscina normalmente solo le gusta flotar. Luego vuelven a la caja a cobrar el lote del día.

El accidente

Según Jimmy, a esas alturas Alex estaba muy cansado. Durante uno de sus viajes con el montacargas para mover cosas desde el fondo, intenta girar, pero la máquina se va hacia el otro lado y revienta la piscina. El agua inunda la tienda: se arruinan muchos productos, su base queda empapada y también el dinero. Alex, desesperado, dice que está perdido y que ya se quiere ir.

Cuando Jimmy entra, lo encuentra acostado y le dice que parece un hombre derrotado. A la pregunta de cuántas semanas le quedan, Alex responde que ya vive un día a la vez, según lo que pueda aguantar, y admite que si mañana encontrara una araña en su cama se iría "cien por ciento". Jimmy concluye que no le quedan muchos días. Al salir, Alex los invita a quedarse a pasar el rato; le responden que no y le dicen que es deprimente. El vídeo contrasta entonces cómo estaba la tienda al principio del reto y cómo está ahora.

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Días 44 y 45: soledad y la decisión final

El día 44, ya anocheciendo, Jimmy todavía no ha aparecido y Alex espera sentado en su silla a que alguien le traiga el dinero. Cuando finalmente llega, no lo entrega una persona: Alex pregunta si Jimmy no podía haber enviado a un humano y comenta que es la primera interacción que tiene en todo el día. Interpreta que ni siquiera Jimmy quiere pasar un minuto allí de lo deprimente que es el lugar, y dice no poder culparlo. Repite cuánto extraña a su familia.

El día 45, Chandler describe a Alex como "hundido en aburrimiento", dando golpecitos con un bate en el suelo. Jimmy comenta que sentiría lástima por él si no fuera porque ya ha ganado 450.000 dólares y puede irse cuando quiera. Le lleva otros 10.000 dólares y, cuando le pregunta cuántas semanas le quedan, Alex responde que ya no sabe si aguantará otra hora. Jimmy le muestra todo el dinero acumulado, el "mar de dinero" de 450.000 dólares, y le anuncia una sorpresa que podría ayudarlo a decidir: Sarah.

Alex llora al verla; Sarah le pregunta por qué no lleva zapatos ni camisa, y Jimmy aclara entre risas que él no se los quitó. Alex le enseña la lista de cosas en las que quiere usar el dinero, y ella dice que no puede ni imaginar algo así. Alex comenta que siente que podría quedarse otros cinco días y le pregunta si cree que vale la pena. Tras hablarlo, plantean las opciones: seguir para ganar todavía más dinero o quedarse con lo que ya ganó. La conclusión es que no vale la pena quedarse, y Alex decide irse.

Mientras sacan el dinero, Jimmy le recuerda que en cuanto pise la línea roja todo se acaba, y le ofrece volver a meter el dinero y seguir si quiere. Alex le dice que lo regrese todo, pero enseguida aclara que era broma. Cruza la línea: tras 45 días en el supermercado, sale con 450.000 dólares. Jimmy lo felicita y, para cerrar, se va a buscarle una camiseta.