Un policía y un exconvicto, 100 días encerrados por 500.000 dólares

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Resumen

Jimmy (MrBeast) construyó un set que imita por dentro una prisión de máxima seguridad y encerró en él a dos desconocidos: Lenny, que fue policía durante 17 años, e Ian, que pasó tres años en una prisión federal. Si ambos aguantaban 100 días juntos, se repartirían medio millón de dólares. Si cualquiera de los dos abandonaba en algún momento, ninguno se llevaba nada. Cada diez días, Jimmy, convertido en el "guardia Jimmy", les presentaba una oferta pensada para tentarlos, enfrentarlos o hacerles perder parte del premio. La pregunta del video es si un policía y un criminal pueden sostener esa convivencia hasta el final o si uno acabará traicionando al otro.

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Las reglas y los protagonistas

Al recibirlos, Jimmy les quita las esposas y les pregunta si alguna vez han visto 500.000 dólares. Ian responde que no, aunque añade que debía exactamente medio millón cuando salió en libertad. Más adelante explica por qué estuvo preso: fraude y lavado de dinero. Según su relato, empezó a mentir, pidió dinero a una persona para pagarle a otra, perdió todo ese dinero y mintió sobre las pérdidas, hasta acabar con una deuda de 500.000 dólares, la misma cifra que se disputa en el video.

Comparada con la prisión real en la que estuvo, Ian dice que esta tiene un colchón más grueso y almohadas, que allí no les daban. Fuera de ese detalle, Jimmy la presenta como una réplica del interior de una prisión real, incluido el retrete. Les darían de comer tres veces al día, las luces se apagarían a la misma hora cada noche y un altavoz los despertaría por la mañana. Las cámaras grabarían todo y el equipo escucharía sus conversaciones para preparar las ofertas.

Los primeros días: ronquidos y adaptación

La convivencia empieza con fricción. Los dos quieren la cama de abajo, y Lenny la reclama por ser el mayor, argumentando que en la cárcel se respeta a las personas mayores. Esa misma noche resulta que ronca. Ian se queja de que no lo dejó dormir y termina sacando su colchón al suelo, lejos de "Snorlax", como lo apoda.

Los dos se adaptan de forma muy distinta. Ian parece estar como en casa e incluso dice que el lugar es "bastante acogedor". A Lenny, en cambio, le cuesta: cuenta que ha encerrado a gente toda su vida y que le resulta raro estar al otro lado del muro, que le digan cuándo dormir, cuándo levantarse y cuándo comer. Para combatir el aburrimiento, trabajan juntos y convierten el marco de la cama en un aro de básquet y una barra de dominadas. Ian bromea con que no era muy atlético en su primera estancia en prisión y que lo está compensando en la segunda.

Día 10: el patio por 50.000 dólares

Jimmy interpreta que quieren equipo de ejercicio y abre la primera área restringida: un patio al aire libre con barra y canasta. Se lo ofrece por una hora diaria durante los 90 días restantes, a cambio de 50.000 dólares del premio final. La decisión se toma por separado y sin comunicación. Si ambos aceptan, el patio es de los dos. Si solo uno acepta, igualmente se descuentan los 50.000, pero solo quien aceptó podrá usarlo.

Ian duda en voz alta. No quiere "volver a ser el malo de la historia", aunque reconoce que ser el bueno durante 90 días no será fácil. Al final los dos dicen que sí. Ian explica que su relación con el dinero ha cambiado: prefiere gastar para estar más cómodos y aguantar, porque quizá no lleguen al final sin eso, y "un poco de dinero es mejor que nada". Jimmy observa que esa hora diaria de recreo les hizo creer que podían quedarse los 100 días. Durante los días siguientes aprovechan el patio a fondo, y el narrador comenta que eso les permitía tolerarse lo suficiente para sobrevivir.

Día 20: patio o cocina

Lo que ninguno lleva bien es la comida. Lenny llama "porquería" al pastel de carne y dice que no tenía idea de que la gente a la que arrestaba comiera eso. Ian dice que no se lo desearía ni a su peor enemigo. Jimmy prepara entonces lo que considera la oferta perfecta: una cocina totalmente equipada, con ingredientes, carne, hamburguesas y salchichas, para preparar desayuno, comida y cena el resto del reto. A cambio tendrían que renunciar cada día al patio.

Esta vez decide uno solo por los dos, y Ian le cede la decisión a Lenny porque dice confiar en él tras haber hablado bastante. Lenny admite que en lo personal prefiere la comida y que le divertiría cocinar, pero se queda con el patio. Jimmy se sorprende, porque se quejaban de la comida a diario. Al día siguiente, ninguno de los dos se arrepiente. Lenny incluso imagina a su esposa reprochándole si no hubiera elegido salir al aire libre.

En esos días también hablan de lo que se pierden fuera. Lenny repite que su único objetivo es ganar ese dinero para su esposa y su familia, que dependen de él. Ian cuenta que pasó un año sin su familia: vio a su padre una sola vez, durante dos días, y no vio a su madre ni a su hermano en todo ese tiempo. Mientras tanto, matan las horas con juegos improvisados como un dodgeball con cátsup.

Día 30: una biblioteca para uno solo

En el día 30 se abre una biblioteca con cientos de libros, revistas y una computadora con Tetris y Buscaminas. El acceso es gratuito, pero solo uno podrá entrar, una hora al día durante los 70 días restantes, y está prohibido sacar libros. Jimmy les da dos horas para negociar.

La biblioteca abre la primera grieta seria. Ian la ve diseñada para ponerlos en contra y, aunque al principio dice que no pueden rechazarla, la conversación se tensa. Lenny insiste en que necesita la Biblia para sobrevivir los días que quedan y que no se trata solo de entretenerse. Ian le reprocha que haya cambiado de opinión de la nada y pregunta si el problema es que él no es religioso; Lenny responde que nunca dijo eso. Ian sugiere que entonces nadie se quede con los libros, y el ambiente vuelve a estar como al principio.

Ante Jimmy, sin embargo, Ian anuncia que la biblioteca será para Lenny. Lo justifica así: cuando votaron por el patio, Lenny dijo que sí sin dudar y no le importó perder su parte de 25.000 dólares, así que debía ser justo con él. Lenny lo llama un buen hombre, y Ian, que pide la biblioteca... en realidad la recibe Lenny según el relato del video, y Lenny celebra que el gesto demuestra que es un buen compañero.

El contrabando de libros

El resultado práctico es más turbio. Durante su hora en la biblioteca, el usuario escribe citas bíblicas para compartirlas, y pronto empieza a poner a prueba los límites. Ian razona que la regla prohíbe sacar libros, no páginas, y arranca láminas para decorar la celda. Luego pasa a esconder libros enteros: se bautiza "Vic, el convicto contrabandista" y muestra ejemplares escondidos por todas partes, incluso en el baño. Lenny también disfruta del material, y los dos siguen como si no fueran a descubrirlos, pese a las cámaras.

Día 40: una tienda donde todo cuesta 10.000 dólares

Tras revisar las conversaciones, el equipo abre una tienda con artículos que los presos habían mencionado. Todo cuesta lo mismo, 10.000 dólares descontados del premio, ya sea una caja secreta de contenido desconocido o una pelota que fuera costaría un dólar. Lenny gana a piedra, papel o tijeras para entrar primero y compra solo la caja secreta.

Ian se pone nervioso porque sabe que Lenny se enfadará si gasta demasiado, pero acaba gastando 30.000: melatonina, cortapelos para los dos, un antifaz para Lenny, lápices de colores, papel y chocolates Feastables. Lenny le reprocha que, si hubiera necesitado esas cosas, se las habría comprado él. Ian responde que lo encarcelaron precisamente por gastar demasiado y que no pudo resistirse. La caja de Lenny resulta contener 20.000 dólares, y ambos acuerdan no gastar más.

Con esos objetos pasan mejor el tiempo: dibujan para la pared con los lápices "de 10.000 dólares", hacen aviones con el papel y Lenny le hace a Ian "el corte de cabello más caro del mundo". Lenny termina reconociendo que los tapones y la melatonina se volvieron imprescindibles para descansar y le da las gracias a Ian.

Día 50: la visita familiar como castigo

Lo único que no podían comprar era ver a sus familias. Lenny dice que estar lejos de la suya es lo más difícil y que gastaría dinero en una llamada. Jimmy había planeado traer gratis a ambas familias, que esperaban fuera en un autobús de reos. Antes, les muestra las grabaciones: Ian sacando libros en el pantalón, luego lanzándolos fuera y finalmente saliendo con ellos sin disimulo. Como castigo por romper las reglas, solo uno podrá ver a su familia, y será la única visita hasta el final.

Ian cede la visita a Lenny: "Mi hermano va a ver a su familia hoy". Lenny dice que Ian lo está honrando como él lo honró antes. Entonces llegan más condiciones. Se confisca todo el material robado y quien no recibe visita queda en confinamiento mientras la familia permanezca allí, sin límite de tiempo. Lenny recibe a su esposa e hijos, que dicen que es muy extraño verlo de naranja en lugar de azul. Encerrado, Ian se describe "como un perro" mientras los oye relajarse, y cada hora lo enfurece más.

Al salir, Ian llama a su compañero "Lenny el soplón" y lo acusa de haber dicho dónde estaban los libros y de haberlo señalado como responsable del contrabando. Lenny lo niega: todo estaba en las cámaras. Ian insiste en que no habrían mirado debajo de la cama y en que él se llevó la peor parte por el equipo. Lenny le advierte que cuide lo que dice.

La crisis: Ian quiere irse

Desde entonces la convivencia cambia. Ian ya no quiere jugar al ajedrez ni al básquet, cada uno sigue su rutina y apenas hablan. Ian se declara deprimido y dice que está listo para irse a casa, cuando apenas iba la mitad del reto. Como cualquiera puede abandonar y eso haría perder a ambos, Lenny tiene que encontrar la forma de recomponer la relación.

En el día 60, Jimmy trae una televisión vieja con videocasetera, películas y juegos de mesa, por una hora diaria durante 40 días a cambio de 30.000 dólares. Ian objeta que no se puede ver una película en una hora, y Jimmy propone verla en dos días. Con películas que no son de su agrado, lo rechazan rotundamente. Al retirar el televisor, Jimmy ordena registrar a Ian, que lleva algo escondido en la ropa interior, y lo despide con un "bye, Titanic".

Ian siente que lo maltratan cada diez días y que sin su familia, ni siquiera por teléfono, todo es muy triste. Lenny se queja de que Ian siempre tiene algo de qué quejarse, e Ian dice que nunca olvidará cómo Lenny lo encerró. Como su gran oferta estaba prevista para el día 80, Jimmy decide no ofrecer nada en el día 70 para que salven la amistad solos. No lo consiguen. Ian sigue diciendo que solo quiere volver a casa y llama a Lenny "Leonard, alias El Convicto Soplón". Lenny, por su parte, reconoce que la negatividad constante de Ian lo frustra y que, si le ofrecieran salir con menos dinero, aceptaría.

Día 80: la roca de 907 kilos

Con 20 días por delante y el reto al borde del fracaso, Jimmy plantea una oferta que podía reconciliarlos o terminar el video. Frente a ellos hay una roca de 907 kilos con una llave dentro que abre una caja con 100.000 dólares. Si aceptan, entregan 50.000 dólares de inmediato y tienen una hora al día durante diez días para romperla. Aceptan convencidos, aunque Ian lo compara con "un robo a mano armada".

La primera hora martillan sin parar y sin avances. Ian llega a pensar que han perdido los 50.000. En la segunda, se limita a animar mientras Lenny golpea, y sigue así hasta el cuarto día, cuando Lenny, agotado y decepcionado, insiste en que deben trabajar en equipo. A la mañana siguiente Ian cambia de actitud y toma el relevo, empiezan a usar un cincel y aparecen grietas. Aun así, día tras día dan cientos de golpes sin romperla, y tras la sexta hora Ian advierte que se irá si pierden esos 50.000.

La salida llega desde la biblioteca. Ian busca un libro sobre rocas y arranca las páginas útiles. Primero prueban una palanca apoyada con pesas, que no funciona. Con dos días restantes, Ian encuentra una imagen que indica usar el cincel sobre un punto débil, y la roca se parte por la mitad en la novena hora, aunque se acaba el tiempo antes de sacar la llave. Ian calcula un 50 % de probabilidades. En la última hora apartan los bloques, atacan el concreto interior y, con diez minutos restantes, aparece la llave. "Policía y reo, baby, por siempre", celebran.

Los últimos días: un cumpleaños y una computadora robada

En el día 90 Jimmy no ofrece nada y avisa que para el día 99 prepara algo "especialmente brutal". El día 91 es el cumpleaños de Ian, su tercero en una prisión, y Lenny lo despierta con una sorpresa. Ian lo llama "un tipo maravilloso" y dice que al menos tiene un buen compañero de celda.

Aun así, el narrador dice que los últimos días serían los más duros, porque ya no les quedaba nada que hacer. Lenny le sugiere a Ian vaciar la biblioteca y sacar la computadora, e Ian ejecuta la "operación computadora". Jimmy admite que no los culpa, porque es la única prisión donde portarse mal no alarga la condena, y decide reservar el castigo para el día 99. Jimmy comenta que es poético que lo que unió al policía y al criminal fuera robar. Ian dice que le gusta ver a Lenny pasarse al lado oscuro, y Lenny afirma que se alegra de haber vivido la experiencia como policía, de entender cómo se siente estar al otro lado de las rejas, y que no se arrepiente de nada.

Día 99: el botón de 480.000 dólares

Ambos aseguran que serán amigos fuera. Jimmy los aísla 24 horas en celdas de confinamiento distintas, cada una con un botón. Quien lo pulse antes de que pase el plazo sale de inmediato con el premio completo, que para entonces es de 480.000 dólares, y deja a su compañero sin nada. Ninguno sabrá si el otro se fue hasta que acabe el tiempo. Jimmy siembra la duda en los dos: a Lenny le recuerda que Ian robó libros y películas, y a Ian, que juró no volver nunca a esa celda, le dice que ahora le pagaría 480.000 dólares por salir.

Ian, a quien según Lenny le dan miedo los espacios cerrados, cubre el contador con una bolsa porque mirarlo le provoca ansiedad. Él mismo admite que, habiendo ido a la cárcel por fraude, la tentación es grande: con un botón podría pagar la deuda de medio millón y "arreglar lo que hice en el pasado". También siente que lo ha pasado peor que Lenny: no recibió visitas y pasa su segundo confinamiento. Lenny imagina la escuela de sus hijos, un auto o una casa, y dice que si Ian no aguanta las 24 horas demostrará que sigue siendo el mismo criminal. Antes de dormir, admite que espera que Ian siga allí cuando todo termine.

Al cumplirse el plazo, Jimmy los llama al centro, ocultos tras cortinas negras. Si siguen los dos, se reparten el premio; si queda uno solo, esa persona habrá pasado 100 días en prisión por nada. Al retirar las cortinas, ambos están allí: ninguno pulsó el botón. Cada uno se lleva 240.000 dólares y sus familias entran para celebrarlo. El video termina con Jimmy deseando que nunca vuelvan a estar en una cárcel.