Voiceroid juega a TCG Card Shop Simulator: abrí una tienda de cartas y acabé con una tienda de peluches

Traducido del 日本語

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Resumen

Este vídeo es un gameplay comentado con la voz de Yukari Yuzuki del simulador de gestión TCG Card Shop Simulator. En el juego, el jugador lleva una tienda de juegos de cartas coleccionables: hace pedidos, repone productos, cobra en caja, contrata empleados y hace crecer el negocio. El comentarista empieza con una tienda de cartas, pero a los pocos días cambia de estrategia y la convierte en una tienda especializada en peluches. El vídeo recorre aproximadamente un mes y medio de gestión.

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Preparativos para la apertura: 100.000 yenes de capital y el recorrido de los clientes

La historia arranca con un protagonista que ha dejado su trabajo para abrir su propia tienda de juegos de cartas. La tienda se llama «Trading Boy». Antes incluso de abrir, ya hay una multitud esperando en la puerta.

Los preparativos se hacen desde el móvil. Lo primero son los pedidos. Como la tienda tiene un nivel bajo, solo se pueden pedir unos pocos productos. De los 100.000 yenes de capital, el comentarista gasta aproximadamente la mitad en mercancía.

Después revisa la distribución de la tienda. Para ser un local independiente, el aspecto no está mal, pero el comentarista considera que el recorrido de los clientes es demasiado largo y que eso les hace dudar a la hora de comprar. Con el lema de que «quien duda, pierde», traslada las estanterías al punto más cercano a la entrada. La idea es que un cliente que ya ha cogido un producto no se escapa, y de esto depende cuántos de los clientes que entran acaban comprando.

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El primer producto: las cartas Tetramon

El primer producto a la venta son los sobres de «cartas Tetramon». Se explica que el coste de compra es de unos 182 yenes por sobre. El comentarista dice que «no tiene ni idea de qué valor tienen» y bromea con vendérselos caros a los clientes para quedarse con la diferencia (en los subtítulos se entiende que el precio de venta es de 30.000 yenes).

Fija el precio, coloca los productos y, nada más abrir, llega el primer cliente. Escanea el código de barras, recibe el dinero y devuelve el cambio. Tras un cliente con 800 yenes de cambio llega otro que compra tres sobres y recibe 1.100 yenes de cambio. Así va avanzando el trabajo en caja.

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Ampliación de la tienda y subida de nivel

Cuando empiezan a llegar las ventas y sube el nivel de la tienda, se puede pagar 30.000 yenes para ampliar el local. El comentarista dice que, para su forma de gestionar, la ampliación no parece necesaria. Aun así, como cuanto más grande es la tienda más clientes acuden, aunque no se sepa por qué, decide seguir ampliando todo lo posible en adelante.

Por la tarde la tienda alcanza el nivel 3 y ya se pueden pedir cajas de cartas. El comentarista anuncia entonces que dejará de vender sobres sueltos y que a partir de ahora solo venderá cajas.

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Abrir un sobre y dejar de vender cartas

Los sobres de cartas se vendían bien. Para comprobar qué es lo que empuja tanto a la gente, el comentarista abre un sobre él mismo. Le sale una carta rara, pero su impresión es: «Qué necedad». Concluye que, si sigue vendiendo algo así, la humanidad no tendrá un futuro brillante. Decide entonces hacer un «pivot» y abandonar la tienda de cartas para centrarse en otra estrategia de negocio.

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Del día 4 en adelante: una tienda especializada en peluches

A partir del día 4 empieza a vender «peluches de Pigni». Como al subir el nivel de la tienda también aumentan los tipos de peluche que se pueden pedir, el comentarista decide que en esta tienda solo se venderán peluches. El objetivo es ser «la mejor tienda de peluches del mundo, que lleve lo adorable a todo el planeta». Los peluches de 2.500 yenes se venden bien y la afluencia de clientes es buena.

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Día 5: medidas contra los clientes malolientes

Sin embargo, el día 5, quizá como resto de los tiempos en que era una tienda de cartas, empiezan a llegar clientes fermentados que desprenden mal olor. El comentarista los llama «criaturas».

Para combatirlos instala un ambientador llamado «Autoscent M100». Según el comentarista, con un solo aparato no se puede acabar con estas criaturas de un golpe. Así que coloca dos, establece un estado de alerta y carga desodorante en la ranura trasera. La escena termina con el deseo de que esta medida en primera línea funcione bien.

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Día 7: los peluches de Nanomite y el ajetreo de reponer

Al cabo de una semana, los «peluches de Nanomite», a 3.000 yenes cada uno, se convierten en el producto estrella. Quizá por su forma pequeña y redonda, no es raro que algunos clientes se lleven grandes cantidades.

Por eso, en cuanto termina de cobrar, el comentarista corre a reponer. Como el nivel de llenado de las estanterías se traduce directamente en el número de compras, dice que lo mejor es ir metiendo productos por detrás de los clientes mientras compran.

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Días 8 y 20: contratación de empleados y automatización del trabajo

El día 8 ya se pueden contratar empleados a tiempo parcial, y contrata a un joven larguirucho. Lo pone a reponer, y el chico entra cargando cajas de cartón y va colocando los peluches en las estanterías sin problemas. El comentarista lo valora como alguien que «parece útil».

El día 16, el producto principal pasa a ser los «peluches de Nocti». También rehace la distribución de la tienda para que los productos se vean desde fuera. En esta fase deja el pesado trabajo de caja en manos del empleado y se dedica por completo a reponer.

El día 20 contrata a un segundo empleado. Parece un friki que sabe mucho de TCG, y el comentarista cuenta que con esta contratación ha conseguido automatizar por completo la atención al cliente. Las únicas tareas que le quedan son abrir la tienda, hacer pedidos y reponer el desodorante. Ese día se vendieron 120 peluches, con unas ventas de 480.000 yenes y un beneficio de unos 200.000 yenes descontando el coste.

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Día 45: una tienda que vende un millón de yenes al día

En la escena del día 45, un mes y medio después de la apertura, llegan a trabajar «el señor de las cajas», encargado de reponer, y «el friki», encargado de la caja. Todo el trabajo queda en manos de los dos y, al abrir, los clientes entran uno tras otro. Según el comentarista, la tienda se ha convertido en un negocio popular que vende un millón de yenes al día.

También ha reforzado las medidas contra el mal olor. Ha instalado dos nuevos aparatos grandes, los «Autoscent G500», y dice que ya da igual cuántos clientes malolientes lleguen. El comentarista comenta que el aparato parece un robot camarero y que es adorable.

También ha mejorado el aspecto de la tienda. Las cajas de cartón que estaban tiradas por el suelo ahora están guardadas en estanterías. Además, para atraer a los clientes aficionados a las cartas, ha colocado una vitrina de cristal y ha montado un rincón para exhibir su propia colección de cartas.

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Conclusión: medio año hasta el próximo peluche

El siguiente peluche se desbloquea en el nivel 55 de la tienda. Por eso, el comentarista prevé que pasará aproximadamente otro medio año vendiendo peluches de Nocti. Tras dejar su trabajo para abrir una tienda de cartas, el resultado ha sido la tienda de peluches «Trading Boy» terminada y un personal al que confiarle el negocio. El comentarista lo da por un «GG» y pone fin a este gameplay.