Colgada de un C-130: el intento de Michelle Khare de recrear la escena del avión de Tom Cruise en Nación secreta
Michelle KhareTraducido del English
En Misión imposible: Nación secreta (2015), Tom Cruise se colgó del lateral de un avión de transporte militar mientras despegaba. Michelle Khare, creadora de la serie Challenge Accepted, se propone ser la segunda persona en hacerlo. La escena prescinde de la protección habitual: ni gafas, ni casco, ni paracaídas. Iría sujeta al exterior de una aeronave de 60 millones de dólares, enfrentándose a vientos que calcula que rondarán las 170 millas por hora, a unos 2000 pies de altura.
El episodio sigue todo el proceso: conseguir un avión, diseñar el sistema de sujeción, planificar las emergencias, entrenarse para el viento y la respiración, y el propio vuelo. A lo largo de él se entrelazan otros dos hilos. Uno es el deseo que Khare declara de hacer algún día una escena de riesgo con Tom Cruise. El otro es su afirmación de que acepta estos desafíos porque tiene miedo, no porque no lo tenga.
Conseguir un avión cuando el original no estaba disponible
La escena de Cruise se rodó en un Airbus A400M, así que todos los planes de su equipo se diseñaron en torno a esa aeronave. El equipo de Khare pasó semanas intentando conseguir uno. Pronto descubrieron que pedir prestada una aeronave militar de unos 100 millones de dólares requeriría la aprobación directa de todo el ejército de un país. El vídeo los muestra llamando a ejércitos extranjeros a altas horas de la noche para preguntar por el alquiler de un A400M. En una de las llamadas, la persona al otro lado simplemente cuelga.
Como último intento, Khare publicó un tuit que, según dice, vieron cientos de miles de personas. Red Bull lo vio y puso al equipo en contacto con Sean MacCormac, atleta del Red Bull Air Force. Khare lo describe como alguien con más de 22 000 saltos en paracaídas y un récord mundial de sky surfing. MacCormac aceptó ayudar a encontrar un avión y entrenar a Khare para la escena. No consiguió un A400M, pero encontró un C-130 Hercules, que Khare describe como muy parecido.
Resultó ser exactamente el mismo C-130 desde el que Cruise saltó durante los Juegos Olímpicos de París 2024. MacCormac conocía a Cruise y no lo había mencionado durante su primera hora juntos, algo de lo que el equipo bromeó. Khare cuenta que, tras muchas llamadas, incluidas algunas al Departamento de Defensa, el equipo «consiguió el avión».
La inspección: sujeciones, peso y la ausencia de paracaídas
La primera visita a la aeronave tenía como objetivo responder a preguntas básicas: cómo colocar los cables, cuál sería el protocolo de seguridad y qué pasaría en caso de emergencia. Steve Brown, responsable de la coordinación de especialistas, dirigió el plan de sujeción. Brown ya había trabajado con Khare, coordinándola y entrenándola para una escena anterior inspirada en Houdini. Khare cita sus créditos como especialista en Avatar y en varias películas de Marvel, además de siete años trabajando juntos, como razones por las que confía en Brown para una escena tan grande. Parte del trabajo consistió en que ingenieros comprobaran la distribución del peso para que cada punto de anclaje pudiera soportar la carga.
El plan era que Khare fuera sujeta a una puerta lateral trasera, de pie sobre una pequeña plataforma al principio. A medida que el avión acelerara y ganara altura, explicó Brown, la gravedad y la presión del viento la irían inclinando de lado. MacCormac calculó entre 10 y 15 minutos en esa posición desde el despegue hasta el aterrizaje.
Khare preguntó por qué no podía llevar paracaídas. La respuesta de MacCormac fue que, si se abría antes de tiempo, el punto más débil entre el avión y la campana abierta sería su cuerpo. Podría destrozarla o, según la aeronave, derribar la parte trasera del avión. En cambio, el plan de emergencia dependía de que alguien desde dentro abriera la puerta, la agarrara y tirara de ella hacia el interior. Si no estaba plenamente consciente, le harían RCP o los primeros auxilios que fueran necesarios. MacCormac describió esto como el sentido de una planificación segura: prever todos los peores escenarios para tener la oportunidad de responder.
Khare dijo después que se sentía fatal. Oír a la gente dentro del avión hablar con calma de meterla de nuevo inconsciente le daba miedo. Admitió que se lo había buscado ella misma: había publicado un tuit pensando que sería divertido, y ahora estaba de pie en el lateral del avión imaginando el suelo miles de pies más abajo.
El director que también es su marido
Garrett Kennell, que dirige Challenge Accepted y es cocreador de la serie, es también el marido de Khare. Kennell contó que ver a Khare asomarse por la puerta con los pies fuera fue la primera vez que el plano le pareció real. Lo más difícil de hacer el programa, explicó Kennell, es encontrar el equilibrio entre el «Garrett director artístico» y el marido que nunca quiere que le pase nada malo.
Kennell puso un ejemplo. Mientras grababa junto al ring el combate de boxeo de Khare, Kennell sufrió su primer ataque de pánico, y dice que quizá se note en la retransmisión: dejar la cámara, sentarse y respirar. Ver cómo un daño imprevisible se acercaba a Khare bastó para desencadenarlo, y Kennell dijo que con esta escena empezaban a volver sensaciones parecidas.
La descripción de MacCormac de la exigencia física no ayudó. La comparó con ir en moto: a partir de unas 130 millas por hora, el cuello vibra y todos los músculos están en tensión. Khare tendría que aguantar eso entre 10 y 20 minutos, «sin interruptor de apagado». El equipo coincidió en que la preparación no podía hacerse con prisas.
«Con confianza, no con cuidado» y la motivación de Tom Cruise
Khare cuenta que conoció a Cruise durante unos cinco minutos en un estreno de Misión imposible a principios de ese año y le dio las gracias por inspirar Challenge Accepted. Al despedirse, él le dijo: «Ten confianza. No tengas cuidado». Ante la cámara lo repite como «Con confianza, no con cuidado», y en otros momentos del episodio lo dice como «con competencia, no con cuidado», y trata la fase de preparación como «prepararse con competencia».
Es franca sobre su motivación. Tiene el sueño de toda la vida de hacer una escena de riesgo con Cruise, y muchos de sus vídeos de los dos últimos años se inspiraron en sus películas. Menciona una secuencia subacuática con apneas de hasta seis minutos y medio, y un año de entrenamiento en esgrima, flexibilidad y fuerza. Su razonamiento es que, para impresionar a Cruise lo suficiente como para que algún día trabaje con ella, tiene que demostrar su valía recreando una de sus mayores escenas. Y eso empieza por volverse competente.
Entrenamiento con la máquina de viento y lentes esclerales
El entrenamiento empezó con una máquina de viento de gasolina de 500 caballos manejada por Jesse Noel. El equipo la describe como la más grande de su tipo en Hollywood, capaz de generar vientos de 100 millas por hora a 20 pies. A media potencia, unas 50 millas por hora, Khare la calificó de «intensa». MacCormac dijo que los aviones de paracaidismo normales suelen permitir el salto a entre 60 y 80 millas por hora, así que el C-130 sería mucho más grande y rápido que aquellos desde los que salta habitualmente. Como ningún montaje en tierra podía igualar del todo el viento del avión, el equipo improvisó para entrenar tanto la velocidad como la dirección.
Antes de subir la velocidad, Khare necesitaba un arnés y lentes de contacto esclerales. Estas cubren todo el ojo y funcionan como un pequeño parabrisas. Las define como la mejor protección después de las gafas. Las gafas no eran una opción porque su cara y sus reacciones tenían que verse en cámara. Los objetos que pudieran salir despedidos eran un peligro real: MacCormac recordó que una pequeña piedra lo golpeó a gran velocidad mientras estaba en el lateral de un avión. Pensó que le había roto una costilla y agradeció que no le hubiera dado en la cara.
La adaptación la hizo una persona especialista en optometría que había trabajado en las películas de Misión imposible. La medición de la córnea hizo que Khare dijera que «debía de parecer poseída». Para colocarlas vino Sean, especialista en lentes cuyo trabajo consiste en poner y quitar lentillas a actores. Era la misma persona que se las había puesto a Cruise. Sean contó que le habían puesto a Cruise una lente con efecto de hemorragia en un ojo para Vanilla Sky, y lentes tintadas para convertir sus ojos verdes en marrones para Minority Report. Ponérselas costó. Khare preguntó en broma si era la peor intérprete con la que Sean había trabajado. Sean respondió «con diferencia» en tono de broma, y luego añadió que Tom «lo hizo muy bien». Sean la acompañaría el día de la escena para encargarse de las lentes.
Aprender a respirar en un huracán
Para la prueba a plena potencia hubo que calzar las ruedas de la máquina de viento, porque en pruebas anteriores se había desplazado hacia atrás por sí sola. MacCormac le enseñó a Khare a mantenerse aerodinámica, con la cabeza y el torso de cara al viento para que este se repartiera de forma uniforme, y a mantenerse lo más pegada posible a la aeronave. El ventilador superó las 90 millas por hora, lo que Khare compara con un huracán de categoría 1.
Esa prueba le reveló un problema nuevo: a esa velocidad es casi imposible respirar, y sufrir hipoxia supondría el «fin de la partida». Dijo que había muchísimo aire y aun así costaba respirar. MacCormac le aconsejó reducir la respiración por la boca, que la reseca enseguida, o al menos «sorber» el aire y mantenerse lo más relajada posible. El plan de seguridad era que Brown vigilaría un monitor durante el vuelo. Cualquier señal de dificultad para respirar, pérdida de conciencia o agotamiento extremo pondría fin a la escena antes de tiempo, y la meterían dentro.
El ventilador se quedaba muy por debajo de la velocidad que esperaba el día del rodaje, así que también entrenó en un túnel de viento de paracaidismo indoor que puede superar las 175 millas por hora. Allí trabajó con MacCormac la posición del cuerpo y un uso más eficiente del oxígeno, manteniendo posiciones mientras el equipo hacía la cuenta atrás y le gritaba ánimos.
Un equipo de colaboradores de largo recorrido
Khare dice que el proyecto también consistía en mostrar de lo que era capaz todo su equipo y demostrar que cada departamento de Challenge Accepted podía hacer algo al nivel de una gran franquicia de acción. Subraya que muchos miembros del equipo están con ella desde que empezó el canal hace siete años, cuando grababa reseñas de Starbucks con un iPhone. Aportaron su tiempo, su energía y su equipo porque creían en una visión a más largo plazo.
También señala cuántas primeras veces implicó el rodaje. Hasta donde ella sabe, Brown no había coordinado nunca una escena aérea tan grande. Kevin Stiller, a cargo de la dirección de fotografía, colocaba por primera vez cámaras en el lateral de un avión, y comentó que no parecía haber dónde montarlas sin taladrar el fuselaje. Kennell dirigía un rodaje lo bastante grande como para necesitar un helicóptero de seguimiento. Nick Hurt, a cargo de la producción, tuvo que encontrar un avión de 60 millones de dólares y pilotos dispuestos a volarlo. Un miembro del equipo de sujeción mencionó que tenía dos hijas pequeñas que verían esto. Dijo que ahora eran demasiado pequeñas para algo así, pero que la esperanza es que algún día afronten los desafíos que elijan. Khare dijo que quería rodearse de personas en las que confiara plenamente, y que su objetivo era llevar al equipo al éxito porque estaba en juego algo más que su propio éxito.
Día de preparación: rediseñar los agarres y el apoyo para los pies
El día anterior a la escena, al que Khare llamó «Nochebuena», sirvió para comprobar si meses de esquemas y planes de ingeniería funcionarían en la aeronave real. Surgió una diferencia importante entre los dos aviones. El A400M de la película tenía paneles circulares perforados cerca de la puerta que Cruise usó como agarres, además de un pequeño saliente para los pies. Ese saliente fue lo que le permitió pasar de estar de pie a la posición horizontal de «vuelo». El C-130 no tiene ninguna de las dos cosas.
El equipo tuvo que construir un saliente y encontrar nuevas posiciones para las manos. Khare observó que la manilla de la puerta del C-130 quedaba mucho más cerca que el panel de «rallador de queso» al que se agarraba Cruise, y le preocupaba que eso resultara menos impactante en cámara. La solución de Brown fue un cable instalado a lo largo de la puerta al que podía agarrarse con el cuerpo totalmente estirado. Eso la mantendría cerca de la puerta y a la vez la haría parecer una intérprete activa y no «una simple pasajera en el viento». Otra dificultad era pasar los cables de seguridad por la puerta sin que se engancharan con nada. En una prueba colgada, Khare dijo que se sentía mucho más segura.
Choques con aves y enfrentarse al miedo
En una última reunión de seguridad, se invitó al equipo a plantear cualquier preocupación. Alguien mencionó el único riesgo que no podían controlar: un choque fortuito con un ave. Es poco frecuente, pero no se puede eliminar. El grupo bromeó sobre ello; Khare dijo que no le gustan los pájaros, y alguien se burló de que hablar del tema era como llamar a los patos con reclamo.
Khare cuenta que las risas le hicieron ver que, por muchas precauciones que se tomen, siempre habrá un pequeño margen de incertidumbre fuera de su control, y que eso le quitó el sueño todas las noches antes de la escena. Después rebatió la imagen que la gente tiene de ella. Sabe que el público la considera excepcionalmente valiente. En realidad, Challenge Accepted empezó cuando escribió todos sus miedos en una pizarra blanca y asoció cada uno con una situación en la que pudiera enfrentarse a él. En sus palabras, hace estas cosas «no porque no tenga miedo, sino porque lo tengo». Volvió a decir que espera hacer algún día una escena con Cruise y que necesita demostrar que está preparada, aunque admitió que quizá nunca lo esté. Esta escena le parecía el siguiente paso.
La noche anterior, Kennell grabó un mensaje en vídeo para ella. En él, Kennell mete en la maleta unos calzoncillos «de la suerte» que, según cuenta, se ha puesto en cada desafío final, incluidos el combate de boxeo y la actuación de Houdini. Kennell admite que también tiene miedo, pero señala lo bonito que es poder hacer esto con amigos con los que han crecido juntos.
El día de la escena
La mañana empezó con una reunión informativa del equipo y agradecimientos a personas que llevaban unos siete años colaborando para llegar hasta aquí. Le pusieron las lentes mientras le indicaban que respirara de forma lenta y concentrada. Le dijeron que, si se le salía una lente en pleno vuelo, «no pasaría nada», pero que también sería motivo suficiente para suspender la escena. Cuando le preguntaron cómo se sentía, dijo que estaba «muy nerviosa», y alguien comentó que nunca se lo había oído decir.
Tras el arranque de los motores, el C-130 rodó por la pista mientras el polvo golpeaba a Khare, y luego se alineó en la cabecera. Kennell lo describió como el punto de no retorno. En el despegue, alguien que observaba vio que había perdido el apoyo de los pies y que luego lo recuperó. Ya en el aire, el avión hizo giros en S y pasadas junto al helicóptero de cámara mientras el equipo de cámara ajustaba la velocidad de obturación para los virajes de cara al sol.
MacCormac describió los dos tipos de giros. Los virajes a la derecha aprietan más su cuerpo contra el fuselaje. Los virajes a la izquierda convierten el lateral en un voladizo, donde nota de verdad cómo se separa del avión. Hacia el final, quienes observaban vieron que empezaban a flexionársele las piernas y dijeron que parecía cansada. El avión completó su última pasada y el equipo pidió una aproximación final lenta. El equipo esperaba que pudiera volver a la plataforma para el aterrizaje, y lo consiguió. Aterrizó de pie sobre la plataforma.
Reflexión final y el próximo objetivo
Khare repasa los siete años transcurridos desde que empezó Challenge Accepted. Dice que no podría haber previsto el camino ni las personas con las que llegaría a trabajar. Tanto si haces vídeos en tu habitación como si intentas una escena al nivel de Cruise, afirma, perseguir grandes sueños puede dar miedo, y se alegra de haber encontrado la diversión en ello en el lateral de aquel avión. Termina con un mensaje para Cruise: si todavía no está convencido, puede que tenga otra escena más en mente.
Esa escena es escalar el Burj Khalifa. Khare cuenta que escribió a contactos en Dubái con vínculos con el edificio y le respondieron que la escalada no es posible. Según su versión, Cruise sigue siendo la única persona que lo ha escalado, mientras que a Will Smith y a MrBeast solo se les permitió acceder a la cima. Lo que saca en claro del correo es que todavía no tiene suficiente influencia, así que, por ahora, la petición sigue sin respuesta.
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