Siete días en el Ártico: MrBeast y su grupo intentan redimirse tras un fracaso de supervivencia

Abrir en YouTube ↗
Resumen

Jimmy (MrBeast) abre el video con un desafío: él y cinco acompañantes pasarán siete días en el Ártico, con nada más que lo que llevan en las mochilas. El reto tiene una motivación declarada. El grupo falló en su último video de supervivencia, en el que, según Jimmy, se acercaron a una isla pero no llegaron. Este viaje es su intento de redimirse. Lo que sigue es una semana en la que el frío, la nieve y la falta de comida ponen en duda una y otra vez si el equipo podrá terminar.

13 min de lectura

Las condiciones: sin tiendas, una cueva de nieve y una bengala con precio

Desde el primer momento queda claro que no habrá tiendas de campaña. Jimmy explica que no pidió a nadie que las trajera porque el plan era construir un refugio de nieve sobre una capa de unos 60 centímetros. Ese refugio sería "nuestro hogar", y la reacción incrédula del grupo ("¿Vamos a dormir en la nieve?") marca el tono de los primeros días.

La salida existe, pero tiene un costo. Una vez al día un avión sobrevuela la zona. Quien quiera abandonar puede disparar una bengala e irse a casa, siempre que antes se afeite la cabeza. Esta regla aparece durante toda la semana como una tentación constante.

Día uno: refugio y fuego antes de que caiga la noche

El primer día tiene dos objetivos: construir un refugio y encender una fogata. El grupo insiste en la urgencia. Si no se resguardan antes del anochecer, dicen, pueden morir congelados, y la exposición al viento nocturno durante diez minutos basta para congelar a una persona. El refugio debe protegerlos del viento ártico y permitir que compartan el calor corporal.

Mientras unos cavan, Hase sale a buscar leña y vuelve con un árbol muerto, algo que considera un golpe de suerte. Cavar resulta más difícil de lo previsto, porque cuanto más profundo, más dura se vuelve la nieve. A dos horas de que se acabe la luz, la cueva existe pero apenas sirve: solo resulta "cómoda" si nadie estira las piernas, y Hase no cabe. Jimmy fija la prioridad del video en que nadie muera.

El grupo logra encender la fogata y obtiene agua potable derritiendo nieve. El agua no termina de calentarse porque siguen añadiendo nieve. Junto al fuego, la chaqueta y los pantalones de Chandler se prenden. Pasada la medianoche, la cueva sigue siendo demasiado pequeña: ni Hase ni el camarógrafo Darius caben dentro, y uno de ellos anuncia que dormirá afuera.

Una noche "como sardinas" y la primera oportunidad de rendirse

Jimmy describe esa primera noche como la peor que han pasado. El grupo durmió apretado en una cueva pequeña e incómoda, la cámara estuvo a punto de congelarse y por la mañana había escarcha sobre las mochilas. Hay quejas de pies congelados y dedos sin sensibilidad.

Entonces pasa el avión por primera vez y Jimmy ofrece la salida: "¡Es ahora o nunca! ¿Alguien quiere irse?". Pese a que algunos admiten haberla pasado muy mal, todos deciden conservar el cabello.

Día dos: ampliar la cueva, el problema del baño y la comida contada

La conclusión del grupo es que no aguantarán otra noche igual, así que dedican horas a agrandar el refugio. El objetivo es que cuatro personas duerman en un lado y dos en el otro. Jimmy bromea con que, si no lo logran, volverá a casa calvo. Darius sigue grabando en lugar de cavar, y se justifica diciendo que hace "lo que me dijeron".

Aparecen problemas que nadie había previsto. No hay dónde ir al baño: alguien esperaba que hubiera una tienda, que estaba en la lista de equipaje pero nadie empacó por falta de espacio. Un integrante sale a buscar un lugar alejado, con la idea de que hacerlo cerca del refugio atraería osos. En ese recorrido comenta lo inquietante que resulta ver siempre huellas de animales sin ver nunca al animal, y la sensación de que alguien los está observando.

El ánimo empieza a romperse. Alguien confiesa que ha estado pensando en disparar la bengala. Jimmy dice que el día dos se siente como el sexto o séptimo de un desafío normal y que no sabe si lo superarán, aunque se declara orgulloso del trabajo de sus amigos. Luego plantea el problema de fondo: trajeron comida para tres o quizá cuatro días, y si no empiezan a pescar y cazar, no sobrevivirán. También nota que su nariz se pone morada en algunas partes.

Congelación y el día en que el avión no puede venir

Esa noche la temperatura baja tanto que ni el refugio protege del congelamiento. Chandler no siente los dedos de los pies, que se ven blancos y pálidos. El grupo lo describe como una quemadura leve por frío y le calienta los pies en una axila para evitar que empeore.

Cuando alguien admite que estaba considerando afeitarse la cabeza para irse, llega la mala noticia: el piloto avisó que hay demasiada nieve y no puede volar. El grupo resume la ironía en una pregunta: el peor día del desafío es justo el único en que no se puede evacuar. La respuesta que reciben es que los días más riesgosos son precisamente aquellos en que el avión no puede venir.

Leña mojada, plumas y el primer intento de pesca

La nevada nocturna dejó toda la leña mojada, y el fuego, que normalmente no cuesta encender, se vuelve un problema. La solución son unas plumas que uno de ellos saca de su equipo. Con ellas logran la chispa y luego la llama. Para el grupo, sin fogata "el día no puede continuar".

Con el calor resuelto, la atención pasa a la comida. Hay un taladro para hielo y un lago congelado cerca del campamento. Chandler ya recupera el color, así que Nolan se queda a cuidarlo y trabajar en el refugio mientras Jimmy, Hase, Tareq y Darius salen a pescar. Eligen una de las manchas oscuras del hielo con la idea de que ahí será más delgado. Hase explica que hay que dejar que las cuchillas corten, sin empujar con fuerza.

El viento les impide ver, y en el campamento la tormenta sepulta la "cocina" y buena parte del equipo para cocinar. En el lago perforan unos 76 centímetros, "como medio Tareq", sin llegar al agua. El taladro es demasiado corto para un hielo tan grueso. Con la ropa empapada y riesgo de hipotermia, regresan sin nada. Jimmy dice que volver sin comida le recuerda el fracaso del video anterior y promete no fallar otra vez.

Ramas de abeto para resistir la noche

El día tres termina con la moral muy baja. Alguien pide que lo noqueen y lo despierten el día siete, y todos tienen la ropa y las manos mojadas antes de una noche que esperan muy fría. Se repite la advertencia de que, cuando el agua se congela alrededor del cuerpo, uno muere.

La respuesta es cortar ramas de un abeto cercano para armar una cama que aísle del suelo, porque el contacto con la nieve empeora el frío nocturno. Hase vuelve cargado de ramas, y Jimmy lo compara con un regalo de Navidad. Por primera vez, el grupo espera dormir sin pasar frío toda la noche.

Día cuatro: dron, esquís y un río lejano

El día amanece soleado y con optimismo, pero pronto se anuncia una ventisca. Además, la comida está por acabarse si no pescan algo. Para elegir mejor el lugar, usan el dron de Darius y buscan hielo sobre agua en movimiento, con la idea de que ahí será más delgado. Identifican un río grande, que según ellos tendría más peces, pero llegar exige cruzar un lago y luego un bosque.

Para el lago usan esquís de fondo, y ni Jimmy ni Darius saben esquiar. Para el bosque cambian a raquetas de nieve. En el camino ven huellas que Hase identifica como de alce, enormes a juzgar por el tamaño, y deciden desviarse hacia donde no haya alces. Jimmy se cae en un agujero y queda sostenido por una rama.

Mientras tanto, Nolan y Chandler siguen agrandando el refugio en el campamento. Cuando pasa el avión, ambos sienten la tentación de disparar la bengala: uno admite que tenía el dedo en el gatillo. Desde el río, Jimmy dice que el campamento está demasiado lejos para saber si la dispararon.

En el río el hielo tampoco cede. El agujero ya tiene la profundidad del brazo de Jimmy y aún no hay agua. A Jimmy se le moja una bota al caer junto al río, sus pies se ponen rojos y luego morados, y los calienta en la axila de Darius. Tras unas tres horas en el frío y con nubes de tormenta, decide volver: "Creo que es hora de aceptar el hecho de que otra vez fallamos". Al llegar al campamento, el resumen es que cavaron un hoyo de dos metros durante cuatro horas, sin pescado. La reacción de uno de los que esperaban fue: "Debí disparar la bengala. No tenemos comida". Lo único positivo es la cueva ampliada, donde ya nadie choca con nadie al dormir.

Día cinco: la última comida y una apuesta peligrosa

Al quinto día queda una sola comida. Comen unos snacks de carne que habían reservado, y después prácticamente se quedan sin alimento, en medio de una tormenta y sin avión de rescate. Jimmy admite que incluso salir a pescar es ahora sumamente peligroso, porque la nieve húmeda los empapará. Por eso pide a quienes se quedan que preparen una "estación de emergencia" con agua caliente, ya que da por hecho que alguien volverá con hipotermia.

Su motivación vuelve a ser el fracaso anterior: no quiere fallar en otro video. Esta vez el grupo de pesca va sin esquís para cargar menos peso, aunque eso alarga el trayecto, y el sendero que trazaron el día anterior quedó cubierto por la nieve.

En el campamento, quienes se quedaron reconocen que "todos los que sabían qué hacer se fueron" y no saben encender fuego con leña empapada. Lo resuelven abriendo un árbol muerto que está seco por dentro, rascando esa madera para obtener material inflamable. Chandler consigue la llama.

En el río retoman el agujero anterior, raspando los lados para que el taladro llegue más lejos, mientras Hase busca hielo más delgado donde se juntan los ríos o donde el agua se agita más. Hase lo plantea como una suposición. Jimmy repite su razonamiento: comer da calor, sin comida llega el frío, con el frío la hipotermia, "y se acabó". Finalmente encuentran un punto con unos veinte centímetros de hielo y empiezan a pescar con comida congelada como cebo, sabiendo que puede tomar horas.

El pez que se escapó y los dos que no

Tras horas sin picadas, Jimmy confiesa que se muere de frío, que empieza a perder la fe, y que sin calorías el día siguiente será muy duro y quizá tengan que terminar el reto si el clima empeora. Dice que odia fallar y que no quiere fallar dos desafíos seguidos. En medio de ese monólogo, algo pica. Jimmy saca el pez, pero se le escapa de la mano y cae al agujero. Alguien recuerda que nunca había intentado agarrar uno así. Hase razona que si hay uno, hay muchos, y les pide volver al agua.

El siguiente intento sale bien: Jimmy saca un pez con cuidado, y poco después llega un segundo. Lo resume así: "¡Después de siete horas de pesca, tenemos dos pescados!". Al volver, el campamento tiene fuego y agua listos. Asan el primer pescado esa noche y guardan el segundo para el día seis. Alguien dice que nunca había comido un pescado tan fresco.

Día seis: diversión y una reflexión sobre una década de videos

Con comida y el peor tramo superado, Jimmy dedica el sexto día a la diversión. Cuando aparece el avión, bromea con disparar la bengala por lo mucho que se van a divertir, y anuncia una sorpresa para quienes lleguen al séptimo día. Uno de los que estuvo a punto de irse agradece que hayan pescado algo. Otro califica el reto como el más difícil que ha hecho, y lo baja al segundo lugar cuando le recuerdan unos pepinillos que tuvo que comer hace siete años.

Jimmy hace una pausa para reflexionar. Cuenta que llevan casi una década haciendo videos de supervivencia como este, con algunos de los peores momentos de su vida y también algunos de los mejores, como contar chistes en la cueva, desconectados de la sociedad. Atribuye a sus amigos que un video que "en teoría, debería ser horrible" tenga momentos increíbles. También agradece al público y recuerda que de niño soñaba con la vida que hoy vive. La jornada termina entre bolas de nieve, deslizamientos en trineo y unos s'mores que Hase guardaba para la última noche.

Día siete: el giro final

Antes de dormir, Jimmy adelanta que no se irán en helicóptero, sin aclarar cómo saldrán. La mañana del séptimo día bromea con que "nos queda una semana aquí", pero luego les pide salir de la cueva con sus cosas para ver la sorpresa. No se irán sin limpiar toda su basura. La última bengala no llama a ningún helicóptero, sino a una manada de perros de trineo que viene a recogerlos. Alguien lo describe como "lo más ártico que haya visto".

El video cierra con el grupo partiendo en trineo tras siete días en el Ártico. Los peces llegaron solo al quinto día, después de siete horas de pesca, y nadie disparó la bengala para rendirse. Así cumplen el objetivo que Jimmy se había propuesto tras el fracaso anterior.