Quince personas, una mansión de un millón de dólares y 119 días: el reto de MrBeast para quienes decían que sus videos eran fáciles

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Resumen

El video parte de una premisa sencilla: quien sea la última persona en salir de una mansión de un millón de dólares se queda con ella. Lo que la convierte en algo más que una competencia de resistencia es cómo se eligió a quienes participan. MrBeast (Jimmy) explica que seleccionó a todos porque habían dicho públicamente que sus videos eran demasiado fáciles y que, si participaran, ganarían sin problema. A lo largo de casi cuatro meses, Jimmy pone a prueba esa afirmación recreando varios de sus retos más conocidos dentro de la casa. Para el final, quienes resistieron reconocen en voz alta que sus retos "son difíciles".

22 min de lectura

Las reglas y la casa

La mansión tiene siete habitaciones, tres salas de juegos, un cine privado, una biblioteca y un gimnasio. La regla es mínima: si alguien pisa la línea roja que marca el límite de la propiedad, queda fuera. Desde el primer momento, los participantes prometen que no se irán nunca. Uno dice que le da igual si son tres años y otro pregunta cómo esperan que vuelva a su departamento después de vivir ahí.

La primera noche ya muestra por dónde vendrán los conflictos. No hay horarios ni reparto de habitaciones: quien llega primero se queda con la cama. Alguien comenta que todo se siente tranquilo, pero que pronto "se va a poner feo". El primer problema son los televisores, la única forma de entretenimiento. Chaise roba los controles remotos a escondidas y uno de ellos aparece tirado. Otra persona celebra el sabotaje porque, sin televisión, "mucha gente se va a ir de aquí".

Nostalgia en el día dos y el primer abandono

La primera mañana se siente "como un sueño", pero enseguida aparece la nostalgia. Un participante dice que nunca pensó que la rutina de su casa importara, y Chaise confiesa que extraña muchísimo a su madre. Jimmy le recuerda entonces un video en el que Chaise se burlaba de los concursantes de otros retos: "¿Extrañas a tu esposa? También a tus hijos. Ya viene su cumpleaños, ¿no? Pues adivina qué, ¡no me importa!".

Ese mismo día alguien anuncia que se va. En su video había dicho que nada lo enojaba más que los concursantes que se van el primer día porque extrañan a su perro. Jimmy le pregunta si ahora admite que los retos no son tan fáciles como parecen, pero la respuesta es que sí lo son. El contador baja de 15 a 14.

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La destrucción de la casa

En una conversación, alguien vaticina que todos van a "explotar" después del día diez y que entonces derribará puertas y lanzará sillas. Otro responde que él lo hará el día dos, y cumple: tira puertas y echa un colchón por el balcón. El cuarto destrozado era el de Chaise. Los demás le piden calma entre gritos de "¡tú empezaste!". Jimmy admite que todo su cuerpo le pedía intervenir, pero que lo dejó correr porque le habían dicho que sus videos eran demasiado sencillos.

Chaise termina durmiendo en el sofá, lo que según Jimmy empeoró su estado de ánimo. Chaise dice sentirse "muy inestable" y advierte que nadie entiende lo feo que sería que explotara de nuevo. Jimmy muestra que fue Kweli quien destrozó la habitación de Chaise. Chaise responde vaciando aderezo sobre la alfombra y las pertenencias de otros, y uno de los afectados bromea que su espacio ahora huele a ensalada césar y parece un restaurante italiano. Chaise reconoce después que los demás deben de estar enojados y querrán que se vaya.

Cuando Jimmy recorre la casa, encuentra puertas arrancadas, la escalera cubierta de salsa barbacoa y a alguien sin cama porque la tiraron por el balcón. Afirma que nunca habían tenido concursantes tan intensos. Aun así, nadie se va. Kevin dice que no soporta vivir en un lugar sucio y se pone a limpiar. Otros se suman, y Jimmy cree que eso ayudó a que se llevaran mejor. Chaise quiere compensar el daño y organiza un proyecto para recuperar el último control remoto mediante un juego de arcade. Lo consiguen, y esa noche todos ven la televisión juntos durante horas.

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Día cinco: tres abandonos seguidos

Pese a la paz recuperada, algunos descubren que estar en un video de Jimmy no es tan sencillo. El día cinco, alguien dice que extraña a su gata. Jimmy le recuerda lo que había dicho públicamente: no entendía cómo alguien podía renunciar a un millón de dólares para ir a alimentar a su gato. La persona finge que se queda, dice que es broma y sube a la limusina.

Justo después se va otra persona, y luego Chaise pide irse porque quiere volver con su madre. Jimmy le recuerda que había prometido quedarse 200 días y que solo iban cinco. Chaise admite que no esperaba un reto tan difícil, pero cuando Jimmy le pregunta si pedirá disculpas a los concursantes de los que se burló, responde que no. Jimmy resume la jornada: "Apenas es el día cinco, y tres de mis mayores haters acaban de rendirse".

Días 6 a 10: más caos y treinta nuggets

Según Jimmy, la salida de Chaise no cambió nada: en los días siguientes hubo todavía más caos. Lanzan libros a la cancha de básquetbol, destrozan el equipo del gimnasio (alguien explica que hay demasiada gente a la que le gusta el gimnasio y que sacarlo es una forma de que se vayan) y rompen ventanas. Kevin cuenta que le tomó horas limpiar la cocina y lamenta que estén devaluando la misma mansión por la que compiten.

El día diez, Rubén acepta irse a cambio de 30 nuggets de pollo frito. Jimmy muestra un clip en el que Rubén se burlaba de alguien que se quejaba de extrañar a su familia a los 30 días, y otro en el que, al cuarto día, lloraba por la misma razón. Rubén se despide diciendo que ya llevaba unos diez días y "tenía que aceptar ese trato".

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Primer reto recreado: esposados en parejas

Jimmy recuerda su video de los ex encadenados y anuncia que cada participante debe elegir pareja para quedar esposados por tiempo indefinido. Quitarse las esposas significa la eliminación. Lo "divertido", dice, es que no saben cuándo terminará: puede ser un día o un año.

El primer problema es el baño, y lo resuelven haciendo un hoyo en la puerta. Las cadenas convierten las tareas más simples en algo complicado y desgastan pronto algunas relaciones. Alguien que ya formaba un dúo inseparable con su pareja dice que puede soportarlo un tiempo, hasta que empieza a molestarle. El día 12 varias personas se van. Una dice ante la cámara que acepta que no es fácil. Alec, al ver su clip ("¿Me darás dinero? Obvio voy"), asegura no recordar lo que dijo. Otra persona, enfrentada a su video, alega que "eso es IA".

Quedan Pierce, Uthy, Mark, Kevin, Asher, Aaron, Kweli y Ryan. Ryan y Kweli se vuelven muy cercanos. Kweli cuenta que hace un año despidieron a su padre, que quiere asegurar el futuro de su familia y que, si gana, dará casi todo el dinero a sus padres. Quiere que su padre se jubile y cree que eso revitalizará su relación. Ryan dice que, desde que escuchó esa historia, su objetivo es ayudar a Kweli a ganar.

La pareja de Asher y Aaron no conecta. Asher dice que a su hermano seguramente le va mejor en la vida sin él y que no le interesa su vida. Aaron se declara preocupado porque, según su percepción, Asher no tiene vínculo emocional con nadie en la casa ni con su familia, aunque reconoce que es muy inteligente. La seguridad de Asher ("Esta es mi casa") empieza a molestar a otros, y alguien dice que quisiera eliminarlo porque su soberbia no le deja ver lo que le espera.

Hacia el día 19, el aburrimiento lleva a alguien a escribir "MrBeast" por toda una pared. Kevin, Mark y Uthy notan que otros pasan mucho tiempo frente a la tele y concluyen que es lo único que los retiene. El día 21, Uthy rompe ambos televisores con la idea de que el aburrimiento provoque abandonos en cadena, "como un efecto dominó".

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Eliminaciones por descuido y por los momentos perdidos

El día 22, Jimmy llega de noche con un iPad. Las cámaras muestran que alguien pisó fuera de la línea, y esa persona queda eliminada. Quedan siete. Alguien comenta que es una competencia y que ya era hora de que se dijera.

Jimmy subraya que el reto no consiste solo en vivir en una mansión, sino también en perder momentos con los seres queridos. Pierce habla del FOMO por no ir a su baile de graduación. Otra persona dice que estar lejos le hace ver que la vida sigue y que no podrá recuperar esos momentos. Mark pide irse. Jimmy le muestra un clip en el que se burlaba de alguien que quería volver con su esposa para la graduación de su hijo llamándolo estúpido. Mark lo admite ("Lo sé, yo dije eso") y comenta que uno se da cuenta de que el tiempo es oro. Quedan seis.

Ryan dice entonces que Jimmy eligió a gente que "solo sabe ladrar" y sin ambición, y que llevar casi 20 días encadenado a Kweli los ha hecho fuertes. Sin televisión, los días 31 a 34 se llenan de juegos físicos que un participante describe como lo que pasa cuando a un par de hombres se les quita la tele: "Se vuelven cavernícolas". El día 37 alguien pide que le quiten las cadenas, y el día 40 Jimmy las retira y da por terminado el primer reto.

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Segundo reto: la alarma del búnker

Los participantes adivinan el siguiente reto por el traje de Jimmy: el búnker. Cuando suene la alarma, tendrán un minuto para escanear la mano o quedarán eliminados. Al principio lo toman a la ligera. Algunos duermen cerca del escáner para no arriesgarse, y la primera alarma real se recibe sin ninguna seriedad.

Como les fue bien, Jimmy programa la alarma para sonar en los peores momentos, como de madrugada o mientras se bañan. Aun así llegan siempre a tiempo y empiezan a provocarlo: "Facilito, Jimmy", "Dennos un reto", "Jimmy, supérate". El día 50, Jimmy reduce el margen a 30 segundos. Según su narración, el cambio fue un golpe de realidad: ya no había margen de error. Alguien traslada todas sus cosas a la biblioteca, y todos admiten que tienen miedo.

El reto también los une. El día 55 alguien dice que todos se llevan bien y llama a Uthy su "hermano de otra madre". Jimmy señala, sin embargo, que todavía hay alguien que no encaja. Asher se declara el mejor concursante y afirma que los demás le temen porque es quien menos vida tiene fuera de la casa. El día 61, en plena guerra abierta con el resto, saca toda la comida del refrigerador, la despensa y el congelador, además de los utensilios, para que nadie pueda comer. "Ahora que es Asher contra la casa", dice, hará lo necesario para ganar.

Tercer reto: aislamiento en parejas

Jimmy pensaba esperar hasta el día 70, pero adelanta el siguiente reto al 65 porque, según dice, Asher llevó el video "a un lugar al que no debía llegar". Recrea su video de dos personas encerradas cien días: cada participante debe aislarse en una habitación con una pareja. Nadie quiere ir con Asher, y Jimmy dice entenderlo. Ryan se ofrece. Los equipos quedan así: Kweli y Pierce, Kevin y Uthman, y Ryan y Asher. La comida se limita a arroz, avena y carne enlatada. Un equipo logra meter libros y chocolates en la mochila, y Jimmy reconoce que "burlaron el sistema". Mientras tanto, anuncia que restaurará por completo la mansión que destruyeron.

Al principio sostienen que es un reto de paciencia y no tan malo. Arman una canasta de básquet improvisada y pasan el tiempo con libros, ejercicio y juegos, pero el aburrimiento crece. El día 70 coincide con la graduación de Pierce, que se pierde la ceremonia. Alguien resume la experiencia: pasaron de tenerlo todo a no tener nada en segundos, y eso enseña humildad. La comida repetida empeora las cosas. "Esto es tortura", dice uno. Jimmy considera lógico que pierdan la cabeza tras una semana, porque a él le pasó lo mismo cuando estuvo siete días en aislamiento solitario. Añade que normalmente intervendría para apoyarlos, pero que se burlaron de sus retos.

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Ryan cuenta hasta 100.000

El día 75, para combatir el aburrimiento, Ryan decide contar hasta 100.000, como hizo Jimmy años atrás. Jimmy explica que fue su primer video viral, el que inició el canal, y que durante años le dijeron que era tonto y fácil. La cámara registra los tropiezos: Ryan se equivoca de cifra, olvida en qué número iba y se corrige.

Cuando Jimmy visita a los equipos, ya en el día 77, todos califican el aislamiento de "horrible" y piden clemencia. Jimmy responde que quizá no habría tenido que encerrarlos si no hubieran destrozado la casa. Al encontrar a Ryan en el 29.000, le pregunta si es tan fácil como creía. Ryan responde que es "mucho más difícil", y Jimmy le dice que tiene su respeto. Le advierte que revisarán la grabación para descartar trampas y le promete una sorpresa si llega a la meta.

Al llegar a 50.000, el equipo celebra comiendo desayuno en la cena. Ryan quiere no dormir y terminarlo de un tirón, "así como Jimmy". Jimmy le advierte que, en su experiencia, del 1 al 50.000 es más fácil que del 50.000 al 100.000. El día 79, Ryan dice que no sabe dónde está ni quién es, que le duele la boca y que ve números. Jimmy confiesa que durante mucho tiempo creyó ser el único que sabía lo difícil que era y que le alegra que alguien más lo entienda. Kweli escucha desde el otro lado como apoyo moral, mientras los demás corean los números finales. Ryan llega a 100.000. Jimmy reflexiona que a veces plantearse un objetivo motiva a quienes te rodean.

El ego de Asher y su disculpa

Asher, por su parte, sostiene que contar hasta cien mil es fácil y sigue irritando a sus compañeros. Habla de cómo repartirá el millón y de los 15.000 que apartó para una motocicleta, y recibe un "¡Eso si es que los ganas!". Alguien que pensaba que ya eran todos amigos se queja de que sigue con sus tonterías. Ryan se fija como misión no salir antes que Asher, para ayudar a que gane Kweli.

Las críticas acaban llegándole. Alguien dice que Asher es muy inteligente, pero que su ego "da mucho miedo" y que empeorará porque tiene 18 años. Asher explica que estudió en casa toda su vida, que ese ambiente es nuevo para él y que no sabe cómo funcionan las normas sociales. Dice que su competitividad lo define y que se estaba tomando todo como un reto, pero cree que puede mejorar. El día 89 pide disculpas por haber tirado la comida sin ponerse en el lugar de los demás. Le responden que se puede competir sin tratar mal a los otros.

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Tres meses: centavos, un falso final y la casa renovada

El día 90, Jimmy entrega a Ryan su premio: cien mil centavos, uno por cada número contado. Alguien recuerda que Jimmy regalaba centavos por cada millón de suscriptores y que hasta compró un auto con ellos. Jimmy anuncia que llevan tres meses en la mansión. Cuando parece que los liberará, les recuerda que decían que sus videos eran fáciles y decide dejarlos más semanas. Los participantes terminan coreando "¡Son difíciles!".

El día 95, Jimmy finge que hay un eliminado, pero en realidad viene a mostrarles la casa renovada y les hace prometer, con un pinky promise, que no volverán a destruirla. Descubren que hay un campo de fútbol y un "muro de los caídos" con quienes ya se fueron. El día 96 es su primera noche fuera del aislamiento tras 31 días.

Ese día también se celebra la graduación de Pierce, que se perdió la de la preparatoria porque el video se alargó demasiado. Jimmy habló con su director: le lleva toga y birrete, y la consejera escolar aparece en pantalla como testigo de la entrega del diploma. Jimmy explica que estar encerrado tres meses no le impidió graduarse. Pierce pide que le estampen el pastel en la cara.

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Cuarto reto: el teléfono que puede traer premios o castigos

Jimmy anuncia que, durante 30 días, llamará a un teléfono a cualquier hora, y quien conteste recibirá lo que ofrezca, sea un regalo o un castigo. Ryan gana a piedra, papel o tijeras el derecho a contestar la primera llamada y se lleva 10.000 dólares, que luego le entregan en un maletín. Otra persona contesta y recibe 24 horas dentro de una tina. Surgen estrategias distintas: alguien que ya tiene su dinero decide evitar el teléfono, otro afirma que nunca contestará, y Ryan asegura que lo hará de nuevo. El día 100, Jimmy considera injusto castigarlos tras cien días encerrados y les deja pizza y galletas.

El día 101, Jimmy pide a Kweli que pase el teléfono a la persona en quien menos confía, y Kweli se lo da a Asher. La oferta es esta: si Asher pasa 24 horas aislado en una habitación, Kweli recibirá 10.000 dólares en su nombre, aunque puede fingir que la oferta nunca existió. Jimmy plantea la pregunta de si el jugador más egoísta puede hacer algo desinteresado. Asher acepta. Durante el encierro reflexiona que no sabe si algún día podrá construir relaciones tan profundas como las de los demás, menciona que Kweli, Ryan y Pierce son como hermanos y que Kevin y Uthman son inseparables, y dice que ojalá pueda mejorar en eso.

El día 102, Kweli recibe una opción: dejar que Asher cumpla su última hora y quedarse con sus 10.000, o cambiar de lugar con Asher, reiniciar el reloj y, si completa las 24 horas, conseguir 10.000 para cada uno. Kweli elige el cambio. Jimmy observa que el reto que pensó que los alejaría los acercó más. El día 103 ambos reciben su dinero, y alguien los felicita por trabajar juntos y no dejar que Jimmy los dividiera.

No todas las llamadas son buenas. El día 104, Kevin contesta una llamada de KSI, y el castigo es poner su música a todo volumen en bucle durante 24 horas. A los 18 minutos ya se quejan de que les sangran los oídos. Alguien dice que podría renunciar a la mansión solo para no escucharla, y otro describe intentar dormir con eso como "una pesadilla".

Por qué siguen ahí

En los días siguientes, varios participantes explican qué los mantiene. Uno cuenta que se mudó de casa en casa, sufrió un desalojo y durmió en la calle, y que pese a todo conserva la determinación de cumplir sus sueños y siente que merece la mansión. Pierce dice que está pasando su último año de prepa ahí, que Jimmy les advirtió que el video podía durar dos o cuatro años y que llegó preparado para aguantar ese tiempo. Otro habla de las dificultades económicas de su familia y siente que estaba destinado a estar ahí. Jimmy contrasta las promesas grandilocuentes de la llegada con los seis que quedan, Ryan, Kweli, Uthman, Pierce, Kevin y Asher, quienes según él "han defendido sus palabras con hechos".

48:03

Reto final: la mano en la mansión, con MrBeast compitiendo

Para llevarlos al límite, Jimmy hace algo que, según dice, nunca había hecho en la historia del canal: competir en persona. El día 116 explica las reglas. Gana quien mantenga la mano más tiempo sobre la mansión, sea en paredes, pisos o barras. El giro es que hay 600.000 dólares en efectivo frente a ellos. Si los participantes aceptan que Jimmy compita, cada uno que se retire antes que él recibirá 100.000 dólares. Cuando Jimmy abandone, ese dinero desaparece, y si él gana, se queda con la mansión. Hacen falta tres votos a favor, los consiguen, y llegan cámaras para vigilar las manos.

Las posturas se dividen. Uno dice que llegó sin nada y que irse sin nada no le hace perder nada. Otro, cuya familia lo perdió todo, incluida la casa, y llegó a dormir en autos, considera que renunciar a un premio de un millón sería absurdo. Otros dudan porque no saben si Jimmy aguantará siquiera 24 horas. Kweli, Ryan y Pierce tienen un pacto desde que los encadenaron: si uno se va, se van todos. Entre agradecimientos ("ustedes son la razón por la que aguanté tanto") retiran la mano y se llevan 100.000 dólares cada uno.

Quedan Asher, Uthy, Kevin y Jimmy. Uno de ellos describe lo difícil que es explicar la dificultad del reto: basta perder un poco la concentración para perder una casa de un millón. Comer, lavarse las manos e ir al baño se complican, y dormir es lo más difícil. Jimmy cuenta que planea dormirse primero, porque los demás tienen incentivo para que su mano siga ahí: si la quita, dos de ellos se irán sin nada. Uno de los participantes, que quiere que todos salgan con algo, llega a sentarse sobre la mano de Jimmy para asegurarse de que no la despegue. El día 117 Kevin retira la mano antes que Jimmy, cobra sus 100.000 y Jimmy se retira con Kevin. La final queda entre Asher y Uthy.

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Asher contra Uthy

Uno de los finalistas dice que no compite por sí mismo sino por su padre. Asher le responde que es "una honorable causa", pero que por desgracia no es una persona compasiva. Asher sabe que tendrá que dormir en algún momento y asegura que podría hacerlo si quisiera, pero se mantiene despierto por miedo a perder. Uthy, en cambio, logra dormir varias horas sin despegar la mano.

Cuando Jimmy vuelve, Asher dice no recordar la última hora, aunque niega estar viendo cosas, y afirma que si descubre cómo dormir el reto durará muchísimo. Tras más de 32 horas despierto empieza a dormirse con la mano apoyada en una ventana y asegura que no se mueve dormido. Uthy cuenta que con su antiguo trabajo le habría tomado más de 20 años comprar una casa así, y que ganarla cambiaría la vida de toda su familia. Alguien comenta lo silenciosa que está la casa: eran 15, con muchas risas, y ahora son dos.

Jimmy recuerda que hace cuatro meses entraron 15 personas jurando que serían las últimas en salir, y que solo Asher y Uthy cumplieron esa promesa. Luego llama aparte a Uthy y muestra a Asher la grabación: en un momento quitó la mano por completo, de forma evidente. Asher queda eliminado.

Uthy se convierte en la última persona en la mansión después de 119 días y recibe la escritura con su nombre y la firma de Jimmy. Antes de salir, quienes llegaron diciendo que los retos de MrBeast eran fáciles ya lo habían reconocido: "Fue todo un viaje, MrBeast. Tus retos son oficialmente… difíciles".