Dentro de un caso de homicidio simulado: lo que Michelle Khare aprendió sobre cómo se resuelven realmente los crímenes

Traducido del English

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Resumen

En este episodio de Challenge Accepted, Michelle Khare participa en una investigación de homicidio escenificada junto a personal forense y de investigación en activo de San Diego. La pregunta detrás del reto es hasta qué punto las series policíacas que el público ha «visto un millón de veces en la tele» se parecen al proceso real. Khare sigue el caso desde la escena del crimen hasta el análisis forense, la comparación balística, la identificación de huellas dactilares y el interrogatorio de un sospechoso. Por el camino, los expertos van señalando en qué se equivoca la televisión: el trabajo es más lento, más metódico y depende de muchos pequeños pasos que rara vez llegan a la pantalla.

15 min de lectura

Los guías son Lisa Merzwski, supervisora de la unidad de Armas de Fuego; Heidi Hebert, especialista en escenas del crimen; y Ricky Escalante, detective de homicidios responsable de la investigación en primera línea. El caso es una recreación y el sospechoso está interpretado por un actor.

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Leer la escena: buscar lo que no encaja

Los investigadores explican que llegan sabiendo ya cuál fue el aviso y dónde está la víctima. El trabajo en la escena consiste en buscar «cosas que no encajan» y cualquier cosa que no sea natural. La primera observación de Khare es sangre sobre un coche. Los investigadores interpretan las manchas como compatibles con una herida de bala, con el cuerpo golpeando el coche y deslizándose hacia abajo.

En el coche se encuentran casquillos de bala, y uno de los objetos resulta ser un proyectil real. Cuando le preguntan dónde podría haberse situado el tirador, Khare sugiere un punto detrás del coche, y los investigadores lo aceptan como una posibilidad. Luego llega un hallazgo importante: un arma escondida en un neumático, posiblemente el arma homicida. Khare admite que le cuesta mantener la profesionalidad. De niña quería ser detective después de leer The Boxcar Children y Nancy Drew. Khare también describe un equilibrio incómodo entre la emoción de encontrar una pista y la impresión de imaginar la escena como real.

Después, los investigadores le piden a Khare que se ponga en el lugar del tirador y calcule dónde caerían los casquillos según distintas hipótesis. Todavía no saben dónde estaba el tirador, y el número de casquillos indica que se efectuaron varios disparos.

La persona que dio el aviso, la novia de la víctima, vive en el primer piso del edificio. A partir de estas pruebas, Khare formula una primera hipótesis de trabajo: el autor disparó cinco veces desde la escalinata de la entrada, escondió el arma en el neumático y huyó. Como la llamada de la novia al 911 le pareció sospechosa a Khare, la novia se convierte en su principal sospechosa.

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Documentarlo todo para el jurado

A continuación, cada prueba recibe una placa numerada y se fotografía. Los especialistas describen cómo se dispara a 90 grados en un sentido y a 90 grados en el otro, y cómo se capta la relación espacial entre los objetos. Insisten en ello porque esas imágenes son las que se proyectarán en el juicio, y hay que mostrarle al jurado lo que vieron los investigadores. Uno de los investigadores menciona que esa misma semana tomó 797 fotos durante un par de registros con orden judicial. Khare bromea con que las influencers de Instagram sacan esa cantidad para una sola foto.

Entre tarea y tarea, la conversación gira hacia el lado emocional del trabajo. Khare pregunta si da miedo o si es triste. La respuesta es que algunas partes pueden ser tristes, pero ayuda pensar en todo el bien que hace este trabajo. Escalante dice que se alegra de tener una compañera porque normalmente hace este trabajo solo. Los investigadores afirman que las parejas de trabajo importan: los compañeros se complementan y aprenden a anticipar lo que el otro está haciendo y pensando. Khare decide que el verdadero objetivo del reto es tener una relación «de mejores amigos» con su compañero. Empieza a idear un saludo secreto con Escalante, que se convierte en una broma recurrente durante el resto del episodio. Su frase estrella, «evaluar la escena», sobrevive a varias revisiones, y se elimina un giro por motivos de seguridad.

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Manipular el arma y el ritmo real del trabajo en la escena

Khare saca ella misma el arma del neumático y dice que se siente «muy raro» tocar un arma sabiendo que una hora antes alguien la usó para acabar con una vida. Los investigadores le piden que revise el marcaje del culote de los cartuchos, que dice «R-P Luger», y que confirme que todos coinciden.

El episodio aborda entonces una de las mayores distorsiones de la televisión: el tiempo. Procesar escenas como esta puede llevar más de 10 horas, y los casos más complejos pueden alcanzar las 35 horas de procesamiento sobre el terreno. Escalante describe la carga de trabajo: seis equipos de homicidios de cinco detectives cada uno con los que trabaja, y a veces seis homicidios a la vez en San Diego. Una integrante del equipo dice que a veces ve a Ricky más que a su propio marido.

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Los láseres cambian la hipótesis

Para reconstruir los disparos, el equipo coloca láseres en varillas de trayectoria introducidas en los orificios de bala del coche y usa niebla para que los haces sean visibles. Los láseres trazan la trayectoria de las balas hasta el balcón del segundo piso, no hasta la escalinata.

Esto echa por tierra la hipótesis de Khare. Los casquillos en el suelo hacían pensar que el tirador estaba en el primer piso. En cambio, la trayectoria apunta al segundo piso, y la novia vive en el primero. Cuando Khare sugiere que, al final, quizá no fue la novia, la experta en armas de fuego se niega a especular sobre quién es el sospechoso. Su opinión e interpretación abarcan un único punto: los disparos se hicieron desde el balcón. Sin ningún sospechoso sólido, la investigación se centra en las pruebas forenses recogidas en la escena.

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Procesar el arma en busca de huellas: contaminación y superglue

La narración da entonces un salto de dos días. Se han recogido la pistola, una bala y seis casquillos, y la autopsia se hizo el día anterior. La tarea de Khare es procesar el arma en busca de ADN y huellas dactilares. Dice que está nerviosa, porque lo que se encuentre podría decidir si alguien va a prisión y si se atrapa a la persona correcta.

Comete errores de principiante de inmediato. Le dicen que puede sujetar la empuñadura porque ahí no habrá huellas. Después deja el arma sobre una superficie sucia justo después de que le digan que no lo haga. Admite que habría arruinado un caso real y dice alegrarse de que se trate de una escena simulada.

Una inspección visual con luz no revela nada que parezca una huella dactilar clásica. El arma pasa entonces a una cámara de éster de cianoacrilato (fumigación con superglue). Según explica la especialista, la cámara aumenta la humedad y una placa calefactora calienta una pequeña cantidad de pegamento hasta que se evapora en forma de vapor. El vapor llena la cámara y fija las huellas al arma, de modo que las huellas que no se veían se vuelven visibles. Después aparecen muchas más huellas. Khare observa que el pegamento añade contraste, y la especialista está de acuerdo.

Solo entonces llega el paso conocido de la televisión: pasar polvo sobre las huellas y levantarlas con cinta. De nuevo bajo la luz, las huellas han aparecido. Los levantamientos se depositan en el almacén de pruebas y se envían a la unidad de huellas latentes para ver si identifican a alguien.

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Un caso que tardó cuatro años

Mientras el arma está en la cámara de fumigación, Khare pregunta por el caso más significativo en el que ha trabajado la especialista. En 2009, una niña fue hallada asesinada en una casa abandonada, y el equipo pasó probablemente más de un mes procesando aquella escena. La detención se produjo cuatro años después, y el hombre fue condenado. Tras testificar, la especialista salió al pasillo y un hombre se le acercó y le dijo que era el padre de la niña. Abrazó a la especialista y le dijo que no tenía ni idea de cuánto trabajo dedican los investigadores. La historia muestra la lentitud y la perseverancia que, según el episodio, la televisión tiende a comprimir.

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La unidad de Armas de Fuego y las huellas balísticas

Mientras se procesan las huellas latentes, el siguiente paso es confirmar que el arma de la escena fue realmente la que efectuó los disparos. Merzwski le muestra a Khare la colección de referencia de la unidad de Armas de Fuego. Va desde revólveres y diminutas pistolas semiautomáticas hasta armas muy pesadas, una pistola oculta en una hebilla de cinturón y un lanzagranadas. La colección existe con fines de formación y para que los examinadores puedan reconocer cualquier tipo de arma y testificar sobre ella, desde mosquetes de pólvora negra hasta armas de fuego totalmente automáticas.

El episodio explica que un arma disparada deja marcas microscópicas en la bala y en el casquillo, que funcionan como huellas dactilares balísticas. Como se recuperó una bala en la escena, se puede hacer una prueba de disparo con el arma sospechosa y comparar las marcas. Khare dispara el arma dentro de un tanque de agua, que atrapa la bala en perfecto estado sin alterar sus marcas, mientras un dispositivo aparte recoge el casquillo. Khare compara el tanque con el baño de hielo que usa para el boxeo. La bala de prueba muestra los campos y estrías que dejó el cañón.

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Bajo el microscopio de comparación

Un microscopio de comparación permite a un examinador ver dos objetos a la vez, casi como una superposición. La prueba de la escena está a la izquierda y la de la prueba de disparo, a la derecha. La primera impresión de Khare es que parecen coincidir, pero que algo no cuadra del todo, y no está segura de si eso importa. Merzwski dice que es justo lo que cabría esperar. Señala la impresión del percutor y las marcas de la cara del cierre, incluidas las marcas del arrastre del percutor. Estas marcas respaldan la conclusión de que ambos casquillos fueron disparados por la misma arma. Los casquillos de la escena del homicidio procedían del arma recuperada.

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Cotejar huellas no es pulsar un botón

Aquí el episodio hace otra corrección a la televisión. Solo es posible obtener una coincidencia de huellas dactilares si la huella de la persona ya está en una base de datos. La búsqueda en sí puede llevar varias horas, según lo estrechos o amplios que sean los parámetros.

Una examinadora de huellas latentes le muestra a Khare lo que buscan los examinadores. Una bifurcación es el punto en que una cresta se divide en dos, y una cresta terminal es aquella que se interrumpe de forma abrupta. Los examinadores buscan estos rasgos uno junto a otro. La huella de comparación procedía de un registro del DMV. Khare pregunta si el resultado es concluyente. La formulación de la examinadora es cuidadosa: la impresión del cargador «ha sido identificada con este registro del DMV». Eso identifica quién manipuló el arma, y la siguiente pregunta es cómo llegó la huella al cargador.

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El interrogatorio: primero, la confianza

Khare pregunta si esta es la parte del poli bueno y el poli malo y si puede dar un golpe en la mesa. Escalante dice que nada de golpes en la mesa. Explica que el primer objetivo es crear un clima de confianza cómodo y obtener información crucial para la investigación. Piensan hacer de «poli bueno» todo el tiempo, con la verdad como único objetivo.

El sospechoso, Norman, dice que pasó el 15 de marzo viendo una película en un Century Cinema del oeste de la ciudad con una mujer llamada Brooke. Conoce a la víctima, Chris, porque es su vecino. No conoce personalmente a la novia de Chris, pero dice que la pareja discute mucho y a gritos. Dice que vio a Chris por última vez unos tres días antes. Cuando le dicen que a Chris le dispararon delante de su apartamento, y le recuerdan que hay cámaras de vigilancia por todas partes, niega saber nada. También comenta que, por lo que parece, Chris no era muy buena persona.

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La pausa y la presión sobre la coartada

Los investigadores salen para deliberar. Khare dice que ha sido intenso y que ya no está segura de que sea la persona correcta. Escalante señala que el sospechoso parecía un poco esquivo cuando salió el tema de Chris. Su plan es cuestionar la historia de la película: no hay registro de ninguna compra de entrada con tarjeta de débito. De vuelta en la sala, Norman sugiere que pagó en efectivo o que se confundió. Cuando le dicen que Brooke afirmó no haber estado con él ese miércoles, cambia su versión. Estaba en casa y oyó a la pareja discutir.

Los investigadores le ofrecen entonces una salida. Si estaba defendiendo a la novia en una situación de legítima defensa, podrían investigarlo y corroborarlo. Le preguntan quién parecía ser el agresor y le dicen que este es un momento decisivo. Él dice que vio a Chris perseguir a su novia hasta la calle y atacarla, pero insiste en que él no lo mató. Ese desliz se convierte en el punto de inflexión. Escalante señala que nunca le dijeron que Chris había muerto. Norman dice que no puede afirmar que le apene que haya ocurrido.

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Confrontarlo con seguridad

Durante una segunda pausa, Escalante aconseja a Khare. Si está segura de que él lo hizo, debe mirarlo a los ojos y decírselo. Khare vuelve a entrar y expone los hechos. Sus huellas dactilares, y solo las suyas, estaban en el arma, y la trayectoria conduce a su balcón. Le dice que no le está preguntando si lo hizo, sino por qué. Necesita saber si tiene delante a un asesino al que no le importa nadie o a una buena persona que se encontró con una situación e intentó hacer lo correcto.

Norman confiesa. Dice que vio a Chris perseguir a la novia hasta la calle y golpearla, y que creyó que Chris iba a matarla. Dice que cogió su pistola solo con la intención de asustarlo, pero que luego no pudo parar y siguió disparando hasta que Chris quedó en el suelo. Khare le da las gracias por decir la verdad, y ahí termina la simulación.

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Lo que la televisión deja fuera

Khare dice que el interrogatorio fue «muy difícil». Su conclusión es que Hollywood muestra casos complejos que se resuelven con solo pulsar un botón. Lo que no refleja es lo mucho que trabajan estos investigadores: las horas de procesamiento de la escena, la documentación para el juicio, las lentas búsquedas de huellas y los cuidadosos límites sobre lo que un experto está dispuesto a afirmar. El episodio termina atando un último cabo suelto. Khare y Escalante por fin ejecutan el saludo secreto completo, que termina con «evaluar la escena» y «compañeros en el crimen».