Gameplay comentado de Don't Pee: aguantarse las ganas de orinar, reunir piezas y construir un inodoro propio

Traducido del 日本語

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Resumen

Este vídeo es un registro de una partida completa del juego de Steam Don't Pee, comentada con la voz de Kotonoha Akane de A.I.VOICE. El protagonista, que ha bebido demasiada cerveza, siente ganas de orinar en plena madrugada y deambula por su casa buscando el baño. Parece un juego en el que solo hay que llegar al inodoro, pero en realidad hay que encadenar exploración y recogida de objetos para, al final, montar el propio inodoro. Quien comenta empieza presentando el juego con frases grandilocuentes y mantiene ese tono durante toda la partida.

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Un despertar a oscuras y un primer fracaso que resultó ser un sueño

El protagonista bebe demasiado antes de dormir y, al despertar, le asaltan de repente unas ganas tremendas de orinar. La habitación está a oscuras y apenas se ve nada; la cámara se controla con el ratón y el movimiento, con WASD. Lo primero que encuentra quien comenta es una linterna, y comenta que es un alivio porque estaba tan oscuro que parecía FF16.

Son la 1:10 de la madrugada. Al dirigirse al baño, el inodoro desaparece misteriosamente sin dejar rastro. Aun así, parece que hay otro baño en la planta de abajo. En ese momento salta de golpe un evento de tiempo rápido (QTE), y el protagonista, incapaz de contenerse, lo esparce todo a lo grande. Sin embargo, solo era un sueño. Mientras quien comenta dice «qué susto», el juego vuelve a empezar desde la escena del despertar.

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Acostumbrarse a los QTE de las ganas de orinar

La segunda vuelta también empieza con la linterna. Con la determinación de que esta vez va a ganar, después de haberse asustado tanto que se le escapó un poco, quien comenta consigue resistir el QTE de las ganas de orinar. Eso sí, parece que tropieza con un zapato, al que le suelta: «Que no se te ocurra volver a llevarme la contraria».

En este juego, cada vez que llega una oleada de ganas de orinar, hay que superar un QTE para contenerla. A mitad de partida, quien comenta dice que «ya me estoy acostumbrando a aguantarme», y al desplazarse recurre a menudo a asomarse desde detrás de las coberturas para observar (quick peek). Según explica, es una costumbre que se le quedó grabada jugando a Escape from Tarkov. También hay un momento en el que se sorprende al descubrir que existe un control llamado «mantener tecla».

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Exploración de la planta baja: un objeto lleva al siguiente

Al llegar al baño de la planta de abajo, resulta que ese inodoro tampoco se puede usar. Lo que llama la atención en la estancia es un frigorífico sellado a conciencia, pero por ahora no se puede abrir.

Al dirigirse al salón se oyen ruidos y voces, y quien comenta se pone en guardia pensando que quizá haya un enemigo. Aquí empieza una cadena de acertijos:

  • Usar desde el inventario un mando a distancia que ha recogido para subir el volumen de la televisión
  • Sacar una moneda de una hucha
  • Conseguir un martillo de una lavadora que, mires como lo mires, funciona con monedas
  • Romper con el martillo la barricada de una puerta bloqueada

Es un sistema en el que cada objeto abre el siguiente lugar, y quien comenta dice que da gusto romper la barricada con el martillo.

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El sótano, la llave del frigorífico y un concurso de aguante que no termina

Tras la puerta rota está el sótano, donde, aguantándose las ganas, consigue unas cizallas. Dentro del frigorífico aparece una llave, y quien comenta observa: «Parece que anoche iba bastante borracho». Con ella se puede abrir la cerradura del baño, así que tiene la esperanza de que por fin se haya terminado.

Pero el inodoro no se puede usar, y el concurso de aguante continúa. En un momento hay una escena en la que se manejan los números «8157-3192», y justo después también consigue contener sin problemas otra oleada de ganas.

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Algo que empieza a hablar, un portal misterioso y pintura amarilla

Después, algo empieza a hablar de repente y aparece un portal misterioso. Quien comenta decide dejar el portal de lado por el momento y sigue explorando la casa.

Lo siguiente que encuentra es un pico. Como el sótano conducía a una cueva, piensa que debería poder usarlo allí. En la cueva hay rocas marcadas con pintura amarilla. Quien comenta se refiere a ella como «la típica pintura amarilla» que ponen los desarrolladores para guiar al jugador, un recurso habitual en los videojuegos. Al romper las rocas con el pico se obtiene arcilla, y mientras comenta que si te despistas con una tarea tan mecánica te vienen las ganas, reúne tres unidades de arcilla.

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Las piezas del inodoro había que fabricarlas uno mismo

A continuación, rompe con el pico una puerta bloqueada por rocas. Atraviesa un pasadizo que, según quien comenta, parece de Mario 64, comprueba la retaguardia y abre una puerta, tras la cual encuentra un toallero y un asiento de inodoro. Es la primera pieza del inodoro que consigue, y quien comenta se da cuenta de que quizá sea un juego de «completar el inodoro».

Al explorar la segunda planta encuentra una mesa de fabricación. Diciendo «si hablamos de arcilla, hablamos de recipientes; y si hablamos de recipientes, hablamos de inodoros», fabrica una taza de inodoro con la arcilla. Incluso durante la fabricación las ganas de orinar atacan sin piedad, pero las supera y completa la taza.

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Conseguir la cisterna al otro lado del portal

Tras hacerse con un rifle que colgaba de una estantería, quien comenta por fin se lanza al portal. El destino es un espacio misterioso en el que algo gigantesco lo observa. Hay lo que parece un dispositivo de teletransporte y, avanzando un poco al azar, encuentra un edificio sospechoso. Allí está la cisterna, con lo que ya tiene la tercera pieza.

Vuelve al punto de partida y toma otra bifurcación. Resistiendo por enésima vez, ya pasada la decena, las ganas de orinar, llega a lo que parece una mesa de fabricación de inodoros.

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El inodoro, terminado

Coloca las piezas una a una en la mesa de fabricación, después la taza y, por último, la cisterna, y el inodoro queda terminado. Según quien comenta, tras más de diez minutos aguantándose las ganas, por fin puede usar el inodoro. Al completar el juego lo acompaña con unas palabras grandilocuentes: «Elevemos oraciones y alabanzas sin reservas para que esta orina fluya sin estancarse jamás».

Para cerrar, quien comenta vuelve a presentar el juego con las mismas frases del principio y repasa cómo el protagonista logró aferrarse a un rayo de esperanza sin perder su dignidad como persona. El gameplay termina así: un juego que parecía consistir en buscar el inodoro resultó ser, en realidad, un juego en el que se construye el inodoro mediante exploración y fabricación.