Udon instantáneo «Okra y mekabu» de 158 yenes de Seven-Eleven: probarlo, versionarlo con umeboshi y natto e incluso hacerlo en casa
料理研究家リュウジのバズレシピTraducido del 日本語
Un conocido de Ryuji, investigador de fideos instantáneos, le escribió por LINE para pedirle que probara el udon instantáneo de Seven Premium «Okra y mekabu: udon con caldo de bonito y kombu». El envase pasa tan desapercibido que el propio Ryuji lo describe como «superdiscreto», y es de una línea que normalmente no compra. En el vídeo, Ryuji y su invitada, Eiko, comen este fideo instantáneo tal cual, lo versionan con umeboshi y natto y, por último, preparan una receta que lo recrea con udon congelado para comparar ambos.
Las cifras: 158 yenes, 222 kcal y 2,7 g de grasa
Según Ryuji, el producto salió a la venta más o menos el día anterior, y, aunque aclara que es «probablemente», cree que el fabricante es Myojo. Los fideos son udon no fritos y el precio es de 158 yenes. Le habían contado que lleva abundante okra y mekabu deshidratados como ingredientes.
Lo que más le llamó la atención a Ryuji fue la información nutricional. Por ración tiene 222 kcal, 2,7 g de grasa, 5,1 g de fibra y 4,0 g de sal equivalente, y comenta que es bastante más saludable que un fideo instantáneo normal. Las sopas de fideos de almidón tienen aún menos calorías, pero le pareció impresionante que se quede en 222 kcal ofreciendo la saciedad de un udon, así que decidió grabar el vídeo a toda prisa. Al parecer, el investigador no compra otra cosa que este producto, y su publicación en redes sociales acumulaba decenas de miles de «me gusta».
Eiko recuerda que un vídeo de «mazesoba al estilo agua de kombu» que grabó antes con Ryuji alcanzó unas 300.000 reproducciones en un solo día. Aquel producto era poco conocido y, aunque en el vídeo decían que comido tal cual no estaba bueno, tuvo tanta repercusión que los espectadores comentaban que iban a ir a comprarlo. Eiko, por su parte, casi nunca ha comido udon instantáneo. Los dos solo se acordaban de «Donbei» y «Akai Kitsune» como udon instantáneos que estuvieran buenos.
Primera impresión tal cual: «suave, pero está buenísimo»
Al abrir la tapa aparecen okra liofilizada y bastante mekabu cortado en tiras finas. El tiempo de preparación indicado es de 4 minutos, pero Ryuji lo abrió a los 3 minutos y medio. El fideo es un udon fino, distinto del fideo plano y delgado de Donbei. El caldo tiene una ligera textura espesa.
Lo primero que dijeron los dos al probarlo fue lo bien que huele el caldo. Ryuji afirma que es «suave, pero está buenísimo» y que lo compraría incluso a 200 yenes. Eiko comenta que la okra tiene presencia de verdad y que «da la sensación de estar comiendo de verdad», y no salía de su asombro de que estuviera tan bueno cuando no esperaba nada.
Ryuji dice que quizá elegiría esto antes que una sopa de fideos de almidón y que hacía tiempo que un fideo instantáneo no le resultaba un acierto así. Eiko dice que no da cargo de conciencia cuando apetece comer algo después de salir de copas, y que a partir de ahora quiere tomar esto después de beber. Sobre los fideos, ambos coinciden en que, a diferencia de los de Akai Kitsune, que son fritos, estos no lo son y por eso tienen una textura elástica. Ryuji supone que la textura espesa la aportan el mekabu y la okra.
Parece que el producto ya se vendió antes y que ha vuelto tras haberse dejado de vender una vez. Los dos coincidieron en que querrían que estuviera siempre a la venta.
Versión con umeboshi: como lleva poca sal, el ume le va bien
Ryuji ya intuía desde el principio que el ume le iría bien y había traído umeboshi. Su idea es que, como el caldo es suave de sal, no pasa nada por añadirle un poco más. Se quita el hueso a un umeboshi comprado, se trocea y se desmenuza para obtener la pulpa, y se pone la cantidad que se quiera. Ryuji comenta que en Seven-Eleven también venden umeboshi y que con karikari ume (ume crujiente) seguro que también está bueno.
Al probarlo, los dos reaccionan con un «sí que le va», y Eiko dice que «parece de un restaurante de udon». Ryuji llega a decir que les gustaría que sacaran una versión con ume como producto.
Versión con natto, y con ume y natto a la vez
A continuación añaden natto mezclado con su salsa y su mostaza. Ryuji pensaba que, si ya lleva mekabu, el natto tenía que irle bien. Eiko, en cambio, dice que, aunque se imagina que estará bueno, no logra imaginarse el sabor. Al mezclarlo bien, la textura espesa se duplica. Eiko lo prueba y dice que «se ha convertido en soba con natto», y ambos lo califican de «el natto es todo un sí».
Por último, añaden ume y natto a la vez; Ryuji lo llama «la forma definitiva» y Eiko responde: «Con esto me vale todos los días». La impresión es que ningún ingrediente choca, todo está en armonía y la textura espesa del natto encaja muy bien con el caldo. Ryuji recomienda que, si lo encuentran en Seven-Eleven, compren al menos dos. Explica que basta con apretar un poco de pulpa de ume en tubo para que el sabor cambie bastante, y que el natto, con solo mezclarlo y añadirlo, no estorba al sabor.
Receta para recrearlo: dos tipos de caldo en polvo y udon fino congelado
Cuando Eiko comenta que «parece fácil de hacer», Ryuji prepara una versión casera. Los ingredientes y los pasos son los siguientes, y según él basta con ponerlo todo en una olla y cocerlo.
- 300 cc de agua, 1 cucharadita de Hondashi, 1 cucharadita de caldo de kombu en polvo y una pizca de sal (para obtener un caldo mixto de kombu y bonito)
- 1 paquete de mekabu y unos 30-35 g de okra congelada picada
- 220 g de udon fino congelado (dos porciones de algo más de 100 g cada una; Ryuji explica que una ración de udon suele ser de 200 g)
- Natto y umeboshi al gusto
El mekabu también se vende en Seven-Eleven. En esta ocasión usó udon fino congelado porque pensó que le iría bien un udon fino, pero Ryuji comenta que sirve cualquier fideo fino del estilo del llamado «inaniwa udon», y que con udon seco también se consigue un resultado parecido al de un udon fino. Si es udon fino congelado, se hace en aproximadamente un minuto desde que rompe a hervir.
En un momento dado, Eiko señala que la versión instantánea parece llevar salsa de soja, y Ryuji le explica que la salsa de soja está en los fideos y que el caldo no la lleva. Eiko recuerda que el fideo instantáneo no tenía en absoluto un olor raro a kombu ni un sabor químico.
Comparando la versión casera
La versión casera terminada se ve casi igual que la instantánea. Los dos opinan que el sabor del caldo es «clavado». Como lleva mucho mekabu, la versión casera tiene más textura espesa y es más contundente. Además, como el udon congelado está bueno, la impresión fue que «sabe a restaurante de udon». Al añadir ume y natto, la textura espesa se superpone todavía más. Eiko dice que la versión con ume y natto juntos «la querría como menú completo».
Ryuji comenta que pensaba que con el fideo instantáneo era suficiente, pero que, hecho en casa, se convierte en una comida en condiciones. Aporta verdura y fibra, y con el natto también se suma proteína. Calcula que el mekabu cuesta poco más de 200 yenes por tres paquetes y, como viene en porciones individuales, comprarlo no supone una gran carga. Ryuji lo resume así: en coste gana el fideo instantáneo, pero en nutrición es mejor la versión casera, y además se puede aumentar el mekabu o la okra para hacerla más nutritiva. Al fin y al cabo, la gente compra fideos instantáneos precisamente porque le da pereza este trabajo, así que quien no quiera complicarse puede optar por el instantáneo y quien quiera incorporarlo a su alimentación diaria, por la versión con udon congelado.
Ryuji dice que, si no hubiera probado este fideo instantáneo, nunca habría hecho un udon con okra y mekabu, y da las gracias al fabricante. Eiko también coincide en que el mekabu es un ingrediente que no suele usar. El vídeo termina animando a probar el fideo instantáneo; a preparar, para las comidas del día a día, la versión con udon congelado, que se hace con solo ponerlo todo en la olla y cocerlo; y a probar también las versiones con umeboshi y natto.
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