Cien personas de 1 a 100 años encerradas en cubos de cristal: cómo se repartió medio millón de dólares

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Resumen

MrBeast reúne a 100 personas, una por cada edad de 1 a 100 años, y encierra a cada una en un cubo de cristal. Quien aguante más tiempo dentro de su cubo gana medio millón de dólares. Él mismo resume la pregunta del vídeo así: «Veamos cuál es la mejor edad». A lo largo de unos ocho días, el resultado depende menos de la resistencia que de las votaciones, las alianzas, las mentiras y el azar. Al final, la honestidad acaba siendo decisiva.

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Las reglas y las primeras promesas

El planteamiento es sencillo: el último en salir de su cubo gana. MrBeast avisa de que hay más de 300 cámaras instaladas en todas partes para vigilar cada movimiento. Al empezar, varios concursantes se presentan con confianza. El de 31 años asegura tener «la mejor vista y la mejor motivación». Un padre dedica el intento a su hija Emery, que cumple tres años ese sábado. El de 69 años dice sentirse bien y pensar solo en ganar.

La estrategia de los niños y las primeras salidas

Una de las primeras cosas que MrBeast observa es que los niños tienen «una estrategia loca». Una de ellas lo explica sin rodeos: hacer mucho ruido para que nadie pueda dormir y la gente quiera salir. Según el presentador, funciona. Varios ancianos no lo soportan y se van enseguida, e incluso algunos niños abandonan por el mismo motivo. Al anciano de un año más le dan una noticia de consuelo: ha durado más que el concursante de un año.

Un veterano de la Segunda Guerra Mundial dice que la prueba será «pan comido». A las pocas horas ya han salido diez personas. Entonces el equipo decide dejarlos solos el resto del día, y eso provoca todavía más abandonos. Los que se van dan razones variadas: querer ver a sus hijos, tener que ir a la escuela, aburrirse o echar de menos al perro. Cada eliminado recibe un premio por participar.

Otros llegan con motivos más fuertes para quedarse. Un hombre de familia espera pagar la deuda estudiantil de su hermana. Una persona de 70 años tiene un trato con un nieto y quiere demostrarle lo fuerte que es. Otra afirma que no necesita estrategia porque piensa quedarse «hasta Navidad».

Segundo día: el centenario se retira y el aburrimiento manda

Al empezar el segundo día quedan 76 personas. El concursante de 100 años, el veterano, decide retirarse y dice que es algo que su familia nunca olvidará. MrBeast resume su historia: luchó en una guerra mundial y compitió en un vídeo de MrBeast.

El presentador comenta que siempre le sorprende cómo la gente combate el aburrimiento en estos desafíos. Unos dibujan en las paredes con bálsamo labial o con desodorante, y otros construyen fuertes de almohadas. También explica cómo funciona el baño. Las cien habitaciones no tienen cañerías, así que el concursante acciona un mecanismo, se enciende una luz fuera del cubo y un miembro del equipo, Chris, le lleva un retrete portátil.

La primera votación y el juego de los tres vasos

A las 24 horas, MrBeast introduce un mecanismo que se repetirá durante todo el vídeo. Cada cubo tiene un botón verde y uno rojo. Si la mayoría pulsa el verde, habrá un desafío que eliminará a varios concursantes. Si gana el rojo, todo sigue igual. Algunos prefieren no arriesgarse («¿Por qué correr riesgos innecesarios?»), pero otros quieren sacar gente del juego. Votan 63 a favor del desafío y 13 en contra.

La prueba es un juego de los tres vasos a gran escala. Nolan y Chandler mueven los vasos con una bola debajo de uno de ellos durante una hora seguida, y quien acierte dónde está la bola sigue en el juego. Algunos se concentran mucho. Otros intentan despistar a sus vecinos señalando algo a lo lejos, y alguien comenta que el truco funcionó con el de 82 años. Muchos pierden la bola de vista y acaban dependiendo de lo que digan sus vecinos.

Ahí aparece la estrategia que marcará el resto del vídeo. Un grupo acuerda mentir y dar un color equivocado a quien pregunte. A la hora de votar, la confusión es evidente: «No sé en quién confiar», «¡No confíe en ella!», «No confío en el hombre de allí, en absoluto». Solo tres personas eligen el verde y fallan. La mayoría elige el azul y acierta. Al terminar el segundo día quedan 52 personas.

Mentiras, rencores y bandos

Después del juego crece la tensión. Quienes recibieron información falsa identifican a los responsables. Uno de los que mintieron admite que lo hicieron «solo por divertirse» y que los demás se lo tomaron a mal. El otro bando responde que, si hay que mentir para ganar, ellos no lo harán. Alguien advierte a los mentirosos de que han puesto a «un montón de gente» en su contra. Hay discusiones entre vecinos, e incluso se pide expresamente que salga el número 22. MrBeast dice que la tensión está en su punto más alto, y eso hace que se vaya más gente. Según el presentador, al final del tercer día los concursantes de 54 y 74 años son los blancos principales.

La purga: votar para expulsar

A mitad del cuarto día llega otra votación. MrBeast advierte de que este desafío no es como el anterior y pide votar con cautela. Aun así, solo nueve votan en contra. Una concursante explica su voto a favor: le gusta «sembrar semillas de caos».

La prueba consiste en que cada concursante escribe en un papel el número de otro, y el más votado queda eliminado. La ronda se repite diez veces. El presentador conecta esta prueba con la anterior: las personas engañadas pueden ahora expulsar a quienes les mintieron, y por eso, dice, vale la pena ser honesto. La primera ronda enfrenta al 54 y al 74. Un votante acusa al 54 de «arrogancia» y mentiras, y otro dice que la 74 no es una persona agradecida. El 54 tiene un bloque organizado detrás. La 74 pierde por solo dos votos, con 14.

La segunda ronda resulta especialmente dura. Varios concursantes coinciden en que el niño de 10 años debe irse porque, según uno de ellos, es un niño de mente fuerte que podría ganar si aguanta hasta el final. Otros dicen que es su favorito, y alguien le vota disculpándose porque teme ser expulsado si no lo hace. El niño queda eliminado, y MrBeast lo llama «la primera década eliminada». Uno de los que se quedan dice que lo echaron porque tenían miedo. El presentador se siente tan mal que lo invita al escenario como copresentador para el resto del desafío. Desde allí, el niño pide a todos que voten por el 14, y casi todos lo hacen.

En las siguientes rondas, los concursantes de cincuenta y tantos años forman el bloque de voto más poderoso, según MrBeast. Caen el 73 y el 71, ambos con 15 votos, y alguien comenta que los de 50 podrían acabar con todos los de 70. Después salen el 69, que recibe todos los votos, el 35 con nueve votos («Elegimos al azar», dicen) y el 21. La última expulsión sorprende al propio presentador: más de la mitad vota por la concursante de 96 años, de quien MrBeast dice que no es la mayor amenaza. Ella se despide diciendo que es lo que todos quieren y que está feliz. Al terminar la purga, MrBeast señala que gracias a su alianza los de 50 pasaron intactos por todo el juego de votaciones y que el 54, de alguna manera, volvió a sobrevivir.

Jenga hasta que queden diez

En el quinto día hay otra votación. Algunos prefieren esperar, convencidos de que pueden ganar si no hay más desafíos. Uno calcula que con el premio pagaría su casa y podría jubilarse. Otros creen que sus posibilidades mejoran con cada prueba. Votan 20 a favor y el desafío sigue adelante, lo que MrBeast califica de locura.

Cada cubo tiene una torre de Jenga. Los concursantes sacan bloques de uno en uno, todos excepto los rojos, y quien vea caer su torre queda eliminado. La prueba sigue hasta que solo quedan diez personas. La tensión es evidente: corazones acelerados, gente atenta al ruido de los bloques al caer y, en un caso, una torre que según MrBeast tembló 30 veces antes de la última eliminación. Una concursante, Brenda, llega al top 10 y no se lo puede creer. Su hijo dice que si mamá gana los 500.000 dólares se van a Disney World.

El balance de MrBeast es tajante: el Jenga ha eliminado a todos los mayores de 60 años y «el lado derecho del mapa es un páramo». Salen 15 personas en esta prueba y quedan 10 de los 100 iniciales. Los cubos vacíos se marcan con una X, y los supervivientes empiezan a notar la soledad: «Había un ser humano aquí», «No hay nadie a mi alrededor».

El juego de las canicas

El presentador está convencido de que no habrá más votos a favor de un desafío, pero esta vez la votación se hace en voz alta por micrófono y todos dicen que sí. Uno lo explica así: si se va, prefiere irse en un reto y no rindiéndose. MrBeast recupera el juego de las canicas de su vídeo de El juego del calamar, porque al público le había encantado. Los concursantes se enfrentan uno contra uno con su vecino, cada uno con diez canicas, y eligen libremente a qué juego jugar. A los 30 minutos solo sigue adelante quien tenga las 20.

Los duelos se resuelven de formas muy distintas. Una pareja decide jugárselo todo a cara o cruz, lo que alguien describe como «un lanzamiento de moneda de 500.000 dólares». En otro duelo, al contar las canicas falta una: el jugador tiene diez azules y nueve rojas. MrBeast avisa al rival de que, si le importa, debería encontrarla antes de que se acabe el tiempo. Aparece en una sábana y le da al rival una última oportunidad, que finalmente pierde. En un tercer duelo, el 54 lleva desventaja y tras varias rondas de piedra, papel o tijera propone jugar todo o nada a falta de un minuto y medio. MrBeast pregunta al rival por qué se arriesga teniendo 14 canicas contra 6, pero el rival acepta y el 54 gana todas. El presentador subraya que el 54 escapa de la eliminación una vez más. En otro duelo, dos participantes se dicen «te quiero» antes de la última jugada y terminan abrazándose. La perdedora dice que perdió contra una persona increíble.

Quedan cinco concursantes: 23, 40, 43, 52 y 54. Uno de ellos cuenta que ese día es el cumpleaños de su hija y que se ha dado cuenta de que no estará allí.

El veredicto de los 95 eliminados

MrBeast pregunta a los cinco si quieren reducir aún más el grupo con un desafío, y todos dicen que sí. Esta vez votan los 95 eliminados, y los tres con más votos se van. Algunos finalistas dicen estar tranquilos porque no se han hecho enemigos. Otros admiten que no saben qué piensan de ellos, y uno dice directamente que no cree caer bien a los eliminados.

Joe, el de 40 años, recibe diez votos, que no bastan para eliminarlo. El 23 queda fuera, algo que nadie esperaba, y lo describe como muy doloroso después de haber llegado tan lejos. El siguiente eliminado recibe 15 votos y cuenta que, tras pasar unos siete días allí y quedarse tan cerca del premio, no conseguirlo duele. La última eliminación enfrenta al 54 y al 52. El 54 está convencido de tener la mayoría de los votos, y los eliminados recuerdan frases suyas como «no confío en el hombre de allí» y «está acabado, muchachote». Efectivamente, recibe 37 votos. El 52 pasa a la final y dice que tiene un 50% de posibilidades de ganar medio millón de dólares.

Una sorpresa para un finalista

Como recompensa por llegar a la final, MrBeast prepara una sorpresa para el finalista que se perdía el cumpleaños de su hija. Detrás de unas cortinas aparece la familia, con el mensaje de que están orgullosos de esa persona gane o pierda. El finalista dice que no podría pedir nada más y que ellas lo son todo.

La final: el juego de los maletines

En el octavo día, los dos finalistas (52 y Joe, de 40) llevan más de una semana en los cubos. Uno dice que la meta ahora le parece mucho más alcanzable porque ya no compite contra otras 98 personas, sino contra una sola. El otro cree que un día más no hará que nadie abandone y que hace falta un desafío para obligarlos a salir. MrBeast les ofrece rechazar el desafío, pero eligen jugar, para su sorpresa.

La prueba final funciona así. Uno de dos maletines contiene el cheque de 500.000 dólares. Todo el plató, incluidos los camarógrafos, tiene los ojos vendados mientras MrBeast los mezcla. Los finalistas salen de sus cubos y se reúnen en el centro. Una moneda decide quién puede mirar dentro de su maletín, y esa persona será la única del set que sabe dónde está el dinero. La otra tiene que decidir si se queda con su maletín o se lleva el del rival. Uno de los dos lo define como un juego de faroles.

Sale cruz y Joe mira dentro. Cuando le preguntan, afirma que el dinero está en su maletín, que vio el logotipo de MrBeast y el cheque, y responde a las dudas con preguntas como «¿Usted qué cree?» y «Usted pasó bastante tiempo conmigo, ¿qué le parece?». Le pregunta directamente si promete que el dinero está ahí, y Joe dice que sí. La finalista de 52 años no le cree, piensa que el dinero lo tiene ella y se queda con su maletín.

Al abrir el maletín de Joe aparece el cheque. Joe había dicho la verdad todo el tiempo. Los presentes no salen de su asombro («Este hombre dijo literalmente que lo tenía»), y alguien recupera el lema que se repitió durante el juego: «Los buenos pueden ganar», «Vale la pena ser honesto». En un juego marcado desde el segundo día por las mentiras del juego de los vasos y las expulsiones por represalia, el premio acaba en manos de quien no mintió en el momento decisivo. Aunque la concursante de 52 años no gana, MrBeast le regala 10.000 dólares y un viaje a Disney para su familia, el mismo que su hijo había mencionado tras el Jenga.