De 1 dólar a 1.000 millones: MrBeast recorre yates cada vez más caros

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Resumen

En este video, Jimmy (MrBeast) y sus amigos Chandler, Chris, Karl y Nolan suben a embarcaciones de precios muy distintos para mostrar qué cambia a medida que sube el precio. Empiezan con un barco comprado por un dólar y terminan en una embarcación de 1.000 millones que, según Jimmy, es «tan grande como para alojar una ciudad entera en el agua». La pregunta que repite al principio y al final es: «¿Cómo construyen los humanos estas cosas?».

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El yate de un dólar: un barco que se hunde

La primera parada es el barco más barato posible. Jimmy le pregunta al vendedor por qué se lo vendió por un dólar, y la respuesta es práctica: el costo de almacenamiento seguía acumulándose y llegaba a 18.000 dólares al año.

En cuanto lo ponen en el agua se entiende el precio. Alguien comenta que el piso no debería moverse así, y Jimmy se da cuenta de que el barco «literalmente comenzó a hundirse justo cuando lo pusimos en el agua». Todos tienen que abandonarlo a toda prisa. Jimmy exclama «¡Mi bebé! Pagué un dólar por eso» y así termina el primer experimento.

El yate de un millón: más pequeño de lo esperado

El siguiente escalón es un yate de un millón de dólares. A Jimmy le parece «un poco más pequeño» de lo que había imaginado. Aun así, destaca una sala de estar sorprendentemente grande y una cubierta inferior con un dormitorio principal, un segundo dormitorio en el que él no puede estar de pie y camas dobles «para los niños». Cuando el camarógrafo le pregunta si tiene hijos, Jimmy señala en broma a Chris, Chandler, Karl y Nolan.

El tramo está lleno de bromas entre el grupo. Al final se cruzan con otro barco cuyos ocupantes reconocen a MrBeast y resultan conocer también el canal de ellos.

El yate de 10 millones: poder ponerse de pie

En el yate de 10 millones, lo primero que impresiona es la proa, «mucho más grande que el anterior». El comentario más repetido tiene que ver con la altura de Jimmy: al ver un dormitorio bonito bromea con que «por 9 millones más, puedo ponerme de pie». Bajando las escaleras hay cuatro dormitorios más grandes.

Un momento cómico llega en el baño. Jimmy pregunta por qué hay «dos baños uno al lado del otro». El equipo le explica que uno es un bidé, él pregunta por qué no usar papel higiénico, y el camarógrafo responde: «Eres muy estadounidense». Arriba hay otra zona de estar. Jimmy compara los asientos: los del yate de un millón eran de cuero y se calentaban, mientras que estos son muy suaves. Uno del grupo lo declara el barco más bonito en el que ha estado hasta ese momento.

El yate de 25 millones: una mansión flotante con helipuerto

El siguiente yate es tan grande que Jimmy invita a todos sus amigos. Según él, está pensado para albergar a 150 personas. Nolan responde a la pregunta de en qué se diferencia de una mansión con un simple «Esta es una mansión». Jimmy enumera una sala de estar, una oficina, un salón de masajes, dos comedores y siete dormitorios, por 25 millones de dólares. Más adelante, en el mismo tramo, habla de «un barco de 25 millones con 30 habitaciones».

Aunque el yate incluye un chef de clase mundial, el grupo quiere pizza, y Jimmy prepara una sorpresa. Les pregunta sobre qué están parados; tras varias respuestas en broma, la correcta es un helipuerto. Explica que Uber hace entregas en helicóptero, y un helicóptero aterriza en el barco en movimiento para entregar pizzas. Jimmy se ríe de la escena: a él le asusta estacionar en paralelo y el piloto acaba de aterrizar sobre un barco que navega.

Después de comer se tiran al agua y usan las motos acuáticas que, según Jimmy, vienen con un yate de ese precio. Tareq vuelca una de ellas. La secuencia cierra con un chiste de Jimmy: «Un yate de 25 millones y soy el único que lo disfruta».

El yate de 50 millones: tripulación a un botón de distancia

Jimmy presenta el yate de 50 millones con cifras: más de 200 pies de largo, cuatro pisos de altura, capacidad para más de 200 personas y una tripulación de 20 personas. Al pagar esa cantidad, explica, se recibe un control remoto para llamar a la tripulación en cualquier momento. Lo demuestra y una empleada acude a preguntar si la ha llamado; él le dice que solo quería enseñar cómo funciona. El mismo control mueve un televisor que sube y baja, aunque a alguien le parece lento.

El grupo se separa para explorar. Jimmy comenta que no sabe si está a mitad del barco, al final o apenas al principio. Mientras tanto, Nolan se queda dormido y pasa buena parte del día intentando encontrar al resto, preguntando a otras personas si han visto a MrBeast. Este chiste reaparece varias veces a lo largo del video.

En este yate aparece Pete Davidson. Durante una cena con un cordero entero, cuenta que prepara un programa llamado Bupkis. En el agua también hay un encuentro con otro barco: Jimmy saluda al dueño y este le muestra el trasero. Después arman una batalla con otra embarcación.

Jimmy cuenta además que había colocado vallas publicitarias flotantes (dice que ni siquiera sabía que se podían poner en el océano) y que muchos barcos se acercaban a ellas. Aprovecha para repartir chocolates de su marca, Feastables, a los ocupantes, incluso con un dron. Este tramo es promocional. Al caer la noche, Nolan por fin encuentra al grupo.

El yate de 300 millones: spa, cine y un piano que toca solo

A la mañana siguiente suben a lo que Jimmy llama uno de los yates más grandes del mundo. Según él, el yate de 300 millones es el 69.º más grande del mundo, tiene más de 50 tripulantes, seis pisos, muchas habitaciones de lujo y nueve dormitorios principales. Desde la base no se alcanza a ver la parte superior.

Jimmy va enumerando los lujos: una piscina enorme, una bañera de hidromasaje con vistas, un gimnasio de última generación frente al océano, una sala de cine con ventanas que se oscurecen automáticamente, una mesa que según dice vale 3 millones de dólares y un piano que se toca solo. «Quiero uno de estos en mi casa», comenta. Uno del grupo dice que si su barco tuviera gimnasio, haría ejercicio.

El grupo termina en el spa. Uno se corta el pelo, Karl apenas aguanta en la sauna y Nolan se mete en el hidromasaje caliente con una quemadura de sol. Más abajo hay un garaje con tantas motos acuáticas que Jimmy pregunta si «tienen suficientes».

En un momento Jimmy les pide que actúen como «multimillonarios ricos» y plantea un dilema: ¿preferirían 300 barcos de un millón o un solo barco de 300 millones? Uno comenta que con 300 casi tendrían uno para cada día del año, pero otro responde que no piensa cuidar 300 barcos. La balanza se inclina hacia el barco grande.

Tom Brady a bordo

Otro barco se detiene junto al suyo, y en él viene Tom Brady. Jimmy lo presenta como «el mariscal de campo número uno en la historia de la NFL». Brady recorre el yate con ellos, incluida la zona donde se corta el pelo, que según se comenta se convierte en un consultorio dental.

Arriba hay un helipuerto que Karl encuentra «mucho más agradable» que el anterior. Jimmy dice que así es como imagina una plataforma de helicóptero en un yate, no como la del barco de 25 millones. Allí juegan al fútbol americano. Jimmy reta a Brady a derribar su dron con un pase. Brady bromea con que, si lo consigue al primer intento, quizá debería salir de la jubilación, y alguien le dice «Papá, vas a fallar». Le da al primer intento.

Después Jimmy le advierte que Karl es probablemente el peor receptor al que ha lanzado y que no atrapará el balón a menos que se lo lance a la cabeza. Brady le da en el pecho, y la broma sigue: debía haberle dado en la cabeza. La noche termina en la sala de cine. Uno de los amigos dice que es sin duda el mejor barco hasta ahora, y Jimmy le recuerda que aún queda el de mil millones, que según él es cuatro veces más grande.

El barco de mil millones: una ciudad flotante

Para describir la última embarcación, Jimmy recurre a comparaciones: es más grande que tres Estatuas de la Libertad, mide 1.200 pies de ancho (según dice en el video) y tiene 17 pisos de alto, con capacidad para casi 10.000 personas. En los otros barcos cada uno tenía su habitación; este tiene más de 2.000. Menciona toboganes, un centro comercial cubierto, una cancha de baloncesto y «muchas otras cosas que ni siquiera puedo nombrar».

El grupo recorre un parque acuático en la cubierta superior, con música en vivo, y un piso entero dedicado a los deportes, donde juegan minigolf. Jimmy insiste en que no exageraba al llamarlo ciudad: según él, el barco tiene siete vecindarios. En esas zonas hay tiendas, restaurantes, salas de juego, un carrusel e incluso un Starbucks, además de un piso para espectáculos y eventos bajo techo. Lo que más los sorprende es un «bar biónico» que baja del techo del centro comercial, con brazos robóticos que preparan bebidas.

Chandler resume lo desproporcionado de la experiencia ante una sala enorme de butacas vacías: «¿Cómo puedo usar todos estos asientos? Solo soy una persona».

Compartir el barco con los suscriptores

Al principio tienen todo el barco para ellos solos. Jimmy dice que obviamente no necesita un barco gigante para él y que quiso compartir la experiencia con sus suscriptores, que suben a bordo y recorren el barco con ellos, incluido el carrusel. Como sorpresa final, Nolan los reúne y Jimmy anuncia que todos los suscriptores presentes recibirán un crucero gratuito de tres noches. Termina invitando a suscribirse a quienes quieran aparecer en un video futuro. El cierre incluye una promoción de Feastables vinculada a un video exclusivo.

El recorrido completa la comparación que Jimmy planteó al inicio. Va del barco de un dólar que se hundió nada más tocar el agua a una embarcación donde caben casi 10.000 personas, y en ese punto final vuelve a hacerse la misma pregunta con la que abrió el video: cómo construyen los humanos estas cosas.