De dónde viene la casa mallorquina: Carlos García-Delgado y la pista de Ibiza
Fundación Juan MarchEn la cuarta y penúltima sesión del ciclo «Hecha entre muchos. Arquitectura popular del Mediterráneo», celebrada en la sede de la Fundación Juan March en Palma, el arquitecto y urbanista Carlos García-Delgado abordó una pregunta concreta. El título general hablaba de arquitectura popular balear, pero él anunció que se centraría en algo más preciso: la casa más típica de la Mallorca rural. Es una casa de fachada ancha, con puerta central y una ventana a cada lado, que en Mallorca funciona casi como la casa. Quería averiguar cuándo se empezó a construir, quién la introdujo y cómo pudo extenderse por toda la isla de forma tan absoluta.
Su respuesta final contradice la hipótesis de la que él mismo partió en sus primeras investigaciones. Según García-Delgado, esa casa no la trajeron los catalanes en 1229 ni los musulmanes antes que ellos, sino los romanos. Llegó a esa conclusión al comparar Mallorca con Ibiza.
El presentador y la trayectoria del ponente
Pablo, el presentador, recordó el sentido del ciclo. Frente a la figura del arquitecto estrella, quería hablar de ese otro arquitecto anónimo que es el pueblo: una arquitectura que no responde a la visión genial de una persona, sino al esfuerzo continuado de una comunidad a lo largo del tiempo.
Presentó a García-Delgado como un habitual de la casa, con intereses muy diversos, que ha escrito sobre urbanismo y también sobre el carácter de los mallorquines a través de un álter ego literario. Empezó a ejercer como arquitecto y urbanista en 1972, después de estudiar arquitectura e ingeniería industrial en la Universidad Politécnica de Cataluña, donde también fue profesor. Como urbanista participó en los equipos de los planes especiales de los centros históricos de Málaga y Palma. Entre sus libros, el presentador destacó Las raíces de Palma (2000), El yo creativo (2022) y el reciente El origen de Colón, más allá del ADN. Sobre el tema de la sesión ha publicado dos títulos que el presentador calificó de clásicos: Arquitectura tradicional de la isla de Mallorca (1992) y La casa popular mallorquina (1996). Desde entonces, añadió, ha seguido investigando y elaborando las teorías que iba a exponer.
Antes y después de la Revolución Industrial
García-Delgado organizó toda la charla en torno a un corte: antes y después de la Revolución Industrial. Hasta el siglo XX, sostuvo, las cosas cambiaban muy despacio y evolucionaban de generación en generación. Para dar la escala del cambio posterior recordó que desde el 1 de enero de 1900 la población mundial ha pasado, según su cálculo aproximado, de en torno a mil millones a 8.000 millones. Propuso una imagen: si el tiempo desde el Neolítico midiera dos metros, un siglo sería un milímetro. En ese último milímetro, dijo, la Revolución Industrial acabó con un periodo que venía del Neolítico.
En Mallorca, según él, la casa de la que iba a hablar se mantuvo con mucha claridad hasta mediados o finales del siglo XX, y con la industrialización «se ha ido un poco a pique».
Los objetos hechos a mano: el llaüt como modelo
Antes de entrar en la casa, se detuvo en los objetos artesanales, porque para él la casa evolucionó igual que ellos. Hoy, dijo, cualquier diseñador se plantea innovar y hacer algo distinto de lo que se hizo antes. Durante miles de años no fue así: el artesano se preocupaba de perfeccionar lo que había recibido de sus antepasados.
Su ejemplo fue el llaüt mallorquín, que calificó de «verdadera joya de diseño». Aseguró no haber visto en todo el Mediterráneo, ni en el resto de España, Italia, Grecia, Marruecos o Turquía, una barca comparable. Atribuyó esa calidad al trabajo minucioso de los mestres d'aixa mallorquines. Cada vez que hacían un llaüt nuevo tenían en mente el tipo que se había construido durante siglos. Su primera aspiración era hacerlo tan bien como sus antepasados y, si acaso, mejorar algo. Así evolucionaban los diseños hasta la Revolución Industrial.
Extendió la idea a la ropa y a la cerámica de uso doméstico. Por ejemplo, el botijo de hace cincuenta o cien años no era muy distinto del que usaban los romanos, porque había evolucionado lentamente y probablemente casi siempre para mejor. Añadió que el llaüt de la imagen es seguramente de los últimos de madera. Ahora se fabrican de plástico y, según los expertos que los tratan a diario, no navegan igual. Él reconoció no ser navegante, pero dijo estar convencido de que tienen razón.
Un repaso a la historia de Mallorca: talayóticos y honderos
Para situar la casa hizo un resumen histórico. La cultura talayótica habría empezado hacia el 2000 o el 1500 a.C. La caracterizan los talayots, construcciones troncocónicas y mastodónticas que él interpreta como fortalezas para protegerse de los tiros con honda, el arma de los habitantes de Mallorca y Menorca durante siglos. Según García-Delgado, esa defensa explica que ni griegos, ni cartagineses, ni romanos entraran en la isla hasta muy tarde. Los honderos eran capaces de agujerear los cascos de los barcos y hundirlos. Describió la talayótica como una cultura muy encerrada en sí misma.
Los talayóticos, explicó, eran más aliados de Cartago que de Roma, y los honderos trabajaban más para los cartagineses. Roma no entró en Mallorca hasta después de la caída de Cartago, que él situó en el 145 a.C. En el 123 a.C., unos veinte años después, los romanos consiguieron desembarcar protegiendo los cascos de los barcos con pieles. En ese momento, subrayó, Mallorca seguía en la prehistoria: no conocía la escritura ni la moneda, cuando en Grecia la Ilíada y la Odisea se habían escrito siglos antes.
El contraste con Ibiza es central en su argumento. Ibiza no era talayótica ni tenía honderos. Estaba ocupada por los cartagineses desde aproximadamente el siglo VI a.C. y pertenecía a un ámbito púnico que ocupaba la costa sur del Mediterráneo, Andalucía y la península hasta Cartagena. Mientras tanto, Mallorca y Menorca seguían al margen de lo que ocurría en Grecia, en el norte de África o en Roma.
Las cabañas de roter
Antes de llegar a la casa protagonista mencionó otras edificaciones ancestrales, como las cabañas de roter. Admitió no saber qué antigüedad pueden tener, aunque supone que es mucha, probablemente anterior a los romanos y más relacionada con la cultura talayótica.
Explicó quiénes eran los roters. En Mallorca hay poca tierra cultivable fuera del llano, y el resto del terreno es muy pedregoso. Había que limpiar los campos de piedras, y con ellas se construían bancales: muros de contención que creaban terrazas planas cultivables. El roter hacía ese trabajo sin cobrar. El acuerdo habitual con el propietario le daba derecho a un número determinado de cosechas una vez que el campo fuera cultivable. Vivían con una sobriedad tremenda, comían lo que podían cultivar ellos mismos y tardaban años en obtener beneficio. Al final entregaban al dueño el campo abancalado. Las cabañas donde vivían estaban hechas con abundante piedra, que era lo que sobraba, y con techos de lajas de piedra y ramas de acebuche, una madera muy resistente.
La casa de tres huecos: un tipo repetido incansablemente
Después presentó a la protagonista: una casa en planta baja con puerta central y una ventana a cada lado. En la imagen aparecía su dueño fumando en pipa al sol, entre gallinas. Cualquiera diría que es la casa que dibuja un niño, reconoció. Pero sostuvo que no es tan evidente y que tiene una historia que explica su presencia en Mallorca.
La versión más sencilla tiene una sola crujía: su profundidad es la longitud de una viga de madera apoyada en el muro de fachada y en el muro trasero. A menudo se le añadían a los lados espacios para almacén o cochera, pero en las imágenes se distingue claramente el núcleo central como la idea original y el resto como añadidos. Señaló que las pequeñas ventanas laterales delatan una antigüedad considerable. Eran ventanucos sin vidrio, pensados solo para dar algo de luz y ventilación, no para mirar afuera. De una de esas casas dijo que se creería perfectamente que fuera del siglo XV. En algunos ejemplos el marco entero de la ventana es una única piedra monolítica, tan pequeña que apenas hace falta reja.
El tipo evoluciona sin perder su lógica. Se le añade un piso superior que originalmente servía de granero, con una ventana central grande por la que se echaba el grano directamente desde un carro o una escalera. A menudo el piso superior repite exactamente el dibujo del inferior, con un hueco central más grande que la puerta de abajo justifica. García-Delgado admitió que podía haber una razón funcional, porque la estancia central era más importante que los dormitorios laterales, pero lo que le llamó la atención fue la voluntad de repetir. Se detuvo en un ejemplo que calificó de «fantástico»: una casa con las ventanas superiores desplazadas de los ejes que, aun así, mantiene la simetría.
Para él, la simetría es la característica fundamental. La casa puede crecer en altura o añadiendo crujías paralelas en horizontal, pero conserva siempre una simetría rigurosa y una circulación central. Desde la puerta se suele ver el fondo, con un eje visual abierto hasta el huerto o el jardín trasero. Mostró plantas de una casa que situó en Porto Petro: la casa mínima, la misma con una segunda crujía detrás y la misma con un piso superior, a veces con escalera independiente. Siempre es el mismo tipo. En un caso, los constructores mantuvieron la simetría incluso con la escalera, aunque eso interrumpe la visual desde la entrada. Él lo presentó como una solución ingeniosa e interesante arquitectónicamente. Recorrió además ejemplos de Valldemossa y de Felanitx, ya plenamente urbanos, y una casa racionalista de los años 30 o 40 del siglo XX en Felanitx. Esa casa, dijo, mantiene la idea incrustada en la mente de su arquitecto, cuando antes no había arquitectos y construían los maestros de obras o los propios habitantes.
Para describir esa mentalidad usó la analogía del sastre. Si hoy uno encarga una americana, el sastre la hace automáticamente con solapas, botones y la forma que los hombres llevan usando desde tiempo inmemorial. Del siglo XIX hacia atrás, decir «voy a hacerme una casa» era lo mismo: la casa era puerta, dos ventanas y, arriba, tres ventanas. Si al artesano se le ocurría una mejora, la introducía «con mucho atrevimiento». Si funcionaba y era bien acogida, pasaba a formar parte de la información acumulada que hacía que las casas estuvieran bien diseñadas, igual que la ropa.
Primera hipótesis: ¿la trajeron los catalanes? La casa gótica de Jaume II
La primera sospecha obvia, dijo, es que la casa llegara con la conquista de 1229. Ironizó con que en Mallorca muchas veces parece que la historia empieza ese año, cosa que no es cierta, pero es lo primero que hay que comprobar. Según García-Delgado, la respuesta es rápida y negativa. Para darla se detuvo en el reino independiente de Mallorca, un periodo que considera fascinante y del que cree que nunca se acabará de hablar.
Jaime I dejó a su hijo Jaime II el reino de Mallorca como reino independiente, con capital en Perpiñán, donde todavía se puede visitar el castillo de los reyes de Mallorca. Recordó que ambos reyes habían nacido en Montpellier. Llamó a Jaime II «un fenómeno» colonizando la isla. Según él, fue el primer rey de Europa que, mediante las ordinacions, hizo aparecer un campesino libre que no dependía de ningún señor, en una Europa feudal. Destacó que su tutor había sido Ramon Llull. Las ordinacions ofrecían a quien quisiera instalarse créditos muy ventajosos para construir su casa en el pueblo. Jaime II fundó, según recordaba, doce pueblos de nueva planta, con un trazado hecho por urbanistas instalados en Sineu, en el centro de la isla.
La parcelación de esos pueblos, explicó, no respondía a la casa de tres huecos, sino a la llamada casa gótica europea o catalana, todavía más simple. Son dos paredes separadas por la longitud de una viga, unos 4 o 5 metros, con una puerta abajo y una ventana arriba. Las parcelas eran estrechas porque se pensaron para esta casa. Comparó el plano de Aigues-Mortes, planificada hacia 1240, con el de Campos. En Campos, dijo, la calle principal de entrada al pueblo sigue llena de estas casas. Cree que algunas de las que mostró son casi con seguridad de las primeras, del siglo XIV, a partir de 1300.
La diferencia estructural es clave para su argumento. En la casa de tres huecos las vigas se apoyan en la fachada y en el muro trasero. En la casa gótica se apoyan en las paredes medianeras. Como es estrecha, la casa gótica tiene que ser profunda, deja espacios intermedios sin ventilación y resulta más insalubre. La de tres huecos, en cambio, ventila todas sus estancias hacia la calle o hacia el patio trasero, y el ponente la consideró mucho más higiénica. En la casa gótica era habitual que la planta baja albergara a los animales o el taller del artesano, carpintero o herrero, y que la vivienda estuviera arriba. Es una casa vertical: si crece, lo hace en altura, porque las crujías que añada en profundidad quedarán oscuras. Mostró como ejemplos un pueblo catalán y San Gimignano.
Su conclusión fue que la casa popular que importaron los catalanes no era la de tres huecos, sino la gótica estrecha. Esta sigue existiendo en muchos pueblos y comparte el espacio con la otra. Pero cuando en Mallorca alguien quiere hacerse una casa, afirmó, siempre piensa en la de fachada ancha.
Dos anomalías que delatan otra idea de casa
García-Delgado señaló dos rarezas de la casa gótica en Mallorca. La primera es que allí las vigas nunca se apoyan en las medianeras, como sería natural en ese tipo. Se apoyan en la fachada y en una pared intermedia, con una segunda crujía detrás. Es decir, se repite el sistema constructivo de la casa de tres huecos. Dijo que tomaron nota del detalle pero no pudieron explicarlo hasta el final de la investigación, cuando entendieron el origen del otro tipo.
La segunda rareza es que, incluso en parcelas estrechas de unos 5 metros, se encaja a la fuerza la composición de puerta y dos ventanas. Mostró ejemplos en Portocolom y una casa del barrio de La Lonja de Palma donde, dijo, prácticamente no caben las persianas y, sin embargo, los tres huecos están metidos «empecinadamente». También mostró una casa señorial en la plaza de San Francisco con sus tres huecos «como Dios manda» y, al lado, una estrecha que también intenta incluirlos. Para él, esto indica que los tres huecos estaban en la mente del artesano, del maestro de obras o del propietario: la casa era de tres huecos.
Descartó también la masía catalana como antecedente. Por un lado, dijo, las masías más antiguas aparecen en Cataluña a partir de los siglos XIV y XV, después de la conquista de Mallorca. Por otro, aunque tienen tres huecos, surgen de agrupar tres crujías góticas y apoyan las vigas en paredes perpendiculares a la fachada, nunca en la fachada misma como se hace en Mallorca.
Segunda hipótesis: la «casa andalusí»
Si no la trajeron los catalanes, pensaron, quizá ya estaba arraigada en la isla. Palma era una ciudad grande, y la isla tenía, según el ponente, unos 40.000 habitantes en 1229. La mirada se dirigió a al-Ándalus. Encontraron en Málaga y Sevilla casas que, según él, son prácticamente iguales en concepción a una de Felanitx, y vieron el tipo muy repetido en los pueblos andaluces, sobre todo del interior y no de la costa, un matiz que explicaría más adelante.
Viajaron también al Magreb. Mostró una foto antigua, de un viaje que cree que hicieron en los años 90, de un poblado del Atlas marroquí con casas de tierra del mismo color que la montaña, porque están hechas con su tierra. Lamentó que hoy ya no se conserve en ese estado. Allí vieron algunas casas claramente de tres huecos con las vigas cargando en el muro de fachada. La hipótesis cobró fuerza y, según dijo, era la única explicación que se les ocurría. En su primer libro llegaron a llamarla «casa andalusí», convencidos de que no podía venir de otro sitio.
El descubrimiento que lo echó todo por tierra: Ibiza
Entonces, contó, se produjo «un percance» que echó abajo la tesis. Fue un descubrimiento que, admitió, podían haber hecho antes: Ibiza, justo al lado. La isla tuvo los mismos colonizadores catalanes, los mismos árabes, los mismos romanos y el mismo clima. Sin embargo, allí no está la casa de tres huecos. La casa ibicenca no es simétrica, no tiene tres huecos ni teja, y no tiene el color de tierra de las mallorquinas: es blanca. Tiene techo plano, impermeabilizado y aislado térmicamente con una mezcla de algas y cal. «Nada que ver», repitió.
Según García-Delgado, pronto vieron que la casa ibicenca es africana, cartaginesa: la trajeron los cartagineses en el siglo VI a.C. Cuando llegaron los romanos, ya se la encontraron, y los ibicencos, «por muy romanos», árabes o catalanes que fueran, siguieron construyendo la misma casa. Añadió que las casas blancas y cúbicas se encuentran en toda la costa del norte de África, en Túnez y en la costa marroquí, con Tánger como ejemplo, y en la costa sur de la península, que también colonizaron los cartagineses. Así explicaba que en Andalucía la casa de tres huecos aparezca sobre todo en el interior. El arco de la colonización púnica, desde Fenicia, recorre el sur del Mediterráneo, pasa por Andalucía y llega hasta Cartagena e Ibiza, que describió como su «broche final». Alternó imágenes de Ibiza, de pueblos andaluces y de Túnez para mostrar que es la misma casa.
Aclaró que las casas ibicencas que se construyen hoy no prolongan la tradición: se hacen porque la gente las pide y porque hay promotores y clientes dispuestos a pagarlas. Según él, quedan muy pocas auténticas, aunque todavía quedan algunas.
La casa como dato arqueológico vivo
De ese hallazgo extrajo la tesis central de la charla. La casa es el elemento arqueológico vivo más significativo de un lugar y el artefacto que permite remontarse más siglos atrás, porque se ha reconstruido una y otra vez: una casa aguanta muchas generaciones y se sigue rehaciendo durante 10, 20 o 40 generaciones. Cambiaban la lengua, la religión y la comida, pero no la casa. Y no hace falta excavar para estudiarla, porque está por encima del suelo. Según él, esto duró hasta que la Revolución Industrial acabó con esta continuidad, igual que acabó con el llaüt de madera.
La respuesta: la casa romana
Volviendo a Mallorca, recordó que mientras en Ibiza se construían casas cartaginesas, en Mallorca seguían los talayots y las hondas. Veinte años después de la caída de Cartago entró el general romano Quinto Cecilio Metelo. En ese momento, sostuvo, se hizo por primera vez en la historia una casa en Mallorca. En los poblados talayóticos había cubículos donde la gente vivía, probablemente con techos vegetales, pero no había un concepto de casa como el que ya tenía Ibiza.
La casa que trajeron los romanos, la que se ve en Pompeya y en tantos sitios, es la de tres huecos. Quien tenía poco dinero construía solo la primera crujía; quien tenía más añadía crujías o incluso un patio. Según él, las casas señoriales de Palma, con tres huecos más anchos y un patio, conservan seguramente una reminiscencia del atrium romano. Precisó que eso no significa que esas casas sean romanas, sino que se ha mantenido la idea de casa que trajeron los romanos. Comparó casas de Pompeya con otra de Portocolom para mostrar la transparencia del eje central. Los árabes, dijo, nunca hacían esa transparencia y siempre interponían un recodo en la entrada, mientras que en Mallorca se mantuvo el eje romano.
Su conclusión fue que Mallorca conserva la casa romana porque la primera casa que se construyó allí fue la romana, e Ibiza conserva la primera que se construyó en la suya, la de Cartago. Cerró con una secuencia de imágenes alternas de Ibiza, Cartago, Roma, Mallorca y pueblos andaluces para subrayar lo distintas que son.
Pregunta: ¿no sorprende una pervivencia tan larga?
En el turno de preguntas, el presentador planteó si no le sorprendía una persistencia de tantos siglos. García-Delgado admitió que ver la casa ibicenca les hizo pensar que todo lo que habían supuesto estaba mal. Añadió un argumento que llamó de los «paquetes generacionales». Cada persona conoce a sus abuelos y a sus padres y conocerá a sus hijos y nietos: al menos cinco generaciones. Hoy en ese paquete pasan muchas cosas, porque todo se innova «para vender más», según sus palabras. Antes de la Revolución Industrial, en cinco generaciones apenas cambiaba nada.
Calculó que una generación son unos 30 años, así que un paquete son unos 150. Repetido diez veces, se llega casi a la época romana, y con cinco, a la época árabe. «Los romanos no están tan lejos», concluyó. El presentador resumió que la idea de una construcción que no busca innovar sino mantener y perfeccionar le parecía bastante convincente. El ponente habló de «una inercia tremenda».
Pregunta: ¿qué pasa en el resto de la península?
El presentador preguntó entonces si, dado que los romanos no lograron imponer su casa donde había una tradición asentada como en Ibiza, el tipo existía en otras zonas romanizadas. García-Delgado respondió que sí. Cuando lo vieron repetido en Andalucía, pensaron que era cosa árabe, pero también está en el resto de España. En Cataluña, además de la casa estrecha, hay casas de tres huecos. Y en Galicia aparece construida con granito. Su explicación es que los árabes estuvieron en toda España, pero los romanos también.
En Galicia, dijo, las casas circulares de los castros celtas fueron abandonadas por una casa que funcionaba mejor, igual que en Mallorca se abandonaron los recintos talayóticos. Lo que había antes, sostuvo, no tenía consistencia suficiente para llamarse casa. Imaginó el argumento ante los celtas: el ángulo recto permite que una pared sirva a dos vecinos, mientras que en los castros cada pared servía a una sola vivienda. Las innovaciones que funcionaban mejor, concluyó, sí se aceptaban rápidamente.
Pregunta: Menorca, y el «al·lot» como prueba de continuidad
Sobre Menorca, explicó que cada una de las tres islas ha seguido su propia historia. Menorca estuvo siempre menos habitada que Mallorca, tuvo también poblados prehistóricos importantes, fue romanizada y conserva la casa de tres huecos. Pero allí, a diferencia de Mallorca, arraigó la masía catalana. En Mallorca, insistió, no se encuentra «ni una». Él cree que en Menorca la colonización catalana tuvo mayor influencia.
A partir de aquí defendió una idea más general: cuando cambia un dominador, lo que cambia es el poder, no la gente. Lo ilustró con la palabra mallorquina al·lot («niño»), un caso que dijo haber discutido muchas veces con historiadores y filólogos. La vocal neutra inicial, que describió como típicamente árabe y ausente en Cataluña, el comienzo en «al-» y el hecho de que, según su investigación, al-walad signifique niño en árabe le indican que la población no fue exterminada. Añadió, por experiencia propia, que esas vocales neutras son muy difíciles de pronunciar para un catalán.
Con las casas, según él, ocurre algo parecido: solo se cambia una tipología de vivienda cuando se sustituye masivamente la población. Mientras eso no ocurre, llegaran almorávides, almohades o cristianos, la gente seguía viviendo en sus casas de tres huecos y repitiéndolas.
Pregunta del público: técnicas constructivas y la idea de casa
Un asistente señaló que en el Magreb se encuentran técnicas constructivas casi idénticas a las mallorquinas, y que en Pompeya y Herculano también se ven bóvedas y otras soluciones usadas tradicionalmente en la isla. García-Delgado le dio la razón en que los sistemas constructivos pueden repetirse de un lugar a otro. Pero precisó que su tesis es otra: la idea de casa persiste por encima de las culturas dominantes, de los materiales disponibles e incluso del clima, que en Galicia es muy distinto del de Mallorca. El mismo tipo se puede construir con tierra, ladrillo o bloques de piedra. Lo que permanece es la idea de casa, no tanto la técnica.
Relacionó esto con la anomalía de las vigas que había dejado pendiente. En Mallorca las vigas se apoyan siempre en la fachada porque la idea constructiva que se tiene de la casa es que la fachada es el muro de carga, no los laterales. Por eso incluso las casas góticas estrechas de la isla adoptaron ese sistema. Y añadió, presentándolo expresamente como hipótesis y para «el que sea un poco más malpensado», que quizá también influya que en Mallorca uno procura vivir por su cuenta sin depender demasiado del vecino. El muro medianero puede crear problemas con el vecino, mientras que apoyar las vigas en la fachada evita tener nada en común con él. Cerró con una broma dirigida a los «queridos mallorquines»: aquí todo tiene que ver con todo.
Buenas tardes. Muy buenas tardes. Es un placer darles la bienvenida a esta sede de la Fundación Juan March en Palma. Un saludo también muy especial a todas las personas que nos están siguiendo por streaming a través de Canal March o YouTube en esta nuestra cuarta y penúltima sesión de un ciclo que hemos titulado Hecha entre muchos y que dedicamos a dar un panorama de la arquitectura popular en el Mediterráneo.
Muchos de ustedes sabrán o les sonará el concepto de arquitecto estrella y en cambio quizás se habla menos de ese arquitecto anónimo que en realidad es el pueblo. Cómo en una cultura o en un lugar se puede generar un tipo de arquitectura que no obedece a una persona solo, a una visión genial, sino a un esfuerzo continuado a lo largo del tiempo y hecho por una comunidad.
Y en esta sesión venimos pues a Mallorca, venimos a nuestro entorno más próximo y lo hacemos de la mano de un invitado muy especial que ya es también pues una marca de esta casa, ha venido en varias ocasiones y es Carlos García-Delgado. Carlos, bienvenido.
Los que ya conozcan a Carlos sabrán que se caracteriza por sus intereses muy diversos, por su capacidad de análisis, de persuasión, de síntesis y, pues como decía, su interés por temas, periodos y asuntos muy muy distintos que le han llevado a escribir pues desde sobre urbanismo o sobre el peculiar carácter de los mallorquines con su alter ego Guide de Fogestier, que conocerán muchos de ustedes.
Carlos empieza su andadura como arquitecto y urbanista en 1972 tras estudiar arquitectura e ingeniería industrial en la Universidad Politécnica de Cataluña. Después de eso, ha sido también profesor en las mismas escuelas técnicas superiores de arquitectura e ingeniería en Barcelona. Como urbanista ha desarrollado, entre otros, ha formado parte de los equipos que han hecho los planes especiales de centros históricos de ciudades como Málaga o Palma.
Y mientras tanto también le ha dado tiempo a escribir unos cuantos libros, entre los cuales destacaría Las raíces de Palma del año 2000, El yo creativo de hace un par de años, de 2022, y muy recientemente acaba de publicar su estudio El origen de Colón, más allá del ADN, sobre un tema completamente distinto, igualmente interesante, que se ha presentado hace poco.
Y por el tema que nos ocupa hoy, Carlos ha publicado dos libros ya clásicos. El primero se titulaba Arquitectura tradicional de la isla de Mallorca, que apareció en el año 92. Y el segundo es La casa popular mallorquina, en 1996. Y desde entonces Carlos ha seguido reflexionando, investigando y pues desarrollando teorías que hoy nos va a presentar sobre cómo es esa arquitectura hecha entre muchos en la isla de Mallorca.
Espero que les guste la charla de hoy. Como siempre, tendremos lugar para preguntas del público al terminar. Pero antes de eso, démosle por favor la bienvenida a Carlos García-Delgado. [aplausos]
[aplausos] Muchas gracias, Pablo, por esta presentación. Muchas gracias a todos ustedes por estar aquí y gracias a la Fundación Juan March por brindarnos la oportunidad de hablar de un tema que a mí me fascinó de alguna manera desde que acabé la carrera. Empecé a sacar artículos sobre este tema.
Y el tema, a pesar de que el título este es muy genérico, la arquitectura popular en las Baleares, yo voy a hablar de una cosa mucho más concreta, que es la casa más típica de Mallorca, la de la Mallorca rural, digamos. En Mallorca hay una casa que es la casa, es decir, se tiene un concepto de la casa muy definido y de eso voy a hablar: de dónde viene esa casa, de quién empezó a hacer esa casa y cómo es posible que se haya extendido por toda la isla de una manera tan absoluta.
Es decir, prácticamente parece que en Mallorca hasta hace poco, porque siempre hay que hablar de antes de la Revolución Industrial y después, es decir, hasta el siglo XX, las cosas transcurrían muy despacio, iban evolucionando de generación en generación. Y a partir del siglo XX, pues aparte de que hemos pasado desde el 1 de enero de 1900 hasta ahora de pues casi de 1000 o 100 millones a 8000, claro, en poquísimo tiempo.
Porque claro, si cuentas un siglo comparado con 20 siglos desde los romanos, y bueno, si cuentas desde el Neolítico, pues no te digo. Es decir, un siglo es como 1 milímetro comparado con 2 m desde el Neolítico. Entonces, en ese último milímetro resulta que hemos pasado a 8000 millones, todo por la Revolución Industrial, es decir, la Revolución Industrial acabó absolutamente con un periodo que venía desde el Neolítico.
Entonces, en Mallorca ha pasado que esta casa hasta mediados o finales del siglo XX, yo diría, se ha mantenido de una manera muy muy marcada y con la Revolución Industrial, pues también se ha ido un poco a pique. Pero la pregunta que yo trataré de contestar aquí es: ¿cuándo se empezó a hacer esta casa? ¿Por qué? ¿Y quién empezó a hacerla?
Antes de hablar de la casa, hablaré un poco de los objetos hechos con las manos, que es como ha evolucionado esta casa. Son casas hechas con las manos, no estaban hechas con máquinas, estaban hechas con las manos. Entonces, el diseño de los objetos artesanales evolucionaba muy lentamente.
Es decir, ahora hay una obsesión por la innovación. Cualquier diseñador de cualquier tipo de objetos se plantea innovar. Entonces, parece que tiene que hacer algo diferente a lo que habían hecho los anteriores durante miles de años. No fue así, sino que el artesano de lo que se preocupaba era de perfeccionar lo que había recibido de sus antepasados.
Este que estamos viendo aquí es una verdadera joya de diseño. Yo no he visto en todo el Mediterráneo ninguna barca con un diseño que se le pudiera comparar. Ni en el resto de España, ni en Italia, ni en Grecia, ni en Marruecos, ni en Turquía. Vamos, es una joya como diseño, entiendo yo.
Es una joya que ha conseguido serlo gracias al trabajo minucioso de los mestres d'aixa mallorquines, que cada vez que se planteaban hacer un llaüt nuevo tenían en mente el tipo que se había hecho durante siglos y que en todo caso él se planteaba mejorarlo, para empezar conseguir hacerlo tan bien como lo habían hecho sus antepasados y en todo caso mejorar algo. Así evolucionaban los diseños durante siglos hasta la Revolución Industrial.
Otra cosa que está pasando con estos objetos, claro, esto que he dicho es aplicable a muchas cosas, a los vestidos, a las cerámicas, a los objetos que se utilizaban para cocinar, etcétera. Es decir, no es muy distinto el botijo que se usaba hace 50 o 100 años del que usaban los romanos hace 2000. Había evolucionado lentamente, seguramente casi siempre mejorando lo que había. Así han evolucionado tantos objetos.
Bueno, este, el llaüt mallorquín, desde luego, es un ejemplo y es un modelo porque la elegancia es suma, absoluta, difícilmente mejorable, y este llaüt es seguramente de los últimos llaüts de madera. Luego se han fabricado, se están fabricando ya de plástico. En fin, no navegan igual según los expertos. Yo no soy navegante, pero la gente que los trata a diario reconoce que los que navegaban bien eran estos. Estoy convencido de que tienen razón.
Bueno, vamos a empezar ya a resumir rápidamente, para luego situar el tema de la casa, la historia de Mallorca, que yo creo que todos o casi todos los que estáis aquí conocéis bien. O sea, la época talayótica se estima que empezó hacia el año 2000 o 1500 antes de Cristo. Se caracterizaba por estas construcciones troncocónicas, mastodónticas, que yo creo que eran fortalezas, es decir, que se usaban para protegerse de los tiros con honda, que era el arma que usaban los habitantes de Mallorca y de Menorca durante siglos.
Por eso aquí no entraron ni griegos, ni cartagineses, ni romanos hasta muy tarde. Es decir, era una cultura, la talayótica, muy encerrada en ella misma. Se defendía de cualquier forastero con los tiros con honda. Eran capaces de agujerear los cascos de los barcos y hundirlos solo disparando esta arma manual que era la honda.
Entonces, pues estos talayots son representativos de esta cultura, que duró hasta el momento... Porque los talayóticos eran aliados más de Cartago que de Roma. Cuando Roma y Cartago se disputaban el dominio del Mediterráneo, los honderos trabajaban más para los cartagineses que para los romanos. Hasta que no cayó Cartago en el 145 antes de Cristo, a manos de los romanos, naturalmente, no entraron los romanos en Mallorca.
En el 123 antes de Cristo, es decir, 20 años después de caer Cartago, los romanos, protegiendo los cascos de los barcos con pieles, consiguieron desembarcar en la isla y hacerse con la isla. En ese momento Mallorca todavía estaba en la prehistoria, es decir, no se conocía la escritura, no se conocía la moneda. Y todo esto cuando a dos pasos, en Grecia, ya se había escrito nada menos que la Ilíada y la Odisea, pero hacía muchos siglos, además, que se había escrito.
Es decir, hay que situarse en que estamos en una cultura muy cerrada en ella misma y, bueno, pues que había tenido pocos contactos y pocas mezclas con otras culturas. Cuando ocurrió este desembarco de los romanos aquí, en Ibiza ya hacía seis siglos... Ibiza no era talayótica, no había honderos, estaba ocupada por los cartagineses desde más o menos el siglo VI antes de Cristo. Es decir, que Ibiza era del ámbito cartaginés, mientras Mallorca y Menorca todavía no eran tampoco del ámbito romano, eran de su propio ámbito porque eran talayóticas.
Es decir, que durante bastantes siglos, mientras en Ibiza estaba una civilización ya evolucionada, fenicio-cartaginesa, que ocupaba todo el sur del Mediterráneo, la costa sur del Mediterráneo, y también Andalucía en la península ibérica, y hasta Cartagena, y llegaban a Ibiza, es decir, todo el ámbito cartaginés estaba ocupando toda esa parte del Mediterráneo, mientras los talayóticos seguían ajenos absolutamente a todo lo que ocurría, ni en Grecia, ni en el norte de África, ni en Roma, ni en ningún sitio. En Roma, que en ese momento ocupaba el sur de la península itálica.
Bien, a esta cultura... no sé si tendré que correr un poco más porque, bueno, hay que decir que en Mallorca también existieron edificaciones ancestrales. Esta es una cabaña de roter. Las cabañas de roter eran unas cabañas que no sé, desde luego, qué antigüedad pueden tener. Seguramente también mucha. Seguramente son anteriores a los romanos y más relacionadas con la cultura talayótica probablemente que con la romana. Estas cabañas están muy extendidas también en la isla.
Los roters eran unos personajes curiosos también en Mallorca. Mallorca está llena de bancales porque no hay mucha tierra cultivable, salvo la parte del llano, y toda la parte donde la topografía no era absolutamente llana, además es muy pedregosa. Había que limpiar los campos de piedras. Con esas piedras que limpiaban los campos se construían los bancales, es decir, paredes, muros de contención que conseguían terrazas planas cultivables.
Y el roter era un singular personaje que hacía todo este trabajo sin cobrar. Pero, ¿cómo es posible que este hombre trabajara de esta manera? Bueno, pues el acuerdo normalmente con el dueño de la tierra era: usted tendrá derecho a x cosechas cuando haya conseguido que este campo sea cultivable. Es decir, eran unas personas que vivían con sobriedad tremenda y hasta el cabo de años no podían empezar a tener beneficio, es decir, que comían lo que podían ellos mismos cultivar, se los dejaba allí durante años y al cabo de esos años ellos entregaban al propietario el campo convertido en cultivable con terrazas horizontales y muros de contención hechos de piedra.
Y estas cabañas pues es donde vivían. Como se ve aquí, hay una profusión de piedras, es lo que sobraba, empleaban muchas piedras para hacer su propia casa. Y luego estas ramas, este techo hecho con lajas de piedra y ramas de acebuche, que son muy resistentes. Bueno, esto bien.
Y aquí estamos ya viendo al protagonista de esta charla. Esta es una casa elemental, una puerta central y dos ventanas, una a cada lado. Vemos al dueño de la casa disfrutando, fumando una pipa aquí al sol, gallinas. Y esta casa parece muy elemental, fachada ancha, y cualquier persona diría: "Bueno, es que si le dices a un niño que dibuje una casa, te dibuja esta".
Bueno, no es así, no es tan claro. Vamos a ver ahora, tratando de averiguar cuál es el origen de esta casa, que no es tan fácil, que es una casa que tiene su historia y tiene su explicación de por qué apareció en Mallorca. Voy a enseñar ahora unos cuantos ejemplos, pero vamos, yo creo que todos los que estamos aquí tenemos en mente la cantidad de casas de este tipo que hay en Mallorca.
Y además son edificios que, como edificio, a muchos de ellos se les nota una antigüedad notable. Es decir, las ventanas estas laterales en este edificio que estamos viendo ahora aquí puede tener varios siglos de antigüedad, pero unos cuantos, es decir, si dijera del siglo XV, bueno, me lo creería perfectamente. Es decir, estas ventanas tan pequeñas, en origen eran pequeñas porque no tenían vidrio, es decir, que eran puros ventanucos de ventilación nada más. No eran para ver desde dentro afuera, nada, para tener un poco de luz y un poco de aire nada más.
Esta ya es una casa evolucionada, porque la que hemos visto antes es en planta baja y la más sencilla de todas es una sola crujía. Es decir, la profundidad era la longitud de una viga de madera que apoyaba en el muro de fachada y en el muro trasero. Esta era la estructura de la casa y esta era la distribución de la fachada.
Es muy habitual que a esta casa se le añadieran lateralmente espacios para garaje o para almacén. Pero está muy claro, incluso en esta imagen que estamos viendo aquí, cómo la idea de la casa es esta casa central tan sencilla. Y luego hay añadidos a ambos lados, que se ve claramente que son añadidos.
Aquí tenemos ya un tipo un poco más evolucionado. Las dos ventanas laterales ya nos indican que es una casa muy antigua, muy antigua, de siglos. Y se ha añadido un piso arriba, un piso que en origen tenía las funciones de granero, y esta ventana grande en medio era sobre todo para poder echar el grano directamente desde fuera, desde un carro, desde una escalera o lo que fuera.
Este es el mismo tipo. Exactamente. Estamos viendo cómo se repetía el tipo de una manera incansable. Aquí hay que ver lo pequeñas que son las ventanas estas, los ventanucos, son de una dimensión mínima y están resueltos con una piedra monolítica. Es decir, todo el marco de la ventana es una sola piedra. Claro, ahí prácticamente no hace falta ni poner reja porque difícilmente puede entrar una persona por ahí.
Otra vez este tipo con un añadido lateral, en este caso un porche. Otra vez. Otra vez.
Esta es fantástica como diseño. Muy curioso, porque las ventanas de arriba las ha sacado de los ejes, pero manteniendo la simetría. Es decir, una característica fundamental de esta casa mallorquina va a ser la simetría. Es una casa simétrica. Puede crecer en altura o puede crecer en crujías paralelas en horizontal. Puede crecer en horizontal o en vertical, pero mantiene siempre una rigurosa simetría y una circulación central. Desde la puerta normalmente se ve el fondo, hay un eje visual abierto que comunica el fondo con el jardín trasero o el huerto trasero.
Esta casa está en todas partes, en los pueblos, en el campo. [carraspeo] Se repite de una manera impresionante. Es decir, de la misma manera que los llaüts crecían lentamente con las generaciones y generaciones, esta casa también hacía lo mismo. Es decir, hay que ser consciente de cuál era la situación mental de las personas que construían esta casa una y otra vez.
Hoy en día si yo voy a un sastre y digo que quiero que me haga una chaqueta, una americana, pues automáticamente me la hace con unas solapas aquí como estas y con unas hombreras y unos botones, y llevamos así los hombres vistiéndonos con esta prenda desde tiempo inmemorial. Pasaba un poco lo mismo con las casas cuando, desde el siglo XIX para atrás, alguien decía: "Voy a hacerme una casa".
Es como si alguien dijera: «Voy a hacerme una chaqueta al sastre». La casa era esta puerta, dos ventanas y arriba tres ventanas. En este caso se repite la parte de arriba. En estos casos está repitiendo el diseño del de abajo. Es decir, ¿por qué hay una puerta central más grande ahí? ¿Por qué? Porque abajo estaba la puerta de entrada a la casa y lo que hacen es repetir exactamente el mismo dibujo en el piso de arriba.
Aparte que podía haber una funcionalidad de que fuera más grande el espacio interior que los laterales, que eran dormitorios o eran sitios menos importantes, pero es curioso cómo se repite exactamente. Es decir, no había mucha voluntad de innovar, sino de repetir y hacerlo bien. El artesano quería que su casa estuviera bien hecha y «se me ha ocurrido algo que puede mejorar». Entonces, con mucho atrevimiento, introducía alguna pequeña modificación que, si funcionaba bien y era bien acogida, pues luego formaba ya parte de esa acumulación de información que hacía que las casas fueran bien diseñadas, como la ropa, como la vestimenta, ¿no?
Bueno, aquí vemos estos planos. Aquí abajo vemos... esta es una casa, me parece que en Portopetro. Aquí aparece la casa mínima, pero ya con dos. Esta es la casa mínima que hemos visto en algunas diapositivas antes. Esta es la misma, pero con una crujía añadida detrás. La planta, en vez de ser una sola crujía, es dos crujías, siempre con este eje visual desde la entrada hasta el fondo. Y luego esta misma casa se repetía añadiéndole un piso arriba y a veces una escalera para independizar el piso de arriba del de abajo, pero siempre estamos con el mismo tipo. Entonces, claro, la pregunta que yo me hago es: ¿quién introdujo esta casa en Mallorca? Pero es una casa muy normal; lo lógico es que se le ocurra a cualquiera. Bueno, pues no es tan así. Ahora veremos por qué.
Porque bueno, esto es esta casa, esto es Valldemossa, está repetidísima, no hace falta decirlo; esto es Felanitx, ya una casa urbana totalmente.
Y entonces lo primero que nos planteamos cuando investigamos de dónde viene esta casa: naturalmente, en Mallorca parece muchas veces que la historia empieza en 1229, cosa que no es cierta, pero es lo primero que hay que mirar. ¿Lo trajeron los conquistadores de la Corona de Aragón, mayoritariamente catalanes? ¿Lo trajeron ellos? ¿Fue entonces cuando se empezó a hacer esta casa? Esa es la primera pregunta que vamos a contestar inmediatamente.
Fijémonos aquí cómo las vigas estas están siempre apoyadas en fachada. Es decir, naturalmente es una casa que crecía en crujías paralelas a la fachada. Por lo tanto, las vigas estaban colocadas perpendicularmente a la fachada. Aquí lo vemos. Aquí lo vemos también. Esta foto está hecha desde la puerta de entrada y este es un caso especial porque se han preocupado de mantener la simetría incluso con la escalera que sube al piso de arriba, cosa complicada porque entonces se me corta la visual típica desde la puerta de entrada a la del fondo, pero son soluciones, algunas ingeniosas, y desde un punto de vista de arquitectura muy interesantes. Esta es otra.
Y aquí vemos la transparencia esta. Bueno, vamos ya a la pregunta primera. Esto vino... Esta es ya de los años 30 o 40 del siglo XX en Felanitx, una casa racionalista típica moderna, pero manteniendo la idea de casa que estaba incrustada en la mente de, en este caso, el arquitecto. Hasta ahora no había arquitectos; eran los maestros de obra o los propios habitantes de las casas los que construían la casa.
Esto es un dibujo, porque, claro, este modelo ha dado pie luego a proyectos de arquitectura basados en este modelo.
¿Trajo esta casa la colonización catalana a partir de Jaume II, Jaime II? La pregunta se contesta bastante rápido, porque aquí ocurrió, en esta etapa de después de la conquista de la Corona de Aragón, un fenómeno interesantísimo que yo creo que no acabaremos nunca de analizarlo, de darle vueltas, que es la etapa del reino independiente de Mallorca. Es decir, Jaime I, cuando murió, dejó en herencia a su hijo Jaime II, Jaume II, el reino de Mallorca como reino independiente. Y este reino independiente tenía su capital no en Palma, sino en Perpiñán. Tanto Jaime I como Jaime II habían nacido en Montpellier, tenían la capital del reino de Mallorca en Perpiñán. Todavía ahora se puede visitar el fantástico castillo de los Reyes de Mallorca en Perpiñán.
Bueno, aquí tenemos un mapa interesante porque Jaime II fue un fenómeno colonizando Mallorca. ¿Por qué fue un fenómeno? Porque fue el primer rey en Europa que estableció, por medio de unas leyes que se llamaban las ordinacions, la aparición de un campesino libre. Por primera vez en Europa, con régimen feudal en toda Europa, en Mallorca apareció el campesino que no dependía de ningún señor, sino que, gracias a las leyes de Jaume II, cuyo tutor había sido nada menos que Ramon Llull, apareció este campesino libre. ¿Y qué decían las ordinaciones? Las ordinaciones decían: «Mire, si usted quiere colonizar e instalarse aquí, tiene derecho a unos créditos muy muy ventajosos para construirse su casita en el pueblo». Jaime II fundó, me parece que fueron 12 pueblos, todos de nueva planta. Es decir, el trazado de las calles, todo fue hecho por los urbanistas de Jaume II, que se estableció en Sineu, en el centro de la isla.
Aparecen 12 pueblos con una parcelación importada por los catalanes, por Jaume II, y que no respondía al tipo de casa tradicional que hemos visto, sino a lo que se viene llamando la casa gótica europea o catalana, que era todavía más simple que la que hemos visto, que parecía muy simple; esta es todavía más simple. Consiste en dos paredes separadas la longitud de una viga de madera, 4 o 5 m, una puerta de entrada abajo y una ventana arriba.
Sencillo. Dos paredes, vigas de una a otra y una puerta. Aquí la tenemos. Bueno, esta es la casa, la llamada casa gótica típica, que estaba en la mente de Jaime II cuando colonizó, cuando hizo estos pueblos de nueva planta. Las parcelas son todas estrechas pensando en esta casa, no en la de fachada ancha. De modo que esta es la casa que podríamos asegurar que trajeron los colonizadores catalanes. Es una casa que está en toda Europa. Pero obsérvese que la otra, la de fachada ancha, tiene las vigas apoyadas en la fachada que da a la calle, mientras esta tiene las vigas apoyadas, naturalmente, en las paredes medianeras. Están cambiadas.
Esta casa, que aquí la vemos, la típica fachada, está también muy repetida y todavía se puede ver en muchos pueblos de Mallorca. En Campos, por ejemplo, toda la calle principal a la entrada del pueblo está llena de estas casas. Muchas todavía siguen en pie. Yo creo que esta que estamos viendo aquí, por ejemplo, es de las primeras que se hicieron en la época de Jaime II, siglo XIV, a partir de 1300, siglo XIV. Casi seguro que esta es todavía de las primeras, y hay muchas. Bueno, aquí vemos la parcelación esta que os decía de fachadas estrechas, es decir, para hacer las estrechas. El plano de abajo es el de Aigues-Mortes, que se planificó pocos años antes que las de Jaime II, en 1240 por ahí, mediados del siglo XIII. La de Jaime II, que es la de arriba, es Campos precisamente.
Las parcelas estas estrechas son las que decidió el urbanista de Jaime II para poder hacer esa casa estrecha, gótica, de modo que la casa popular que importaron los catalanes puede decirse que no era esta de tres huecos, era esta otra casa gótica que todavía existe en muchos pueblos y que, bueno, comparte, digamos, el espacio, porque cuando en Mallorca alguien quiere hacerse una casa, siempre piensa en la casa esta ancha de puerta y dos ventanas, que es mucho más higiénica, además, porque tiene ventilación en todas las estancias, o bien dando a la calle o bien dando al patio de atrás. La casa gótica es mucho más angosta porque, como era muy estrecha, tenía que ser mucho más profunda y, como era profunda, había espacios intermedios que no ventilaban, y en el piso de arriba lo mismo. Era habitual en esta casa gótica que la planta baja se dedicara o bien a los animales (los animales estaban abajo y las personas arriba), o bien al taller del artesano, si era un artesano. El artesano tenía su taller abajo, si era carpintero o herrero o lo que fuera, y arriba la vivienda, y esto se resolvía en esta casa. Aquí tenemos otra.
Bueno, este tipo... esto es una ciudad, esto es Cataluña, no sé, un pueblo de Cataluña. Como vemos, esta casa gótica, así como la de tres huecos es una casa horizontal, esta es una casa vertical que, si tiene que crecer, no tiene más remedio que hacerlo en altura. Puede crecer en crujías en horizontal, pero serán espacios oscuros porque no puede tener ventanas.
Esto es San Gimignano, en Italia. Vemos repetidas estas parcelaciones góticas que dan pie a casas que van creciendo en altura y desde luego en general son muy insalubres porque suelen ser muy profundas.
Bueno, y entonces aquí ya nos encontramos (esto es otra vez lo mismo que hemos visto antes), nos encontramos con la primera particularidad curiosa de la casa gótica en Mallorca. Esta casa medieval está pensada para apoyar las vigas en las dos paredes laterales, como es natural. Bueno, pues en Mallorca resulta que nunca están apoyadas en las paredes medianeras, sino que están apoyadas en fachada y en una pared intermedia que aquí vemos.
Esta pared intermedia es para apoyar las vigas de la primera crujía, y luego una segunda crujía por detrás. Es decir, da la impresión de que se está repitiendo el sistema constructivo que corresponde a la casa de tres huecos: apoyar las vigas en fachada y no en las medianeras. Un detalle del que tomamos nota, pero que no pudimos explicarnos hasta el final de esta historia que os voy a contar, y entonces entenderéis por qué se hacía así, cuando entendamos el origen de la otra casa.
Bueno, otra cosa curiosa: cuando había la parcelación estrecha (esto ocurre en muchos sitios, tanto en los pueblos como en Palma; aquí estamos en Portocolom y estamos viendo las parcelaciones estrechas estas, que son la longitud de una viga, 5 m), se incrusta el dibujo de puerta y dos ventanas incluso en un espacio que no da para tanto. Es decir, vuelve a dar la impresión de que en mente estaba siempre la casa de tres huecos.
Pero entonces, si no la trajeron los catalanes, ¿quién la trajo? No tenemos más remedio que seguir investigando en la historia. Debieron de ser los árabes.
Vamos a ver si podemos contestar a esta pregunta. Aquí vemos otros casos de estos, como os he explicado, donde se incrusta forzadísimamente la composición de tres huecos, la composición de huecos en un espacio mínimo. Esta es una casa en el barrio de La Lonja de Palma. Ya se ve que los tres huecos aquí prácticamente no caben las persianas. En cambio, están empecinadamente metidos los tres huecos. Sorprendente.
Aquí tenemos una en la plaza Francisco, esta casa señorial buena con los tres huecos como Dios manda, pero al lado una estrecha que también pretende meter los tres huecos. Es decir, la impresión es de que estos tres huecos están en la mente del artesano, maestro de obras o el propietario que se quería hacer una casa. La casa era de tres huecos. En Cataluña hay otra casa que podría ser también la madre de esta casa de tres huecos mallorquina, pero resulta que la masía tiene poco que ver.
La masía, primero de todo, incluso en Cataluña es posterior a la conquista de Mallorca. Aparecen las masías más antiguas a partir del siglo XIV, XV. Pero en cualquier caso, a pesar de que tienen tres huecos, también tienen tres huecos, las vigas no están apoyadas en fachada, sino en los lados. ¿Por qué? Porque la masía surge de agrupar tres crujías góticas. Tres crujías góticas que cada una apoyaba las vigas en la pared paralela, siempre en paralelo, digamos, a la fachada, nunca en perpendicular como se hace en Mallorca, siempre. De modo que no parecía que la masía fuera tampoco el origen, digamos, de esta casa.
Había que investigar más allá. Y entonces dijimos: bueno, pues a lo mejor es que cuando llegaron los catalanes ya estaba arraigada aquí, porque, claro, Palma era una ciudad muy grande, la isla estaba muy habitada, tenía del orden de 40.000 habitantes ya en 1229. Es posible que esta casa ya estuviera arraigada en Mallorca desde la época de los árabes. Entonces nos fuimos a al-Ándalus, que era el nombre que se le daba a toda España en la época musulmana, pero sobre todo Andalucía deriva de este. Aquí tenemos dos casas, una en Málaga y otra en Sevilla, que son prácticamente iguales, como concepción, que esta que está en Felanitx. Es decir, parecía probable que fuera efectivamente la colonización anterior a los catalanes, la colonización musulmana, la que trajo esta casa a Mallorca. En Andalucía se ven muy repetidas estas casas, incluso en planta baja en los pueblos de Andalucía, sobre todo del interior, no los del mar. Ahora veremos por qué.
Luego nos fuimos al Magreb, el norte de África. Esta foto es de un poblado bereber del Atlas marroquí. Por desgracia, hoy en día ya no está en estado tan puro, porque esta es una foto antigua. Yo creo que esto fue un viaje que hicimos en los años 90 del siglo pasado, y eran casas de tierra. Tienen exactamente el color de la montaña porque están hechas con tierra de la misma montaña. Y bueno, aquí hay algunas casas de tres huecos, y sí que vimos algunas claramente de tres huecos con las vigas cargando en el muro de fachada. O sea, que la hipótesis de que esta casa podía venir y haberse arraigado en Mallorca antes de la colonización catalana, pues cobraba fuerza, y además era la única explicación que se nos ocurría.
Bueno, si no era la catalana, porque la gótica estrecha, imposible, ahí no caben tres huecos en condiciones, pues pudo ser la magrebí, y ya le habíamos llamado la casa andalusí. Incluso el primer libro que yo saqué se llama «La casa andalusí», porque estábamos ya convencidos de que, bueno, no puede venir de otro sitio. Si no eran los catalanes, es que estaba antes; si estaba antes, eran los árabes. Y esa era la primera conclusión.
Mallorca, casa andalusí. Entonces ocurrió un percance, un trastorno que nos tiró para abajo toda la tesis. Se fue todo al garete. Se fue todo al garete por un descubrimiento que ya podíamos haber hecho antes, pero no lo hicimos hasta después. ¿Y cuál era ese descubrimiento? Estaba nada menos que aquí al lado, en Ibiza. Ibiza tuvo los mismos colonizadores catalanes, los mismos árabes, los mismos romanos y el mismo clima. ¿Y estaba en Ibiza la casa de tres huecos? Pues no, señor, no estaba.
Una casa absolutamente diferente. Ni era simétrica, ni tenía tres huecos, ni tenía teja, ni siquiera tenía el color de tierra que tenían las casas en Mallorca; eran blancas. Tenía el techo plano horizontal y estaba resuelto con una mezcla de algas y cal para impermeabilizar y para aislar térmicamente. En fin, nada que ver, absolutamente nada que ver. Nada que ver.
¿Cómo se resolvió el conflicto? Pues naturalmente enseguida vimos que la casa ibicenca era una casa africana, era una casa cartaginesa, era la casa que trajeron los cartagineses a Ibiza en el siglo VI antes de Cristo.
Cuando los romanos llegaron a Ibiza, que fue al mismo tiempo que llegaron a Mallorca, ya se encontraron estas casas. ¿Y qué pasó? ¿Implantaron los romanos su casa? No, señor. Los ibicencos, por muy romanos que fueran, por muy árabes que fueran y por muy catalanes que fueran, siguieron haciendo la misma casa.
Lo que esto nos decía es que la casa es el elemento arqueológico que sigue vivo más significativo de la historia de un sitio. Es el objeto, el artefacto que se puede remontar más siglos atrás. ¿Por qué? Porque se ha ido reconstruyendo una y otra vez. Porque una casa aguanta varias generaciones, evidente, muchas generaciones. Antiguamente aguantaba, pero vamos, a lo mejor 10, 20 o 40 generaciones se seguía reconstruyendo. Es decir, la casa es el elemento cultural más persistente de cualquier civilización hasta el siglo XX, con la revolución industrial, que ha dado al traste con todo esto.
Igual que ha dado al traste con este maravilloso Yaú que veíamos, ha dado al traste con estas casas. En Ibiza ahora se hacen casas ibicencas, pero porque la gente quiere una casa ibicenca y, bueno, pues ha habido promotores listos que, como además hay gente muy rica y tal, está dispuesta a pagarla, pues le hacen la casa ibicenca, pero no porque el maestro de obras haya mantenido la tradición, sino porque ahora se pide por otras razones. Pero esta que estamos viendo aquí es una casa ibicenca auténtica. Quedan muy pocas ya en la isla, pero quedan unas cuantas.
Como podéis ver, la relación de esta casa con la casa de tres huecos es nula. Y entonces la pregunta es, muy bien, ¿esta casa cartaginesa? No cabe duda, porque además estas casas blancas cúbicas están en todo el norte de África, en Túnez, en la parte de la costa marina, en Túnez, en Marruecos, la parte de la costa, Tánger es todo casas blancas, pero también está en la costa sur de la Península Ibérica, casualmente también fue colonizada por los cartagineses.
El arco de la colonización cartaginesa desde Fenicia ocupa todo el sur del Mediterráneo y luego da la vuelta por Andalucía hasta Cartagena y hasta Ibiza. Ibiza es el broche final.
Pero, ¿qué pasaba en Mallorca cuando estaban ya construyendo esta casa en el siglo VI antes de Cristo? ¿Quién estaba en Mallorca? Los talayóticos. Los talayóticos no querían saber nada, ni de cartagineses ni de romanos, ni de nadie.
Pero el caso es que en Ibiza se construyó hasta el siglo XX la primera casa que se construyó en la historia. Por mucho que luego vinieran romanos, vinieran árabes, vinieran catalanes, vinieran españoles, la casa persistía y pasaba por encima de todo. Cambiaba la lengua, cambiaba la religión, cambiaba la comida, pero no la casa. La casa es el dato arqueológico vivo más persistente. No hace falta excavar, está por encima del nivel del suelo.
Pero ahora la pregunta, volvamos a lo nuestro, porque ¿cuál es la casa mallorquina? En esta época del siglo VI al siglo I antes de Cristo, los ibicencos ya estaban haciendo sus casas cartaginesas, pero en Mallorca estábamos con los talayots y las hondas, hasta que llegó un momento que entró un general romano, Cecilio Metelo, que consiguió proteger los cascos de los barcos ya cuando había caído Cartago. Cuando había caído Cartago, 20 años después de caer Cartago, se atrevió a entrar en Mallorca y entró.
Y entonces, por primera vez en la historia se hizo una casa en Mallorca. Los poblados talayóticos tenían, desde luego, cubículos donde la gente vivía, seguramente con techos vegetales, pero no tenían un concepto de casa como sí la tenía Ibiza. Y entonces los romanos hicieron la primera casa en la historia, y cómo era la casa de los romanos.
Estas son las ibicencas. Esto es Ibiza. Bueno, estos son, para seguir con los cartagineses, los pueblos andaluces. Los pueblos andaluces. Esta otra diapositiva que hemos visto aquí antes también es un pueblo andaluz y es exactamente la casa ibicenca, porque no es ibicenca, es cartaginesa, y todo el norte de África. Aquí veremos también alguna foto. Esto es un pueblo andaluz, pero esto también. Esto también, pero esto es Túnez. Es decir, estamos en Cartago. Todo esto es el ámbito de Cartago. Siglo sexto, siglo quinto, siglo cuarto, 20 siglos. 20, 25 siglos. 25.
Y ahora vamos a ver, Mallorca, ¿cuál fue la primera casa? Esta casa es la que trajeron los romanos, la casa romana, la casa que podemos ver en Pompeya y en tantos sitios, la casa de tres huecos. La primera casa que se hizo en la historia en Ibiza es esta casa ibicenca que hemos visto. Y la primera casa que se hizo en la historia de Mallorca es esta casa, la casa romana.
Los que no tenían mucho dinero y solo podían construir la primera crujía, pues construían esta primera crujía, esta primera crujía. Y los que tenían más dinero podían o bien construir más crujías o incluso hacer un patio. Las casas buenas de Palma tienen un patio que seguramente es una reminiscencia de esta casa romana, porque también tiene la composición de tres huecos, más anchas, más señoriales, pero con un patio que era el atrium romano. No quiere decir que estas casas sean las romanas, pero sí que se ha mantenido la idea de la casa que trajeron los romanos.
Esta es una casa en Pompeya, los tres huecos. Otra más, los tres huecos. Y esta es en Porto Colom. La transparencia esta típica de las casas romanas. Los árabes nunca tenían esta transparencia, siempre hacían un recoveco, pero en Mallorca mantuvieron este eje de la casa romana.
De modo que la conclusión es que Mallorca conserva la casa romana porque estaba en el ámbito romano, porque la primera casa que se hizo fue la que hicieron los romanos, e Ibiza conservó la primera casa que se hizo en la historia, la de Cartago.
Y creo que es... Claro, no pueden ser más diferentes, ¿eh? No pueden ser más diferentes. Ibiza, Cartago, Roma, Mallorca, pueblo andaluz, Cartago, Mallorca, Roma, pueblo andaluz, Cartago y Roma, Mallorca. Y esto es todo.
Bueno, muy convincente. Tenemos la oportunidad de hacerle preguntas a Carlos. Les pediré que usen, por favor, el micrófono que les dará Tony al final de la sala. Pero si me lo permiten, antes haré yo algunas de las muchas preguntas que se me han ocurrido durante tu exposición, Carlos. Y la primera de todas, que quizás algunos de ustedes estarán pensando: cuando desarrollas estas investigaciones sobre el origen de la casa mallorquina, ¿no te sorprende encontrarte con una pervivencia tan larga? O sea, hablamos de los romanos hace...
Bueno, la verdad es que es curioso. Es curioso porque, claro, cuando de repente vimos la casa ibicenca dijimos: "Bueno, ¿qué pasa aquí? Es que todo lo que hemos pensado está mal. Todo está mal". Nos dimos cuenta de que la casa es un elemento muy persistente porque es una construcción, pero es que hay otro razonamiento que también a veces se olvida, y es que es lo que llamo los paquetes generacionales.
Es decir, nosotros vivimos nuestra época, pero hemos conocido a nuestros abuelos, a nuestros padres, dos generaciones mayores, y conoceremos a nuestros hijos y a nuestros nietos. Total, cinco generaciones, dos por arriba, la nuestra, y dos por abajo. Cinco como mínimo. A veces uno puede tener bisnietos o conocer a sus bisabuelos. Cinco generaciones.
Es decir, este paquete generacional, ahora pasan muchas cosas en este paquete. Claro, de mis abuelos a mis nietos, pues han pasado muchas cosas porque con la revolución industrial y la innovación permanente, y que todo se tiene que innovar para vender más, nada más, pues resulta que cambian mucho las cosas. Pero, ¿qué pasaba antes de la Revolución Industrial? En cinco generaciones no pasaba prácticamente nada. La gente vivía, desde luego, y tenía animales y tenía campo para cultivar, y muy bien, pero no cambiaban las cosas tanto. No cambiaban tanto.
¿Cuántos paquetes generacionales de estos que cualquiera de nosotros ha vivido significa en tiempo? Una generación es más o menos 30 años. 30 por 5 son 150. Si repetimos este paquete generacional 10 veces, nos vamos casi a la época de los romanos, solo con 10 veces, y cinco veces la época de los árabes. Son cinco veces, en una época en que no pasaba casi nada. Entonces, no están tan lejos. No está tan lejos. Los romanos no están tan lejos. No sé si te convenció.
Bueno, es una exp... digamos, la construcción no busca innovar, sino mantener o perfeccionar, pues me parece bastante convincente, ¿no?
Había una inercia tremenda.
Y otra pregunta: si lo he entendido correctamente, los romanos, donde encuentran una tradición muy asentada, como es el caso de Ibiza, no consiguen que se adopte su forma de casa. ¿Qué pasa en otras zonas de la Península Ibérica que también han sido romanizadas? ¿Existe este mismo tipo de casa?
Pues sí, la respuesta es sí. Es decir, nosotros cuando vimos que en Andalucía estaba muy repetido, pensamos, bueno, pues ya está, es... Pero claro, en el resto de España también; en Cataluña no solo está esta casa estrecha, también hay las de tres huecos. Pero, ¿qué pasa? Que nosotros cuando vimos esto pensamos, bueno, los árabes han estado en toda España, pero es que los romanos también.
Es decir, te vas a Galicia y te encuentras esta casa hecha con granito, con piedras de granito. Dices: "Bueno, ¿qué pasa? ¿Por qué está allí también?". Pues porque estuvieron los romanos. Es decir, los poblados celtas estos que hay en Galicia, de la casa circular, tal, claro, fueron abandonados por una casa que funcionaba mejor, igual que aquí fueron abandonados los talayóticos. Es decir, lo que había antes no tenía una consistencia suficiente para llamarse casa. Eran cubículos de protección.
Pero claro, me imagino a los celtas diciendo: "No, mire, el ángulo recto permite que una pared se aproveche para dos vecinos". Claro, innovación importante. Las casas estas de los castros gallegos, cada pared solo servía a una vivienda. Entonces, claro, estas innovaciones sí que eran aceptadas rápidamente porque funcionaban mejor. Pero es muy curioso, te vas a Galicia y está la casa esta, efectivamente, la casa romana, en toda España.
Y para completar un poco el panorama de nuestras islas, ¿puedes contarnos tres pinceladas de cómo son las casas de Menorca, que no hemos hablado?
Bueno, Menorca, sí, Menorca es una isla... es curioso porque aquí cada una de las tres islas ha ido por su cuenta, quiero decir que tiene su historia, ¿no? Menorca siempre fue menos habitada que Mallorca y también tenía unos poblados prehistóricos importantes. También fue romanizada y existe también esta casa, pero en Menorca, curiosamente, sí que se introdujo la masía catalana. La masía catalana. En Menorca arraigó de alguna manera. En Mallorca no encuentras una masía ni de casualidad, ¿eh? Ni una, ni una. Es muy curioso también, es que no hay ni una. Menorca, en cambio, sí; yo creo que tuvo una mayor influencia, o la colonización fue más...
Porque claro, también hablamos de los colonizadores árabes y parece que es que se fueron todos al mar y vinieron otros. Nunca es así. O sea, lo que cambia es el poder, el que manda, pero la gente de la calle... Yo es que, claro, la colonización catalana en Mallorca, yo lo he discutido esto muchas veces con historiadores o con filólogos, incluso. Digo: "Oye, ¿cómo es posible que al niño en Mallorca se le llame al·lot?".
Primero, la vocal esta inicial, que es una vocal neutra típica árabe, no está en Cataluña; luego empieza por «al», y luego yo, investigando, descubrí que Alwalat es niño en árabe. Alwalat. Claro, de Alwalat a al·lot va muy poco, ¿eh? Entonces, claro, cuando dices: "Oye, pero al·lot, que es una de las palabras más importantes que puede haber, un niño", quiere decir que la población no fue exterminada ni muchísimo menos.
Se conservan las vocales neutras, que son muy difíciles de pronunciar para un catalán, lo sé por experiencia. O sea, decir Marcal a un catalán le cuesta su tiempo, es decir, no es fácil, y al·lot igual. Es decir, se conservan esas vocales, se conserva el «al» y luego, pues finalmente, es que Alwalat significa niño.
Claro, con las casas pasa algo parecido. Es decir, solo se cambia una tipología de vivienda cuando se sustituye masivamente la población. Mientras no se sustituya, la población sigue construyendo su casa. Yo soy de la opinión de que todos estos cambios de que hablamos siempre, ¿no?, llegaron los cartagineses y luego los romanos, lo que eran es un cambio de si el que manda es un árabe o es lo que sea, pero la población mayoritaria no es tan fácil de cambiar ni tiene por qué cambiar. Que ahora mandan los almorávides, pues los almorávides; que ahora mandan los almohades, pues los almohades; que ahora vienen los cristianos, los cristianos. Pero la gente seguía viviendo como podía,
en sus casas de tres huecos,
y las casas, evidentemente, se mantenían y se repetían, ¿no?
Pues bueno, si tienen preguntas, por favor, levanten la mano y Tony les dará el micrófono.
Hola, buenas tardes. Bueno, Carlos, yo quería hacerte...
Perdona, pero estoy un poco sordo y no te oigo.
Buenas tardes. Mira, mi pregunta es si hay un paralelismo entre, tú estás explicando la tipología de la vivienda, con la tradición constructiva, porque si uno viaja al norte de África, el Magreb, pues también encuentras muchísimas técnicas constructivas que son prácticamente clavadas a las que tenemos aquí. Pero si viajas a Roma y te pones a mirar las ruinas en Pompeya, como has hablado tú antes, en Herculano, pues también empiezas a ver vueltas grasas y un montón de cosas que aquí tenemos y hemos usado tradicionalmente exactamente igual.
Bueno, hay que decir una cosa: claro, tienes razón en que estos sistemas constructivos se pueden repetir en un sitio y otro. Ahora, una cosa muy importante de la tesis que yo trato de mantener es que la idea de la casa permanece por encima no solo de las culturas dominantes, sino incluso por encima de los materiales de la zona, incluso del clima. Incluso del clima. Porque el clima en Galicia es muy distinto del clima en Mallorca, o en cualquier otro sitio.
Es decir, la idea de la casa pasa por encima de los materiales, le da igual. Este tipo de casa se pudo hacer igual con tierra que con ladrillos, que con bloques de piedra. Es decir, lo que cuenta y lo que permanece es la idea de la casa, no tanto los sistemas constructivos.
En el caso de las vigas que yo he hecho mención antes, que en Mallorca apoyan siempre en el muro de fachada, es porque la idea constructiva que se tiene de la casa siempre es que la fachada es muro de carga, no los laterales. Y además, esto, para el que sea un poco más malpensado, puede también tener relación con el hecho de que en Mallorca uno procura vivir por su cuenta sin contar mucho con el vecino. Claro, el muro medianero te puede crear problemas con el vecino. En cambio, apoyando en fachada, no tienes ninguna cosa en común con el vecino. Entonces, ya lo adelanto como hipótesis. Casi, casi nos acercamos a territorio, queridos mallorquines. Aquí todo tiene que ver.
Si no hay más preguntas, Carlos, ha sido un gusto tenerte. Muchísimas gracias.
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