Todobarro: del horno árabe a la ecoinnovación con barro cocido
Fundación Juan MarchEn una sesión del ciclo «Las Artes y los Oficios» de la Fundación Juan March en Palma, Pedro Rosa Mena, fundador de Todobarro, explicó cómo un oficio que parecía no tener futuro, el del barro cocido de Vélez-Málaga, puede mantenerse vivo si se transforma. La sesión la moderó Pablo. Rosa Mena tiene formación en administración de empresas, un MBA y un máster en economía circular. Su tesis es que la artesanía no sobrevive conservándose tal como se heredó. Para él debe conservar su esencia y evolucionar en todo lo demás: diseño, personalización, divulgación y, como último paso, lo que llama «ecoinnovación», es decir, usar el barro para producir confort climático, circularidad y vida.
El ciclo, según la presentación, busca preguntarse qué es el lujo, qué es la tradición y por qué sigue interesando rodearse de objetos hechos a mano, frente a la gran masa de objetos fabricados en cadena. Pablo reconoció al final que esperaban un recorrido por productos atractivos y que recibieron algo distinto: una reflexión sobre el pensamiento que hay detrás de ellos.
Un origen marcado por la crisis, no por el éxito
Rosa Mena empezó matizando la idea de que a alguien se le invita porque su modelo es un éxito. En su caso, dijo, la palabra adecuada es resiliencia, y el camino personal y empresarial fue «duro y difícil». Antes de Todobarro tenía un negocio relacionado con el barro antiguo que se hundió con la crisis del ladrillo. Contó que esa crisis se lo llevó todo, y que su buena formación no le sirvió para superar el golpe, sobre todo en lo que tocaba a la confianza personal.
Del negocio anterior solo quedó el tratamiento y la limpieza de suelos de barro. Con su hermano y su padre, el origen de Todobarro fue literalmente intentar sobrevivir limpiando y protegiendo suelos. Así empezaron a remontar, y en esa etapa entró en contacto con la artesanía del barro en Vélez-Málaga, un sector que, según él, la crisis también golpeó con mucha dureza.
Vélez-Málaga, una ciudad levantada sobre arcilla
A una pregunta del moderador, Rosa Mena explicó que Vélez-Málaga tiene una tradición cerámica ancestral, que sitúa al menos en la época andalusí, porque la ciudad se asienta sobre una gran montaña de arcilla. Lo habitual en los sectores cerámicos es que la producción se concentre donde está la materia prima, y el moderador citó como ejemplo Pòrtol, en Mallorca. Rosa Mena comentó que hoy eso se llamaría economía de kilómetro cero, aunque se hacía desde hace siglos porque había que trabajar con lo que se tenía a mano.
La ciudad creció gracias a los tejares, los lugares donde se fabricaban tejas a mano sobre las propias montañas de arcilla. Según su relato, antes de la crisis había cerca de cuarenta tejares, y la crisis se llevó más de la mitad.
Antonio Ruiz y la escuela de la paciencia
En ese contexto aparece Antonio Ruiz, un artesano de Vélez-Málaga al que Rosa Mena presenta como una figura decisiva. Era una persona sin estudios pero con mucha sabiduría. Le prestó atención porque, como él mismo decía, en tiempos de crisis todo el mundo busca una posible lancha de salvamento. Rosa Mena añadió con humor un dicho andaluz: era el mejor momento para escuchar a «un tieso», porque en esa época él era «un fantasma para la economía».
Con Ruiz aprendió qué era el oficio y, sobre todo, el trabajo a fuego lento. Cocían en horno árabe. Llenar el horno podía llevar unos 20 días, y el secado del barro otros 30 o 35, así que cada prototipo tardaba en torno a mes y medio. La paciencia era obligatoria, y dice que fue lo primero que desarrolló en la artesanía.
Durante tres o cuatro años ejerció de recién llegado que lo cuestiona todo. Preguntaba por qué no se podía hacer algo de otra manera, por qué no usar otras arcillas, jugar con la geometría o combinar tipos distintos. Recuerda aquellas conversaciones como apasionadas y profundas, y le dejaron un conocimiento hondo del oficio. A cambio intentaba devolver lo que él sabía de negocios y competitividad, que a los artesanos les faltaba.
La relación terminó con una tragedia: tras cuatro o cinco años, Ruiz cayó desde uno de los hornos árabes y falleció. Rosa Mena subrayó que la cocción en horno árabe puede parecer romántica, pero es muy dura: hay que llenar el horno de leña, orujo o biomasa y mantener la cocción entre cinco y seis días, con personas turnándose día y noche.
Aprender a convivir con la aleatoriedad
Otra lección de aquellos años tiene que ver con el color. Rosa Mena buscaba un tono concreto y estable, y el horno no se lo daba: producía un abanico de matices. Cuando insistía en la uniformidad, Ruiz le respondía siempre con la aleatoriedad: cada hornada es distinta. Con el tiempo acabó aceptándolo, y el cambio llegó al extender metros y metros de baldosas en el suelo para ver el conjunto. Ahí descubrió que la heterogeneidad de texturas y colores daba piezas únicas.
Para Rosa Mena, aquellos años fueron un refugio donde «lamerse la herida» y recuperar la confianza. Cree que eso solo podía ocurrir en un oficio artesanal, por la lentitud propia del proceso. De Ruiz recogió un legado muy matérico y a fuego lento, pero con poca proyección hacia fuera. Ahí quiso aportar su parte empresarial.
La evolución a través del diseño
Su conclusión fue que no se podía conservar la artesanía tal como se la habían transmitido: había que hacerla evolucionar, y la vía más natural era el diseño. Explicó que la evolución no suele deberse a un solo factor, sino a muchos pequeños factores que en un momento dado confluyen gracias a una estrategia.
Decidieron unir artesanos con sabiduría y jóvenes diseñadores apasionados por los materiales nobles. Apostaron por diseñadores malagueños, entre ellos Carlos Jiménez, y les enseñaron el oficio. El razonamiento era práctico: con un diseñador que no conoce el oficio hay que tener mucha paciencia. Si se invierte en enseñárselo, sus propuestas encajan con el trabajo real, porque conoce tanto sus limitaciones como su potencial. Según Rosa Mena, con esa apuesta «empezaron a florecer» cosas que antes no florecían.
Fotografía, canal online y la entrada en la arquitectura
No tenían tienda ni showroom, solo el canal online. Pensaron que en ese canal lo importante era el contenido, así que invirtieron en fotografía. Gracias a ella los conocieron estudios, arquitectos, interioristas y decoradores que veían algo diferente en su propuesta.
Cada colaboración con esos profesionales los empujaba más arriba, por exigencias técnicas o por retos de personalización. Así, a la artesanía y el diseño se sumó una tercera vertical, la decoración, el interiorismo y la arquitectura, y con ella, según admite, «mucho sufrimiento». Cada personalización genera muchos nervios. El prescriptor no suele entender cómo se produce la pieza, y hay que explicarle con mucha pedagogía que el producto tiene un tiempo que no se puede acelerar sin volverlo industrial. Lo describió como un pulso, un equilibrio delicado.
Rosa Mena reconoce que parte del concepto neoartesanal consiste en adaptarse a lo que pide el público. Si se hubieran anclado en «produzco así, estos son los tiempos y esto es lo que hay», se habrían quedado donde estaban. Lanzarse hacia delante tiene un precio: salen cosas muy buenas y otras que anotan para que no vuelvan a pasar.
Celosías, premios y personalización
Como ejemplo de esa ambición mencionó sus celosías. No se conformaron con que fueran artesanales y bonitas: les añadieron maceteros y un sistema modular, porque el objetivo final era una celosía bioclimática. Por el camino ganaron premios de diseño que, dice, no buscaban. Atribuye ese afán a su propio carácter: se define como muy inquieto y cuenta que convive con una insatisfacción que le impide celebrar un logro antes de pensar en el siguiente.
La personalización es otro pilar. Según Rosa Mena, el producto artesanal ya es personalizable por naturaleza: a cualquier artesano se le puede pedir algo a medida. Como hoy casi todos los clientes quieren personalizar, la clave es que esa personalización sea lo más estandarizable posible. Los retos cada vez mayores del triángulo formado por arquitectos, decoradores e interioristas les dieron capacidades que después hicieron más sencillo personalizar. Los proyectos resultantes, difundidos con fotografía, les permitieron llegar a públicos a los que una empresa estrictamente artesanal no llegaría.
Vender un lenguaje, no un producto
Rosa Mena sostiene que hoy no venden productos, sino un lenguaje. Al principio solo podían fotografiar baldosas, porque no tenían otra cosa. Al crecer, lo natural fue mostrar el producto dentro de un ambiente, y el protagonista pasó a ser el espacio.
Según su experiencia, muchos clientes no llegan buscando barro o cerámica. Llegan porque les impactan pequeños detalles de un espacio: microtonalidades y microimperfecciones que hacen el conjunto más orgánico y natural. Cree que a casi todo el mundo le gusta un ambiente con colores terrosos y vegetación, aunque no sepa encontrarlo hasta que lo ve, porque hay pocos ejemplos. El objetivo es pasar del producto a un lenguaje de diseño arquitectónico. A su juicio, para que la artesanía luzca hoy necesita diseño y además un lenguaje atractivo que capte la atención; solo así el oficio puede no solo conservarse, sino evolucionar.
Territorio y sentido común: el botijo, el patio andalusí y Frigiliana
El tercer eje de Todobarro, junto al origen y la neoartesanía, es el territorio: fabrican en Málaga, en Andalucía, y quieren que eso se note. Lo que él llama «sentido común» lo ilustra con el botijo. En una época de bioclimatismo y artificios técnicos, poca gente sabe qué es un botijo y menos aún por qué el agua se mantiene fresca dentro. Cuando habla con universidades o arquitectos, insiste en que, en plena era tecnológica, hay que recuperar el sentido común.
Contó que le apasionan tres cosas: la naturaleza, la arquitectura vernácula y el legado andalusí. Le parece revelador, y hasta una falta de sentido común, que para enseñar un buen jardín bioclimático todavía haya que llevar a alguien al Generalife o buscar un patio en Córdoba. Admira cómo la arquitectura andalusí aplicaba el sentido común con patios que eran en la práctica bioclimáticos. Los describe como «patios de bosque comestible» con agua, cerámica y vegetación, y recuerda que todavía se habla de lo frescos que son. Quiere que esa herencia aparezca en sus diseños con un significado cultural, no solo decorativo.
El otro ejemplo es Frigiliana, considerado uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. Rosa Mena lo explicó con provocación: es bonito porque el resto se ha vuelto feo, y porque allí solo hay sentido común. Se ha conservado la arquitectura vernácula: casas encaladas, tejas, muros de tapial con cal, emparrados y, a veces, patios. La define como una arquitectura de ensayo y error transmitida durante generaciones: si los muros y las ventanas son así, es por algo. Dentro hace fresco sin aire acondicionado, y hay barro por todas partes. Para él, uno de los mayores lujos hoy es caminar descalzo sobre un suelo de barro mojado en un patio con vegetación cuando hace calor.
Ecoinnovación: que el barro sea bello y funcionalmente inteligente
La siguiente fase de la empresa, según Rosa Mena, es aplicar ese sentido común a lo que llama ecoinnovación, a partir de la idea de confort pasivo. Lo que coloquialmente se describe como «fresquito» es, traducido, un espacio con un alto grado de confort ambiental en humedad y temperatura. Ve ahí la clave del futuro de Todobarro: que las cosas no solo sean bellas, sino funcionalmente inteligentes, y define esa inteligencia como la capacidad de generar confort ambiental. La ecoinnovación tiene tres líneas: circularidad, bioclimatismo y biomaterial.
Circularidad: el lodo del dragado del Guadalquivir
Rosa Mena se describió como un «proactivista camuflado». Montó el negocio en parte para canalizar su frustración con la deriva medioambiental: en lugar de manifestarse, aporta su «granito de arena» desde la empresa. Cuando ve un problema ambiental, dice, piensa enseguida en una solución circular, que además da diferenciación estratégica.
Le plantearon qué hacer con el material del dragado del río Guadalquivir. Según su relato, la industria no ha encontrado solución porque son arcillas heterogéneas, y él lo vio como «una fuente inagotable de arcilla». Se lo planteó a Rafael Carmona, presidente del Puerto de Sevilla, a quien describió como un político apasionado de verdad por el medio ambiente. Su argumento: lo que en un producto industrial es un defecto, la heterogeneidad, en un producto artesanal es una virtud. Hace falta investigar para aplicarlo a la cerámica que ya hacen y a otros productos, como los bloques de tierra comprimida (BTC) o la impresión cerámica 3D.
Su propuesta imagina también una aplicación urbana: rehabilitar con productos del dragado las naves del siglo XVII y los ladrillos de la avenida junto al puerto, e introducir innovación bioclimática con patios, vegetación de ribera y acequias para generar confort en la zona. Según explicó, están desarrollando e investigando qué cantidades de dragado pueden usarse en cerámica, BTC e impresión 3D. Lo describió como un proyecto «emblemático» para él.
El BTC biodegradable inspirado en el nendo dango
Rosa Mena explicó que en Mallorca se construía sobre todo con piedra, mientras que en Andalucía y otras zonas del Mediterráneo se usaban muros de tapial, adobe o barro para los suelos. El adobe es tierra compactada con fibra, normalmente paja. Sus muros gruesos aportan inercia térmica, y por eso las casas de adobe o tapial son frescas: dentro, dice, se tiene «una nevera». El BTC sería la versión moderna del adobe.
Normalmente se quiere que un BTC dure mucho, por exigencias urbanísticas y normativas. Todobarro tomó otra dirección: antes de desarrollar un sistema constructivo, pensaron en regenerar las márgenes del Guadalquivir. Se inspiraron en una técnica japonesa que Rosa Mena llama nendo dango: bolas de barro con semillas que se secan y se esparcen por el campo, y que germinan con las lluvias, una técnica usada para regenerar zonas áridas. La idea es hacer bloques con tierra del dragado, compactados solo lo justo según la investigación, que contengan semillas de vegetación de ribera, sirvan de estructura en la orilla y se degraden después. Serían bloques biodegradables y regenerativos, hechos con la misma tierra del río.
Para esta línea trabajan con Raquel Sánchez y Pedro Guerrero, dos ambientólogos del departamento de I+D de la empresa. Rosa Mena resumió la idea preguntando qué hacen dos ambientólogos en una empresa artesanal, y respondió que en eso consiste la neoartesanía. A la pregunta de si ya existía o estaba en pruebas, contestó que lo están investigando y desarrollando con universidades, algunas francesas, en proyectos de investigación como los del CDTI, y con el Puerto de Sevilla.
Bioclimatismo: sensorizar un patio para demostrar lo que se da por hecho
La segunda línea es un proyecto aprobado por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) junto a la Universidad de Málaga, su cátedra de cambio climático y su escuela de arquitectura, y el centro tecnológico andaluz Innovarcilla. Rosa Mena contó que propuso hacer un patio y llenarlo de sensores para demostrar que es fresco. Le preguntaron dónde estaba la innovación, y respondió que en la propia medición: todos damos por hecho que el patio es fresco, pero, según él, no hay estudios que lo demuestren.
Intervinieron en la Casa Patio, un prototipo con fachada cerámica que según su relato quedó segundo hace quince años en una competición universitaria de viviendas solares por su carácter bioclimático. Después quedó abandonado en un terreno de la universidad, en estado de deterioro total. Ferran Ventura, de la Escuela de Arquitectura de Málaga, propuso sensorizarla e intervenir con cerámica, agua y vegetación para comprobar con el tiempo si esos tres elementos mejoran el confort.
La casa estaba en una zona de aparcamiento asfaltada donde, según Rosa Mena, en verano se superan los 50 grados. Lo primero fue perforar el asfalto para crear zonas ajardinadas, porque sin tierra ni jardín cualquier otra solución sería inventada. La universidad planta especies que, según su criterio, podrán resistir las temperaturas actuales en tres o cuatro años. Son sobre todo autóctonas, aunque también hay alóctonas, porque algunas especies ya no aguantan temperaturas que él califica de fuera de lo normal.
Hicieron los arriates con las baldosas rotas o mal cocidas de su propia producción, apiladas en gaviones de hierro sin cemento, a imitación de la piedra en seco mallorquina. Rosa Mena les atribuye tres efectos: son estéticos, transmiten frescor por su inercia térmica en contacto con la tierra y sus huecos dan refugio a la microfauna que poliniza las flores. Con la universidad diseña además bancos cerámicos artesanales que se mantengan frescos, frente a los bancos metálicos o de piedra clara en los que nadie se sienta a 40 grados.
Dentro de la casa las soluciones son más sofisticadas. Para que una celosía sea bioclimática, explicó, deben coincidir varios factores: corriente de viento, contacto de ese aire con superficie cerámica y agua. La forma de sus celosías responde a eso: frena el paso del agua que rezuma y la colocación favorece la ventilación. Él lo describe como la combinación de un efecto Venturi con confort ambiental.
También experimentan con fachadas de cerámica impresa en 3D refrigeradas con agua por detrás, que funcionan «como el botijo», por evaporación. El moderador preguntó si se cuecen a menor temperatura para que sean más porosas, y Rosa Mena lo confirmó. Enumeró las variables en juego: temperatura, tipo de arcilla, curvas de cocción, si se quiere potenciar la evaporación, resistencia de la pieza en el tiempo o aparición de sales por el agua. Dijo que en cerámica nunca hay un experto del todo, porque intervienen tantos factores que es muy difícil controlarla. El objetivo son fachadas refrigeradas con presencia vegetal. La cátedra de cambio climático elige las especies con un criterio claro: no las más bonitas, sino las que puedan sobrevivir más tiempo.
Belleza primero, funcionalidad después
Rosa Mena defendió que el atractivo de los colores terrosos, el verde y el blanco de la cal tiene una base animal: tras millones de años de evolución, las texturas terrosas heterogéneas nos llaman la atención y el verde nos parece natural. Con esos tres elementos, según él, está la esencia para que algo sea bonito, y si además es fresco, «ya está en la gloria».
Insistió en que la belleza va primero: una funcionalidad inteligente sin belleza «no vende». Las personas se fijan antes con los ojos, y solo si algo les gusta pasan a querer saber más. El producto artesanal tiene alma y rasgos estéticos propios. La evolución llega con el diseño, la personalización y la ecoinnovación, que en su opinión muestra la «inteligencia del barro»: la sabiduría artesanal validada hoy con tecnología, porque la casa está sensorizada para ver en tiempo real qué ocurre dentro.
Biomaterial: la cerámica como soporte de vida
La tercera línea, la que según Rosa Mena más apasiona a su equipo, es el barro como biomaterial. Volvió a la etapa de limpieza de suelos: los clientes se quejaban del verdín y del salitre y querían suelos impolutos. En cambio, dice, en los espacios más naturales, como el Generalife, el barro y la cerámica tienen verdín y salitre, y eso transmite al ojo algo natural. El verdín son microalgas alojadas en el poro. Gracias a su porosidad, la cerámica puede contener vida.
A través de Pedro Guerrero y Enrique Salvo Tierra, de la cátedra de cambio climático, conocieron a Raquel Sánchez, una investigadora que usaba pastillas cerámicas como probetas para medir la biodiversidad marina, porque en la cerámica se alojan las especies. Ella le planteó salidas comerciales, pero él le dijo que eso llegaría más tarde. Le interesaba otra idea: diseñar piezas cerámicas que se integren en los arrecifes y lleguen ya colonizadas por algas propias de ese entorno. Rosa Mena señaló que uno de los grandes problemas actuales son las especies invasoras, y que el sentido común sugiere combatirlas biológicamente repoblando con especies autóctonas que están retrocediendo. Mostró una pastilla completamente habitada por especies que «deberían estar ahí».
El proyecto en desarrollo cultiva estas especies en tanques de agua y diseña piezas que no introduzcan «ruido» en el ecosistema, de modo que las especies recolonicen el fondo marino. El moderador lo comparó con los bloques del Guadalquivir, pero con algas en lugar de semillas, y Rosa Mena coincidió. Aquí no buscan superar ninguna normativa de edificación, sino una prueba biológica: que la pieza sirva de refugio a la especie adecuada y después se degrade. Imagina hacerlo con el lodo del Guadalquivir y geometrías pensadas para integrarse en el fondo marino.
Prevé que de todo esto salgan aplicaciones en decoración, como piscinas naturales, que ve «de cajón», o casas bioclimáticas con BTC, cerámica y biomateriales que generen vida alrededor. Para él la vegetación debe estar integrada y no ser «un árbol puesto como si fuera un cuadro». Aclaró que estos biomateriales se hacen artesanalmente. Aunque al fondo marino le da igual lo artesanal o lo industrial, para la empresa es un campo de experimentación enorme, porque el negocio que la sostiene está en la arquitectura y la decoración. La Casa Patio sensorizada funciona como centro de experimentación, donde introducen poco a poco prototipos bioclimáticos, circulares y con componente de biomaterial, para después sacar líneas artesanales que aporten además beneficio ambiental y confort.
El futuro del oficio: equilibrio
Para el futuro del oficio, Rosa Mena eligió la palabra equilibrio y lo planteó en tres planos. El primero, entre conservar la esencia del producto artesanal y poder crecer. Un producto no puede vivir solo de llamarse artesanal y poner un precio: el cliente tiene que percibir que lo es, y esa percepción se traduce en una estética concreta. Crecer exige cuidado, porque existe la tentación de industrializarse y desvirtuar el producto.
El segundo, entre la sabiduría del oficio y la inteligencia artificial. Dijo que en Todobarro la usan mucho, no para sustituir lo esencial del producto artesanal, sino para muchas microgestiones diarias en las que la persona no aporta valor. El tercero es la hibridación: una empresa artesanal que imprime cerámica en 3D. En su opinión, una empresa artesanal no puede sobrevivir conservándose exactamente como era. Hoy tiene que ser aventurera y casi crear tendencia, porque el mundo es muy competitivo. Debe darse a conocer y evolucionar hacia lo que quieren clientes de cualquier parte del mundo, o quedará enclaustrada. Resumió que hay que conservar lo esencial del producto y del oficio, y que todo lo demás tiene que evolucionar «sí o sí».
Cerró su intervención diciendo que el barro contiene la sabiduría bioclimática de ensayo y error de los antepasados, y que hoy tiene la oportunidad de convertirse en un elemento básico de la nueva arquitectura y de la regeneración de vida.
Preguntas: impresión 3D, destino del lodo e IA
El moderador preguntó qué aporta imprimir con barro frente a usar moldes. Rosa Mena explicó que en cerámica hay muchas técnicas. En Vélez-Málaga se trabaja con conformación manual: una pasta con cierta densidad se vuelca en un molde y se alisa con la mano o con una regleta, en el caso del ladrillo o la baldosa, y se retira el molde. La extrusión y el molde de escayola son otras técnicas. Todas son artesanales porque implican trabajo manual, a diferencia del gres cerámico de alta gama, industrializado de principio a fin por máquinas. La impresión 3D cerámica es para él una técnica más. Sobre dónde queda el artesano, respondió que no necesita un artesano para todo, sino experimentar con la materia. La impresora permite texturas que un molde no puede reproducir: sus pliegues hacen que una gota de agua baje más despacio, lo que favorece la refrigeración, mientras que en una pared lisa y extruida el agua caería sin más. Es un campo de experimentación cuyo conocimiento luego trasladan a las técnicas que ya usan, aunque no se puedan reproducir las mismas texturas.
Sobre qué se hacía antes con el lodo, explicó que se deposita en zonas llamadas vaciaderos. Desde el punto de vista ambiental se considera un residuo, aunque es barro arrastrado por la escorrentía del río. El Puerto de Sevilla desarrolló con la Comunidad Europea un proyecto bajo el concepto «Working with Nature»: en esos vaciaderos se formaron lagunas donde anidan muchas aves. Según le contaron, en ciertas épocas del año algunas tienen más densidad de aves que zonas del entorno de Doñana, y él describió la visita como «espectacular». Aun así, la normativa europea obliga a darle una salida como residuo. La opción obvia sería la industria ladrillera, que trabaja con volumen, pero Rosa Mena cita tres obstáculos: piensa en economía lineal y no va a pagar más por una materia prima considerada residuo, compite por precio, y estas arcillas son tan heterogéneas que habría que homogeneizarlas y refinarlas. Por eso propusieron que lo que para la industria es un problema, con el tratamiento adecuado, deje de serlo para ellos.
Por último, el moderador pidió ejemplos del uso de IA. Rosa Mena dijo que hay «prácticamente cientos». En atención al cliente, con un CRM, gestionan decenas de trámites diarios por correo y teléfono, del orden de 400 o 500 correos cada quince días. Hay que ordenar pedidos a proveedores, combinar tres o cuatro tipos de producto de fábricas distintas o resolver con stock peticiones como tres diseños para 20 m². Todo eso suma horas de trabajo tedioso y repetitivo que, según él, a nadie le gusta. En fábrica empiezan a diseñar programas para calcular capacidad productiva y cuellos de botella. Algo tan simple como responder cuándo estará un pedido exige saber cuántos pedidos hay, si es esmaltado, si combina barro blanco, rojo o pizarra, o si lleva teselación. Para Rosa Mena, la IA debe «oxigenar» el trabajo de las personas y darles tiempo para ser más creativas. Considera que quien está cómodo en un trabajo repetitivo tendrá un problema, y quien quiere evolucionar, una gran oportunidad. Terminó reconociendo que podría dar muchos más ejemplos en la producción de fábrica, pero que ese desarrollo todavía está en curso.
Muy buenas tardes, bienvenidos a esta sede de la Fundación Juan March en Palma, donde ofrecemos hoy una sesión más dentro de nuestro formato Las Artes y los Oficios, que, como saben, son una serie de conversaciones en las que invitamos a artesanos que pueden ser desde lo más tradicional hasta lo menos tradicional, o diseñadores, personas que trabajan en el mundo del diseño, pero relacionados con la artesanía.
Y con ello tratamos de poner el foco en una conversación que nos parece muy relevante e interesante en nuestro tiempo, que es qué es lujo, qué es tradición, por qué sigue siendo interesante rodearnos de objetos que han sido hechos a mano o han sido hechos con un cuidado que los hace distintos de, bueno, de la gran masa de objetos fabricados en cadena, a veces muy lejos de nosotros y, pues, con unas ideas completamente distintas. Y bueno, para ello traemos hoy a un invitado excepcional, Pedro Rosa Mena. Pedro, es un placer tenerte aquí.
Muchas gracias, Pablo, el placer es mío.
Y pues bueno, Pedro nos va a hablar del que ha sido hasta ahora su gran proyecto, que es Todobarro. Todobarro se define como una iniciativa neoartesanal, que Pedro nos va a explicar más qué quiere decir exactamente esto. Y, bueno, por presentarlo muy brevemente, que lo interesante es lo que tú nos vas a contar, Pedro, pero Pedro se formó en el mundo de los negocios, de la administración de empresas, y le ha interesado especialmente la artesanía y la confluencia entre esos campos del diseño, la investigación y la economía circular, cosas nada ajenas a ese mundo también de los negocios.
Después de formarse en administración de empresas, tiene también un MBA y un máster en economía circular. Empezó con un primer proyecto basado en materiales recuperados y después, a raíz de la crisis del ladrillo, empieza con este proyecto, Todobarro, que trata de aunar el trabajo del artesano con una visión del diseño y también con, bueno, pues una serie de ideas muy contemporáneas o muy de nuestro tiempo que tienen que ver con cómo preservar la herencia material a la vez que desarrollar productos que den solución a problemas de nuestro tiempo, y reflexiones que nos contará después.
Todobarro opera desde Málaga, con la fábrica en Vélez-Málaga, y pues se ha convertido en una de las iniciativas más interesantes dentro de este campo de diseño, de artesanía y de materiales para la decoración. Démosle, por favor, un aplauso de bienvenida a Pedro.
Pues muchas gracias, Pablo. Yo voy a intentar hacer la presentación o la charla lo más posible, y vamos a intentar pues que podáis entender todos un poquito más lo que es el mundo nuestro, ¿no? El mundo de Todobarro y el concepto que hemos intentado o que estamos intentando proyectar. Por lo cual doy las gracias por traernos aquí, porque algo estaremos haciendo bien para ello. Yo primero quiero... la presentación va a ser muy sencilla y realmente lo que va a servir es un poquito de soporte a todo lo que podáis entender lo que es el mundo o el concepto de Todobarro.
Primero, hay una cuestión que es importante. Parece que cuando a uno le invitan es porque el modelo, el que estábamos haciendo, es un modelo de éxito. Pero yo quiero decir que en este caso el modelo de Todobarro es un modelo en donde la palabra resiliencia, que es algo que se utiliza mucho a día de hoy... En el caso personal mío y el caso de la empresa ha sido duro y difícil. Y voy a decir el porqué duro y difícil.
Todobarro empieza en plena crisis porque yo tenía un desarrollo de negocios anteriores relacionado con el barro antiguo precisamente, y me fue mal. Vino la época de la crisis y la crisis pues se lo llevó todo. Entre ellos se llevó esa formación tan buena que pues has estado tú explicando. Tengo una formación estupenda de haber trabajado anteriormente, pero realmente esa formación, cuando te llega una crisis y un golpetazo, no te ayuda a superar ciertas cuestiones, y entre ellas las cuestiones de confianza personal y demás.
¿Qué ocurrió? Pues lo único que nos quedó del negocio antiguo fue la parte de tratamiento y limpieza de suelos de barro. Por eso aparece aquí una imagen que es la de protegiendo un suelo de barro, y eso era principalmente motivado porque en esa etapa, pues gracias a mi hermano y mi padre, tuvimos el origen de Todobarro como tal: es intentar sobrevivir limpiando y protegiendo suelos de barro. Ahí empezamos nosotros a remontar algo, ¿no?
Y en esa etapa fue cuando yo tuve un contacto con todo lo que era el mundo de la artesanía del barro propiamente dicho en la zona de Vélez-Málaga, porque, bueno, la crisis fue una crisis muy dura para mí, pero también para todo lo que era a nivel nacional e internacional. En el sector de la artesanía fue muy duro. En esa época hay una persona que para mí es muy importante que se llama Antonio Ruiz. Antonio Ruiz era un artesano de Vélez-Málaga con quien, bueno, intercambié varias ideas relacionadas con cuestiones de visión que yo tenía sobre lo que era la cerámica, de cómo podríamos avanzar. Y el hombre pues me prestó mucha atención porque, como él mismo decía, en una época en la que hay crisis, todo el mundo es oído para posible... para posible...
Lancha de salvamento.
Exacto. Era básicamente así. Además, como decimos en Andalucía, es la mejor oportunidad para escucharle a un tieso, porque en esa época yo realmente pues era un fantasma para la economía, nunca mejor dicho. Yo creo que entonces pues tuve que, a base de ideas, de inventiva y de creatividad, y como dice... la necesidad agudiza el ingenio, pues con Antonio fue cuando él me estuvo explicando lo que era el oficio de la cerámica y el oficio de la artesanía. Una persona sin estudios, pero con un nivel de sabiduría... que fue donde empecé a comprender yo cuestiones relacionadas como lo que es el trabajo a fuego lento.
¿Permites una pregunta? ¿Vélez-Málaga es una casualidad o es un sitio con especial tradición del barro?
Vélez-Málaga es, de manera ancestral, estamos hablando de la época básicamente incluso antes de la época andalusí, un sitio en donde la cerámica está instaurada desde hace, bueno, estamos hablando de la época árabe, porque se edifica sobre una gran montaña de arcilla. Entonces, lo normal de los sectores cerámicos es que confluya la fabricación allí donde la materia prima la tienen al lado.
Como Pòrtol aquí en Mallorca o tantos otros lugares que efectivamente...
Correcto. Allí a día de hoy le llamamos economía de kilómetro cero, ¿no? Bueno, esto ya se estaba haciendo hacía muchísimos años porque se tenía que contar con la materia que tenía. Entonces, Vélez-Málaga creció gracias a lo que se denominaban los tejares. Los tejares eran donde se fabricaban las tejas manualmente; entonces estaban sobre montañas de arcilla, tenían la materia prima, y ese fue el origen desde la época andalusí hasta que, estábamos hablando, en la crisis, pues en la crisis había cerca de 40 tejares y la crisis se llevó a más de la mitad para adelante.
Entonces, digamos que ahí Antonio Ruiz fue para mí pues esa persona con oficio, con sabiduría, y donde comprendí yo lo que era un oficio artesano, y me dio lo que uno necesitaba cuando se tiene que lamer la herida, ¿no? Tenía que cicatrizar ciertas cuestiones personales y también me dio una oportunidad para conocer lo que era la pasión por la materia en ese sentido, que se habla mucho y se utiliza mucho este tipo de recursos, pero la realidad es que yo lo viví, ¿no? Es decir, estuvimos durante años, estuve con él, porque cada hornada que se realizaba se realizaba con horno árabe, y cada hornada que había que llenar pues podía cargar el horno en 20 días, más 30, 35 que era el secado del barro. Pues cada prueba que hacíamos de prototipar era un mes y medio, con lo cual había que tener paciencia sí o sí, que era algo de lo que desarrollé en el sector de la artesanía: paciencia. Allí empecé a desarrollar esa paciencia, en donde empezó a confluir con otro tipo de inquietudes mías, ¿no? Que ahora veréis por dónde se han ido proyectando.
Pero básicamente esto, al final, lo que Antonio en ese momento me dio a mí fue pues un cierto legado, y voy a decir por qué fue el legado, ¿no? Él me transmitió durante... fueron 3, 4 años, en donde estuvimos, por mi parte, la persona que viene de fuera, que no tiene ni idea del oficio, cuestionando todo lo que había dentro del oficio. Es decir, yo venía, el que no tenía ni idea de cerámica, y básicamente: ¿y esto por qué no se puede hacer así? ¿Y por qué no utilizamos otro tipo de arcilla? ¿Y por qué no jugamos con geometría? ¿Y por qué no combinamos diferentes tipos? Y el porqué, el porqué... pues ahí había unas charlas muy apasionadas, profundas, y cada prueba pues al final te vas dando cuenta, y pasan años, y durante años sirvió todo eso para tener un profundo conocimiento de algo en donde la gente, muy humilde, me acogió de una manera que, bueno, intento devolvérselas, ¿no?, de alguna manera con mi conocimiento, ese conocimiento de formación que me hace poder visualizar determinadas cuestiones relacionadas con negocios, competitividad, tal, tal, que a ellos les faltaba.
Entonces, bueno, en ese momento un oficio que parecía que no tenía futuro, que era por la crisis, pues de alguna manera él me lo trasladó, es decir, cogimos ese oficio. ¿Y por qué hicimos el traslado, hablo yo en pasado? Porque justamente tras 4 o 5 años ocurrió una tragedia en la que él directamente desde unos hornos árabes se cayó y falleció. Tuvo la mala suerte. Entonces tuvimos que reinventarnos de alguna manera con ese artesano artista, que ahí quedan pocos. Realmente son personas apasionadas por el trabajo, que se tiran día y día, por las noches, cociendo, porque la cocción de un horno árabe es algo muy duro. Puede parecer, desde el punto de vista, digamos, muy romántico, muy poético a la hora de trasladar, pero es muy duro. Hay que llenar un horno lleno de leña o lleno de orujo o de biomasa y tiene que estar cociéndose entre 5 y 6 días. Entonces eso tienen que ser personas prácticamente turnándose para ello.
Entonces, de ese oficio, digamos, pues me transmitió no solamente esa sabiduría y esa paciencia, sino también una pasión por lo que era la materia, ¿no? A mí me encantaba el resultado que veía yo allí de esas tonificaciones que ocurrían, en las que nos poníamos a jugar, porque paradójicamente buscaba yo en ese momento un tipo de tono y el horno no te lo daba, te daba algo, te daba un crisol de matices en el que pues el que venía de fuera decía: "Pero ¿no podemos conseguir el tono que sea más permanente y más fijo?". Dice: "No, esto, cada horno tiene una aleatoriedad". Y conforme tú sigues preguntando y quieres irte a la uniformidad, él siempre te respondía con la aleatoriedad, y al final acabó conviviendo.
Y cuando te das cuenta, pues un día salta, y realmente cuando te tiras a echar metros y metros al suelo, que era lo que intentábamos hacer nosotros en esa época para ver el conjunto final, pues te dabas cuenta de los micro... que te daba la heterogeneidad de esas texturas diferentes, esas texturas que te daba el color, todo ese crisol que al final te hacía pues que estabas ante elementos únicos. Cuando uno ya conecta con eso, pues es cuando empieza a proyectar. Y yo creo que esos fueron unos años para mí muy reconfortantes desde el punto de vista personal, porque encontré ese refugio en el que uno lamerse la herida y volver a recuperar confianza. Y solamente podía haber sido a través de un oficio artesanal, por la lentitud propia, intrínseca, del mismo proceso.
Ese legado, digamos que desde ahí yo cojo el testigo, ¿no?, de una situación en la que todo era muy matérico, todo era muy a fuego lento, pero había poca proyección. Ahí es donde yo tuve una base durante esos años para recuperar cierta confianza e intentar sacar parte de las cualidades mías que iban relacionadas con, bueno, pues la parte más empresarial, y para mí era intentar proyectar. Nosotros no podemos conservar la artesanía tal como nos la trasladaron. Es decir, necesitábamos evolucionarla de alguna manera, y la evolución para mí más natural era a través del diseño.
Es decir, esa evolución a través del diseño... nosotros empezamos a apostar por una integración, porque yo siempre he visto que la evolución es gracias normalmente no a un factor, sino a muchos pequeños factores que en un momento determinado confluyen gracias a una estrategia en un punto. Y en ese momento pues decidimos apostar, dije: "Oye, ¿por qué no combinamos e integramos a artesanos con sabiduría con jóvenes diseñadores apasionados por todo lo que son los materiales nobles como lo...?". Y ahí tuvimos la suerte y el ojo de contar con diseñadores talentosos andaluces, en este caso malagueños, como era Damián o Delebl o Carlos Jiménez, en donde decidimos apostar por ellos. Es decir: os vamos a apostar por vosotros y os vamos a enseñar lo que es el oficio. Porque con un diseñador que no conoce el oficio hay que tener mucha paciencia. Entonces, si le enseñamos el oficio e invertimos en ello, pues probablemente las propuestas que nos van a hacer son propuestas más acordes a lo que es el trabajo propiamente dicho, y vamos a saber cuáles son las limitaciones y cuál es el potencial.
Entonces, bueno, pues fue una etapa muy bonita en donde apostamos por ello, y gracias a esas apuestas empezamos a ver florecer cosas que hasta ahora no florecían. Pero era ese mundo de artesanía, pues la integramos con el diseño y empezamos a proyectarlo. En ese momento lo proyectamos. Pues a ver, no teníamos tienda, es decir, no teníamos ni tienda ni showroom, que era en la época... decimos: "Vamos a montar un showroom, una tienda", ¿no? Lo que teníamos, lo único, era el canal online. Bueno, pues si teníamos el canal online, lo que hay que hacer es fotografía, porque el contenido era lo importante. Entonces decidimos hacer una apuesta por la fotografía, y gracias a esa apuesta por la fotografía a través del canal empezamos a darnos a conocer a los estudios, y en principio a aquellos arquitectos, interioristas, decoradores que veían algo diferente en lo que estábamos proyectando, podían llegar atrás, y gracias a ello, bueno, pues empezamos a intervenir en diversos tipos de elementos en donde cada vez que interactuábamos con profesionales de la arquitectura, del interiorismo, nos iban llevando cada vez más ellos mismos a un punto más elevado, bien por exigencias técnicas o bien por desafíos de personalización que nos iban dando.
Entonces, en ese sentido, ya empezamos: entramos en artesanía, vamos con diseño, empieza a entrar otra vertical que era la de la decoración y el interiorismo y la arquitectura, y ahí empezamos con mucho sufrimiento. También decir, cada vez que hay que hacer una personalización en algún momento determinado en el mundo de la artesanía, la verdad, detrás de todo ello hay muchos nervios. ¿Por qué? Porque hay que entender que el prescriptor normalmente no acaba de entender; tienes que ser muy pedagógico para poder explicarle realmente cómo se produce el producto. El producto tiene un tiempo, un tiempo que no se puede acelerar si no estamos hablando de algo más industrial, y eso es un pulso, es complicado, es un pulso que es un equilibrio muy delicado entre lo que son profesionales de la construcción, de la arquitectura y de la decoración. Pero bueno, en esa pedagogía estuvimos, aprendimos también mucho.
Entonces, parte de la evolución del concepto neoartesanal ha sido adaptarte a los requerimientos del público. O sea, si te anclas y realmente dices: "No, mira, es que yo produzco de esta manera y estos son los tiempos y esto es lo que hay", pues tampoco, porque si no nos hubiéramos quedado donde estábamos. Entonces ahí hay un intercambio, hay una serie de etapas en donde se intercambia información, en donde se intercambian ideas apasionadas de difícil realización, pero hay que echarse para adelante si realmente al final uno quiere destacar en algo, y ese echarse para adelante pues tiene su precio, tiene algunas cosas muy buenas y otras que, bueno, se van quedando, vamos apuntando y decimos: esto que nos vuelva a pasar...
y gracias a ellos pues fueron apareciendo cada vez más ideas, cada vez más, diríamos, aventuradas. Entonces, parte de esas ideas pues empezamos con... nos dieron, bueno, esta última de las celosías, ¿no? De intentar introducirnos en un sistema, pero bueno, intentar aportar. Vamos a hacer un producto artesanal, vamos a intentar aportar diseño y vamos a intentar aportar un puntito más. Que parte del ADN de la empresa viene evidentemente por la proyección mía personal. Yo soy muy inquieto. Entonces, continuamente tengo que lidiar entre el equilibrio de la insatisfacción personal de llegar. Ya he cumplido esto, pero parece que uno no lo está celebrando, ya está en el siguiente. Ya está en el siguiente.
Y entonces en este sentido, pues hablábamos con la celosía, pues sacamos celosía. Bueno, pues la celosía, aparte de ser artesanal, bonita, tal, tal, vamos a aportar algo más. Venga, que tengan maceteros, que jueguen a un sistema modulado. ¿Por qué? Porque en el fondo lo que queremos es hacer una celosía bioclimática, que después entenderéis todos dónde vamos con la celosía bioclimática, pero bueno, por el camino, puf, mira, pues tenéis un premio, pues estupendo, lo recogemos, no íbamos apuntando a ellos, pero vamos, pues con esa paciencia del que hace el oficio seguimos sembrando. Algunas veces pues también recogemos y hemos tenido la suerte, bueno, pues en algunos apartados de conseguir premios de diseño porque dentro de nuestro concepto apostábamos por el diseño.
Otra cuestión para nosotros muy importante dentro de lo que es el concepto de neoartesanía es la personalización, es decir, el producto artesanal per se es personalizable. A cualquier artesano puede decirle: "Mira, yo quiero esto de esta manera, de esta, de esta", y te lo hace. Entonces, para nosotros teníamos muy claro de que para evolucionar el concepto artesanal teníamos que adaptarnos a las realidades del cliente a día de hoy y parte de esa realidad pasa porque todo el mundo en un punto o en otro quieren personalizar. La clave está en intentar que esa personalización sea lo más estandarizable posible porque si no es complicado, pero hemos hecho proyectos con un altísimo grado de personalización gracias a ese triángulo en donde os he comentado anteriormente, pues que era arquitecto, decorador, interioristas, cada vez nos ponían unos desafíos mayores. Superar esos desafíos pues nos dio unas capacidades que después nos permitían poder personalizar cada vez más sencillo.
Consecuencia de ello, pues han sido determinadas obras que nos han permitido, pues como en el caso de algunos clientes que tenemos importantes en ese sentido, pues nos han permitido, pues por estar proyectándonos y a la misma vez, como utilizamos la fotografía como parte de nuestra divulgación, pues ir llegando cada vez más a otro tipo de público que si fuéramos empresa artesana artesana no llegaríamos. Entonces, esa es parte del cómo vamos llegando progresivamente con una cultura de paciencia y de divulgación, superando esos obstáculos, es decir, esa paciencia del artesano, pues seguir extrapolándola. Y con eso pues hicimos determinadas obras relevantes, pero para mí lo más importante es que al final todo forma parte de lo que a día de hoy en realidad no estamos vendiendo productos, que lo hacemos. Lo que intentamos es vender un lenguaje.
Es decir, al principio, esto es por el mismo crecimiento nuestro, al principio uno pues tiene baldosas, porque tengo que fotografiar baldosas, no tengo más. Hasta que yo no puedo proyectar las baldosas en otro espacio, no puedo mostrar espacio. Entonces, conforme nosotros vamos creciendo, la forma natural de comentar, de mostrar ese producto realmente es dentro de un ambiente, de un espacio que hacia donde intentamos con un lenguaje y ese lenguaje en el que consideramos que al final el público es el que va buscando, porque algunas veces no llegan a nosotros porque vayan buscando barro o vayan buscando cerámica. Llegan porque les impacta los pequeños detalles del espacio, del ambiente en donde la materia puede ver microtonalidades, microimperfecciones que en ese conjunto hace que sea todo más orgánico y más natural.
Si eso que no muchas veces no sabemos cómo encontrarlo hasta que lo vemos, porque desgraciadamente no hay muchos ejemplos. En el momento que vemos algo que tiene un espacio, una ambientación orgánica, natural, con colores térreos, donde hay vegetación, es como que a todos nos gusta y realmente eso acaba siendo sencillo. Lo que pasa que no hay mucho ejemplo. Entonces, nosotros ahora mismo dentro del concepto neoartesanal intentamos a ver si somos capaces de proyectar, pasar de lo que es un producto, pasar a lo que es ese lenguaje de diseño arquitectónico en donde el protagonista es el espacio.
En ese sentido, aquí es donde a día de hoy ese legado que de alguna manera heredé de Antonio en cuanto al oficio artesano, intentamos hacerlo contemporáneo. Es decir, a día de hoy la artesanía, para que luzca ese proyecto, tiene que tener diseño y, aparte de tener diseño, tiene que tener un lenguaje que sea lo suficientemente atractivo para captar la atención de lo que a día de hoy, bueno, son nuestros clientes, y es parte por lo que podemos seguir no solo conservando ese oficio, sino evolucionándolo. Eso, digamos, que es el origen de Todobarro.
Por otra parte tenemos todo lo que he comentado anteriormente de neoartesanía, que es la base, un poco, diríamos, estratégica de nosotros. Y después hay algo que también en Todobarro tiene mucho peso y es el territorio. Es decir, nosotros no fabricamos cerámica en cualquier lado, fabricamos en Andalucía, en Málaga, y estamos muy orgullosos de ello y eso se tiene que destilar en las diversas pautas de la empresa, ¿no?
Cuando hablamos en este sentido de territorio, hay algo que siempre... esto es un poco de preámbulo de lo que después mostraré en cuanto a ecoinnovación. Es decir, a ver, una de las cuestiones de que a día de hoy Todobarro empieza a ser conocido, primero es por lo que yo llamo sentido común, y ahora diréis qué es para mí sentido común, y por eso pongo los botijos. Digo, el botijo para mí es puro sentido común. En una época en donde hablamos de bioclimatismo y un montón de artificios técnicos, muy poca gente sabe lo que es un botijo. Entonces, y menos gente sabe por qué el agua es fresquita dentro de un botijo.
Entonces, cuando entro en conversaciones con la universidad, con diversas personas o con arquitectos, tal, al final digo, primero es: si queremos evolucionar para adelante, ahora que estamos en época tan tecnológica, que hay que utilizar la tecnología, pues vamos a intentar recuperar un poquito el sentido común. Entonces para mí el sentido común, y después iré enlazando porque es tan importante toda esta parte. Primero, sentido común. Segundo, herencia andalusí.
Nosotros, yo principalmente soy un apasionado de... hay tres cosas, muchas cosas, ¿no? Hay tres que me proyectan a lo que son las ideas mías, locas o no, pero es básicamente: me apasiona la naturaleza, me apasiona la arquitectura vernácula especialmente, y después el legado andalusí. A mí, que me ha encantado la historia, pues es una parte que me ha encantado siempre, me apasiona la historia y dentro de la historia pues toda la época romana y la época andalusí.
Ostras, cuando uno va y ve la Alhambra una y otra vez, otra vez, que todavía a día de hoy tenga que estar hablando yo de que los mejores exponentes de jardines sean los del Generalife, es como que, sabes, es un poco de falta de sentido común, digo yo, todavía, porque si tengo que llevar a alguien a que vea un buen jardín bioclimático, tal, tengo que llevarlo al Generalife o a ver lo que es un simple patio andaluz, y eso tengo que buscar un patio en Córdoba o tengo que llevarme a la zona de alguna manera. Y a mí la arquitectura andalusí siempre fue algo que me apasionó de primera hora, especialmente por cómo aplicaban el sentido común. Y el sentido común lo aplicaban generando patios que realmente eran patios bioclimáticos, porque lo que había eran prácticamente patios de bosque comestible en donde había agua, cerámica y vegetación. Y a día de hoy todavía seguimos hablando de esos patios en donde son muy fresquitos. Y digo, vamos, ¿por qué son tan fresquitos los patios andalusíes? Pues después lo veremos porque vamos conectando. Pero entonces la herencia andalusí para nosotros es muy importante porque después se proyecta en todos los diseños que realizamos. Al final tiene que haber alguna connotación en donde proyectemos lo orgullosos del territorio donde estamos, pero también con un significado cultural, de alguna manera.
Otra parte también del sentido común es que venimos a Andalucía, todo lo que es clima y la arquitectura vernácula andaluza. Todavía a día de hoy nos llama mucho la atención de que Frigiliana es uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. Digo, ¿por qué es bonito? ¿Porque el resto son feos ya? Porque lo único que hay es sentido común. Se ha conservado la arquitectura vernácula de Frigiliana en lo que es un pueblo encalado en donde hay tejas, muros de tapial con cal, hay emparrado y en algunos casos hay hasta patios. Bueno, eso es simplemente que han conservado parte de la arquitectura de la época, que es una arquitectura vernácula, que el que no sepa, arquitectura vernácula es básicamente una arquitectura de ensayo y error transmitida durante generaciones.
Entonces, si los muros son así y las ventanas son así, y está encalado, es por algo. Dice: "Pero es que cuando entra uno es fresquito todo dentro". Dice: "Ostras, y no hay ningún aire acondicionado". Y sin embargo, dentro va encontrando... Pero lo que hay es una presencia de barro en todos lados y uno de los mayores lujos que uno a día de hoy se puede dar es caminar por un suelo de barro mojado y descalzo, sobre todo cuando haga calor. Si está en un patio y está de esa manera, está uno fresquito, una vez más rodeado de vegetación. Bueno, pues este tipo de pueblos al final son característicos de Andalucía, entonces la arquitectura vernácula y todo lo que es relacionado con el clima.
Entonces, si unimos esto, esta fase para mí del territorio nos da a nosotros una base muy importante para proyectar lo que para nosotros es el siguiente paso, porque venimos de lo que es el sentido común y el siguiente paso es una empresa que a día de hoy es neoartesana porque ha evolucionado esa artesanía, que con la incorporación de diseño, con un alto grado de personalización, ya llama la atención. Para mí la siguiente fase es: si nos queremos proyectar en el futuro, tenemos que empezar a aplicar sentido común, pero hacia un punto muy determinado. Y para mí ese es el punto de la ecoinnovación.
Y la ecoinnovación viene a partir de algo, un concepto tan sencillo como es el confort pasivo. Es decir, todo lo que he hablado anteriormente de fresquito, realmente traducido a día de hoy, es que tú tienes una estancia con un alto grado de confort medioambiental, y ese confort de lo que te va dando dentro de un patio, determinadas condiciones de humedad, de temperatura, etcétera, que te lo da un patio, ese confort es realmente para mí la clave del futuro de nuestra empresa más concretamente, porque ¿y si hacemos que las cosas no solamente sean estéticamente bellas, sino inteligentes, funcionalmente hablando? Esa inteligencia funcional viene de que seamos capaces de utilizar el barro, esa materia tan auténtica, con esa personalidad que transmite de lo que es un producto artesanal que al ojo ya te llama la atención, pero que si lo introducimos dentro de un sistema que hagamos que sea funcionalmente inteligente, porque funcionalmente inteligente es simplemente que genere confort ambiental.
Entonces, ese es el punto de partida hacia lo que nosotros denominamos ecoinnovación. Y aquí hay tres conceptos que derivan de todo esto que hemos hablado con sentido común. Uno es circularidad, bioclimatismo y biomaterial. Lo iré explicando en este orden y veremos cómo conecta eso con este concepto de sentido común basado en la arquitectura vernácula. Circularidad. Un ejemplo:
nosotros estamos actualmente en un proyecto que para mí me apasiona y estoy de cabeza en ello, que es, ante una problemática medioambiental existente... Tenéis que recordar que os he dicho anteriormente que soy un apasionado por la naturaleza y poco en PTIC diría que yo soy un proactivista camuflado. Es decir, yo he montado el negocio como un ejemplo para, digamos, superar mis frustraciones propias con la deriva medioambiental. Digo, yo tengo que aportar mi granito de arena y no lo puedo hacer movilizándome en una manifestación, tengo que hacerlo a mi manera. Yo creo que a mi manera la manera mejor es a través de mi propia empresa. Entonces, después de haber dicho esto del proactivismo, proactivista que soy, entonces cuando veo un problema medioambiental rápidamente de manera natural pienso en una solución circular, decía, porque aparte estratégicamente te da una diferenciación, eso es la otra parte, pero es el dragado del río Guadalquivir.
Problemática que se nos presenta gracias a que saben que siempre estoy buscando cuestiones de innovación para temas de circularidad y residuo. Me dicen: "¿Qué se puede hacer con el dragado del río Guadalquivir?". Digo: "Con el dragado del río Guadalquivir, cosa que la industria no ha visto todavía ninguna solución porque son arcillas heterogéneas". Yo dije, digo, es una fuente inagotable de arcilla. Entonces, esa fuente inagotable de arcilla que es el dragado, nosotros fuimos, estuvimos explorando y empezamos a darle sentido aquí con el equipo nuestro de batalla para decirle esto al final lo que tenemos aquí, digamos. Lo planteamos al presidente del Puerto de Sevilla, don Rafael Carmona, al cual le tengo mucho cariño y lo pongo porque al final es un político muy apasionado de verdad por las cuestiones medioambientales. "¿Qué podemos hacer con esto, Pedro?". Digo: "Vamos a ver, lo que tenemos es arcilla heterogénea. Esta arcilla heterogénea, si esta arcilla heterogénea la utilizamos en un producto en donde la heterogeneidad, como es el producto artesanal, destaca, pues algo que para el producto industrial es malo, para nosotros es bueno". Lo único que tenemos que hacer es investigar para aplicar este producto en lo que ya estamos realizando a niveles de cerámica, pero también en otro tipo de producto como los bloques de tierra comprimida o incluso la impresión cerámica 3D.
Traducido: podemos, este residuo, lo transformamos en producto y después toda esta avenida espectacular de la Raza, en donde hay ladrillos maravillosos y unas naves del siglo XVII, las podemos rehabilitar con parte del producto del dragado, pero encima podemos hacer innovación bioclimática. ¿Cómo? Haciendo patios. Vamos a hacer patios en esta zona, vamos a meter vegetación de ribera y, metiendo patios, vegetación de ribera, introduciendo acequias, vamos a generar un confort ambiental en la zona. Entonces, la pregunta es, como decía, ¿cuántos ladrillos vaya a comprar básicamente con el mismo producto que vaya a generar? Entonces, actualmente estamos en el producto desarrollando e innovando en utilización en cantidades de este dragado para el uso del producto a niveles de cerámica, de los bloques de tierra comprimida y de impresión 3D de cerámica. Este es un proyecto que la verdad os digo para mí es emblemático.
Aquí tenéis un ejemplo. Es decir, esto qué es. Bueno, pues esto es un BTC biodegradable. Es decir, los BTC tienen que ser duros como una piedra. ¿Qué es BTC? Es bloque de tierra comprimida. Es decir, tradicionalmente en Andalucía, incluso en la mayor parte de la arquitectura del arco mediterráneo, o había piedra o se utilizaba barro, con barro, como adobe. El adobe, exactamente, estamos hablando, el bloque de tierra comprimida sería la versión del adobe moderna. Entonces aquí en Mallorca se utilizó la piedra. En Andalucía y en otras partes del Mediterráneo se utilizaba o bien muros de tapial o se utilizaba adobe o se utilizaba barro para revestimiento de los suelos. Entonces el adobe es tierra compactada, es donde se utilizaba con fibra, que normalmente era paja. La realidad del adobe es que cuando lo tienes comprimido suele tener unos grosores bastante anchos y son muy
buenos por tema de inercia térmica. Entonces, al final tú dentro básicamente tienes una nevera. Todas las casas construidas con bloques de adobe o con muros de tapial en sí mismas son frescas. Si eso lo combinas con cerámica, lo vas combinando con VG, con esto, al final vas teniendo una arquitectura bioclimática per se.
En este caso nosotros, el bloque de tierra comprimido a día de hoy es una de las líneas de investigación que estamos realizando, pero no hemos ido a una variante de ese bloque de tierra comprimido. El bloque de tierra comprimido quieres que sea muy permanente en el tiempo por unas cuestiones de normativa urbanística, etcétera, etcétera. Nosotros aquí hicimos una derivada para un lado un poco especial, y es que decidimos, una vez más por el proactivismo que te he comentado anteriormente, digo: mira, antes de montar un sistema constructivo, ¿por qué no regeneramos los márgenes del río Guadalquivir? ¿Y eso cómo se va a hacer?
Digo, a ver, pues si utilizamos... Hay una técnica japonesa que se llama nendo dango, que se me quedó grabada hace ya muchos años. Y eso es: se cogen bolas de barro con semilla, se hacen bolas, el barro se queda y se seca. Y después, ¿qué hace? Pues esas bolas las echa en el campo. Cuando llega la época de lluvia es cuando aparece la explosión. Entonces fue una técnica para regenerar zonas muy áridas. Bueno, pues aquí la base es la misma. Cogemos tierra. ¿Qué tierra? La del dragado del Guadalquivir.
Jugamos con investigadores medioambientólogos, en este caso Raquel Sánchez, que trabaja con nosotros, que es la que trabaja en el departamento de I+D con Pedro Guerrero, dos medioambientalistas. ¿Qué hacen dos medioambientalistas en una empresa artesanal? Pues aquí está la neoartesanía. Y con la experiencia de los artesanos y de la parte de diseño, pues empezamos ese brainstorming. Al final, ¿qué vamos a hacer?
La técnica va inspirada en la técnica del nendo dango y en el bloque de tierra comprimido, que es un adobe, pero vamos a hacer que esa compresión sea la justa y la necesaria desde el punto de vista de investigación para que en el margen del río Guadalquivir podamos empezar a mostrar estructuras en donde las semillas que haya sean la vegetación de ribera que debería de haber. Entonces ahí estaríamos hablando de bloques de tierra comprimidos biodegradables y a la misma vez regenerativos del margen del río Guadalquivir.
Entonces, esa es una de las líneas que estamos realizando, inspirada en esa parte de circularidad. Es decir, porque ese bloque tiene la materia justa y adecuada, lo estás montando y está para que puedas regenerar ese margen, porque está hecho con la misma tierra.
¿Eso está todavía en prueba o ya...?
Todo esto lo estamos investigando, estamos desarrollándolo en conjunción con universidades, algunas de ellas francesas. Estamos haciéndolo en proyectos de investigación tipo CDTI y demás. Estamos ya metidos en varios, y con el puerto de Sevilla.
Entonces, esto es un ejemplo. Otro ejemplo: hemos hablado de circularidad, ahora voy a hablar de bioclimatismo.
Otro embolado en el que nos hemos metido, como decimos en Málaga, es, bueno, pues esto que hemos hablado un poco de la inspiración, ¿no? Arquitectura vernácula, el patio andaluz. Hemos hablado anteriormente, estábamos hablando del legado andalusí del patio. Bueno, en este caso estamos en un proyecto CDTI, del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, de Madrid. Ganamos, bueno, pasamos el filtro del CDTI para montar un proyecto de investigación con la Universidad de Málaga, cátedra de cambio climático, Escuela de Arquitectura, y con el centro tecnológico Innovarcilla de Andalucía.
¿Cuál es la idea? Sentido común. Propusimos al CDTI: vamos a hacer un patio, lo vamos a sensorizar, vamos a meter un montón de tecnología dentro del patio para demostrar que el patio es fresco. Y yo me quedé un rato así, a ver qué me decían. La verdad es que me dicen: ¿por qué es innovación? Digo, es innovación la sensorización, porque damos todos por hecho que el patio es fresco, pero no existe estudio que lo demuestre.
Entonces lo que decidimos fue hacer una intervención en una casa patio existente que se llamaba Casa Patio. Es esta de aquí. Esto era una casa patio hecha de cerámica; todo lo que era la parte de la fachada era con cerámica. Entonces esa casa patio se presentó 15 años atrás en un Solar Decathlon, que era una competición entre universidades, y tuvo el segundo premio porque era bioclimática. Sin embargo, esa casa patio se quedó en la obsolescencia, no te diría programada, pero se quedó en la obsolescencia allí, en una parte de la universidad, tirada. Estaba prácticamente en estado de deterioro total. Eso fue hace 15 años. Lo presentaron a Cursun y ahí se quedó. Entonces Ferran Ventura, de la Escuela de Arquitectura de Málaga, nos propuso: ¿por qué no hacemos una intervención en esa casa?
La sensorizamos e intervenimos con diferentes elementos de cerámica, de agua y de vegetación, vegetación determinada, para ir demostrando con el tiempo que esos tres elementos van a confluir en mejoras de confort.
Y aquí, bueno, pues lo que veis aquí ahora mismo es, veréis aquí que se han empezado a introducir zonas ajardinadas por todo esto, porque todo esto tuvimos que taladrarlo. Eso está en una zona de aparcamiento, alquitranado. Entonces la temperatura que llega ahí es de más de 50 grados en verano. Bueno, pues lo primero que decidimos para entrar ahí fue aportar sentido común, que era: aquí, si no hay tierra y no hay jardín, yo te puedo inventar cualquier cosa, pero lo principal era eso. Y empezamos, bueno, pues a taladrar, hicimos todo, y la Universidad de Málaga ha empezado a plantar las especies que consideran que al cabo de tres o cuatro años pueden resistir más las temperaturas en las que estamos. La mayor parte de las especies son autóctonas; hay algunas también alóctonas, que ya a día de hoy se tienen que estar trabajando también con esta denominación, porque desgraciadamente las temperaturas que estamos teniendo a día de hoy son fuera de lo normal, hay ciertas especies que ya no las aguantan, tenemos que buscar especies resistentes.
Entonces, la vegetación aquí ha tenido un trabajo fundamental. Igualmente, aquí aplicamos un concepto de circularidad muy básico, de sentido común, como es la cuestión de estos arriates. Esos arriates están hechos con todo lo que son las baldosas rotas, consecuencia de que han salido mal cocidas o que se han roto en el proceso de envejecido. Todas las reciclamos y hacemos una imitación de lo que serían los muros de piedra en seco, que aquí son tan conocidos. Al final lo que tenemos es una gran masa; lo hacemos con gaviones de hierro, no ponemos nada de cemento, y lo que hacemos es apilar todas esas baldosas recuperadas. Estéticamente queda muy bien, pero aparte dejan un efecto bioclimático, porque aparte de ayudar por la inercia térmica que tienen en confluencia con la tierra, que eso ya va transmitiendo frescor en sí mismo, van dejando todas esas oquedades, espacio para lo que es la microfauna. Nos gustan mucho las flores, pero las flores vienen polinizadas por la microfauna, y aquí no sé de dónde van a crecer a día de hoy, pero esto en sí mismo ayuda a todo ello.
Estoy aquí diseñando un tipo de banco con la Universidad de Málaga, que es un banco realizado también artesanalmente. Son bancos cerámicos en donde te puedes sentar y el banco está fresquito. No te tienes que quemar de alguna manera al sentarte en ningún banco, bien metálico o bien de piedra blanca, y hay que sentarse a 40 grados, a ver quién se sienta a esa temperatura.
Entonces aquí empezamos a aplicar sentido común inspirado en la arquitectura vernácula, inspirado en ese legado andalusí, de una manera muy humilde y muy sencilla.
Dentro ya lo que hicimos fue más sofisticado. Empezamos a diseñar lo que serían celosías bioclimáticas. Las celosías bioclimáticas no son tan... para que sean bioclimáticas tiene que haber una confluencia de dos o tres factores. Tiene que haber una corriente de viento, tiene que haber contacto de ese viento con superficie cerámica y con agua; si no, no se te va a producir el efecto bioclimático. Entonces, de ahí estamos haciendo investigaciones. De hecho, veis aquí cómo la configuración de esa celosía tiene un porqué, y es porque el agua, cuando va rezumando, tarda, y la posición de la celosía, arquitectónicamente hablando, permite lo que son las corrientes ventiladas. Entonces se produce un efecto Venturi por una parte y, por otro, se produce ese confort ambiental dentro de ahí.
Aquí utilizamos la cerámica. Aquí empezamos también con lo que eran fachadas, en donde trabajamos con fachada de cerámica 3D para experimentar también, e insertar... La fachada está refrigerada con agua por detrás para producir lo que hace el botijo. Por eso hablaba al principio del sentido común: evaporación para producir todo ello.
O sea, ¿esto está impreso en 3D? 3D, cerámica. ¿Y cocido, pero a una temperatura más baja para que sea más poroso?
Correcto. Es decir, aquí venimos de la sabiduría que nos ha dado. Entonces aquí ya se empiezan a jugar con elementos como temperatura, tipos de arcilla, las curvas de cocción, qué tipo de efectos quieres realizar, si quieres potenciar la evapotranspiración o no, la resistencia de esa pieza durante el tiempo, que se produzcan sales o no se produzcan sales, si esas vienen del agua. Es decir, hay un montón, porque la cerámica en sí misma, cualquier experto en ella te dirá que nunca hay un experto. Ninguno que sepa bien de cerámica va a alardear de que sabe, porque hay tantos factores que intervienen en la cerámica a la hora de conocerla que al final es muy difícil llegar a controlarla.
Entonces nosotros aquí, la intencionalidad nuestra es generar fachadas que puedan ser refrigeradas y en donde en esa fachada haya presencia verde. Esa es mi forma de introducir otra vez mi proactivismo, que digo yo: el verde lo quiero. Pero curiosamente, como animales que somos, los colores térreos nos gustan, el verde nos gusta, y la gente no sabe por qué. Digo, pero es nuestra esencia animal.
Es decir, si vemos texturas heterogéneas terrosas, nos llama la atención porque estamos mirando la tierra; hemos estado, según, millones de años de evolución, está en nuestro ADN. Si vemos verde, lo vemos natural. Y si en un momento determinado tiene un contraste cálido, como es el blanco de la cal, pues tú dices: pues ya tienes la esencia básica para que algo sea bonito. Si encima es fresco, pues ya está en la gloria, como decimos, ¿no?
Pues entonces aquí estamos nosotros introduciendo revestimientos en donde las especies vegetales las tiene que decir la cátedra de cambio climático. Es decir, no aquellas que sean bonitas, sino aquellas que puedan pervivir el máximo tiempo dentro de una estancia y hacerla en sí misma bella, porque hay que recordar que todo tiene que ser per se bello para que te dé la oportunidad después de que tenga una funcionalidad inteligente, porque una funcionalidad inteligente sin ser bonito no vende. Y somos personas que ante todo nos fijamos por el ojo. Si hay algo que te gusta, ya entra en la segunda capa de profundidad, y es que quieres conocer más sobre eso. Pero si no es bonito, pues ya tiene un efecto de que no.
Entonces, para nosotros el producto tiene que tener, desde su concepción, al ser artesanal, alma, tiene ese tipo de rasgos estéticos que lo diferencian, ¿no? A partir de ahí, la evolución viene por el diseño, por la personalización y por estas tendencias de coinnovación, en donde paradójicamente lo que estamos mostrando es la inteligencia del barro. Es decir, todas esas bondades que vienen del mundo artesanal, que es la sabiduría, y lo estamos poniendo a día de hoy con tecnología, porque la casa en este caso está sensorizada para demostrar en tiempo real qué es lo que ocurre dentro y empezar nosotros a jugar con ella.
Aquí veis, bueno, lo que estábamos comentando. Y este es otro apartado. Cuando hablamos, os he dicho al inicio, era circularidad, bioclimatismo, y el último apartado, especialmente apasionante para los que trabajamos en todobarro, es todo lo que tiene que ver con el concepto que llamamos biomaterial.
Para nosotros, ¿qué es un biomaterial? Bueno, el barro, aparte de tener esa inteligencia, ¿sí?, aparte de tener esa inteligencia desde el punto de vista bioclimático, si lo aplicas de una manera inteligente, circularmente, potencia todo ese efecto bioclimático. Tiene un apartado también muy característico, y es que puede albergar vida.
Y me explico. Y ahora volvemos a la etapa de resiliencia primera, en donde mi hermano y mi padre pues limpiaban los suelos de barro. Una de las cuestiones que ocurría era que se quejaban mucho los clientes: este barro saca verdín, yo no lo quiero; esto tiene salitre, no lo quiero. Entonces, los barros tienen que ser impolutos. Yo no sé si habéis podido vivir... Una vez más volvemos al legado andalusí: te paseas por el Generalife, todo esto, y sin embargo los ambientes más naturales son aquellos en donde hay vegetación con agua, y el barro y la cerámica tienen presencia de verdín, tienen presencia de salitre. Eso al ojo le está dando connotaciones. Hay una explicación científica para ello. Te está dando ciertas connotaciones, pero hay algo que es sentido común: es natural esa presencia. Y nos enteramos: ¿qué es el verdín? Bueno, pues el verdín son microalgas que están incrustadas dentro del poro. Entonces, el barro en sí mismo, la cerámica, gracias a esa porosidad puede ser contenedora de vida.
Bueno, pues aquí se cruzó un proyecto. Y ese proyecto, como digo, al final uno es como un agujero negro que va atrayendo gravitacionalmente ciertas ideas, ¿no? Y en este sentido, pues claro, alrededor nuestro empezaban a gravitar ideas, conceptos y gente con una idea muy interesante. En este sentido vino Raquel Sánchez, de la mano de Pedro Guerrero y Enrique Salvo Tierra, de la cátedra de cambio climático, y nos dijeron: mira, hay una investigadora que tiene una idea sobre generación de unas pastillas cerámicas para hacer lo que serían probetas para ver la biodiversidad que existe en el entorno marino. Y necesita la cerámica porque curiosamente ahí es donde se albergan las especies. Bueno, pues nosotros, cuando Raquel me propuso el proyecto, digo yo: el proyecto es fantástico. Y me preguntaba, y ella me daba varias opciones comerciales para sacarlo. Digo: no, no te preocupes, eso ya llegará. Yo ahora mismo lo interesante, lo interesante es que me está hablando de que esas pastillas son para medir la biodiversidad de un entorno, ¿no? Así.
Entonces, si hay algas que se pueden... Bueno, ¿y si generamos nosotros diseños que se integren en los arrecifes, y en donde esas piezas que integramos dentro de los arrecifes estén ya con el alga adecuada para ese entorno? Porque ahora mismo estamos hablando de que uno de los principales problemas que tenemos son las especies invasoras. Entonces, ¿cómo luchas tú biológicamente contra una especie invasora? El sentido común te dice que metiendo más de la que está de aquí, que no sabes por qué se está quedando atrás, pero una de las cuestiones es que se queda atrás; pues tienes que repoblar con algas de aquí para ayudar.
Entonces, a partir de ahí vino la idea precisamente. De ahí veis cómo toda la pastilla ha sido habitada en sí misma. Todas esas especies que veis ahí son ya especies de las que deberían de ser. Entonces, el proyecto que estamos ahora mismo desarrollando es uno en donde se generan tanques de agua para empezar a crear estas especies, y diseñar nosotros las piezas adecuadas que no generen ese ruido, porque tú al final tienes que introducir un elemento, un elemento que es mejor que la tierra, a través de la cerámica, en confluencia con otros elementos que posibiliten que esas especies tú las introduzcas y estén realmente recolonizando el fondo marino.
O sea, es una idea parecida a la de los bancos del río Guadalquivir, pero en vez de semillas preparas el barro con unas algas, y también ese bloque de barro se va a ir degradando y en algún momento
...coro al final es barro, es cerámica. Entonces, aquí no estamos buscando que supere la normativa de edificación, todo lo contrario. Tiene la normativa que tiene que superar, la biológica, por una parte, que le sirva de refugio para la propagación de la especie adecuada y que después se deteriore. Entonces aquí no tengo que estar lidiando con demasiado en ese sentido.
Entonces, pero hay una prueba para nosotros muy buena, porque realmente lo que estamos haciendo es investigando formas en donde la cerámica se reintroduce, genera beneficios medioambientales gracias... Imagínate, esto lo estamos haciendo con el lodo del Guadalquivir. Si el lodo del Guadalquivir lo genero, genero estructura, geometría bien pensada para la integración dentro del fondo marino. Al final, para mí, esto empieza a ser lo que es el concepto de biomaterial.
Que después se le sacarán lecturas para lo que es decoración bella, pero inteligentemente funcional, porque de todo esto habrá lecturas para piscinas naturales, porque es lo que cae de cajón. Tú dices: «No, yo quiero». No, pues tienes aquí, cuando te des cuenta, pues estamos hablando de casas bioclimáticas, en donde se utilizan BTC, en donde se utiliza cerámica, todo muy bello, muy integrado, muy estético, muy inteligente funcionalmente, pero con aportaciones de biomateriales que ayudan a generar vida en el entorno de la casa, porque para mí esa es la clave.
Y otra vez meto el puyazo medioambientalista, pero la realidad es que al final el entorno de una casa es mucho más bonito y bello si tienes vegetación adecuada para ello. Y la vegetación debe respirar en varios... no solamente tiene que ser un cuadro, poner un árbol como si fuera un cuadro no es realmente... para mí no está integrado dentro de lo que es el concepto.
Entonces, como veis, partimos de una experiencia de artesanía, en donde la evolucionamos a neoartesanía con diseño, con personalización, y vamos hacia un paso un poco más allá, en donde es la generación de funcionalidad inteligente y el desarrollo de un nuevo material. Todos estos biomateriales, ¿cómo lo estamos haciendo? Artesanalmente. El fondo marino distingue entre artesanal o industrial, ¿no?
Pero para nosotros es un campo de experimentación brutal, porque realmente al final de donde vamos a derivar realmente el negocio es que seamos capaces de trasladar todo eso, esa esencia, esa historia, esa base potente, al sector que finalmente nos mantiene, ¿no?, que al final es el de la arquitectura y la decoración.
Entonces, yo creo que tenemos nosotros mismos un campo de experimentación en esta casa patio que está sensorizada, y ahí seguimos haciendo experimentaciones, y esa casa patio se acaba convirtiendo en ese centro de experimentación sensorizado en donde progresivamente vamos introduciendo productos de prototipo, prototipos de producto, mejor dicho, bioclimáticos, circulares, con un componente de biomaterial interesante, para después poder sacar líneas artesanales en donde, aparte de tener esa sensibilidad de la producción artesanal, trasladar esa alma de esa producción artesanal, también le estamos dando un mensaje de aportación de beneficio medioambiental y de confort para nuestros clientes.
Yo es que con esto me puedo ir tirando todo el rato, pero como veis soy apasionado de este tipo de historia, ¿eh? Y ahora vamos ya a la parte un poco final, ¿no? Lo que es el futuro del oficio.
Bueno, el futuro del oficio, para mí la palabra aquí es equilibrio. El futuro del oficio de lo que es la artesanía... yo creo que lo he intentado hacer de una manera lo más divulgativa posible y pedagógica, pero creo que al final la clave está en un equilibrio entre conservar la esencia de un producto artesanal que debe ser percibido fácilmente. Un producto artesanal no puede vivir simplemente de la denominación de artesanal y poner un precio. Tiene que ser percibido por el cliente; si no, no hay futuro. Esa percepción al final se traduce en una estética determinada.
Se tiene que balancear de alguna manera con una escalabilidad, es decir, cómo puede crecer una empresa artesanal manteniendo la esencia del producto. Es decir, llega un momento determinado en que la escalabilidad, ese salto, hay que hacerlo de una manera adecuada, porque si no puede desvirtuar el producto, estar tentado de crecer de una manera más industrial, y en el caso nuestro, pues tenemos mucho cuidado en conservar lo que es la esencia del producto. Primero, para la escalabilidad.
Segundo, hay que ser un equilibrio entre lo que para mí es la sabiduría del oficio artesanal, en donde se tiene que conservar esa esencia, pero tiene que convivir con la inteligencia artificial. Eso es algo que estamos ahora mismo, que parece muy en boga. En el caso nuestro trabajamos mucho con inteligencia artificial. ¿En qué? No es sustituir lo que tiene esencia del producto artesanal, pero hay muchas microgestiones diarias que se pueden realizar con inteligencia artificial en donde el ser humano no aporta absolutamente nada de valor. Entonces, esa convivencia entre lo que es sabiduría artesanal e inteligencia artificial es un debate muy interesante en el caso nuestro, en donde realmente las empresas tienen que evolucionar de la mano.
Entonces, la dificultad va a estar en esa, como pongo yo, hibridación, en donde habéis visto cómo hemos hablado de revestimiento cerámico, pero estábamos hablando de revestimiento cerámico hecho con impresoras 3D cerámicas. Y está hablando de una empresa artesanal, es decir, aquí es donde hablo otra vez del equilibrio. Una empresa artesanal no puede sobrevivir conservándose estrictamente como era. Es imposible. A día de hoy, yo creo que las empresas artesanales tienen que destacar, tienen que ser muy aventureras, y diría yo que casi hay que crear tendencia para sobrevivir, porque si no... el mundo de hoy en día globalmente es muy competitivo.
Entonces, un producto artesanal lo tienes que divulgar para sobrevivir, y esa divulgación viene porque seas capaz de evolucionar hacia lo que realmente el cliente quiera en cualquier parte del mundo. Y eso necesita de una serie de capacidades y habilidades, pues la empresa que se queda en la esencia pura, de ahí se va a quedar enclaustrada y no va a poder evolucionar.
Para mí todo eso, ese equilibrio, es el punto exacto para dar continuidad al oficio, para dar continuidad a la artesanía, pero alejándonos un poco de esa visión de que hay que conservar, que hay que conservar. Hay que conservar lo que es esencial en el producto y en el oficio. El resto tiene que evolucionar sí o sí.
Y para mí esa evolución la hemos trasladado, en el caso de Todobarro, pues a un lenguaje de diseño contemporáneo, aceptando desafíos de personalización muy altos, introduciendo estas variables de ecoinnovación, porque en el fondo lo que creemos es que realmente el barro es una materia en donde alberga no solamente la sabiduría del conocimiento bioclimático por uso y error que hacían nuestros ancestros, sino que además tiene la oportunidad hoy en día de convertirse en uno de los elementos básicos en lo que estamos hablando de nueva arquitectura, de regeneraciones de vida, básicamente dentro de lo que es el nuevo tipo de edificación.
Y básicamente este para mí es el mensaje, ¿no?, con el que quería un poco hablar, porque yo tengo carrete para rato. Si me podéis estar preguntando aquí, me puedo tirar todo el día hablando de lo mismo porque me apasiona, pero básicamente esta es nuestra historia, ¿no? Entonces, lo he intentado resumir de la manera más pedagógica posible, así que espero que os haya gustado.
[Aplausos]
Primero de todo, te tengo que hacer una confesión, que es que cuando te invitamos pensamos sobre todo que nos entraban por los ojos vuestros productos. Siempre también solemos pedir a nuestros invitados que su presentación no sea una especie de catálogo de productos de «mira qué cosas tan bonitas hago», y bueno, has hecho totalmente lo contrario, o sea, nos has dado básicamente una clase que creo que puede servir para artesanos, emprendedores, diseñadores de campos muy diversos, y que pueden aprender mucho de lo que nos has contado hoy. Casi casi para contrarrestar, diría que invito a que los que nos ven visiten la página web de Todobarro y vean que también hay muchísimos diseños preciosos y productos muy variados que no venía al caso contar con gran detalle, porque estabas centrado en ideas y en lo que realmente importa, y es, pues bueno, toda la reflexión que hay detrás de lo que hacéis, ¿no?, que no es solo superficie y, digamos, la espuma que flota en la superficie que aparece en las revistas de arquitectura y decoración, que es de una calidad estética preciosa y muy atractiva, sino pues también, digamos, unas cabezas que piensan, que hacen todo esto posible, ¿no?
Tengo muchas preguntas, como decía, sin ningún orden en concreto, pero por ejemplo, ¿nos puedes contar qué os aporta usar una impresora, o sea, imprimir con el barro, en lugar de, pues por ejemplo, hacer unos moldes, que sería quizás lo más tradicional? En ese caso, por ejemplo, ¿cuál es el sentido de esta posibilidad nueva?
Bueno, aquí es que en el caso de la cerámica, una de las cuestiones que yo he aprendido es la cantidad de técnicas cerámicas que existen. Es decir, nosotros en Vélez-Málaga... se trabaja con la conformación manual, con un tipo de densidad de pasta que hace que puedas volcarla sobre un molde, alisar bien con la mano, el caso del ladrillo, o directamente con una regleta para sacar lo que es la baldosa, levantar el molde y listo. Esa es una técnica. El extrusionado es otra técnica diferente. El molde de escayola es otra técnica diferente, y así podemos ir hablando de diferentes tipos de técnicas, todas artesanales porque tienen una implicación de trabajo manual en donde no está industrializado de inicio a fin, como puede ser la industria, como consideramos el gres cerámico de alta gama, ¿no? Básicamente todo está industrializado de inicio a fin por una máquina.
Entonces, el hecho de que haya tantas técnicas... la impresora 3D cerámica es una técnica más. Tú dices: «¿Dónde interviene aquí el artesano?». Bueno, a ver, yo es que no necesito siempre tener un artesano para todo. Lo necesito para experimentar con lo que es básicamente la materia. Y aquí la impresora 3D cerámica lo que proporciona son una serie de texturas que no son replicables desde el punto de vista de la conformación de un molde, por ejemplo, que no se podrían hacer si quisiéramos hacer un molde de escayola. Se pueden hacer a partir de esos pliegues que te da la impresora.
Tú puedes captar, en el caso nuestro, hacer que una gota de agua vaya más lenta por los pliegues, para ese efecto, para generar el efecto de refrigeración. Si estuviese la pared completamente lisa con el extrusionado, pues bajaría. Pero los pliegues que te puede llegar a hacer una impresora cerámica te permiten una serie de texturas que no puedes alcanzar ahora mismo con otra técnica. Entonces, como campo de experimentación es buenísimo. Después podemos con eso adaptarlo de una manera... lo podemos adaptar para después trasladarlo a todo lo que es las técnicas actuales que vamos haciendo, en donde no podemos sacar ese tipo, pero sí podemos aplicar con la esencia, podemos aplicar ese conocimiento para el desarrollo de un producto.
Y esa... bueno, una curiosidad, pero ¿qué hacían antes con todo ese lodo que se saca del fondo del río? Digamos, ¿lo tirarían o se usaba de alguna forma tradicionalmente?
Esto es muy curioso, porque al final aquí viene otra historia también de proactivismo, y eso viene de que al final todo ese lodo del dragado se echa en una zona que se llaman vaciaderos. Entonces, todos esos vaciaderos, cuando lo van ahí, generan... en la parte del río Guadalquivir, tú dices: «Bueno, medioambientalmente es considerado un residuo», ¿vale? Pero al final lo que está sacando es el lodo, que es barro, que va llegando por la escorrentía del mismo río, va llegando, ¿no? Entonces se ponen en los vaciaderos, y aquí el Puerto de Sevilla, digamos, trabajó con un proyecto con la Comunidad Europea que a mí me encantó. Pues yo cuando fui allí, básicamente estaba hablando más del proyecto de la naturaleza que del tema cerámico, y era porque generaron unas lagunas allí en donde trabajaron con un concepto que es Working with Nature, y ese Working with Nature era básicamente que se conservan unas lagunas en donde empiezan a anidar un montón de aves de todo lo que es el entorno del río Guadalquivir. Al final, esas lagunas, alguna tiene a día de hoy mayor densidad de población de aves en determinados momentos del año que incluso la zona circundante del parque de Doñana.
Allí, cuando me invitaron a ver todo aquello, para mí fue aquello espectacular. Veía toda esa zona de laguna tremenda. Claro, esa zona de laguna tremenda con ese lodo. A mí lo que me plantean es que ese lodo es materia prima y de alguna manera, por cuestión de normativa europea, tienen que intentar generar una salida, pero realmente allí lo que se está generando son lagunas estrupas. Entonces, pero es considerado un residuo. Entonces, como residuo tiene que ser tratado, y a partir de ese tratado, la forma obvia era intentar utilizarlo como arcillas para la industria de la cerámica ladrillera, porque es donde se puede trabajar con volumen.
Pero la industria ladrillera, uno, tiene pensamiento de economía lineal, nunca de circular, es decir, ¿por qué van a comprar un producto, una materia prima considerada residuo, más cara que la que le cuesta la materia prima? Segundo, ellos compiten por precio. Al final es una cuestión de coste y de pensamiento lineal. Entonces, ¿por qué van a trabajar con eso? Y tercero, son arcillas muy heterogéneas. Entonces, ellos necesitan homogeneizar y refinar esa materia prima para pasarlo al de esto. Y aquí fue donde de alguna manera nosotros propusimos la idea de que, ostras, pues lo que para la industria es un problema, para nosotros, con el tratamiento adecuado, no lo es. Y precisamente ese es el origen de empezar a trabajar con ese residuo, y estamos trabajando con ello en varios proyectos de investigación para sacarlo adelante.
Pues me permiten solo una última pregunta por mi parte. Cuando has mencionado de pasada la inteligencia artificial para algunas microgestiones en las cuales, digamos, el involucrar a una persona no le añadía un valor extra y, en cambio, bueno, te libera el tiempo, ¿nos puedes poner algún ejemplo de esas aplicaciones?
Aquí ejemplos, prácticamente cientos. Voy a poner... nosotros trabajamos con CRM, que son programas informáticos que tenemos para tratar con los clientes. Tratamos —aquí está Sandra, que podrá decirlo, y está en atención al cliente— con decenas de gestiones diarias por email, por teléfono. Al final tienes que transmitir una información, es decir, trabajar a día de hoy y simplemente tener 400, 500 emails cada 15 días, necesitas un trabajo de gestión amplio. Pero si eso lo llevamos también a cuestiones como que tienes que ordenar pedidos, tienes que ordenar el pedido a proveedor, tienes que organizar pedidos en donde se combinan hasta tres y cuatro tipos de productos diferentes que te vienen de fábricas diferentes, que tienes en un momento determinado que ofrecerle soluciones con productos de stock, en donde el cliente necesita para 20 m² tres diseños que tienen que salir del producto de stock.
Empezamos a sumar, a sumar, a sumar, y estamos hablando de que al final son horas de trabajo y horas de trabajo, y normalmente horas de trabajo tediosas, en donde entiendo que aquí la persona tiene que aportar valor, y la aportación de valor, normalmente, haciendo tareas repetitivas en el puesto de trabajo, yo creo que a nadie le gusta. Entonces, para mí todo lo que es inteligencia artificial viene para precisamente potenciar a aquellas personas que realmente quieren aportar valor. Es decir, las personas que estén a gusto en un trabajo repetitivo y monótono, pues tienen un problema, pero los que tienen actitud y quieren evolucionar tienen una oportunidad magnífica. Entonces aquí nosotros lo estamos...
utilizando de una manera a nivel de los programas informáticos en la fábrica. Empezamos a diseñar programas para ver capacidades productivas que podamos tener, ver potenciales cuellos de botella, algo tan sencillo como parece decir: ¿cuándo tengo mi pedido? Ostras, pues para saber cuándo tengo tu pedido, tengo que saber en el momento en que me lo vas a pedir cuántos pedidos tengo, tengo que hacer el cálculo según tu pedido: si este es un producto esmaltado o si es un producto de barro blanco, si me va a combinar barro blanco con barro rojo, con barro pizarra, si me va a sacar una teselación, si me lo va a poner. Entonces llega un momento determinado en que una persona se puede tirar horas investigando y sacando cuestiones de gestiones muy monótonas.
Entonces ahí para mí la inteligencia artificial es clave para precisamente oxigenar el trabajo de estas personas, y entonces con ese trabajo de oxigenación pueden tener un tiempo mayor para ser más creativos y aportar lo que no aportarían unos trabajos estresantes, porque no te lo permite el tiempo. Entonces, estar en una llamada telefónica atendiendo a un cliente, sabiendo que tiene que responder a cinco emails y generar cuatro pedidos, no es nada agradable.
Entonces, aquí es donde considero que la inteligencia artificial... podría poner muchos más ejemplos dentro de la producción de fábrica, pero estamos en ese desarrollo todavía. Así que por eso lo comento.
Maravilloso. Les agradezco mucho su presencia y su atención el día de hoy. Pedro, a ti sobre todo también muchísimas gracias. Ha sido un auténtico placer escucharte y conocer todobarro, y te deseo todo el éxito en vuestro futuro, nuevas iniciativas que...
Pues para mí ha sido un placer venir. Os doy mucho, de verdad, de lo más profundo. En todobarro estamos muy agradecidos por habernos dado la oportunidad de, bueno, divulgar un poco, y a todos los asistentes les estoy muy agradecido. Gracias.
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