La Luisiana española: cuarenta años que la imagen de 1803 no muestra
Fundación Juan MarchEn la segunda conferencia del ciclo «La huella hispánica en los Estados Unidos», celebrada en la Fundación Juan March, el catedrático Rafael Torres Sánchez parte de una pregunta: ¿por qué la memoria escolar de Luisiana recuerda sobre todo el traspaso de Francia a Estados Unidos en 1803 y olvida las cuatro décadas de gobierno español? Su tesis es que esos cuarenta años no fueron un paréntesis ni un accidente. A su juicio, fueron el resultado de una expansión territorial que empezó mucho antes de 1763 y de un gobierno flexible y tolerante que produjo una sociedad multiétnica y multicultural, algo que, según él, no volvería a repetirse en Estados Unidos.
Una imagen icónica y lo que deja fuera
Torres Sánchez abre con una imagen que, según explica, suelen mostrar a los escolares de Luisiana cuando estudian su pasado. En ella se arría la bandera francesa y se iza la de los recién creados Estados Unidos, que todavía no tiene todas sus estrellas. La escena ha marcado lo que la población estadounidense sabe de Luisiana: fue Francia quien hizo la transferencia, y España no aparece.
El conferenciante precisa las fechas. Pierre Clément de Laussat, el gobernador civil nombrado por Napoleón para tomar posesión, llega el 30 de noviembre de 1803 y se entrevista con el gobernador español, el vasco Manuel Salcedo. El traspaso a Estados Unidos se hace veinte días después, el 20 de diciembre. La imagen refleja, por tanto, veinte días de posesión francesa, no los cuarenta años anteriores.
Tampoco explica el decorado, y en él quiere centrarse la charla. El Cabildo que se ve al fondo es una construcción española recién inaugurada tras los grandes incendios de 1788 y 1794, que prácticamente arruinaron la ciudad. La iglesia también se acaba de construir, y al lado ya se había levantado el primer piso de otro edificio, que se terminaría en 1813. Los tres edificios se conservan hoy. El escudo de España que había en esas fachadas lo quitarían los norteamericanos a martillazos unos veinte años después. Según el ponente, la historiografía ha avanzado mucho en los últimos veinte años y hoy sabe que lo importante de la historia de Luisiana no es el traspaso, sino esos cuarenta años. Explicar el decorado es, en su opinión, la mejor manera de entender la huella hispana en Norteamérica.
La ciudad que encontraron los norteamericanos
Los estadounidenses que asistieron al acto y los que llegaron en las semanas siguientes sabían que España había gobernado allí cuarenta años. Según el conferenciante, iban predispuestos por los tópicos de la leyenda negra: esperaban una ciudad triste y oprimida, bajo un gobierno despótico y una religión católica inflexible que habría arrasado con el francés y con las costumbres locales. Encontraron, dice, lo contrario: una ciudad «única e irrepetible».
No era la más rica de Estados Unidos, pero sí una ciudad con una vitalidad y un crecimiento que les sorprendió. Se salía de sus límites y ya planteaba suburbios, estaba llena de grúas y reconstruía sus edificios. De noche tenía alumbrado público, con 80 lámparas, algo que muchas ciudades estadounidenses y europeas no tenían. Había un cuerpo de serenos que vigilaba la seguridad nocturna y un cuerpo de bomberos, porque se temía mucho a los incendios. En la reconstrucción se estaban sustituyendo estructuras de madera por hierro. Los balcones de hierro que hoy forman la imagen icónica de Nueva Orleans se estaban haciendo en ese momento. El año anterior habían llegado al puerto más de cien buques mercantes, y la ciudad contaba con hospitales y un mercado estable.
Una sociedad que no encajaba con la leyenda negra
Lo que más sorprendió a los recién llegados, según Torres Sánchez, fue la sociedad. En lugar de una ciudad «monocolor», oyeron hablar francés por las calles. Tras cuarenta años, España no había eliminado el francés. El ponente afirma que había puesto en marcha el primer sistema público de enseñanza bilingüe, y que los niños podían estudiar y jugar en francés sin restricciones. Encontraron familias de nivel cultural elevado, y los niveles de alfabetización de Nueva Orleans estaban, según dice, entre los más altos de Norteamérica.
Les sorprendió todavía más la diversidad étnica. Había 47 tabernas, la mayoría regentadas por afroamericanas libres que eran sus propietarias, porque, explica el conferenciante, las leyes españolas protegían al afroamericano. Por las calles circulaban soldados pardos y mulatos con uniforme español y armas. Muchos talleres estaban regentados por afroamericanos libres, incluso en oficios que los norteamericanos consideraban de riesgo, como el arreglo de armas, la cerrajería o la forja. En el malecón junto al río veían pasear a mujeres afroamericanas de alta distinción que eran propietarias de plantaciones con esclavos. Según el ponente, eso era impensable para ellos y nunca más volvería a darse en Estados Unidos. Las élites criollas exhibían riqueza y gusto estético, por ejemplo con muebles de estilo Luis XVI.
La cuestión, entonces, es cómo llegó España a construir esa sociedad. Para responderla, el conferenciante organiza la charla en tres bloques: la expansión española hacia el Mississippi, la inserción de Luisiana en el Imperio y su defensa hasta el paso a manos estadounidenses.
Por qué España no avanzaba: ni estados ni minas
La primera pregunta es qué hacían los españoles a orillas del Mississippi, a más de 2.000 kilómetros de México. La respuesta sencilla sería la cesión francesa de 1763 tras la guerra de los Siete Años. Torres Sánchez sostiene que es más compleja: antes de 1763 los españoles ya habían llegado a 154 kilómetros del río.
Remitiéndose a la conferencia anterior del ciclo, a cargo de José María García Redondo, recuerda dos conclusiones de las exploraciones del siglo XVI. En Norteamérica no había estados con estructuras administrativas, nada parecido a aztecas o incas, y para apropiarse de un territorio y controlarlo, dice, se necesitan estados. Tampoco había indicios de minas de plata, y llegar a explotarlas, si aparecían, resultaba muy caro. Por eso la expansión se detuvo aproximadamente a la altura del Río Grande. Tras la fundación de Santa Fe, que sitúa en 1610, no hubo proyecto de expansión territorial. Entre la región de los Grandes Lagos y México quedaba un vacío, una tierra incógnita. España dejó el norte en manos de las órdenes religiosas: la ocupación de Nuevo México se confió a las misiones.
1680: el desafío a la autoridad como motor
Eso cambia de golpe en 1680 con una revuelta de pueblos indios que, al no haber una presencia española fuerte, provocó un repliegue hasta el Río Grande. Se podía haber redibujado la frontera sin más, pero, según el ponente, la respuesta fue contundente, porque se había desafiado la autoridad. Se recuperó lo perdido y se militarizó toda la frontera del septentrión, creando la estructura de las Provincias Internas.
Esa reorganización trajo otros cambios. Se fueron reduciendo las instituciones que no dependían directamente de la Corona, y se suprimió la encomienda, que tantos problemas había causado entre misioneros e indígenas. Las misiones pasaron a estar controladas por el Estado y no por la Iglesia, y se instalaron junto a presidios militarizados. La presencia militar era clave, subraya el conferenciante, porque daba seguridad para atraer colonos, no para cazar o atacar indígenas. Se creó además un protector de indios. En lugar de abandonar el territorio, se avanzó para imponer el pleno ejercicio de la autoridad. Torres Sánchez resume la idea con una metáfora que repetirá: el desafío se convierte en un motor y genera un «músculo» que será decisivo en lo que viene.
El verdadero rival: Francia en el Golfo de México
El siguiente reto llega por el Golfo de México. Tendemos a pensar que el problema en Norteamérica eran los ingleses, dice el ponente, pero el verdadero problema, y el motor del avance español, fue Francia.
En la costa norte del Golfo había ocurrido algo parecido a Nuevo México: los exploradores no encontraron estados y el medio era hostil. Menciona el intento de Tristán de Luna en 1559 de ocupar Pensacola con 11 naves. Fundó Santa María, que según el conferenciante fue la primera ciudad establecida, seis años antes que San Agustín, aunque un huracán y el entorno llevaron a abandonarla. Aun así, la costa era necesaria. Los barcos que iban de Veracruz a La Habana no podían seguir la línea recta y daban un amplio rodeo para evitar los bancos de arena. Durante unos 150 años se sabía que el norte del Golfo era de España, pero no había interés en ocuparlo.
El empuje vino del comercio de pieles, que en la segunda mitad del siglo XVII era, según el ponente, un auténtico motor de expansión. Los franceses bajaron por el río San Lorenzo, compitiendo con los ingleses, y por los Grandes Lagos. Robert Cavelier, señor de La Salle, obtuvo el monopolio de las pieles del sur de los Grandes Lagos, exploró la región y, por el río Illinois, llegó al Mississippi y hasta su desembocadura. Una salida por el sur evitaría la complicada ruta del San Lorenzo. La Salle llamó al río «Colbert», por el ministro francés, y volvió a Francia para proponerlo. En la corte coincidió con Diego de Peñalosa, un español renegado que había estado en Nuevo México y que planteaba establecer una base desde la que atacar directamente Nuevo México. Francia estaba entonces en guerra con España, así que la propuesta ofrecía a la vez una salida comercial y la posibilidad de golpear el corazón de México.
Espionaje, cartografía y la carrera por Pensacola
Según Torres Sánchez, el espionaje español era muy bueno en ese momento. Detectó el problema, avisó a Madrid y Madrid avisó a México. Cuando se supo que saldría una expedición de La Salle para fundar una colonia, se organizó su persecución para destruirla. Ya se respondía con el «músculo» militar.
Esa búsqueda reveló a las autoridades del virreinato que no tenían cartografía precisa del norte del Golfo. En cuestión de meses se lanzaron varias expediciones con cartógrafos y oficiales de la Armada de Barlovento, y se cartografió toda la zona. Se identificó la desembocadura del Mississippi, que los españoles llamaron «de la Empalizada» porque era todo lodo y cambiaba de un año a otro, y se localizó la bahía de Pensacola. El conferenciante comenta con humor las anotaciones de los mapas sobre «indígenas errantes o antropófagos». La expedición de La Salle se equivocó de desembocadura y acabó más al oeste; el ponente dice que no se sabe si tenía planes de atacar.
El marino Andrés de Pez advirtió que el problema ya no era cazar a La Salle. A través de unos lagos se podía llegar al Mississippi sin atravesar la jungla del delta. Si los franceses conseguían una vía regular, necesitarían un puerto para descargar las pieles, y entonces sí se quedarían. La persecución se convirtió en una carrera por Pensacola. La colonia de La Salle fue un desastre y él murió allí. Expediciones por tierra llegaron a rescatar a niños y mujeres capturados por los indios. Sobre el nombre, el ponente dice que viene de la forma de la bahía, «panza y cola». Los españoles la llamaron bahía de Santa María de Galve por el virrey Gaspar de la Cerda y Mendoza, conde de Galve, y añade que más tarde Bernardo de Gálvez le metería la «z».
El efecto, según el conferenciante, fue arrinconar a los franceses. Siguieron numerosas expediciones que empujaron la frontera del Río Grande, incorporaron Texas y llegaron casi hasta el Mississippi.
Crozat, Natchitoches y Los Adaes
Desde 1700 España era aliada de Francia, y lo lógico, dice el ponente, habría sido volver al Río Grande o, como mucho, conservar parte de Texas. No ocurrió así. La corona francesa no podía gestionar el territorio y en 1712 se lo cedió a Antoine Crozat, que según el conferenciante era el hombre más rico de Francia. Con mentalidad de comerciante, Crozat vio que el negocio no estaba en las pieles, sino en el contrabando con México para obtener su plata. Por eso el primer puesto que creó en Luisiana, en 1714, fue Natchitoches, antes incluso que Natchez y antes de la fundación de Nueva Orleans. Lo lógico habría sido situarse al norte, hacia San Luis; en cambio se colocó abajo, apuntando a México.
La respuesta española fue una nueva salida masiva, esta vez de colonización militar y no misionera. En 1715, según el ponente, partió la expedición del marqués de San Miguel de Aguayo, un terrateniente capaz de reunir un auténtico ejército de 500 soldados y unos 3.000 caballos. Llegó hasta donde se habían instalado los franceses y creó uno de los emplazamientos militares más fuertes de la zona, Los Adaes, que no tenía el perfil de una misión ni de un fuerte pequeño. Era un mensaje, resume el conferenciante: «os vamos a parar aquí», y dirigido a un aliado. Hacia 1720 los españoles estaban casi en el Mississippi, controlaban el mejor puerto y tenían bases que encajonaban a los franceses, entre ellas otra en San Marcos de Apalache. Luisiana quedaba arrinconada.
De este primer bloque, Torres Sánchez extrae tres conclusiones. Hubo un avance efectivo cuyo motor fue el desafío a la autoridad real, ya viniera de los indígenas, del comercio o de la estrategia. El modelo de ocupación fue distinto: en lugar de la evangelización, primaron estrategias políticas y económicas. Y los responsables del avance fueron militares, lo que importa porque serían ellos quienes gobernaran el territorio y decidieran sobre la colonización y el desarrollo.
1763: una frontera enorme y una herencia difícil
El segundo bloque aborda qué hizo España con la Luisiana francesa cedida en 1763. Luisiana no fue un regalo caído del cielo, insiste el ponente, porque España ya avanzaba en esa dirección. Muestra el escudo de la colonia: el Mississippi representado como el «padre de las aguas», una figura masculina con dos indígenas y el escudo de Castilla encima.
La cesión creó la mayor frontera del mundo entre España y Gran Bretaña, con Francia desaparecida de Norteamérica. Entre Nueva Orleans y San Luis había más de 1.700 kilómetros: dos meses río abajo y cuatro río arriba. Cuatro meses, compara, es lo que tardaba un barco en ir de La Habana a Cádiz y volver, y ese era el tiempo necesario para subir una carta a San Luis.
El conferenciante describe tres problemas. La utilidad estaba clara: una «marca imperial», una zona fronteriza que aislaba México y sus minas. Pero el territorio era un espacio económico unido en torno a un valle y un río, y la frontera lo partía, lo que siempre genera problemas. Además, había población europea con sus propias leyes y costumbres, un reto al que España no se había enfrentado nunca en América. Incluso Texas se había poblado con canarios, gallegos y mexicanos sujetos a las leyes españolas.
La herencia francesa era muy compleja. Tras el fracaso de Crozat, la colonia pasó a la Compañía del Mississippi, dirigida por el financiero escocés John Law. La compañía llevó colonos alemanes y franceses que se adaptaron mal y murieron en su mayoría por enfermedades y clima. Recurrió entonces a esclavos. Primero fueron indios, cuya captura los franceses sí permitían, pero huían. Después trajo africanos: entre 1718 y 1731, unos 6.000 esclavos en una población de unos 8.000. La población europea disminuía mientras la esclava aumentaba, y el miedo a una insurrección llevó a aplicar el Código Negro francés de las Antillas, que el ponente califica como el más duro. Se fue formando un sistema de plantación que no podía funcionar: el tabaco no competía con el cubano, mejor, ni con el de Virginia, más barato. Desde el inicio de la guerra de los Siete Años, en 1754, la corona francesa cerró el grifo y la colonia emitió papel moneda sin control, con una inflación total. En 1763, dice el conferenciante, Luisiana tenía apenas unas 12.000 personas, más de la mitad esclavos, y una economía desastrosa.
Sobre Nueva Orleans, explica que al principio era un pequeño puesto que servía para sacar mercancías por un bayou hasta el lago y de allí al Atlántico. Al encontrarse un paso se creó directamente la ciudad, en un terreno que las primeras imágenes muestran como puro bosque de cipreses.
El modelo italiano: de Ulloa a O'Reilly
Insertar Luisiana en un imperio mercantilista era difícil, porque cualquier producto chocaba con otro territorio español: el tabaco con Cuba, el índigo con Guatemala, y las pieles no tenían mercado en España. Según Torres Sánchez, España volvió a anteponer lo estratégico y optó por un modelo flexible y progresivo tomado de su experiencia en Italia: un gobierno que respetaba la «nacionalidad» y mantenía la excepcionalidad de Luisiana mientras la adaptaba poco a poco a las leyes españolas.
El primer gobernador, Antonio de Ulloa, aplicó sus órdenes a rajatabla: no interferir, pero insertar la colonia en la economía imperial. Las élites de plantadores y comerciantes no querían dejar de comerciar con Francia y las Antillas, ni tenían nada que intercambiar con el Imperio. Aunque Ulloa duplicó el situado enviado desde México, en 1768 se sublevaron y lo expulsaron de Nueva Orleans antes de que tomara posesión formal.
Ante ese nuevo desafío, la respuesta fue más dura. Alejandro O'Reilly llegó con 21 buques y 2.000 soldados. Hubo un juicio y se ejecutó a seis cabecillas, por lo que la historiografía lo llamó «Bloody O'Reilly». Según el ponente, O'Reilly pudo haber arrasado con las leyes y el sistema francés, pero en ese momento España decidió aplicar el modelo italiano y respetar leyes y costumbres, con la prioridad de insertarlas en el sistema español.
Luis de Unzaga: reconstruir lealtades
Quedaba recomponer las lealtades, tarea del siguiente gobernador, el malagueño Luis de Unzaga, a quien el conferenciante describe como un político muy hábil, incluso «un genio». Unzaga aplicó las instrucciones generales con flexibilidad según cada grupo.
A las élites les permitió, aunque estuviera prohibido, comerciar con las Antillas, vender pieles y montar plantaciones de índigo. El ponente explica que ese «oro azul» era un tinte muy difícil de conseguir, con mercado textil en Cataluña y Francia, y recuerda que por esa dificultad se asignó el azul a la Virgen María en la Edad Media. Unzaga exploró vender el tabaco en México en lugar de España, les dejó traer esclavos de Jamaica y permitió que los antiguos oficiales franceses pasaran al ejército español. Se creó un regimiento sin exigir que sus miembros fueran españoles. En lo personal, se casó con la hija mayor del gran hacendado Gilbert Antoine de Saint-Maxent, quien casaría a su segunda hija con Bernardo de Gálvez, el siguiente gobernador. El resultado, según el ponente, fue que la élite quiso seguir en España.
A los colonos les reconoció propiedades y concedió abundantes tierras con el patrón habitual: un frente estrecho al río y una extensión mayor hacia el interior, siendo cada propietario responsable de los caminos. No exigió que fueran católicos. Muchos eran acadianos, franceses de Nueva Escocia expulsados durante la guerra de los Siete Años, que fueron acogidos allí. Toleró con cierta laxitud el contrabando británico, la única forma de sostener una economía de frontera. Permitió aserraderos cuya madera iba a Cuba y a su arsenal, y abrió la milicia a los colonos.
Con los indígenas no impuso misiones, sino que adoptó el modelo francés. Prohibió la caza de indios, como exigían las Leyes de Indias, porque eran súbditos del rey. Estableció alianzas mediante regalos, que el ponente interpreta como una forma de pago por las tierras. Madrid autorizaba regalos de todo tipo salvo armas y aguardiente, pero Unzaga sabía que si España no los daba lo harían los británicos, y concedió armas y munición.
Con los esclavos africanos, en 1770 adaptó el Código Negro francés de 1724. Según el conferenciante, les dio más derechos, incluida la propiedad, y muchas más vías hacia la libertad sin depender del permiso del amo, entre ellas el servicio al rey. Por eso los libertos se volvieron muy leales al Estado. Todos estos grupos, sin nada en común, quedaron unidos por la lealtad a la Corona.
La guerra de 1779: Luisiana como teatro de operaciones
Esa lealtad importó cuando estalló la guerra en 1779, tema de la siguiente conferencia del ciclo, a cargo de Gonzalo Quintero. Según el ponente, el espionaje español conocía un plan británico de doble pinza: desde Nueva York bajando por San Luis y desde la bahía de Chesapeake hasta Nueva Orleans, para avanzar después hacia Nueva España. La única opción era atacar primero, en todos los puestos británicos de la mitad sur.
Torres Sánchez destaca varios rasgos de esa guerra. Antes de estallar, colonos británicos que se sentían acosados se pasaban a territorio español, y comenta como una ironía, «viendo lo que está cayendo hoy día», que Luisiana fuera entonces refugio de los norteamericanos, con un puerto en Arkansas como último refugio. En la contienda combatieron indígenas, africanos, tropa española y voluntarios americanos juntos, apenas diez años después de la revuelta que había expulsado a Ulloa. España abrió un segundo frente y trasladó a Luisiana el teatro de la guerra, enviando, según el ponente, el mayor ejército de operaciones de su historia en América. Para él, la guerra hizo de Luisiana un escenario central, la integró en el Golfo de México para sostener el esfuerzo bélico y la hizo visible para el resto del Imperio: dejó de ser un apéndice.
La edad dorada con Miró
Siguió lo que el conferenciante llama la «edad dorada», entre 1782 y aproximadamente 1793, bajo el gobernador catalán Esteban Miró y el intendente gallego Martín Navarro. Ambos siguieron la línea de Unzaga, y lo que había funcionado antes se convirtió en motor de crecimiento. Según el ponente, Luisiana nunca creció tanto, ni con los franceses ni en la etapa anterior.
México compraba todo el tabaco. En 1778 se enviaron 128.000 libras y en 1786 se superó el millón, una cifra que, según el ponente, superaba todo lo que aportaba la Corona. Luisiana empezaba a ganar dinero con su comercio. El tabaco era de menor calidad que el cubano, pero estratégico para la supervivencia de la colonia. Las expectativas desataron una euforia inversora en esclavos y tierras. La madera abrió un mercado nuevo, las cajas para el azúcar de Cuba, que empezaba a volcarse en ese cultivo. El conferenciante calcula que su coste para Cuba equivalía aproximadamente a la mitad de lo que la Corona pagaba por Luisiana. El índigo se disparó con permiso para venderlo en las Antillas.
El crecimiento permitió acelerar la colonización. A los acadianos de la primera etapa y a los canarios llegados con Gálvez se sumaron nuevos contingentes. El gran estratega, según el ponente, fue el conde de Aranda, que desde París ofreció trasladar a los acadianos que vivían en Francia sin terminar de integrarse. España les pagó el viaje y la instalación, y Miró les dejó elegir dónde asentarse, de modo que se instalaron junto a parientes y conocidos. En 1793, dice el conferenciante, Luisiana había pasado de 8.000 habitantes a 50.000.
El balance de este segundo bloque es, para Torres Sánchez, una integración económica que aprovechó el clima de libertad comercial español con una lectura aún más liberal, abriendo los mercados de México y Cuba en un «trípode» comercial. A ello se sumó una reconstrucción política que dejó atrás la revuelta de 1768, y la consolidación del esfuerzo iniciado en 1680. En 1793, subraya, España era el único imperio que quedaba en Norteamérica. Gran Bretaña conservaba Canadá, pero según el ponente todo Canadá aportaba a la hacienda británica menos del 10 % de lo que aportaba Jamaica.
El giro: fronteras negociadas y rendimientos decrecientes
El último bloque cubre de 1793 a 1803. En 1782, al comenzar las negociaciones de paz con John Jay, Aranda aspiraba a llevar la frontera hasta los Apalaches, lo que según el ponente habría dado a España casi el 90 % del territorio norteamericano. Los norteamericanos dudaban, pero los británicos no: sabían que de Cádiz saldría contra Jamaica una flota de más de 70 navíos, la mayor del siglo, y aceleraron un acuerdo por separado con los estadounidenses. España acabó aceptando un límite en el Mississippi, controlando ambas orillas y su navegación desde el Ohio hasta aproximadamente el paralelo 31.
Hacia 1790 el crecimiento empezó a frenarse. La Revolución francesa de 1789 rompió el comercio francés, el mercado del índigo y el acceso a las Antillas, y en 1791 estalló la revuelta de esclavos de Haití. El tabaco se vendía peor: México empezó a importarlo de Centroamérica, y en España cambiaba el gusto hacia un tabaco de humo más barato de Virginia que entraba de contrabando por Gibraltar. Las pieles quedaron en manos británicas y el azúcar habría supuesto competir con Cuba. Hubo, en palabras del ponente, rendimientos decrecientes.
La salida llegó en 1793 con la desmontadora de algodón desarrollada en Norteamérica, que agilizaba la limpieza. Los plantadores se pasaron al algodón, pero para ello necesitaban grandes capitales, que buscaron en inversores estadounidenses, y el mercado del algodón era esencialmente norteamericano con destino final en Gran Bretaña. La economía luisianesa dejaba de depender de la América española para depender de Estados Unidos.
La presión estadounidense y la resistencia española
Aun así, el conferenciante rechaza que la historia terminara en 1793 y habla de la «resiliencia» de Luisiana. Estados Unidos tenía un grave problema con las tierras del oeste. Los límites de las antiguas colonias se habían trazado casi con tiralíneas y nadie sabía bien por dónde iban. Las colonias del norte propusieron ceder esas tierras al gobierno federal, pero las del sur, Virginia y las Carolinas, que tenían más margen, se negaron. Según el ponente, el asunto era constitucional: durante la guerra habían sido trece colonias confederadas, estaban endeudadas y no sabían cómo sería el nuevo Estado. Si las tierras pasaban al gobierno federal y se vendían, cada estado pagaría menos y surgiría un Estado más centralizado.
Finalmente cada estado pudo vender tierras, y Virginia, Kentucky y Tennessee hicieron ventas masivas a compañías, de hasta 15 millones de acres, aunque hubiera indios en ellas. Compañías como la de Virginia en el Yazoo llegaban hasta el Mississippi, con especulación y oleadas de colonos. Para los indígenas se implantó lo que el ponente llama un sistema «terrible», el de las factorías. Frente a los regalos españoles, los norteamericanos abrían tiendas que vendían aguardiente, balas o lo que se quisiera a crédito, y cobraban la deuda con tierras, en una espiral de compra, deuda, venta y pérdida del territorio. Kentucky y Tennessee se quejaban de que nadie los protegía de los indios, enfadados por el despojo, y de que España les había cerrado la navegación del Mississippi.
La respuesta española fue, según Torres Sánchez, un plan diplomático a gran escala diseñado por Floridablanca. Mientras Gardoqui negociaba con John Jay la navegación y el paralelo 31, se desarrollaba una diplomacia más sutil con Kentucky y Tennessee: nadie podría navegar el río salvo ellos, si se independizaban. España fomentaba así la división. El ponente menciona libros recientes que muestran proyectos de Estado y personajes que se presentaban como líderes.
Al mismo tiempo se blindó la frontera. En 1793, cuando cabría esperar una retirada, se construyeron más fuertes que nunca en Luisiana: Nuevo Madrid, Tombecbé, Nogales y fortificaciones en la entrada del Mississippi. El conferenciante destaca un hecho poco conocido que ya había señalado un libro antiguo sin mucho eco: la creación de un escuadrón fluvial de 12 galeotas, usadas en lo que luego se llamaría la diplomacia de las cañoneras. Se firmaron además acuerdos con los indígenas que llegaron a formar una confederación de naciones antes enfrentadas entre sí, porque sabían, según el ponente, que su única protección era España. Torres Sánchez lo considera la primera confederación indígena, firmada en 1793, y añade que nunca más volvería a ocurrir.
Godoy, Napoleón y la carta de un jefe chickasaw
Pese a esa resistencia, llegó una orden de Madrid. Godoy, el nuevo ministro, ya en la órbita de Napoleón, temía una alianza de Estados Unidos y Gran Bretaña contra España y precipitó el Tratado de San Lorenzo o de Pinckney. España permitió la navegación del Mississippi, dejó de intrigar con los territorios independentistas y aceptó el límite de los 31 grados. Además, según el ponente, Godoy ofreció toda Luisiana a Napoleón a cambio de un reino en Italia, que menciona como Parma, para el hermano de la reina María Luisa, esposa de Carlos IV. Torres Sánchez califica este final de desastroso y de falta de liderazgo, pero sostiene que no invalida lo anterior. Tras su fracaso en Haití, Napoleón decidió que Luisiana no le interesaba y la vendió a Estados Unidos por 60 millones de francos.
Para el conferenciante, esa venta tuvo una consecuencia decisiva: dio a Estados Unidos tierras suficientes para repartir y lo hizo viable, haciendo viable también el gobierno federal. Lo presenta como una gran aportación de España «sin quererlo». La venta dejó atrás a las autoridades españolas, a los colonos y a los indígenas. Para ilustrarlo, lee la carta de un jefe chickasaw, un pueblo que según el ponente fue de los más beligerantes con los españoles durante el siglo XVIII, dirigida al gobernador y al rey de España:
«¿Acaso el gran padre España entrega nuestras tierras a los americanos, cuyo único deseo es expulsarnos y apoderarse de todas nuestras tierras como si fueran Dios? Reconocemos en ellos, los americanos, la astucia de la serpiente de cascabel, que acaricia la ardilla para devorarla. ¿Permanecerá indiferente el rey de España, que es causa de esto, viendo derramar nuestra sangre, de la que ha sido protector? Decidme si puedo regresar a mi aldea para tranquilizarlos y asegurar a nuestros guerreros, a nuestros hijos y a nuestras mujeres que lo que se escribe sobre los americanos es falso, si vuestra bandera seguirá ondeando siempre sobre nuestra tierra o si los chickasaw deben prepararse para morir.»
Torres Sánchez concluye que la Luisiana española no fue un accidente, ni algo temporal, ni un apéndice entre dos etapas francesas. Fue un proceso de expansión territorial que empezó pronto y que triunfó porque se aplicó un gobierno no tiránico ni despótico, sino flexible y tolerante, que usó las leyes del Imperio y permitió la sociedad multicultural y multiétnica que vieron los norteamericanos en 1803. Su punto de vista final, presentado expresamente como opinión propia, es que la principal huella hispánica de Luisiana en Norteamérica es que «España construyó Estados Unidos».
Esta probablemente sea una de las imágenes más icónicas de... para los escolares en Luisiana cuando estudian el pasado de Luisiana, pues le suelen poner esta imagen. Esta imagen representa el momento en el que la Luisiana pasa a formar parte de los Estados Unidos en 1803. En esa imagen, lo que ustedes están viendo es el momento en el que se arría la bandera francesa y se iza la bandera de los recién creados Estados Unidos. Si se fijan, no están todas las estrellas todavía, es el momento de 1803.
Claro, ¿qué ocurre? Que esta imagen, que es icónica, es muy fuerte y ha marcado en buena medida lo que los escolares, la población en Estados Unidos sabe sobre la Luisiana y, en buena medida, la imagen que se tiene, que es una imagen en la que es Francia la que hace la transferencia a Estados Unidos. Por aquí no aparece España, pero si nos paramos un momento, hay algo ahí en la foto que también es importante comentar y es algo que vamos a ir desarrollando a lo largo de la charla.
¿Quién fue el encargado, el gobernador civil que nombra Napoleón para ir a tomar posesión de la Luisiana? Pierre Clément Laussat. Llega el 30, y perdonen que sea preciso en las fechas, pero van a ver por qué, el 30 de noviembre de 1803 habla con el gobernador español, el vasco Manuel Salcedo. Y 20 días después, el 20 de diciembre de ese año de 1803, es cuando se hace la transferencia. Es decir, en realidad no se están reflejando los 40 años anteriores, sino que simplemente se están reflejando esos 20 días de posesión francesa.
Tampoco se está reflejando ese fondo, ese decorado. Todos esos edificios, el cabildo que lo tienen ustedes aquí, el cabildo está aquí, es una construcción que se acaba de inaugurar, es española, después de un incendio tremendo en 1788, 1794, dos incendios que prácticamente han arruinado la ciudad. La ciudad se ha rehecho y hay esa construcción, igual que la iglesia se acaba de construir, y en la escena no aparece, pero se está construyendo otro edificio igual al lado, ya se había hecho el primer piso.
Lo que sabemos hoy día es que en los últimos 20 años la historiografía ha avanzado mucho y en realidad sabemos que lo más importante de la historia de Luisiana no es ese traspaso, sino esos 40 años, y sabemos mucho más. La idea en la charla es explicar ese decorado. ¿Por qué el decorado que aquí tiene el escudo... que no aparece el escudo de España, que 20 años después a martillazos los norteamericanos lo van a quitar? Pero es este decorado el que la historiografía nos permite explicar, y nos permite explicarlo porque es la mejor manera de entender la huella hispana que va a dejar en Norteamérica.
Los americanos que acudieron al acto y que fueron llegando en las semanas y en los meses siguientes, pues de alguna manera se esperaban una ciudad de... Ellos sí saben por qué han estado allí y saben que España está 40 años, no los 20 días de Francia, y saben que después de 40 años pues se pueden encontrar... E iban predispuestos a encontrarse una ciudad triste, una ciudad oprimida, una ciudad bajo el yugo de un gobierno despótico y regulado por una religión católica inflexible que va a arrasar con el francés, que va a arrasar con todas las costumbres. Y lo que se encuentran es todo lo contrario. Se encuentran con una ciudad única e irrepetible.
Es una ciudad que realmente... las descripciones que empiezan a hacer de lo que ellos ven en la ciudad son realmente muy interesantes. Es una ciudad que vibra, es una ciudad que está expandiéndose. No es la ciudad más rica de Estados Unidos, pero sí es una ciudad con una vitalidad y un crecimiento hasta 1803, lo que ellos están viendo, tremendos. Es una ciudad que se sale de sus límites, que ya está planteando suburbios. Lo que ellos ven en Nueva Orleans es una ciudad llena de grúas. Se está construyendo todo, se están rehaciendo los edificios. Estos son los edificios: 1795, 1794, la catedral. El siguiente tenía ya hecho el primer piso, que es lo que comentábamos, se terminará en 1813; el primero que aparece a la izquierda es el Cabildo actual. Estos edificios, los tres, se mantienen actualmente. Por todos lados ven movimiento, por todos lados ven construcción.
Cuando llega la noche se sorprenden porque hay alumbrado público. No todas las ciudades en Estados Unidos, y muchas europeas, tienen alumbrado público. 80 lámparas de gas se encienden. Además, hay un cuerpo de serenos que están vigilando la seguridad por la noche. Hay un cuerpo de bomberos; temen mucho a los incendios. En esa reconstrucción se está cambiando todo Nueva Orleans. Se están cambiando estructuras de madera por estructuras de hierro, balcones con hierro. Esa imagen icónica de Nueva Orleans con esos balcones, eso se está haciendo en este momento, se está reconstruyendo. Es una ciudad en cuyo puerto el año anterior habían llegado más de 100 buques mercantes. Es una ciudad que tiene hospitales, que tiene mercado estable, es una ciudad que vibra.
Pero lo que más les sorprendió a los norteamericanos no fue el crecimiento; no es la más rica de Norteamérica, pero sí les sorprendió una cosa: la sociedad. La sociedad era una sociedad viva, era una sociedad en la que lo interesante es la diversidad que van a encontrar, una ciudad dinámica. ¿Por qué? Porque ellos esperaban, de acuerdo a esa leyenda negra, los tópicos de la leyenda negra, ellos lo que esperaban es encontrarse una ciudad claramente monocolor, una ciudad bajo el yugo de una legislación, de un despotismo.
Lo que se van a encontrar es que por las calles se habla francés. Los españoles, después de 40 años, no han eliminado el uso del francés. Es más, han puesto en marcha el primer sistema público de enseñanza bilingüe. Los niños estudian y pueden jugar en francés y lo pueden utilizar de forma normal y sin ninguna restricción. El francés forma parte de la vida de Nueva Orleans y España no lo ha suprimido.
Pero lo que aún más les sorprende no es que el sistema español no haya acabado con el sistema después de 40 años, sino la diversidad étnica, la diversidad multicultural. Empiezan a ver algo en la ciudad que no cuadra, no cuadra ni siquiera en... Estamos encontrando familias, familias con unos niveles españoles, familias con un nivel cultural elevado, importante. Los niveles de alfabetización de Nueva Orleans en este momento son de los más altos de Norteamérica. Encuentran elementos que muestran una variedad étnica realmente importante.
Por la noche entran en tabernas, hay 47 tabernas y la mayoría están regentadas por afroamericanas libres, porque las leyes españolas protegen al afroamericano, y son propietarias. Eso es muy difícil de encontrar en otra ciudad de Norteamérica. Por la calle se encuentran soldados, el nombre es pardos, mulatos, que van con uniformes españoles y con armas por el medio de la calle. Se encuentran con que en muchos sitios los talleres están formados por y están regentados por afroamericanos, incluso en profesiones que ellos consideran de riesgo: arreglar armas, cerrajeros, forjas. Esas son unas profesiones muy complicadas. Ahí también hay afroamericanos libres que están trabajando en esos elementos.
Incluso algo que les sorprende y lo señalan: en el malecón, este sería el malecón que da al río, se encuentran a mujeres afroamericanas de alta distinción que son propietarias de plantaciones de esclavos. Eso es impensable. Bueno, de hecho, a partir de este momento nunca más se va a volver a repetir en Estados Unidos, pero ellos lo ven, y la ven paseando, mostrando distinción, mostrando un nivel social. Es, en definitiva, una sociedad muy criolla, donde esas criollas exhiben no solo una riqueza, sino además un gusto estético importante en el que, bueno, pues muebles estilo Luis XVI se pueden ver perfectamente.
Por lo tanto, no es esa ciudad triste, no es esa sociedad sometida a una tiranía, a una rigidez que cabría esperar después de 40 años de gobierno español, según esa leyenda negra. En realidad es una sociedad que es multiétnica y es una sociedad multicultural.
Por lo tanto, de lo que se trata ahora es de explicar cómo se llega a eso, cómo España en la Luisiana llega a construir eso, el decorado que decíamos antes, cómo se construye esa sociedad, una sociedad que, insisto, va a ser irrepetible, única en ese momento, irrepetible en los Estados Unidos. Para analizarlo, vamos a verlo en tres bloques. En un primer bloque lo que vamos a ver es cómo España se va expandiendo hacia el Mississippi y hacia la Luisiana. En un segundo momento, cómo esa Luisiana se inserta dentro del Imperio español y, por último, cómo se va a defender esa Luisiana y va a pasar a manos americanas.
La primera pregunta es obvia. ¿Qué hacen los españoles en la orilla del Mississippi? Estamos hablando de más de 2.000 km desde México a la orilla del Mississippi. Claro, la respuesta más sencilla es, bueno, en 1763, después de la Guerra de los Siete Años, la cesión que se le va a hacer a España, y por lo tanto por eso están. En realidad, la respuesta es mucho más compleja y mucho más interesante, porque nos va a permitir entender cómo se realiza el proceso de construcción y, sobre todo, entender la verdadera huella hispánica en Norteamérica.
Antes de 1763, antes de la entrega de Francia, los españoles ya habían llegado a 154 km de la orilla del Mississippi, no 154... Es decir, hay un proceso por el cual se desarrolla.
En la conferencia anterior del profesor José María García Redondo, ustedes vieron que durante el siglo XVI, desde el primer momento, los españoles están conociendo el interior de Norteamérica y, en esos exploradores, ustedes vieron la variedad de exploradores y todo lo que recorrieron, hay dos cosas que quedaron claras. Uno: no se encuentran en Norteamérica con estados establecidos, con estructuras administrativas superiores. No hay nada parecido a los aztecas, los incas. Eso es importante porque a la hora de apropiarse, a la hora de controlar, necesitas estados. Como mucho ves poblaciones nómadas o temporalmente sedentarias. Segundo, no hay indicios de minas de plata; por lo tanto, el coste de llegar hasta explotar esas minas es muy elevado si es que apareciesen. Por lo tanto, ni hay estados ni hay minas.
¿Qué es lo que va a ocurrir? Que llegan en un momento aproximadamente a la altura del Río Grande y ahí se paran. No hay una expansión. De hecho, tras fundarla en 1616... en el siglo XVII ya no avanza; en 1610 fundan Santa Fe, pero ahí ya no hay ningún proyecto de expansión territorial. Digamos, claramente, a España no le interesa Norteamérica en ese momento y lo que hace es dejar en manos de la... Fíjense un poco el vacío que hay entre esa parte donde se conocen los Grandes Lagos y esta parte de México: es la nada. Es una tierra incógnita, una tierra donde no existe nada. ¿Qué es lo que hace España? Bueno, pues todo el norte lo deja en manos de la gestión de la Iglesia. No hay un proyecto y por tanto la ocupación de Nuevo México se deja a las misiones. Son las órdenes religiosas, órdenes regulares, las que lo van a gestionar. Ahí ven perfectamente cómo a través del martirio se puede llegar al control de estos indios. Ese es el proyecto.
Pero todo esto va a cambiar de golpe. Y va a cambiar de golpe en 1680. ¿Por qué en 1680? Porque en 1680 se va a producir una revuelta de indios, pueblos indios, apaches, y como no hay una presencia fuerte, importante, lo que se va a producir es un repliegue hasta el Río Grande. En principio, como había sido un repliegue, se podía haber resituado la frontera y aquí no pasa nada. Pero lo interesante empieza ahora. La respuesta de España en ese momento es contundente. Se ha desafiado la autoridad y hay un motor que se pone en marcha que es enorme. Se avanza, se recupera lo que se ha perdido y se militariza toda la frontera del septentrión, como ellos le llaman, y se crea una estructura que es las provincias internas, es decir, Nuevo México.
Pero al hacerlo hacen más cosas. Primero, van a ir reduciendo todo lo que sean instituciones no reales, instituciones que no dependen directamente de la Corona. Es decir, la encomienda, que tantos problemas había dado en las relaciones entre misioneros e indígenas, se va a suprimir, se quita. Es el Estado quien va a controlar las misiones, no la Iglesia, el Estado. Esas misiones se van a ir instalando junto con presidios que se militarizan. La presencia del militar es clave. ¿Por qué? Porque significa seguridad para atraer colonos. No es para cazar indígenas, no es para atacar indígenas, es para dar seguridad a esos colonos. Se crea un protector de indios. Es decir, en lugar de abandonar, lo que se va a hacer es avanzar para imponer el pleno ejercicio de la autoridad. El desafío a la autoridad se convierte en un motor, un motor en el que se ha generado un músculo, y ese músculo es muy importante para lo que viene a partir de este momento.
¿Qué es lo que viene a partir de este momento? Pues un nuevo reto, y el nuevo reto viene en el Golfo de México. En el Golfo de México se va a establecer una competencia y una rivalidad con franceses. Tendemos a pensar que el problema son los ingleses. En Norteamérica el problema verdadero es Francia y el motor de cambio va a ser Francia. El motor para España, el motor de avance, va a ser Francia. En Norteamérica, pues no, Francia no es un aliado, Francia es un rival, Francia es un problema y frente a eso se va a tener que ir atacando.
¿Qué es lo que pasa en el sur de Norteamérica, la costa norte de Estados Unidos? Bueno, pues que pasa algo parecido a lo que ocurrió en Nuevo México: los exploradores ya han detectado que no hay estados, que es un medio hostil, y por tanto prácticamente se abandona. Hay un intento en 1559 de Tristán de Luna de ocupar Pensacola. De hecho, lleva 11 naves, 100 exploradores. En Santa María se establece la primera ciudad. Ojo, es la primera ciudad que se establece, antes que San Agustín, 6 años antes que San Agustín; lo que ocurre es que un huracán, un medio muy hostil, hace que termine abandonándose y pasa por no ser la... Es la primera, pero realmente no funciona como tal.
La costa del Golfo de México es realmente problemática, pero si se fijan en el mapa, es problemática, pero es necesaria. Miren, cuando sale un buque de Veracruz hacia La Habana, no puede ir en esta dirección, que sería la línea recta, sino que tiene que ir dando toda esta vuelta. Por lo tanto, los españoles están acostumbrados durante 150 años a hacer esta ruta, pero no se acercan porque todo esto son bancos de arena. Hacerlo pasa exactamente por aquí. Todo esto son bancos de arena donde va a haber naufragios. Aquí ocurre igual. ¿Qué es lo que se hace? Se hace esta curva y por tanto sabemos que el norte del Golfo de México es de España, pero no hay ningún interés en ocuparlo y, cuando se ha ocupado, claramente no ha funcionado. Por lo tanto, no hay ningún motor que funcione en esa dirección.
El motor va a venir por la competencia de Francia y, curiosamente, en las mismas fechas en que se va a producir el ataque indio y la reacción, se va a producir el avance francés y la reacción. 1670, en esta zona... Si se fijan, es delicioso en la cartografía, porque son capaces de detectar bien y medir más o menos bien, pero cuando llegan aquí las distancias las pierden, ¿no? No tienen realmente claras cuáles son las distancias.
Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo aquí? Aquí se está produciendo una búsqueda de pieles. El comercio de pieles en la segunda mitad del siglo XVII es un auténtico motor, motor de expansión. Entonces, los franceses van bajando, y ¿qué es lo que van haciendo? Pues bajando por el río San Lorenzo, aquí compitiendo con los ingleses. Van bajando por los lagos y bajando, bajando, llega un momento en que uno de ellos, un francés que se llama Robert Cavelier, señor de La Salle, consigue un monopolio, es decir, todas las pieles que se consigan en el sur de los Grandes Lagos son suyas. ¿Qué es lo que él hace? Bueno, explora todo este territorio y en un momento dado...
encuentra que hay un río, Illinois, y otro río que engancha, que es Mississippi, y llega hasta aquí. ¿Qué interesa? Interesa mucho porque evitaría la ruta muy complicada del San Lorenzo y por tanto podría salir por delante. Cuando él llega al sur lo llama al río, lo llama Río Colbert por el ministro de ese momento francés, e inmediatamente se va a Francia y dice: "Bueno, tenemos otra salida a las pieles, tenemos otro mercado que se puede abrir y que puede circular muy bien por ahí".
Y cuando llega a la corte francesa se encuentra algo sorprendente, y es que un español renegado, Diego de Peñalosa, que había estado en Nuevo México, llega a la corte de Francia y le propone un plan. Si establecemos una base aquí, podemos atacar directamente a Nuevo México. Claro, en ese momento en Francia empiezan a plantear, Francia en ese momento está en guerra con España, con lo cual tengo una salida y además tengo la posibilidad de un ataque al corazón de México. Por lo tanto, la situación empieza a ser preocupante.
El espionaje español. Estamos en guerra. El espionaje español es muy bueno en este momento y detecta perfectamente el problema. Avisa a Madrid, Madrid avisa a México. Tenemos un problema. Hay que gestionar esto de alguna manera. ¿Qué es lo que se hace? Bueno, pues se sabe que va a salir una expedición de La Salle para colocar una colonia y lo que se va es a la caza, e inmediatamente se va a buscarlo, a perseguirlo y a destruir esa colonia. Es decir, ya estamos respondiendo con el músculo militar.
Esa búsqueda es muy importante porque las autoridades del virreinato de Nueva España se dan cuenta de una cosa, es que no tienen cartografía precisa de la zona del norte del Golfo de México; por lo tanto, lo que tienen que hacer inmediatamente es crearla. ¿Qué ocurre? Que van a lanzar esas expediciones junto con cartógrafos, e inmediatamente se van a poner en marcha unos mecanismos que estamos hablando de meses. Es la reacción realmente: varias expediciones, se mete a los oficiales de la Armada de Barlovento, es decir, realmente se va y se cartografía toda la zona, y todo esto permite de alguna manera situar el problema con claridad.
Se detecta la desembocadura que los españoles van a llamar de la empalizada porque dicen: "Por aquí no se puede entrar, es todo lodo". Y es cierto, es una desembocadura que va cambiando de un año a otro. Y detectan también una cosa, y es que hay una bahía que es Pensacola. Entonces, eso es muy interesante. Bueno, la expedición de La Salle se equivoca, no localiza bien la desembocadura de entrada y termina aquí. Termina aquí o tenía los planes de atacar, no lo sabemos, pero lo cierto es aquí. Bueno, todas estas expediciones, dicen, indígenas errantes o antropófagos, o sea, imagínense un poco por dónde andamos.
En esa carrera intentan localizarlo, pero se dan cuenta de una cosa, y es que aquí se puede llegar al Mississippi. A través de estos lagos se puede llegar al Mississippi sin entrar en esta jungla, porque es una auténtica jungla en la que prácticamente no es posible. Por lo tanto, Andrés de Pez, que va a ser un marino importante, plantea que el problema ya no es cazar a La Salle, el problema es más gordo. Si los franceses son capaces de entrar en contacto con el Mississippi por una vía regular, lo que va a ocurrir es que van a necesitar un puerto desde el cual descargar las pieles y ya. Por lo tanto, los franceses sí que se van a quedar en la colonia.
Entonces ahora la caza se va a convertir en la caza por Pensacola. A ver quién llega antes a Pensacola, quién es el que se va a hacer. Luego lo que es la misión de la colonia va a ser un desastre. La Salle muere ahí. La colonia no funciona. De hecho, expediciones que se mandan por tierra van incluso a rescatar algunos niños y mujeres que han sido capturados por los indios. Es decir, es una situación en la que por ahí se va a taponar y la carrera empieza para conseguir llegar a Panzacola.
El nombre de Panzacola es porque tiene forma de panza y una cola. No se calentaron mucho la cabeza. Panzacola. Entonces le llama Bahía de Santa María de Galve porque es el nombre del virrey en ese momento, ¿no? Gaspar de la Cerda y Mendoza, conde de Galve. Es muy curioso porque luego Bernardo de Gálvez lo que va a hacer es meterle la Z, pero el nombre es bahía de Galve.
Esto tiene un efecto enorme, y es que a partir de este momento los franceses van a estar arrinconados porque estamos empujando en esa dirección. El resultado es una enorme cantidad de expediciones que se van a ir haciendo para ir empujando lo que debía de ser la frontera de Río Grande. Se va a ir avanzando, se va incorporando Texas, se va incorporando hasta llegar prácticamente al río Mississippi. Todo esto, la reacción para evitar la presencia de los franceses en la costa norteamericana.
La situación comienza a complicarse aún más porque España a partir de 1700 es aliado de Francia, con lo cual esto debería de haberse quedado en nada y volver otra vez a la posición de salida. Era lo lógico que hubiera pasado. Se vuelve otra vez a Río Grande y ahí nos quedamos, o en el mejor de los casos una parte de Texas. Pero no es lo que va a ocurrir.
Lo que va a ocurrir es que la corona francesa no tiene capacidad de gestionar lo que han encontrado y lo que hace es que lo cede a un financiero particular, Antoine Crozat, que es el hombre más rico de Francia en ese momento, y en 1712 se lo concede. Claro, ¿qué es lo que va a hacer Crozat? En lugar de establecer el vínculo entre la Alta Luisiana y Canadá para explotar las pieles, con una mentalidad de comerciante ve el problema. ¿Cuál es el problema? Es que aquí no vamos a hacer caja con las pieles, pero sí podemos hacer caja, sí podemos sacar beneficios si vinculamos y empezamos a hacer contrabando con México y conseguimos su plata, que es lo más importante.
Entonces, a partir de ese momento, él lo que va es a colocar puestos clave para hacer ese comercio. Fíjense que en 1714 el primer puesto que se va a crear en la Luisiana es Natchitoches, 1714, antes incluso que Natchez, que es la que está en el río. Claro, la situación empieza a ser... no se ha fundado todavía Nueva Orleans, pero fíjense hacia dónde vamos. No nos estamos situando arriba. Lo lógico hubiera sido situarse aquí, San Luis y demás. No, no, no. Abajo y directamente hacia México. O sea, el plan del financiero estaba claro hacia dónde iba.
¿Cuál es la reacción de España? De nuevo, una salida masiva de colonización. Se activa en 1714, se funda Natchitoches. En 1715 sale una expedición de colonización militar, no de misioneros, militar, para llegar hasta el fondo. Es San Miguel de Aguayo, es un terrateniente, pero que es capaz de reunir a un auténtico ejército de 500 soldados, miles de caballos, 3.000 caballos. Es decir, van con todo. ¿Y qué es lo que hacen? Bueno, pues llegar hasta el sitio en el que los franceses se han puesto, Natchitoches.
Y ahí crea uno de los emplazamientos militares más fuertes del sitio, que es Adaes. Adaes. Esto no es el perfil de una misión, no es el perfil de un pequeño fuerte. Este es un señor fuerte. Es decir, os vamos a parar aquí. Y estamos hablando de los aliados, pero es la única manera de frenar todo el avance.
Por lo tanto, cuando llega 1720 ya estamos prácticamente, fíjense, en el Mississippi, y ya estamos casi en esta posición, y además tenemos algo muy interesante, y es que se ha aprovechado para, si se dan cuenta, esto sería Nueva Orleans, luego Natchez; tenemos ya una base taponando, tenemos el mejor puerto y por tanto ellos no pueden hacer la salida de mercancías, tienen que empezar a buscar puertos que ninguno va a ser igual. Incluso hay otra base en San Marcos de los Apaches, de tal manera que lo que se ha hecho ha sido estrechar, encajonar a los franceses. Es decir, la reacción ha sido una reacción importante. Por lo tanto, de todo este avance, este sería el mapa como queda: la Luisiana arrinconada, y se ha avanzado.
Por lo tanto, de esto sacamos tres conclusiones que son las que quiero fijar. Uno, hay un avance efectivo y el motor es el desafío a la autoridad real, ya sea por tema de indios, de indígenas, ya sea por tema comercial, ya sea por tema de estrategia, pero hay un avance por ese roto. En segundo lugar, hay un modelo de avance de ocupación diferente. En lugar de poner el énfasis en la evangelización, se pone el énfasis en estrategias más políticas y estrategias económicas. Se va hasta el centro de Norteamérica y se va por razones estratégicas y políticas principalmente.
Y en tercer lugar, los responsables de este avance: militares. Se produce una militarización, y esto es muy importante porque esos militares son los que van a gobernar, a controlar el territorio, a decidir quiénes son los responsables de la colonización, quiénes son los responsables del desarrollo. Por lo tanto, se ha sacado un músculo y ese músculo ha permitido llegar a 154 km del Mississippi.
El segundo bloque que quería comentar tiene que ver con el problema que se le presenta a España una vez que es cedida la parte francesa después de la guerra de 1763. Es decir, estrictamente toda esa Luisiana no es que te caiga como un regalo, es que tú ya has ido en esa dirección y ahora tú obtienes un avance importante.
Estas son las armas, el escudo. El escudo de armas lo utilizan muchísimo y ese escudo de armas es el Mississippi. Se representa siempre como el padre, el padre de las aguas, ¿no? No es una mujer, es el padre con dos indígenas y el escudo de Castilla encima.
Claro, esa cesión en 1763 lo que hace es que crea la mayor frontera del mundo entre España y Gran Bretaña, los dos imperios; Francia ha desaparecido de Norteamérica. Es una frontera enorme. Entre Nueva Orleans, abajo, y San Luis, más de 1.700 km. Se tarda bajando 2 meses, subiendo 4 meses. 4 meses significa que un barco vaya de Cuba, de La Habana, a Cádiz y vuelva, para subir a llevar una carta a San Luis. Imagínense las dimensiones de lo que estamos hablando, ¿vale?
El problema que se presenta ahora para España es casi un debate político, es decir, cómo insertamos la Luisiana en el Imperio español. La utilidad de insertarlo es clara. Tengo una marca, una marca imperial, una zona fronteriza que me aísla del corazón del imperio, que es México. Las minas, México. Tengo una marca que alargo, importante, hay que ir adelante con esa marca.
Pero si se dan cuenta, es un espacio que está unido. Está unido. Es una economía que se ha ido uniendo en torno a un río. Es un valle y lo que estamos haciendo ahora mismo es partirlo. Eso es muy peligroso. Cuando uno parte una economía, un espacio ya creado, esto genera un problema, y ese es un problema al que se van a enfrentar.
En tercer lugar, es un problema de gestión muy importante, porque estamos hablando de un espacio donde hay población europea, no hay mucha, pero hay población europea, y esa población tiene leyes, esa población tiene costumbres. A este reto no se ha enfrentado España en América nunca. Incluso la última adquisición, Texas, pues se hace con población, con colonos de Canarias, con colonos de Galicia, con mexicanos. Pero aquí son leyes diferentes. El espacio desunido, leyes diferentes, y además la herencia que se recibe es una herencia muy compleja.
Y aquí viene un elemento muy importante. ¿Qué han hecho los franceses, en dos pinceladas, en el tiempo en el que estaba Crozat como financiero intentando llegar a México? Básicamente todo este espacio sería por la frontera, y esto es importante por una cosa que va a venir ahora, sería la frontera, pero si se dan cuenta, la frontera llega hasta lo que ellos llaman la isla de Orleans, que es el paso que había a través de estos lagos hasta el río, ¿vale? De tal manera que de aquí hacia arriba sería Inglaterra, de aquí hacia abajo sería Francia. Esos serían los límites de ese espacio que se va a generar, ¿vale?
¿Qué es lo que hace Francia después del fracaso que ha tenido con el financiero? El financiero, como ve que el negocio de Nuevo México no funciona, lo que va a hacer es renunciar al privilegio, y la corona francesa tampoco en ese momento adquiere la Luisiana, sino que lo que va a hacer es cederla a otra nueva compañía, en este caso a la Compañía del Mississippi, a la que le va a dar el monopolio. Hay un financiero escocés, siempre hay un financiero detrás de todas estas historias, en este caso John Law, que es el que va a gestionar esta empresa.
Esta empresa es una empresa que plantea en un primer momento poblar la Luisiana con colonos. Empieza a llevar colonos, colonos que son alemanes, que son franceses, pero casi todos tienen una mala adaptación: enfermedades, clima; la mayoría mueren. Y toma una decisión. Si no puedo vender en Nuevo México y los colonos no son capaces de levantar la colonia, lo que voy a hacer es meter esclavos. Esclavos. En un primer momento esos esclavos son indios, porque los franceses sí permiten capturar a los indios. Esos indios van para plantaciones francesas o de Inglaterra.
Esto es importante. Esta captura de indios no funciona tampoco porque huyen. Entonces, no queda más remedio que hacer lo mismo que han hecho los ingleses en otro lado: traer esclavos afroamericanos de África. Entre 1718 y 1731 se van a traer una enorme cantidad, en concreto 6.000 esclavos. Estamos hablando de una población de 8.000, 6.000 esclavos. Y esa población les genera un problema, y es que la población colona, vamos a llamar europea, va descendiendo mientras los esclavos van aumentando. Por lo tanto, hay un miedo a ver si hay una insurrección.
¿Qué es lo que hacen? Aplican el código más duro que hay, que es el código francés, el Código Negro que habían desarrollado para las islas de las Antillas. De tal manera que, en lugar de una integración con España o de comercio, lo que están es evolucionando rápidamente hacia un sistema de plantaciones. Claro, este sistema es muy peligroso porque, ¿qué es lo que tú puedes producir ahí? Tabaco. Pero no va a funcionar porque tienes el tabaco de Cuba, que es mucho mejor, o el de Virginia, que es más barato. No va a funcionar. No puedo competir con las Antillas. El resultado es de nuevo otro fracaso.
La economía se les hunde y en 1763 se encuentran con una situación de caos. En los últimos años, desde el comienzo de la guerra de los Siete Años, 1754, se ha cerrado el grifo económico. La corona no puede sostenerlo, no puede ayudarlo, y prácticamente lo único que puede hacer la colonia es emitir mucho papel moneda. Es un proceso inflacionario total. La economía es un desastre, y en 1763 es cuando se va a ceder, y se va a ceder con una población que apenas llega a las 12.000 personas, más de la mitad esclavos. Es decir, esa es la situación, la herencia que recibe España.
Por lo tanto, España se encuentra con cómo insertar la colonia, cómo insertarla en el sistema. Ha habido una novedad importante, y es que Nueva Orleans, si se fijan aquí, Nueva Orleans es una curva; en realidad Nueva Orleans es un puesto pequeñito que lo único que sirve es para sacar por aquí por un bayou, un cauce, y sacar hasta San Juan, y desde aquí lo llevan al Atlántico directamente, ¿no? Pero en un momento dado se encuentra un paso y lo que se va a hacer es facilitar y crear ahí la ciudad de Nueva Orleans directamente.
La ciudad, fíjense, es probablemente de las primeras imágenes que tenemos de Nueva Orleans. Es puro bosque, son cipreses casi todo, y bueno, pues la empiezan a construir ahí. Es esta la capital a la que van a ir los españoles. Es este el sitio donde se van a instalar. Pero claro, el problema es cómo lo insertamos, cómo insertamos la nueva colonia. El imperio español funciona como todos los
imperios con un sistema mercantilista de protección, y Luisiana está endeudada, y cualquier cosa que se pueda fomentar es que choca con el resto del Imperio español. Si es tabaco, choca con Cuba; si es índigo, un textil azul, choca con Guatemala. Es decir, realmente tenemos un problema. Las pieles no tienen un mercado en España ni en el resto del imperio. No tiene esto mucha solución.
Por lo tanto, España antepone lo estratégico de nuevo. Dice: "Necesitamos la marca imperial". Y lo que va a hacer es crear un modelo flexible, progresivo, y va a tomar qué modelo puede aplicar: el modelo europeo, el modelo que ha aplicado en Italia, es decir, un gobierno que respeta la nacionalidad. Y eso, manteniendo una excepcionalidad de Luisiana, es como se va a hacer un proceso de continua adaptación, de adaptación progresiva a las leyes españolas.
Se encarga de todo esto al primer gobernador, que es Antonio de Ulloa. Pero Antonio de Ulloa, cuando llega, lo que va a hacer es aplicarlo a rajatabla, aplicar las órdenes que lleva de no interferir, pero al mismo tiempo ir insertando en la economía imperial. Las élites, plantadores, comerciantes, no quieren dejar de relacionarse con Francia y mucho menos con las Antillas. No tienen nada con qué relacionarse con el Imperio español, y lo que hacen es que se sublevan, hay una revuelta, y a pesar de que él duplica el situado, el dinero que envían desde México, la élite se revuelve y es una revuelta. En 1768 expulsan a Antonio de Ulloa de la capital, de Nueva Orleans. No ha tomado posesión, pues lo han echado.
La situación es un nuevo reto y ahora se responde con mayor fuerza. Se envía un ejército al mando de O'Reilly, Alejandro O'Reilly: 21 buques, 2000 soldados. Ahora se va en serio. Hay un juicio. En ese juicio se ejecuta a seis personas. La historiografía luego lo va a presentar como Bloody O'Reilly, el sangriento O'Reilly: ha matado a seis, ha ajusticiado a seis personas, a seis cabecillas, y tiene la oportunidad de haber arrasado con todas las leyes francesas, con todo el sistema francés, y haber impuesto. Pero en ese momento es el momento en el que España decide que se va a aplicar el modelo italiano y, por tanto, se va a respetar las leyes, se va a respetar. La prioridad es insertar la Luisiana, sus leyes y sus costumbres, al sistema español.
Entonces, a partir de este momento, hay todo un nuevo gobierno que se va a establecer, y a partir de ese momento surge un problema, y es que para reinsertar a Luisiana en el imperio hay que recomponer las lealtades. Y aquí es donde aparece el siguiente gobernador, que es un malagueño, Luis de Unzaga, que es realmente un político muy hábil, y lo que va a hacer es aplicar las instrucciones generales, pero las va a aplicar de tal manera que reconstruya las lealtades. Y esto es muy importante para todo lo que va a venir a partir de este momento.
Él lo que va a hacer es, primero, con las élites, los plantadores, comerciantes, lo que va a hacer es que pueden, aunque esté prohibido, él va a dejar de forma flexible que lleguen a las Antillas, va a permitir que puedan vender pieles, va a permitir que puedan poner plantaciones de índigo. Las plantaciones de índigo son para producir ese azul. El azul es el oro azul. Es muy importante para los textiles. El azul es un color muy complicado de conseguir. Por eso en la Edad Media a la Virgen María le asignan el color azul. Es muy complicado de conseguir. Ese azul tiene un mercado textil en Cataluña, en Francia. Bueno, pues se les va a permitir llegar hasta allí, se les va a explorar la posibilidad de vender tabaco, no en España, sino en México. Va a ir buscando soluciones y buscando negocios para que puedan seguir adelante. Incluso les va a permitir traer esclavos de Jamaica.
Es decir, Unzaga lo que juega es: "Me interesa la lealtad de todos estos comerciantes", y esto le va a permitir avanzar. Incluso les permite a las élites que formen parte de los cuadros militares. Los oficiales, los comandantes, van a ser los antiguos comandantes franceses que van a pasar al ejército español, y los colonos pueden ser también parte de la milicia. Se crea un regimiento, pero es un regimiento en el que no se impone que sean españoles, sino que perfectamente pueden ser de origen francés o alemán. Claro, esto da una flexibilidad, da un modelo que funciona.
Realmente Unzaga, el malagueño, el primer malagueño que va a estar, es un genio, e incluso, desde el punto de vista personal, se va a casar con la hija del mayor hacendado, Gilberto de Saint-Maxent. Su hija mayor se va a casar con él. Gilberto de Saint-Maxent era un genio, porque a la segunda hija la casa con el segundo gobernador, Bernardo de Gálvez. Es decir, las colocó bien, y colocó a más gente, pero realmente es muy interesante. Por lo tanto, ¿qué hace la élite? "Queremos seguir en España. Nos estás dando justo lo que necesitamos".
Seguimos con los colonos. Bueno, con los colonos va a ser igual: va a permitir reconocer las propiedades, va a permitir concesiones de tierras. Las tierras, cuando se conceden, si lo ven aquí, se conceden siempre con el mismo patrón: un lado estrecho que da al río de salida y, hacia dentro, una extensión bastante mayor, ¿no? Que es lo que prácticamente está en todos sitios. Lo único que tienen que hacer es asegurar que los caminos van por aquí, asegurar que están siempre; los caminos son responsabilidad de cada uno.
Bueno, pues lo que va a hacer es conceder enorme cantidad de tierras, y además va a hacer una cosa en su política de flexibilidad: no va a exigir que sean católicos. Es decir, pueden proceder de cualquier otra religión. Muchos de ellos van a ser acadianos. Los acadianos son franceses de Nueva Escocia, del norte, cerca de Canadá, que son expulsados durante la guerra de los Siete Años y van a ser acogidos aquí. Por eso va a haber muchos franceses, colonos, trabajando en estas tierras.
Con cierta laxitud va a aplicar lo del contrabando británico, que haya contrabando. ¿Por qué? Porque es la única manera de que haya una economía de frontera y, por lo tanto, que funcione. Empieza a darles mucho trabajo a los colonos porque les permite poner aserraderos, y esa madera empieza a ir a Cuba, al arsenal, a otros elementos que van surgiendo. Pueden entrar en la milicia. Es decir, va acelerando el poblamiento y va permitiendo que esos colonos se sientan agradecidos a ese gobernador.
Incluso sigue tejiendo con los indígenas, con los amerindios, y en lugar de imponer misiones, va a establecer el modelo que habían utilizado los franceses, y lo que va a hacer es crear toda una estructura que se adapta muy bien a las condiciones de esas poblaciones indígenas, o esas poblaciones de amerindios. De entrada prohíbe, porque las Leyes de Indias lo prohíben, la caza de indios. Se acabó. La caza de indios está prohibida. Es un súbdito español y, por tanto, no se puede.
En segundo lugar, permite la aparición de alianzas por regalos. Esto es muy interesante porque es como una manera del pago que hace España por esas tierras, y concede regalos de todo tipo. Y Unzaga añade algo más. Desde Madrid dicen: "Sí, les podemos dar todo lo que necesiten, excepto armas y licor y aguardiente". Pero Unzaga sabe que si no se lo da España, se lo van a dar los británicos. Por lo tanto, lo que hace es, de nuevo, cierta flexibilidad, y concede armas y concede munición. El resultado es que tenemos a unos indígenas que también están firmando alianzas con los españoles.
Incluso con los esclavos africanos. En 1770 —él llega en 1769—, en 1770 coge el código francés, el Código Negro de 1724, y lo transforma, lo adapta, y lo que va a permitir es algo muy interesante: más derechos, propiedad, muchas más posibilidades de libertad sin necesidad de que el propietario te lo permita. Es decir, hay muchas formas de ser libre, incluso por el servicio al rey. Claro, este marco hace que los esclavos africanos, los que se van liberando, sean muy leales al Estado. Y todo esto lo que permite es insertar a todos estos grupos, que no tienen nada en común, todos en esa lealtad.
Y esto es muy importante porque en 1779 va a estallar una guerra. Tendrán la conferencia de Gonzalo Quintero el próximo día, y es una guerra en la que la inserción es muy interesante, pero tengo que defender también la Luisiana. Entonces el reto es la defensa. Esa defensa es muy importante porque los ingleses tienen planes perfectos, y el espionaje español los conoce, para atacar. El plan que siguen es de una doble pinza: desde Nueva York bajan por San Luis, y desde la bahía de Chesapeake van a llegar a Nueva Orleans, y desde ahí avanzar a Nueva España, a México.
Bueno, ante eso lo único que se puede hacer es atacar primero, y es lo que van a hacer: atacar primero, y atacar en todos los puestos, y en los puestos donde hay ingleses, que es la mitad sur, es donde se va a producir. Esa guerra es una guerra que la van a explicar, pero yo voy a indicar varios elementos. En primer lugar, es una guerra en la que España aparece como refugio. Antes de que aparezca la guerra, colonos norteamericanos, colonos británicos que se sienten acosados, se pasan. Es una ironía viendo lo que está cayendo hoy día, pero la Luisiana es el sitio de refugio de los americanos, de los norteamericanos. Un puerto en Arkansas, el último refugio donde se puede meter.
Es una guerra en donde aparecen indios, donde aparecen indígenas, donde aparecen africanos junto con tropa española. ¿Por qué? Si hace diez años había habido una revuelta que había echado al gobernador, y ahora resulta que se está aprovechando, es decir, se ha creado, está funcionando. Están marchando voluntarios americanos, pero están marchando junto con los demás. Y al final España está haciendo algo: no solo atacando, sino abriendo un segundo frente en Norteamérica, convirtiéndolo en el teatro de la guerra. Traslada el teatro de la guerra a la Luisiana. El mayor ejército de operaciones que envía España en su historia en América se envía en este momento para abrir un segundo frente.
Es decir, es una guerra que es muy interesante porque es una guerra total y convierte lo que a nosotros nos interesa. Primero, Luisiana es el teatro de la guerra, que explicará. En segundo lugar, integra Luisiana en el golfo de México para sostener la guerra. Y en tercer lugar, hace que Luisiana sea visible para el resto del imperio. No es un apéndice, empieza a ser el centro del imperio.
Y a partir de este momento, ya sería la última etapa de inserción, ocurre la Edad Dorada. La Edad Dorada, que iría desde 1782 hasta 1793 aproximadamente. El responsable es Esteban Martínez Miró, un catalán que, junto con su intendente, un gallego, Martín Navarro, va a seguir la huella de Unzaga, es decir, adaptación, flexibilidad en beneficio de Luisiana. Y lo que va a hacer es que todo lo que había funcionado en la etapa anterior ahora se va a convertir en motores, motores de crecimiento. Nunca Luisiana va a crecer tanto, ni con los franceses ni en la etapa anterior.
Es un momento en el que todo el tabaco va a México. México compra todo el tabaco que va a salir. Estamos hablando, para que se hagan una idea, de que si en 1778 son capaces de enviar 128.000 libras, en 1786 se pasa del millón de libras. Es decir, la producción de tabaco se dispara porque han buscado el mercado de México. Para que se hagan una idea, ese millón de libras es mucho más que todo el dinero que pone la Corona. Por lo tanto, ya está ganando dinero. Es una etapa en la que Luisiana gana dinero con su comercio. Es de menor calidad que el cubano, es obvio, pero es estratégico para la supervivencia y se adopta.
Este es un momento en el que, si las expectativas son tan grandes, ¿qué hacen los plantadores? Empiezan a plantar, a hacer grandes inversiones en comprar más esclavos, comprar más tierras. Es decir, es una euforia. La madera: empiezan a permitir ya no solo los aserraderos, sino que abren un mercado muy interesante, las cajas de azúcar. En ese momento Cuba está evolucionando hacia el azúcar, y empiezan a ver que hay un negocio. Para que se hagan una idea, cajas de azúcar, cualquiera diría: "Bueno, bien, interesante". El coste para Cuba de esas cajas de azúcar es la mitad, aproximadamente, de todo lo que paga la Corona española por Luisiana. O sea, vayan sumando, y hay muchos productos. El índigo pues se dispara; lo deja vender en las islas de las Antillas.
Es decir, todo esto genera un cambio muy interesante. Por lo tanto, esto genera un cambio de crecimiento. Como hay tanto crecimiento, se permite acelerar la política de colonización. Aquellos acadianos que habían venido en una primera etapa, canarios que habían venido con Bernardo de Gálvez, ahora se acelera. El gran estratega de todo esto es el conde de Aranda, que desde París está ofreciendo la posibilidad de enviar a estos acadianos que están en Francia, que no terminan de... hablan francés, hablan inglés, hablan un mal francés, hablan un mal inglés, no terminan de aclararse, no terminan de convivir bien, y el conde de Aranda dice: "Bueno, pues a Luisiana". Y España les paga el billete, les paga la instalación.
Y además Miró hace una cosa muy interesante, y es: "Podéis alojaros, elegir la tierra que queráis. No os voy a imponer yo dónde queréis estar". Claro, esto da una libertad: van a ir donde hay parientes, donde hay conocidos. Claro, todo esto permite que haya un poblamiento muy interesante. El resultado es que en 1793 los habitantes en Luisiana han pasado de 8000 a 50.000. Es decir, hay un crecimiento, y todo esto es porque se está procediendo a esa inserción.
Por lo tanto, ¿qué consecuencia sacamos de este segundo bloque? Bueno, pues que hay una integración económica. Se ha aprovechado el clima de libertad comercial que hay en España para hacer una lectura aún más liberal de las posibilidades comerciales que tiene la Luisiana. Se ha aprovechado para abrir otros mercados, México y Cuba. Esto es muy importante porque se están integrando; es un trípode realmente interesante. Se está produciendo una reconstrucción política porque ha reconstruido lealtades. Allá quedaron las revueltas de 1768. Por si fuera poco, es muy interesante: coloca a Luisiana dentro del imperio.
A partir de este momento se ha consolidado todo ese esfuerzo desde 1680. Podía haber salido mal y, por tanto, lo hecho se podía haber perdido. Se consolida. Consolidas una posición porque has eliminado la rivalidad francesa e inglesa. En este momento, 1793, el único imperio que queda en Norteamérica es España. Queda en Canadá, pero todo Canadá le aporta a la hacienda británica menos del 10 % de lo que aporta Jamaica. Es decir, realmente en el mapa Canadá es muy grande, pero desde el punto de vista estratégico es muy poquito lo que aporta. Por lo tanto, se ha insertado, y se ha insertado a estos niveles económicos, de lealtad y demás.
Y la última etapa serían los últimos años, de 1793 a 1803, donde lo que nos encontramos es el giro. El giro de la Luisiana es un giro en el que entran varios factores. ¿Cuál es el plan que tenía en 1782 Aranda, el conde de Aranda? Empiezan las negociaciones con Jay y empiezan a plantear cuál es el escenario en el que España se siente segura y se siente satisfecha, y es llevar la frontera aún más lejos. Fíjense que se le concedería esto a las Trece Colonias y se bajaría hasta aquí. Es decir, todos los Apalaches quedarían aquí. El límite serían los Apalaches, es decir, pasamos el límite de los Apalaches. Esto ya no son las dos terceras partes, esto es casi el 90 % del territorio de Norteamérica.
Bien, esta es la situación que se plantea. Los norteamericanos dudan, pero los ingleses no dudan. En ese momento se está produciendo... Saben que en Cádiz va a salir la mayor flota de navíos de todo el siglo XVIII, más de 70, y van contra Jamaica. Es decir, Jamaica, lo más importante de América. Por lo tanto, aceleran la paz y dicen: "Hasta la frontera lo que teníamos
...nosotros y esto es para los norteamericanos, y ellos firman un acuerdo particular entre ellos dos. España al final ya decide aceptar y quedarse con el límite que va a constituir a partir de este momento la situación, que sería prácticamente el río Mississippi, las dos orillas del río Mississippi, y navegable desde Ohio hasta el paralelo 31 aproximadamente.
Vale, acaba la guerra y lo que se produce es este periodo de crecimiento, pero este periodo de crecimiento hacia 1790 empieza a dar signos de que no se puede, no crece tan rápido como hasta ese momento. Por una sencilla razón, el gran acontecimiento: en 1789 se produce la Revolución francesa. Eso rompe todo el comercio francés, eso rompe la posibilidad de vender índigo, eso rompe el acceso a las islas atlánticas, a las islas de las Antillas. En 1791 se va a producir una revuelta de esclavos en Haití. Es decir, la situación empieza a ser complicada.
Por si fuera poco, el tabaco ya no se vende tan bien. México empieza a traer tabaco de Centroamérica. La posibilidad de vender el tabaco en España no funciona muy bien porque en España está cambiando el gusto. Es un tabaco ya de humo, es un tabaco que es mucho más barato conseguirlo en Virginia, entra de contrabando por Gibraltar; es decir, la situación empieza a ser complicada. Las pieles ahora ya están dominadas exclusivamente por Gran Bretaña, porque domina todo Canadá, y encima el azúcar, que es la gran posibilidad que se podría replicar, sería competir con Cuba. Por lo tanto, empieza a haber rendimientos decrecientes. Se crece, pero cada vez se crece menos.
La situación empieza a tener una cierta solución porque en 1793 en Norteamérica se desarrolla una desmontadora de algodón. Eso significa que se pueden agilizar todas las tareas de limpieza. En ese momento, todos estos plantadores que ven que sus rendimientos van bajando, lo que hacen es que se pasan al algodón. Pero para pasarse al algodón ocurren dos cosas. Uno, necesito grandes capitalistas. ¿Dónde los voy a encontrar? En inversores norteamericanos. Ya nos estamos desviando. Estamos metiendo nuestra economía de depender de América a depender de Estados Unidos. Y además el mercado de algodón es el mercado fundamentalmente norteamericano que termina en Gran Bretaña. Es decir, la salida de esta crisis que se está gestionando resulta que tiene que ver con el giro hacia el algodón.
El problema estalla, y ese estallar nos habla también de la capacidad de resiliencia, la capacidad de adaptación de la Luisiana, la fortaleza de la Luisiana. Podríamos haber dicho: «Bueno, pues se acabó 1793, se acabó la historia», ¿no? Pero resulta que no. ¿Por qué? Porque Estados Unidos tiene un problema, y un problema muy gordo, y el problema se llama las tierras.
Vamos a ver, si ven este mapa, las colonias están aquí. Entonces, ¿hasta dónde llegan? Bueno, pues es casi de tiralíneas, tiran y llegan. Pero claro, en la práctica eso no es así. Y en la práctica es que no saben muy bien por dónde van a ir esas concesiones de tierras. Entonces, en ese momento lo que va a ocurrir es que surge un problema con las tierras. Es decir, ellos mismos no saben por dónde identificar.
Las colonias del norte en un momento dado proponen algo: «Bueno, vamos a conceder todas estas tierras al gobierno federal y nosotros nos quedamos con esto». Las del norte, si se dan cuenta, casi se montan una a la otra, por lo tanto, no tienen... Pero las del sur, Virginia del Norte, Virginia y las dos Carolinas, sí que tienen más espacio para moverse. Entonces, se niegan a esa entrega. El no entregar las tierras es algo muy importante porque Estados Unidos tiene un problema constitucional. Durante la guerra eran 13 colonias que se habían confederado, no son Estados Unidos. Y en este momento tienen una deuda y en este momento no saben cómo va a ser el nuevo estado. Entonces, lo que se dice: las tierras pasan al gobierno federal, las tierras se venden y estas tierras van a permitir que cada estado no tenga que pagar tanto, y por tanto creamos un estado más central, más federal. ¿Qué queremos? ¿Confederal o queremos un estado federal más centralizado? Este sería el debate.
Bien, la solución va a ser que cada uno de estos estados vaya a poder entrar en la venta de tierras, y esto se va a acelerar muchísimo. Pero, ¿qué es lo que van a hacer, sobre todo la zona de Virginia y la zona de Kentucky, Tennessee? Todo esto, lo que van a hacer es masivas ventas. Cuando digo masivas es: se lo doy en concesión a una compañía y le doy 15 millones de acres. Pero si hay indios, da igual, especulamos y se van colocando colonos, etcétera, etcétera. Claro, la situación empieza a ser muy, muy preocupante, porque estas compañías llegan, fíjense, la compañía de la Virginia en el Yazoo, va hasta el Mississippi, están colocando. Claro, detrás de todo esto hay ventas, hay especulación y hay llegada de colonos.
Y además estas empresas colocan un sistema terrible para los indios. Es que, mientras que los españoles daban regalos por el derecho de la tierra, los norteamericanos lo que van a hacer es crear un sistema de factoría. Es decir, usted quiere un producto, aguardiente, balas, lo que quiera, hay una tienda y se lo vende, pero está generando una deuda. ¿Cómo le voy a cobrar la deuda? Me va a vender su tierra. Claro, se pueden imaginar la espiral de deuda: compra, deuda, venta, pérdida de tierras. La situación empieza a ser muy complicada, y esa avalancha de colonos, Estados Unidos tiene mucha población y empieza a enviar hacia aquí, genera enfrentamiento, sobre todo en esta zona, que es aquí donde nos vamos a encontrar los mayores enfrentamientos. ¿Por qué? Porque aquí Kentucky y Tennessee lo que van a hacer es: ni me proteges de los indios, los indios están enfadados porque les están quitando las tierras, están atacándolos, y además no tengo acceso al Mississippi, porque el Mississippi lo va a cerrar España en el momento en que ve que están llegando hasta el Mississippi. Entonces lo cierra, no hay navegación en el Mississippi.
¿Qué es lo que va a hacer España? Una medida muy inteligente y que da un poco el tono de lo que va a ocurrir. Lo que va a hacer es... este es un plan diplomático a gran escala que se genera, lo diseña Floridablanca en los últimos estadios, y es que, mientras que estamos hablando de navegación y del paralelo 31 con los norteamericanos, digo Gardoqui con John Jay, se está generando una diplomacia más sutil, una diplomacia en la que se está entrando en contacto con Kentucky y con Tennessee y se les está diciendo: «Nadie puede navegar excepto vosotros, si os independizáis». Es decir, yo conozco la situación y entonces estoy facilitando la división. Es decir, vamos a apoyar los sentimientos de independencia, voy a apoyar a los distintos. Realmente hay libros, están saliendo libros muy interesantes donde se ve este juego en el que se van creando incluso propuestas de Estado, algunos se presentan como el director general, se van presentando a sí mismos, y en el fondo lo que están es jugando a este elemento.
Y a la vez que hago esta diplomacia de división, genero algo también muy interesante, y es que voy a blindar esta frontera. Estamos hablando del 93, en un momento en el que tendríamos que estar de retirada. Bueno, pues es el momento en el que más fuertes se van a construir en toda Luisiana: Nuevo Madrid, Tombecbé, Nogales, se están reforzando, se están construyendo prácticamente los fuertes, además con unas capacidades enormes. Este es el de la entrada del Mississippi. La bandera es porque la Armada y los puestos, las fortificaciones, pueden utilizar esta bandera. No es que sea posterior, es de la época, de 1793.
Incluso un tema muy poco conocido es que crean un escuadrón, un escuadrón fluvial con 12 galeotas. Hay un libro muy antiguo que ya lo había planteado y pasó desapercibido. Y son galeotas con una enorme capacidad, y las van a utilizar. Las van a utilizar como luego llamaremos la diplomacia de las cañoneras. Imagínense, estamos llegando a un acuerdo con alguien, aparecen tres galeotas de estas disparando y convences a quien tengas que convencer, ¿no? Entonces, es decir, estamos llegando a unos niveles... Y hacen algo más, y es que crean acuerdos con los indios, con los indígenas, pero acuerdos en los que llegan a acordar una confederación de indígenas que están peleados entre ellos, y se va a crear una. ¿Por qué? Porque los indígenas en este momento saben el problema al que se enfrentan. Entonces, la única protección que les queda es España. Este tratado es una delicia porque vemos todas las naciones indias más belicosas, que se han estado peleando con franceses, con españoles, ahora firmando. Las firmas son deliciosas, pues son garabatos, son tal, pero es el primero. Nunca más va a ocurrir. La primera confederación que se hace, se hace en 1793. Se firma nuevo fuerte, se va a crear en estos elementos.
Bien, pero al final, con todo este músculo que nos habla de resistencia, llega una orden de Madrid. En Madrid ha llegado Godoy, es el nuevo ministro, y Godoy teme que se produzca una unión entre Estados Unidos y Gran Bretaña en contra de España. Él se ha escorado ya a la órbita de Napoleón y en un momento dado va a precipitar un tratado, el tratado de San Lorenzo o Pinckney, donde vamos a tener una cesión de España: va a permitir la navegación, va a dejar de intrigar con los estados independientes y va a bajar prácticamente hasta el límite menor, hasta los 31 grados, que sería el límite en el que se va a quedar. Y además hace una cosa más Godoy: le ofrece toda la Luisiana a Napoleón a cambio de que Napoleón le conceda un reino en Italia, de Parma. Que se lo conceda al hermano de la mujer del rey Carlos IV, es decir, María Luisa; a su hermano se le va a conceder un reino. Napoleón dice: «Sí, le vamos a conceder el reino y a cambio me das la Luisiana». Es decir, el final no puede ser más falto de liderazgo, desastroso, pero eso no invalida lo que se ha hecho antes.
Napoleón a continuación, y después del fracaso en Haití, lo que va a hacer es decir: «No, no me interesa Luisiana, la vendo». 60 millones de francos, y se la vendo directamente, y llega a... Y este sería un poco el final. Es una situación que deja parados a todas las autoridades españolas, las deja allí, pero es que incluso... Lo que se vende es muy importante, porque va a permitir, y eso es una gran aportación por parte de España sin quererlo, va a permitir que Estados Unidos sea viable. Ya tengo mucha tierra para repartir. Ahora sí que el gobierno federal es viable, pero deja por detrás a las autoridades, a los colonos.
Y no me resisto a ponerles este texto que está escrito por un jefe indio precisamente chickasaw, que son los más beligerantes con los españoles durante todo el siglo XVII. Y miren lo que le hace escribir al traductor, y le dice: «Y esta carta, por favor, que llegue al gobernador de España y que llegue al rey de España». Le dice: «¿Acaso el gran padre España entrega nuestras tierras a los americanos, cuyo único deseo es expulsarnos y apoderarse de todas nuestras tierras como si fueran Dios? Reconocemos en ellos, los americanos, la astucia de la serpiente de cascabel, que acaricia la ardilla para devorarla. ¿Permanecerá indiferente aquel, el rey de España, que es causa de esto, viendo derramar nuestra sangre, de la que ha sido protector? Decidme si puedo regresar a mi aldea para tranquilizarlos y asegurar a nuestros guerreros, a nuestros hijos y a nuestras mujeres que lo que se escribe sobre los americanos es falso, si vuestra bandera seguirá ondeando siempre sobre nuestra tierra o si los chickasaw deben prepararse para morir». Me parece que es la mejor manera de explicar un poquito qué significa que España se vaya de ahí.
Por lo tanto, creo que la Luisiana española no es un accidente, no es temporal, no es un apéndice, un momento antes de que vuelva Francia. Es un proceso, un proceso de expansión territorial que empieza pronto, que tiene unas características muy importantes, en el que, si se triunfa, es porque se aplicó un gobierno no tiránico, no despótico, sino un gobierno flexible, tolerante, utilizando las leyes del Imperio español y permitiendo con esa flexibilidad que se creara esa sociedad multicultural, multiétnica que vieron los americanos que asistieron al momento de la cesión. Sin duda, yo creo, es mi punto de vista, que la principal huella hispánica en Norteamérica, la principal huella de la Luisiana, es que España construyó Estados Unidos. Muchas gracias.
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