Conejos, palomas y elefantes: la historia de los animales en la magia, del antiguo Egipto a la magia para primates

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Resumen

Este episodio de Sim Salabim, el podcast sobre artes mágicas de la Fundación Juan March, recorre una lista larga de criaturas: hámsters, ratones, serpientes, pájaros, patos, perros, gatos, burros, caballos, leones, tigres y elefantes. Todos, según el narrador, han sido compañeros, símbolos y herramientas del asombro mágico. El episodio sigue esa relación desde los templos egipcios hasta Las Vegas y termina con una inversión: hoy ya no se hace tanta magia con animales como para ellos. La cita que abre el programa, de Cornelio Agripa, escritor ocultista del Renacimiento alemán, anticipa ese recorrido: "Los animales participan de virtudes ocultas que el mago prudente puede atraer y dirigir".

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De lo sagrado a la feria: la Antigüedad

El narrador explica que en las civilizaciones antiguas la magia no era entretenimiento, sino un acto sagrado o religioso. Por eso los sacerdotes egipcios usaban aves en rituales de transformación y renacimiento. Empleaban sobre todo palomas y halcones, vinculados al dios Horus, que representaban el alma que se eleva o la divinidad que desciende sobre el hombre.

En la Grecia clásica, según el relato, los magos ambulantes y prestidigitadores ya empleaban animales pequeños, como serpientes, ranas y pájaros, en demostraciones de maravillas naturales. En Roma, los ilusionistas de feria y los conjuradores hacían aparecer ratones o aves de la nada. El podcast presenta esos trucos como inspiración de las clásicas apariciones de palomas de los siglos XIX y XX.

La Edad Media: bestiarios y juglares

Durante la Edad Media, la relación entre magia y animales adquirió según el narrador un tono ambiguo. La tradición cristiana asociaba ciertos animales con lo demoníaco, como el gato negro, el cuervo o la serpiente. Al mismo tiempo, los juglares y prestidigitadores de los mercados usaban animales domesticados en sus trucos. El programa menciona manuscritos del siglo XI que describen juegos de metamorfosis: polluelos ocultos bajo copas o conejos que aparecían de cestas vacías.

El narrador recuerda que fue también la época de los bestiarios. Eran libros que describían animales reales y fantásticos, no desde la zoología, sino desde lo simbólico, lo moral y lo sagrado.

Renacimiento y autómatas

Con el Renacimiento, dice el episodio, la magia se seculariza. Los animales dejan de ser símbolos de lo prohibido y pasan a formar parte del espectáculo visual. Los autómatas mecánicos de la época, como pájaros que cantaban o serpientes que se movían por relojería, mezclaban ingeniería y magia. El narrador los presenta como anticipo de la fascinación moderna por lo animado y lo artificial.

La edad de oro: palomas y conejos en el escenario

La auténtica edad de oro de los trucos con animales llegó, según el podcast, con el nacimiento de la magia escénica moderna. En los teatros de París y Londres, magos como Robert-Houdin incorporaron aves, peces y conejos a sus actuaciones. En la época victoriana, los teatros competían en extravagancia. John Henry Anderson, el mago escocés, y Harry Kellar presentaban ilusiones con palomas y conejos, y también con animales más grandes.

Palomas y conejos se convirtieron, en palabras del narrador, en símbolos por excelencia del ilusionismo. Su blancura evocaba pureza y libertad en el caso del ave, y candidez en el del conejo. Hacerlos aparecer de un pañuelo o de un sombrero se volvió un clásico, tanto por su belleza visual como por la destreza técnica que exigía, sobre todo con el conejo.

Un conejito de Juan Tamariz

Para ilustrar el número más icónico, el programa no recurre a una chistera, sino a un fragmento de Juan Tamariz haciendo magia con cartas. Tamariz pregunta qué aparece en un sombrero de copa cuando se hace un determinado gesto y hace surgir un "conejito" dibujado. Luego insiste en que el espectador toque la carta para comprobar que no es una pegatina, sino que el conejo está realmente dibujado ahí. La escena provoca un pequeño susto y risas.

El narrador reconoce que no es el clásico juego de sacar un conejo de la chistera, pero dice que el fragmento les pareció irresistible. Añade que la expresión "sacar conejos de la chistera" se ha vuelto tan recurrente que funciona sobre todo como recurso semántico: sirve para decir que alguien es un verdadero pícaro, con recursos ilimitados e ingenio portentoso.

El conejo de la chistera y la imagen que nace de la pérdida

Según el podcast, fue John Henry Anderson, conocido como el Gran Brujo del Norte, quien popularizó el truco a mediados del siglo XIX. Lo convirtió así en uno de los grandes emblemas visuales de la magia moderna. El mecanismo, descrito por el narrador, era simple y eficaz: un sombrero vacío, un animal vivo y el asombro inmediato del público. Con el tiempo, la repetición amplificó el efecto. De la chistera salían cada vez más conejos, imposibles de controlar, hasta que el juego de aparición y desaparición desbordó sus propios límites.

A partir de ahí, el episodio pasa a una reflexión más teórica. Ese juego de desaparecer y volver se convertiría en el núcleo de la experiencia mágica. El narrador lo relaciona con el célebre Fort-Da descrito por Freud: el niño que hace desaparecer un objeto para luego recuperarlo, y produce así una imagen simbólica a partir de la ausencia. Cita también al historiador del arte y ensayista francés Georges Didi-Huberman, que sugiere que la imagen quizá no nace del placer ni de la imitación, sino de la pérdida. El programa deja planteadas dos preguntas: qué aparece realmente cuando surge el conejo y qué resto de lo real persiste tras la ilusión.

Houdini y el elefante que se desvanece

Después, dice el narrador, la magia abandonó el pequeño formato para entrar en la era del espectáculo de masas, con animales cada vez más grandes. En 1918, el New York Tribune anunciaba el nuevo prodigio de Harry Houdini: la desaparición de un elefante vivo en el Hipódromo de Nueva York. Según el relato, Houdini se inspiró en relatos orientales y en la competencia con otros ilusionistas, y llevó el principio del truco a una escala inédita. Jenny, un paquidermo de cinco toneladas, se desvanecía ante cientos de espectadores en un escenario iluminado a plena luz.

El podcast no explica el método técnico, sino el principio perceptivo. El truco consistía en crear un punto ciego, que el narrador describe menos como una ausencia visual que como un desajuste entre ver y mirar. El objeto permanece en el campo visual, pero queda fuera del campo de la mirada, y en ese desplazamiento se vuelve un fantasma. El episodio propone además invertir la perspectiva y pensar desde el lugar del animal. Jenny permanece inmóvil, escucha los aplausos y es observada como si ya no existiera: está allí, pero ha sido borrada.

Salvatore Cimo, el jesuita que catalogó la magia con animales

Para responder a cómo se hacen estos juegos, el programa acude a la biblioteca de ilusionismo de la Fundación Juan March. Allí hay cuatro volúmenes de Magia con animales de Salvatore Cimo. El narrador lo describe como un fenómeno editorial del arte mágico y afirma que, salvo quizá la enciclopedia Harvell, no hay otra colección más completa que la suya.

Cimo fue jesuita de la Compañía de Jesús y trabajó como profesor de latín y griego. En su tiempo libre fue ilusionista y actuó en teatros, cines y espacios públicos de toda Italia para recaudar fondos para beneficencia. Además, anotó todo lo que aprendió sobre los juegos que más le cautivaron. En español se han publicado varios de sus libros: dos volúmenes de magia con pañuelos, y otros de magia con velas, botellas, relojes y papeles, además de un puñado dedicados a palomas, conejos, perros o peces.

El episodio lee un fragmento sobre la aparición de tórtolas en un pañuelo. El mago recoge uno o más pañuelos con las dos manos y forma con ellos una bola suave, sin apretarlos. De improviso sale de su centro una tórtola viva que agita las alas blancas. Después extiende los pañuelos, vuelve a formar la bola y materializa otra tórtola. Repite la operación varias veces y deja cada ave sobre un soporte artístico.

El narrador también menciona que Cimo era experto en el falso lanzamiento. El mago muestra una tórtola en la mano derecha, le rodea el vientre con los cuatro dedos y hace el gesto de lanzarla al aire, pero en realidad la hace desaparecer. Entre otros juegos del libro, cita la tórtola que aparece en una bufanda, los guantes que se transforman en tórtolas y la tórtola que sale de un ramo de rosas o de un periódico.

El siglo XX: elegancia con palomas y fieras en Las Vegas

Según el podcast, el siglo XX trajo una doble evolución. Por un lado, la tradición continuó en la magia de escena. Artistas como Channing Pollock y Lance Burton elevaron el número de palomas a una forma de arte en sí misma, con apariciones coreografiadas y sincronizadas y un alto grado de elegancia.

Por otro lado, el auge del espectáculo televisivo popularizó los trucos con animales más grandes. Siegfried & Roy se hicieron mundialmente famosos en Las Vegas por sus números con tigres blancos y leones. El narrador señala que al mismo tiempo empezaron a surgir con fuerza críticas sobre el bienestar animal, sobre todo tras accidentes graves y denuncias de maltrato.

La crisis: del animal en el sombrero al animal en la pantalla

A finales del siglo XX y comienzos del XXI, afirma el episodio, el uso de animales en la magia entró en crisis. Las nuevas sensibilidades sobre el bienestar animal y las leyes de protección de muchos países llevaron a los magos a dejar de usar animales vivos. En su lugar recurrieron a ilusiones digitales, hologramas o efectos de luz. Según el narrador, la magia actual tiende a tratar al animal como símbolo y no como objeto escénico. Marco Tempest y Hans Klok, por ejemplo, incorporan imágenes de aves o bestias en proyecciones virtuales. Otros artistas recurren a la metáfora: el animal como idea de lo salvaje, lo imprevisible, lo imposible de domesticar.

El narrador matiza que todavía se hacen juegos con animales, pero muchos menos que antes y con criterios muy distintos a los históricos. Lo resume así: "Lo que antes se escondía en un sombrero, hoy se proyecta en una pantalla". Explica que la revisión de la relación entre humanos y animales ha retirado de festivales y programas de televisión los animales usados como sorpresa violenta, las desapariciones de golpe y las producciones con cajas cerradas durante largo tiempo. Precisa que esa revisión afecta sobre todo a los animales domésticos, a los entornos urbanos y a determinados países. Y apunta que quizá se recupera, curiosamente, la idea de Cornelio Agripa de la cita inicial: el animal como signo, no como materia.

Magia para animales: vídeos virales y experimentos con primates

El episodio describe un giro que llama insólito: ya no hacemos magia con animales, sino para ellos. En YouTube abundan grabaciones de aficionados, que el narrador califica de "bastante ridículas", en las que personas hacen trucos a mascotas o a animales de zoológico que reaccionan con aparente sorpresa.

Frente a eso, el programa destaca experimentos hechos con respeto, rigor e intenciones neuromágicas por profesionales como el mago Miguel Ángel Gea. Gea cuenta que, junto a Jordi Camí y Luis Martínez, intentó hacer magia para primates con el fin de observar reacciones reales, a diferencia de los vídeos de YouTube. Una de sus observaciones fue que resulta bastante fácil interpretar las reacciones de los primates como si fueran humanas. Lo atribuye a la tendencia humana a reconocer lo humano en los animales y en distintos aspectos de la realidad.

Gea subraya que fueron experimentos escasos, pero dice que les permitieron entrever que hace falta tener conciencia de la realidad para que se forme la idea de lo imposible. Atribuye esa conclusión principalmente a Jordi Camí: las reacciones de los primates no les daban la seguridad de que respondieran a un imposible. Gea sí cree que los primates llegaban a comprender el engaño y que el engaño podía sorprenderles. Lo imposible, en cambio, le parece un concepto bastante humano, porque, en sus palabras, "hay que tener esa conciencia de realidad para poderla romper".