Freír huevos ilegales en la Antártida de 2091: partida comentada de «Arctic Eggs» hasta el final

Traducido del 日本語

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Resumen

«Arctic Eggs» es un juego en el que te conviertes en cocinero en la Antártida y sirves huevos fritos ilegales. En este vídeo se recorre la historia hasta el final con un comentario narrado por la voz de Kizuna Akari, de VOICEROID. El comentarista se centra en la sensación de manejar la sartén y en la peculiar ambientación del mundo, y al final comparte su impresión general sobre la obra. Lo que sigue incluye contenido hasta el final del juego.

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Escenario e introducción: un cocinero cautivo

La acción transcurre en el continente antártico en el año 2091, donde se crían muchísimas gallinas. Los gráficos son en 3D de polígonos bastante bajos, pero el comentarista opina que las gallinas tienen «un encanto extrañamente adorable». Al principio, prácticamente lo único que se puede hacer es fumar un cigarrillo.

Al avanzar, se descubre que el protagonista está cautivo en ese lugar. La trama consiste en intentar escapar sirviendo platos de huevo ilegales.

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Lo básico de la cocina y el primer tropiezo

La parte de cocina empieza de golpe. Primero se elige dónde dejar caer el huevo y luego se suelta con un botón. Al principio, el comentarista se quedó desconcertado porque no sabía qué botón había que pulsar. Al mover la sartén con suavidad con el stick derecho, el huevo se va cocinando mientras chisporrotea. Cuando un lado está hecho, se desplaza el huevo hacia un extremo y se afloja la mano que sujeta la sartén para darle la vuelta.

En el primer intento de darle la vuelta, el huevo salió volando. Como hay muchos huevos, se puede volver a intentar sin preocupaciones. A base de ensayo y error, el comentarista se da cuenta de que hay que apretar el gatillo izquierdo para calentar bien, y de que si la sartén se queda quieta no se calienta, sino que hay que mantenerla ligeramente inclinada todo el tiempo. En el nuevo intento hubo un momento en que el huevo se quedó de pie, pero logró terminarlo.

Para que el protagonista pueda salir de allí sano y salvo, necesita la autorización de una entidad que en los subtítulos aparece escrita como «六胃聖». Por eso, sale al exterior para servir comida a la gente hambrienta.

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El mundo exterior y un plato con tabaco

Al salir, al comentarista le sorprende primero lo deslumbrante que es todo, y describe el paisaje diciendo que «tiene un aire bastante distópico». En el primer plato se añade tabaco para darle sabor. El comentarista imagina que será algo parecido a la guindilla y comenta que es «blasfemo», pero que tiene ganas de ver a qué sabe. Todavía no dominaba el gesto de darle la vuelta y le costó, pero terminó el plato. En este punto, el comentarista dice que la atmósfera apagada y relajada mientras cocina empieza a resultarle cada vez más agradable.

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Los encargos de los habitantes del pueblo

A partir de aquí se van cumpliendo uno tras otro los encargos de los habitantes del pueblo. Con cada encargo cambian los ingredientes y las mecánicas.

El dueño de un puesto de comida pide ayuda para cocinar. Se trata de un «combo glotón» en el que se fríen dos huevos y dos salchichas; el comentarista termina primero las salchichas y después consigue darles la vuelta limpiamente también a los huevos.

La siguiente clienta parece a primera vista una chica normal, pero su pedido es de lo más atrevido. En los subtítulos aparece como «huevo frito con 12 metidos», y al servirlo el comentarista le advierte que tenga cuidado con la intoxicación por nicotina. También añade que, como el chisporroteo sonaba apetitoso, le pareció que quizá no estaría tan mal.

Un soldado pide que le cocinen una lata de conserva. El contenido parece ser sardinas en aceite, y el comentarista las saltea comentando que tienen «una pinta bastante buena». Con esto, parece que el hambre de esta zona queda saciada.

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Un espectáculo para delfines y un plato en el bar

A continuación se visita unas instalaciones con delfines. El encargo consiste en exhibir el manejo de la sartén como espectáculo para unos delfines retirados. Van lanzando sin parar proyectiles que explotan tras un tiempo determinado, pero basta con ir arrojándolos fuera de la zona sin más. El comentarista cuenta que al principio le costó un poco, pero que una vez que se acostumbró pudo cocinar con fluidez y resultó divertido.

En el bar se sirve un plato combinado con alcohol. Es un huevo frito con un toque amargo de cerveza, al que se le añade todavía más sabor con tabaco. El comentarista lo prepara a la perfección.

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Una pieza grande y la última cena de un anciano

En la siguiente zona toca cocinar una pieza grande. En los subtítulos aparece escrito como «A», pero por el contexto se entiende que es un pez grande parecido a una raya. Al comentarista le parece adorable que mueva la boca. Consiguió dorarle el lomo, pero no había manera de darle la vuelta hacia el lado del vientre; al final lo logró a pura fuerza de voluntad.

El último cliente es un anciano moribundo. Como última cena, se cocina un pez que ha pescado él mismo. Aquí, un pez globo se pone a dar sacudidas periódicamente, así que hay que hacerlo chocar contra los demás ingredientes para calmarlo. El pescado que se está friendo también sigue vivo y de vez en cuando da coletazos. El anciano es alguien que ha ido sustituyendo una parte del cuerpo tras otra, y contaba que lo siguiente que podría cambiarse sería la lengua. Sin embargo, al terminar de comer el plato de pescado, la historia del anciano llega a su fin (en los subtítulos se dice «受水してしまいました»).

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Huevos fritos para «六胃聖» y el final

Tras haber servido comida a los habitantes del pueblo, al protagonista se le permite encontrarse con «六胃聖». Al ver una entidad con una forma que encaja, el comentarista concluye que «probablemente es eso» y le sirve huevos fritos. El primer pedido es de tres huevos fritos, y la cantidad va aumentando hasta que al final hay que freír seis. El comentarista dice que, en comparación con los platos difíciles del camino, freír huevos le resulta relajante.

Lo último que se fríe es un solo huevo. El comentarista lo interpreta como un recurso que transmite que la historia está llegando a su fin. Después, con el gatillo, se suelta la sartén que se ha empuñado hasta ese momento y se agarra una nueva esperanza. El protagonista se despide de su vida de cocina ilegal y emprende el vuelo hacia el Everest junto a «六胃聖». El comentarista lo califica como «una historia de lo más extraña».

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Tras los créditos: en la cima del Everest

Después de los créditos hay una breve continuación. Al parecer, el grupo ha hecho un aterrizaje forzoso en el Everest, y un camino lleva hasta la cumbre. Tras caminar un rato se llega a lo que parece la cima, donde hay una gallina. Al interactuar con ella, se la puede acariciar. El comentarista concluye que el juego termina con la recompensa de poder acariciar a esta gallina todo lo que se quiera.

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Valoración general del comentarista

La valoración del comentarista es que, en conjunto, se trata de una obra bastante atrevida. Aun así, opina que la ambientación que envuelve la cocina está muy bien lograda, con unos gráficos de polígonos bajos que estimulan la imaginación, unos diálogos peculiares y una música de fondo con un equilibrio exquisito. Su impresión final es que fue una obra muy agradable de jugar.