Aleister Crowley y Valle-Inclán: dos buscadores de una magia oculta y transformadora

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Resumen

Este episodio de Simsalabim, el podcast sobre artes mágicas de la Fundación Juan March, entra en el territorio de lo oculto. Lo hace a través de dos figuras que a primera vista tienen poco en común: el mago británico Aleister Crowley, fundador de Thelema, y el escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán. El programa se pregunta qué une a ambos. Para responder cuenta con el investigador Aldo Linares, estudioso de Crowley y del ocultismo, y con un fragmento de una charla de Paco González en la propia fundación. La conclusión de Linares es que el vínculo existe y es profundo: los dos hicieron de sí mismos un laboratorio de transformación.

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Qué se entiende por ocultismo

El episodio abre con una cita atribuida a Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía: el conocimiento oculto no se revela por curiosidad, sino por disciplina interior. A continuación, el narrador define el ocultismo como el conjunto de doctrinas, prácticas y tradiciones que buscan comprender y trabajar con realidades ocultas. Se refiere a aspectos que no son visibles o que no resultan accesibles mediante la percepción ordinaria ni los métodos de la ciencia. Dentro de ese conjunto incluye la magia ceremonial, la alquimia simbólica, la teosofía, la astrología y diversas formas de misticismo y hermetismo.

Según el guion, el campo es tan amplio que en él caben Hermes Trismegisto y Madame Blavatsky, Paracelso y Éliphas Lévi. Para recorrerlo, el programa elige a un personaje que considera crucial. Lo presenta como alguien que renovó el pensamiento mágico occidental al reinterpretar la tradición hermética, la cábala y la magia ceremonial desde una perspectiva moderna. También difundió una definición de la magia como "el arte y la ciencia de causar cambios en conformidad con la voluntad". El narrador sitúa su influencia en la magia del caos, en prácticas neopaganas, en el rock, la psicodelia, la literatura fantástica y el pensamiento libertario. Menciona huellas suyas en Grant Morrison, David Bowie, Alan Moore, Led Zeppelin, los Beatles y Stanley Kubrick. Ese personaje es Aleister Crowley.

Biografía de Crowley: de la familia puritana a la Golden Dawn

Edward Alexander Crowley nació en Warwickshire en 1875 y murió en Sussex en 1947. El programa lo describe como mago, escritor, poeta, alpinista y viajero, y como fundador de un sistema espiritual propio. Hoy se le conoce sobre todo por sus escritos de magia, en especial El libro de la ley. El narrador recoge las dos lecturas enfrentadas de su figura. Para sus detractores fue un charlatán o un provocador libertino. Para sus seguidores, un visionario que renovó la tradición mágica de Occidente.

Creció en una familia de cristianos estrictos y en un ambiente de rigidez moral que más tarde rechazaría de forma extrema. En Cambridge se acercó a la poesía, la filosofía y el pensamiento esotérico. El programa lo retrata desde joven como rebelde, hedonista y a la vez disciplinado, e interesado por el simbolismo y la experimentación espiritual. Ingresó en la Orden Hermética de la Aurora Dorada, a la que el guion califica como la orden esotérica más influyente de la época. Allí aprendió rituales cabalísticos, magia ceremonial, astrología, alquimia simbólica y técnicas de meditación derivadas de textos orientales. Su carácter conflictivo y su ambición espiritual acabaron provocando su expulsión.

El libro de la ley y el nacimiento de Thelema

El episodio sitúa el momento fundacional en 1904. Durante un viaje a El Cairo con su esposa, Crowley afirmó haber recibido un mensaje dictado por una entidad llamada Aiwass. Ese texto, el Liber AL vel Legis o Libro de la ley, se convirtió en la base del sistema filosófico y religioso que llamó Thelema. Según la narración, Thelema proponía la búsqueda disciplinada de la "verdadera voluntad" mediante tres elementos: una ética libertaria, una reconfiguración simbólica de antiguos panteones y una visión mágica que entiende la voluntad consciente como fuerza creativa del universo.

El programa enumera sus viajes por India, China, México, Francia, Estados Unidos y el norte de África. Estudió yoga, tantra, misticismo sufí y cábala, y experimentó con ceremonias, drogas psicoactivas y estados alterados de conciencia. El narrador lo presenta como un desafío deliberado a los valores victorianos y eduardianos de su tiempo. Mientras tanto, produjo una obra enorme: poesía, diarios mágicos, tratados esotéricos, comentarios al Libro de la ley, rituales y textos de mística y magia práctica. Entre los más influyentes se citan Magick in Theory and Practice, The Book of Thoth, The Vision and the Voice y su "autohagiografía". Según el guion, con ellos redefinió la magia como una ciencia del control de la voluntad y de la imaginación simbólica.

La prensa sensacionalista lo llamó "el hombre más perverso del mundo". El programa señala que él aceptó el apodo con ironía para alimentar su mitología personal, y deja en el aire la pregunta de si realmente lo era.

Aldo Linares: Crowley como obra ocultista andante

Para responder, el episodio da la palabra a Aldo Linares. En su opinión, la importancia de Crowley está en que construyó, "sin querer queriendo probablemente", un arquetipo que ha atravesado el tiempo. Linares sostiene que Crowley nunca olvidó que él mismo era "continente y contenido", "fondo y forma". Por eso, dice, hizo de sí mismo una "obra ocultista andante". El secreto, lo sugerido, lo posible y lo imposible, lo descabellado, lo aparentemente trascendente y lo aparentemente provocador funcionaban como pequeñas pizcas que daban contenido a esa forma.

Linares ve en ese pensamiento mágico varias capas. Hay una de fondo filosófico. Hay otra revolucionaria, basada en la idea de la individualidad y del libre pensamiento como armas de libertad y en la ruptura de corsés como forma de unirse con todos los ámbitos de la realidad, visible e invisible. Y hay una tercera que describe como un orgullo "disparado y descarado" por lo pasional, por aquello que no se consideraba fino ni trascendente dentro de las artes mágicas que cultivaban otras corrientes.

Linares añade que Crowley supo ser "una gran estrella del pop". Entendió que el ocultismo, lo trascendental, lo parapsicológico y lo esotérico tienen una gran carga poética y estética, y supo darle forma a todo ello. Construyó un personaje en el que incluso sus propias miserias se sumaban al conjunto.

En palabras del propio Crowley

El programa recurre a un documento de la biblioteca de la fundación: el número especial dedicado a la magia de la revista francesa La Tour Saint-Jacques, de 1957. Incluye un amplio dossier sobre Crowley con algunas declaraciones suyas. En una de ellas, "la Gran Bestia" explica que le costó encontrar un nombre para su método. Teosofía, espiritualismo u ocultismo le parecían términos con connotaciones indeseables. Por eso eligió la palabra "magia", a la que consideraba en esencia la más sublime y en aquel momento la más desacreditada. Según el texto citado, juró rehabilitarla, identificarla con su propia carrera y conseguir que la humanidad respetara, amara y creyera lo que había despreciado, odiado y temido.

El episodio cierra el retrato con su poema The Poet, leído en inglés y en castellano. En él, el poeta dice venir de Dios para salvar al mundo y traer sabiduría, adoración, libertad y amor. Cuenta que lo mataron por despreciar la religión, la ley y el matrimonio, y pide una tumba sin nombre para que la tierra se trague su vergüenza.

Un pequeño glosario de lo oculto

A modo de interludio, el programa lee una serie de entradas propias de un diccionario de magia y misterio. Empieza por la mancia, palabra griega que designa toda técnica de adivinación, y sigue con varias de ellas:

  • Alectriomancia: adivinación con un gallo y granos de trigo.
  • Geomancia: sistema de origen árabe que interpreta las figuras formadas por guijarros o arena echados en el suelo. También puede practicarse trazando puntos con un lápiz sobre un papel.
  • Miomancia: adivinación a partir de la voracidad o los chillidos de ratas y ratones, citada ya en el primer canto de la Ilíada.
  • Necromancia: invocación de los muertos con fines adivinatorios o mágicos.
  • Quiromancia: lectura de las líneas de la mano.
  • Piromancia: adivinación por el fuego.

La lista continúa con otros términos. La rana aparece como elemento de la magia negra, menos usado que el sapo, que simboliza la involución. Agartha se define como un inmenso dominio subterráneo donde reinaría el rey del mundo. El ankh o cruz ansata es el símbolo egipcio de la vida eterna. Asmodeo es un demonio de tres cabezas (de toro, de hombre y de carnero) con pies de oca y cola de serpiente, vencido por Salomón. El avatar es el descenso de un dios en forma humana. La bilocación es la posibilidad mágica de estar en dos lugares a la vez. El círculo mágico es el que el mago traza a su alrededor para protegerse durante la invocación. El cuadrado mágico es aquel cuyas filas, columnas y diagonales suman siempre lo mismo. El íncubo y el súcubo son demonios en forma masculina y femenina. El karma se presenta como la ley cósmica según la cual toda acción y todo pensamiento reciben reacciones apropiadas en un plazo más o menos breve. Por último, la mandrágora es una solanácea cuya raíz de aspecto humanoide explica su uso mágico.

Valle-Inclán, un adepto patrio

Tras el glosario suena un poema de Valle-Inclán. Su voz poética dice tener "rota la vida en el combate de tantos años" y desea "entrar en mí, vivir conmigo", apartarse del mundo y "hacer místico pan con mis dolores". Con él, el programa presenta a Valle como "un adepto patrio al ocultismo".

El guion recuerda que Valle compartió este interés con Rubén Darío, Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga. Su biblioteca lo confirma. El programa destaca un ejemplar de Fables et symboles de Éliphas Lévi, con explicaciones sobre los secretos del magnetismo universal y los principios de la piedra filosofal. Según el narrador, Valle tomaba elementos de las tradiciones esotéricas y los convertía en literatura. Sus personajes, paisajes y estructuras narrativas funcionaban como rituales poéticos que exploraban lo invisible, lo secreto y lo iniciático. La teosofía, la cábala, ciertas formas de misticismo cristiano, la astrología, la alquimia simbólica y el hermetismo aparecen en sus libros de forma más o menos velada.

El programa propone varias lecturas de su obra en esa clave:

  • En Tirano Banderas y en la obra esperpéntica ve simbolismo alquímico y esotérico en la transformación de los personajes y en la representación de la corrupción moral como una especie de "magia negra social".
  • En Luces de bohemia, el recorrido nocturno de Max Estrella puede leerse como un viaje iniciático o un descenso al inframundo. Además, el guion señala un uso de numerología y correspondencias simbólicas en la estructura de episodios y diálogos.
  • En las Sonatas, sobre todo la de septiembre, aprecia una rica imaginería mística y referencias astrológicas, con el sol, la luna y las constelaciones como metáforas de destinos y pasiones.
  • Obras como La cabeza del Bautista o Cara de Plata aparecen como ejemplos de rituales, visiones sobrenaturales y personajes que practican la magia y la superstición.

La lectura de Emma Susana Speratti Piñero

El programa explica que estas pistas proceden de un libro de la biblioteca de ilusionismo de la fundación: El ocultismo en Valle-Inclán, de la hispanista y romanista Emma Susana Speratti Piñero, que lo escribió cuando era profesora en un college de Massachusetts. Según la autora, los fenómenos paranormales y las circunstancias que favorecen su aparición son un material preponderante en la obra de Valle. Para ella, el ocultismo cumple en Valle una doble función. Por un lado, le sirve para objetivar lo que juzga una "dañosa rémora" en la evolución de los españoles y de sus descendientes y allegados, y para desenmascarar a quienes propician el estancamiento o medran con él. Por otro, en sus niveles más altos, estéticos y místicos, estimula la propia evolución literaria del escritor.

Los espejos del callejón del Gato

Para desarrollar la idea de los espejos que deforman la realidad, el episodio recupera un fragmento de la charla de Paco González sobre "las estancias del asombro", pronunciada en la Fundación Juan March. González parte de lo que un objeto le dice a quien lo mira: el objeto funciona como un cristal que transmite información a través de la sugestión. Observa que los espejos cóncavos deforman la habitación y que la deformación aumenta cuanto más se acerca uno. Lo interpreta así: cuanto más se implica uno en el proceso, más se adentra en un mundo de autoconocimiento que le muestra quién es.

Esto le recuerda los espejos del callejón del Gato, en Madrid. Para González fueron un punto de inflexión para Valle-Inclán y una manera de confrontar a los españoles con su realidad. Era una realidad marcada por la crisis del 98, por gobiernos intermitentes que no respondían a los problemas de la ciudadanía y por un país que, en sus palabras, ni siquiera sentía una identidad nacional propia. Ante ese vacío de valores, Valle crea la metáfora del espejo cóncavo, parecida a la de Ramón Gómez de la Serna, que deforma a los personajes del teatro del esperpento. Así el espectador entiende, a través de lo que ocurre en escena, el contexto social en el que vive.

González añade los "espejos cóncavos" metafóricos de Goya. Según él, Goya también deformaba la realidad para denunciarla, pero además la completaba con elementos mágicos de la tradición, de las cosmovisiones y de la ritualidad, que en esa época empezaban a estar mal vistos.

La lámpara maravillosa, un tratado de transmutación personal

El programa vuelve a Aldo Linares para situar a Valle en el ocultismo de su tiempo. Linares lo ve atraído por figuras como el ocultista Mario Roso de Luna o por la mediumnidad de Eusapia Palladino. Cree que Valle "estaba muy metido en todo esto" y que su interés respondía también al deseo de encontrar el punto en el que saliera a la luz un conocimiento profundo de lo trascendente, quizá esa gnosis a la que se refirió muchas veces.

Linares considera decisivo un libro: La lámpara maravillosa. Tal como indica su título, son ejercicios espirituales. Para él es un libro muy modernista y, al mismo tiempo, un tratado del espíritu escrito de forma muy visual y con palabras casi musicales por su construcción. Traza el camino del aprendiz hacia un terreno mayor. Linares subraya la potencia de su simbolismo, que conecta con el ocultismo rosacruz. Figuras como la rosa, con toda su carga ocultista, le resultaban a Valle "hiperatractivas". También le interesaba la alquimia, pero no la que busca convertir el metal en oro, sino la transmutación de la persona. Por eso, explica Linares, el libro son ejercicios espirituales. Lo califica de fantástico y muy recomendable.

¿Qué une a Crowley y Valle-Inclán?

El narrador plantea la comparación con algunas imágenes: la máscara como acto mágico, la palabra como puesta en escena ritual y la búsqueda de verdades más hondas que trascendieran sus sociedades, que ambos vivieron como frustrantes. Son dos personajes dispares con algo inesperadamente común.

Linares responde que sí, y que "profundamente". El primer punto de unión es que ambos eran personajes, y eso los convertía en laboratorios constantes de ideas, reflexiones y búsquedas. También de contradicciones, algo que Linares considera clave en el mundo del ocultismo. En su opinión, los dos tenían trazado un camino sobre cómo decir las cosas y cómo mostrarse.

El segundo punto es estético. A Valle se le miraba y llamaba la atención, igual que a Crowley. Linares cree que Valle probablemente potenció su gran barba, sus gafas y su mirada, y que Crowley hizo lo mismo con la mirada, las túnicas, la calva y los gestos. Destaca en ambos un lenguaje gestual muy potente aunque estático.

El tercero es la fascinación por Oriente y por saberes antiguos y arcanos. Linares los imagina como cuevas llenas de recovecos, cada uno con una esencia talismánica de la que extraer cosas nuevas que deberían generar otras aún mayores y mágicas.

Linares añade que ambos practicaron, cada uno a su manera, una comunicación artística que en el fondo considera mágica y transformadora, y que los dos ejercitaron en sí mismos la idea alquímica de la transformación. Cree además que en ambos había un concepto algo soterrado de la locura, entendida como ruptura con los patrones de lo aparentemente usual y normal. Y los dos son, a su juicio, iconos muy pop.

Termina con lo que más le fascina de ambos: por mucho que se les haya estudiado y por muchas deducciones que permitan los estudios más sesudos, "nunca se va a saber exactamente qué tienen esas cabezas y qué tienen esos corazones. Nunca".

Fuentes consultadas

El episodio se apoya en libros de la biblioteca de ilusionismo de la Fundación Juan March. Entre ellos están el número especial sobre magia de La Tour Saint-Jacques (1957), El ocultismo en Valle-Inclán de Emma Susana Speratti Piñero (Tamesis Books, 1974), La última palabra de la magia y el ocultismo (Buenos Aires, 1955), la Enciclopedia de la magia y el misterio (Editorial Mateu, 1992), Witchcraft and Black Magic de Montague Summers y L'occultisme de Julien Tondriau (1964). Como otras fuentes se citan The Confessions of Aleister Crowley, editadas por John Symonds y Kenneth Grant (1969), y Valle-Inclán noir (La Felguera, 2020).