Seis retos de miedo por 800.000 dólares: Mack, el concursante que decía no temer a nada

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Resumen

En este video, Jimmy (MrBeast) pone a prueba a su amigo Mack, que le había asegurado que, por mucho que se esforzara, no lograría asustarlo. Mack no es un desconocido para el canal: participó en un video anterior y, según cuenta Jimmy, terminó perdiendo 800.000 dólares. Ahora tiene una segunda oportunidad. Si supera los seis retos de miedo, gana 800.000 dólares. A lo largo del recorrido, Jimmy le ofrece varias veces dinero a cambio de rendirse y admitir que sí tiene miedo.

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Primer reto: diez minutos cubierto de arañas

La prueba inicial consiste en encerrar a Mack y soltarle encima mil arañas. Tiene que aguantar diez minutos para avanzar. Antes de empezar, Mack repite que no le teme a nada. Ya con las arañas encima, Jimmy le pregunta si está asustado y Mack reconoce: "Solo un poco". Termina el tiempo, lo sacan y supera el primer reto. Jimmy aclara que todavía tiene que completar el resto para llevarse el premio.

Segundo reto: caer 60 metros sin arnés

Para el segundo reto, Jimmy le venda los ojos y le pide que confíe en él mientras sube una rampa. Al quitarse la venda, Mack descubre que el reto es el miedo a las alturas. Tiene que pararse en el borde de una plataforma, desabrocharse el gancho de seguridad, presionar un botón y caer 60 metros. Desde arriba ni siquiera se ve el suelo. Jimmy solo le promete que "algo suavizará tu caída".

Mack tiembla y lo admite: va a caer sin ningún arnés. Le pide a Jimmy que lo mire a los ojos y le asegure que algo lo va a atrapar, y Jimmy se lo promete. Ya desenganchado, Jimmy le recuerda que puede retirarse, aunque eso significaría admitir que sí se asusta. Mack lo niega y, tras la cuenta regresiva, salta. El equipo celebra: "No puedo creer que lo hizo".

Tercer reto: el auto que se hunde con el dinero dentro

El tercero de los seis retos empieza junto a un lago. Mack bromea con que Jimmy le trajo un auto barato con los 800.000 dólares adentro. El auto no tiene acelerador y no va a entrar al lago por sí solo: lo van a dejar caer con una grúa, con Mack dentro.

Las reglas son estas. En la parte de atrás están los 800.000 dólares repartidos en ocho maletas. La cantidad de maletas que Mack logre sacar del auto mientras se hunde determinará por cuánto dinero sigue compitiendo en el resto del video, y lo que quede dentro se hundirá para siempre. Mack dice que no va a admitir tener miedo, pero que está "lo más cerca posible de ese sentimiento".

Antes de soltar el auto, Jimmy le ofrece 100.000 dólares si se rinde en ese instante y admite que lo asustó. Mack se niega con un "¡Ni en un millón de años!" y lo explica: "Ya lo perdí todo una vez. No va a volver a pasar". Lo dejan caer y tiene unos 20 segundos para salir antes de que el auto se hunda. El vehículo desaparece rápidamente, pero Mack sale a la superficie con una maleta.

Jimmy señala que lo más difícil del reto es que cada segundo el auto está más hondo, así que cuesta más alcanzarlo y más verlo. Mack sigue buceando y sacando maletas una tras otra. Además, sin que él lo sepa, las dos últimas maletas están sujetas con el cinturón al asiento trasero. Jimmy cuenta que eligió este reto porque Mack fue "como un nadador olímpico" hace mucho tiempo. Otro miembro del equipo señala que tiene que bajar 12 metros en agua que seguramente está helada.

Cuando Mack ya ha asegurado 700.000 dólares, Jimmy le pide que pare, pero él vuelve a intentarlo. Para entonces el auto descansa en el fondo del lago, a 13 metros, y recuperar los últimos 100.000 dólares resulta casi imposible. Mack se rinde con esa maleta: "Está muy oscuro. No hay nada". Comparado con el video anterior, dice que este es "como 10 veces más intenso". Jimmy aclara que, aunque todo parece muy arriesgado, había siete buzos de seguridad listos para actuar.

Desde ese momento el premio es de 700.000 dólares y la regla cambia a todo o nada: Mack tiene que superar los tres retos restantes para quedarse con el dinero.

Cuarto reto: la caja de metal

Jimmy presenta el siguiente reto como posiblemente el más difícil. En un cuarto hay una caja de metal con agujeros. Mack debe meter la mano y sacar lo que haya dentro, pero antes firma un documento que, según Jimmy, le impide demandarlo si algo de adentro le hace daño. Mack pregunta si es un animal y Jimmy solo responde que "hay cosas en esta caja". Una vez que agarre lo que sea, tiene que sacarlo pase lo que pase.

Lo que había en la caja eran barras de chocolate de la marca de Jimmy, que ambos prueban. Más tarde Jimmy admite ante la cámara: "Ok, tal vez les mentí. Ese reto no era tan difícil".

Antes del siguiente reto, Mack recuerda que ya estuvo en ese mismo cuarto con mucho dinero en juego y propone irse si Jimmy le da 500.000 dólares en ese momento. Luego baja a 400.000 y a 350.000. Jimmy rechaza todas las cifras y le dice que, si hubiera pedido 200.000 o tal vez 250.000, lo habría considerado. No hay trato y siguen.

Quinto reto: enterrado vivo durante 24 horas

Jimmy anuncia que el siguiente reto se basa en "una de las cosas más terroríficas" que él mismo ha hecho. Mack lo adivina al ver una lápida con su nombre: lo van a enterrar vivo durante 24 horas. Puede salir cuando quiera tirando de una cuerda que hace sonar una campana, pero no tendrá forma de saber la hora. Si sale antes de las 24 horas, pierde todo. Jimmy añade en broma que también quemará su casa. Esta vez Jimmy comenta que por fin está "del otro lado" y que es mucho más divertido.

Mientras lo cubren de tierra, Mack pide que lo entierren más rápido, porque el cronómetro todavía no ha empezado. Para su seguridad lleva una pulsera que transmite al equipo su ritmo cardíaco y sus signos vitales, y que, aclara Jimmy, no le permite saber la hora de ninguna manera.

Mack expone su estrategia para medir el tiempo: estar despierto unas dos horas y dormir unas diez, lo que lo dejaría a mitad del reto, y repetir el ciclo una vez más. Según el relato de Jimmy, el plan falló pronto. Mack se aburrió enseguida, y Jimmy lo interpreta como una señal de que quizá no se le daba bien esto: a los 45 minutos, Mack ya creía que llevaba unas dos horas. Dormir ayudaba a que el tiempo pasara más rápido, pero hacía muy difícil llevar la cuenta, sobre todo porque, según Jimmy, Mack no lograba dormir más de 30 minutos seguidos.

En un momento Mack confiesa que no tiene idea de la hora, que está un poco asustado y que espera que hayan pasado más de 12 horas. Jimmy recuerda que, cuando él hizo este reto, sus amigos lo despertaban a cada rato, así que decidió darle a Mack "la misma gran experiencia" y lo despertó. Mack calcula que quizá vaya por la hora 16. A partir de ahí, Jimmy decide que los espectadores tampoco sabrán cuánto tiempo lleva enterrado.

Según Jimmy, aunque Mack estaba muy seguro de que aguantaría lo suficiente, la claustrofobia lo estaba afectando. Mack dice que estar en el ataúd sí da miedo y que, cuanto más tiempo pasa ahí, peor se siente. Cuando toma la cuerda, el equipo entiende que está pensando en tocar la campana. Antes de hacerlo, Mack habla a la cámara: ya perdió todo en un video anterior, la única razón por la que tiene otra oportunidad es gracias a los espectadores y, si la desperdicia, será por haber estado seguro de que ya pasaron 24 horas.

Jimmy lo visita y Mack le dice que no sabe cómo él aguantó siete días. Jimmy le pregunta si ya llegó al punto de perder circulación en las piernas y sentir que la espalda se le va a caer. Mack le ofrece 50 dólares a cambio de la hora, pero Jimmy responde a todo con "sin comentarios". Finalmente Mack hace la cuenta regresiva y toca la campana.

Ya fuera del ataúd, Mack dice que siente que va a vomitar mientras esperan el resultado. El reloj marca 36 horas: superó el reto con bastante margen. Jimmy lo felicita y le dice que ahora está a un solo desafío de ganar todo el dinero, aunque le sugiere bañarse primero.

Sexto reto: el miedo al fracaso

Jimmy explica que, aunque Mack le ha demostrado que es muy difícil asustarlo, el reto final podría ser su peor miedo, porque es una recreación idéntica del reto que perdió la última vez. Con los ojos cerrados, lo lleva hasta el set. Al abrirlos, Mack se niega: "No voy a hacerlo otra vez".

Las reglas son las mismas que antes. Hay cuatro etapas, cada una con una galleta que tiene una forma marcada, y hay que recortar todas las formas sin romper ninguna galleta. Si rompe una, pierde los 700.000 dólares, y Jimmy subraya que sería la segunda vez que le pasa. Mack dice que tiene pesadillas con esto.

Jimmy le hace una última oferta: irse en ese momento con 300.000 dólares o arriesgarlo todo para ganar 700.000. Mack comenta que la oferta es menos de la mitad del premio, y Jimmy le recuerda que, si pierde otra vez, habrá perdido 1,5 millones de dólares en ese mismo set. Tras pensarlo, Mack decide jugar, y Jimmy dice que se alegra porque quiere que gane. El tiempo límite es exactamente el que Mack tardó en completar las cuatro etapas la vez anterior: 34 minutos y 54 segundos.

Una estrategia demasiado rápida

Mack empieza a toda velocidad. Jimmy advierte que eso puede no convenirle, porque basta una galleta rota por accidente para perder. La primera forma sale tan rápido que el equipo se sorprende. Mack dice que esta vez va muy distinto y que se tomará su tiempo con el círculo, pero sigue yendo rápido. Le cuesta abrir el envoltorio y Jimmy le dice que quizá es porque está "muy intenso". Mack le pasa el envoltorio a Jimmy, pero este se lo devuelve porque no quiere ser responsable.

Jimmy reconoce que, en teoría, la estrategia tiene sentido: hacer rápido las formas fáciles para guardar el tiempo para el paraguas, la forma en la que perdió los 800.000 dólares. Mack insiste en que necesitará ese tiempo porque el paraguas es "casi imposible". Mientras forcejea con los envoltorios, Jimmy le pide que deje de romper el set y le repite que no hay prisa y que en esa etapa, más complicada, podría ir más despacio. Mack hizo las dos primeras formas en cuatro minutos y le quedaban 29 en el reloj.

En la tercera galleta, la que venía antes del paraguas, la forma se rompe. "No sé por qué hice esto", dice Mack, y lamenta haber fallado dos veces. Jimmy le dice que no entendía por qué iba tan rápido y Mack admite que le quedaba mucho tiempo.

La conclusión de Jimmy

Jimmy cierra con su balance. Mack le aseguró que nada podría asustarlo y, después de las arañas, el auto que se hundía y los demás retos, Jimmy reconoce que empezaba a creerle. Pero, según él, lo único que acabó afectando a Mack fue el miedo a su propio fracaso. Mack se va sin los 700.000 dólares y sin los 300.000 que rechazó, en el mismo set donde ya había perdido 800.000.